| Efecto labios
mojados
La cosmética de labios triunfa esta temporada con los gloss. Texturas ultrabrillantes, colores de estación y aromas y sabores
que asemejan deliciosas golosinas. Carolina Quintero
 La temporada vacacional es propicia para desnudar el rostro de maquillaje y dejar al viento los cabellos lisos y sedosos. Sin embargo, la boca reina en todo su esplendor, brillante, voluminosa, sensual y golosa. Es el poder de los gloss. Suavidad extrema que se desliza brindando confort, hidratación, protección e intenso brillo que se mantiene por horas y que no resulta pegajoso. Texturas satinadas, vinílicas, acabados iridiscentes que se pueden usar tanto en el día como en la noche.
Efectivamente, el gloss aumenta óptimamente el volumen de los labios; lo que no quiere decir que aquellos grandes y voluptuosos por naturaleza se eximan de no usarlos. La clave está en la prudencia y, por supuesto, en los tonos a escoger, los cuales también se deben llevar según el de la tez. Las morenas van bien con los colores suaves, que resalten sin exagerar, mientras que las de piel blanca tienen el arco iris a su favor. No obstante, el rosa —en toda su gama— sigue siendo el favorito por su increíble poder iluminador. El rosa claro o pastel genera un efecto juvenil de frescura y suavidad, mientras que los más fuertes darán también un look ingenuo, pero provocativo. Los tonos piel, durazno y los transparentes son los más favorecedores para las pieles tostadas por el sol.
Los gloss de ahora son cosmética de tratamiento. Aparte de dar un color suave y satinado, tienen todos los activos para potenciar el cuidado de la delicada piel que cubre los labios. Brindan protección contra los rayos UVA/UVB, y los radicales libres, hidratan y aportan vitaminas y antioxidantes que nutren, reparan y previenen el envejecimiento. Además, son verdaderas golosinas ya que vienen en deliciosos aromas y sabores de frutas como melón, fresa, tutti frutti, vainilla, chocolate y caramelo. Una dulce tentación que invita a probarlos todos a la vez.
Resplandecientes
Para lucir labios espectacularmente brillantes es importante conservar en buen estado la piel que los cubre. Una vez a la semana se debe exfoliar su superficie para retirar las células muertas y posibles pellejitos que impidan un acabado suave y uniforme. La forma de hacerlo es con un cepillo de cerdas suaves y una exfoliante facial. Se hace un leve y suave masaje por toda la zona y luego se retira con agua. La idea de usar azúcar, a menos que esté bien pulverizada, podría rayar y maltratar la piel y el efecto será mucho peor. En el caso de los labios partidos, se debe aplicar primero una capa de manteca de cacao o vaselina, como base, esperar unos minutos y luego extender el gloss.
La técnica correcta para su aplicación es colocando un poco de gloss en el centro de los labios, luego se presionan uno contra otro, para que —sutilmente— el producto se reparta por toda la boca. Nunca se debe extender por los bordes. En caso de excederse, se retira —cuidadosamente— con el dedo, evitando utilizar papel desechable, ya que se pierde ese efecto “mojado” y quedan restos de papel pegados en los labios. La otra opción es con un palito de algodón húmedo.
Según los maquilladores más experimentados, para que el gloss dure más se debe delinear primero los labios y rellenar con el mismo lápiz para dejar la superficie uniforme. El delineador debe ser del color del gloss. Si éste es transparente, se debe elegir uno que imite el color de la piel. Sin embargo, la última tendencia es no delinear los labios, sino aplicar directamente el gloss, para disfrutar de máximo brillo y al natural.l
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