| El motor del organismo
¿Qué significa “sufrir” de la tiroides? En este trabajo dos reconocidos especialistas responden frecuentes interrogantes en torno a la glándula endocrina más importante del cuerpo. Pablo Blanco

Es bastante comun escuchar que alguien “sufra de la tiroides”. No en vano, en Venezuela, los trastornos de este órgano conforman la segunda causa de consulta al endocrinólogo después de la diabetes. En torno a los padecimientos de esta glándula existen mitos y realidades: si bien es cierto que afectan principalmente a las personas mayores es falso que pueden causar el sobrepeso en un individuo. Para aclarar estos y otros puntos en este artículo se contó con la colaboración de tres médicos pertenecientes al Servicio de Endocrinología y Diabetes del Centro Médico Docente La Trinidad: la doctora Imperia Brajkovich, el doctor Daniel Marante y el doctor Armando Pérez-Monteverde, jefe de dicho servicio.
¿Qué es la tiroides? Es una glándula endocrina, lo cual quiere decir que conforma una agrupación de células que segrega sustancias (hormonas) con múltiples funciones en el organismo. En este caso, tales sustancias son vertidas directamente en la sangre (a diferencia de las expulsadas por las glándulas exocrinas, como el sudor o la saliva). Las hormonas que produce la tiroides son la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4). Las mismas tienen una acción determinante en el metabolismo de un individuo. Cabe señalar que el metabolismo está referido a la velocidad de los procesos de generación de energía en el cuerpo. El nombre tiroides se deriva de una palabra griega que significa “escudo” (se supone que dada la forma del hueso cartílago tiroides que se encuentra encima de este órgano).
¿Cuáles son sus características? La tiroides es de contextura blanda. Su peso oscila entre 10 y 20 gramos. Está situada en la región central baja del cuello, abrazando la tráquea, inmediatamente por debajo del hueso cartílago cricoideo de la laringe (denominado coloquialmente la “manzana de Adán”). Tiene forma de mariposa y dos lóbulos simétricos de, aproximadamente, cinco centímetros de diámetro cada uno. Los mismos están unidos por una zona central que se llama istmo. Por lo general esta glándula no se puede palpar al simple contacto, salvo en personas que tengan el cuello muy delgado.
¿Cómo trabajan las hormonas tiroideas? La tiroides tiene la capacidad de atrapar el yodo proveniente del agua y los alimentos que ingerimos e incorporarlo a una proteína llamada tiroglobulina (TG) en la cual se almacenan la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4). Como ya se mencionara, las mismas estimulan procesos vitales en todo el organismo: influyen en la maduración de los tejidos, en la producción de energía y calor, en el metabolismo de los nutrientes y en las funciones mentales, cardíacas, respiratorias, sexuales y reproductivas. La liberación de las hormonas tiroideas a la sangre es controlada por la hipófisis, un órgano situado en la base del cerebro. Cuando éste detecta que las concentraciones de T3 y T4 están disminuidas produce una hormona estimulante de la tiroides llamada tirotropina o TSH (en inglés, Thyroid Stimulating Hormone). En este último proceso es fundamental la participación del hipotálamo, que produce la hormona liberadora de la tirotropina, denominada TRH (en inglés, Thyroid Releasing Hormone).
¿Qué es el hipotiroidismo? El prefijo griego hipo significa “menos”. En este caso indica un metabolismo bajo, lo que es equivalente a decir una disminución de la velocidad en las funciones de los órganos sobre los cuales la tiroides ejerce su acción. Los tipos más frecuentes de hipotiroidismo son el primario y el secundario. El primero de ellos está relacionado puntualmente con una baja producción de las hormonas tiroideas causada, frecuentemente, por un daño en el tejido de la glándula. El hipotiroidismo secundario se debe a una alteración de la hipófisis que reduce la producción de TSH, que, como ya se explicara, es la hormona que activa la producción de las hormonas tiroideas. Los síntomas del hipotiroidismo son una consecuencia del enlentecimiento general del organismo, por lo cual se manifiestan de la siguiente forma:
•Si el intestino está trabajando más lento se produce el estreñimiento.
•Hay unas sustancias llamadas mucopolisacáridos que se infiltran en los riñones produciendo la retención de líquido y, por ende, hinchazones corporales, como en las piernas, por ejemplo. Cabe destacar que se da también la pérdida del apetito.
•Si el corazón está trabajando más lento disminuye la frecuencia cardíaca (número de latidos por minuto) y aumenta la presión arterial.
•Si el cerebro trabaja a menor velocidad se pueden generar cansancio, somnolencia y fallas en la memoria y depresión emocional. De hecho, las personas depresivas, una vez que solucionan su problema de tiroides, mejoran notablemente su estado anímico.
•Si el hipotiroidismo es muy severo puede llevar, incluso, hasta a un coma por lentitud de la función cerebral. Es lo que se denomina un coma mixedematoso por hipotiroidismo.
•Las uñas necesitan de la hormona tiroidea para estar fuertes, por lo cual otro de los síntomas es uñas quebradizas.
•Se da también la caída del cabello.
•El enlentecimiento de los músculos hace que los mismos pierdan movilidad y que sufran de constantes dolores.
•Si se altera la termorregulación (producción de calor) del organismo se genera una molesta sensación de frío corporal.
•Puede darse también una disminución del interés sexual (en ambos sexos) y, en algunos casos, se presenta la disfunción eréctil en el hombre.
•Como consecuencia de la poca sudoración la piel se torna seca.
•Los bajos niveles de hemoglobina causan anemia.
•El hipotiroidismo no es el causante de la obesidad, lo cual no quiere decir que una persona obesa esté exenta de padecerlo. Pero una cosa no es consecuencia de la otra.
¿Qué es el hipertiroidismo? Contrariamente al caso anterior, el prefijo griego hiper denota “más”. El hipertiroidismo está asociado a una aceleración del metabolismo, por ende de la velocidad de las funciones de los órganos sobre los cuales la tiroides ejerce su acción. Existen dos tipologías. El hipertiroidismo primario es causado por una alta producción de hormonas tiroideas (T3 y T4) que puede ser originada, entre otras causas, por un engrandecimiento de la glándula. Con menor frecuencia se da el hipertiroidismo secundario, que está asociado a una secreción excesiva de hormona TSH por parte de la hipófisis. La misma puede indicar la presencia de un tumor o un nódulo (variación anatómica) en la hipófisis. Los síntomas del hipertiroidismo reflejan esa “cámara rápida” a la que se somete el organismo de la siguiente forma:
•La aceleración del sistema de termorregulación produce una sudoración intensa.
•La aceleración de la mente produce angustia, insomnio y grandes estados de excitación.
•La aceleración del corazón, en este caso, produce taquicardias y arritmias cardíacas.
•La aceleración de la función renal produce constantes ganas de orinar.
•La aceleración de la función intestinal produce diarrea. También se puede producir una dramática pérdida de peso, a pesar de que el individuo tenga un apetito voraz.
•La aceleración del ciclo menstrual produce escasos sangramientos.
•Se producen también temblores corporales como consecuencia de la gran liberación excesiva de adrenalina.
•Se puede dar el aumento del deseo sexual.
•Otro síntoma clásico del hipertiroidismo es lo que comúnmente se conoce como “ojos saltones” (médicamente el término correcto es exoftalmos).
¿Quiénes pueden sufrir de la tiroides? Todo ser humano recién nacido debe someterse, obligatoriamente, a una prueba de TSH para que el médico pueda hacer el debido diagnóstico de hipotiroidismo (si lo hay). Esto debe llevarse a cabo, especialmente, porque el niño puede nacer sin tiroides. No es frecuente que esto ocurra, pero tampoco imposible y es lo que causa lo que se conoce como cretinismo, que es una enfermedad causada por la falta de hormona tiroidea, la cual ocasiona graves retardos mentales.
Los padecimientos de la tiroides aumentan con la edad de la persona. No obstante, el hipertiroidismo se da con más frecuencia en personas jóvenes y el hipotiroidismo en adultos.
De cada cuatro personas que sufren de la tiroides, tres son mujeres. En ellas, la presencia de algún trastorno de la tiroides tiene dos edades límite: el inicio del desarrollo sexual (por lo general a los 12 o 13 años de edad) o el inicio de la menopausia (entre los 45 y los 55 años).
Cinco por ciento de las mujeres venezolanas menopáusicas sufre de hipotiroidismo. Esta cifra sube a 18 por ciento en la población femenina mayor de 65 años.
Como ya se explicara, las personas obesas no necesariamente sufren de hipotiroidismo, lo cual tampoco supone que no lo padezcan. Pero una cosa no es consecuencia de la otra.
El hipertiroidismo implica una pérdida significativa de peso, pero esto no supone que sea un padecimiento típico de las personas delgadas.
Quienes tengan familiares con trastornos tiroideos deben chequear el funcionamiento de su tiroides, ya que es frecuente que estas enfermedades tengan un componente genético.
Otro indicador de un trastorno de la tiroides puede ser un repentino aumento de los niveles del colesterol en una persona con buenos hábitos alimentarios. Esto puede señalar un hipotiroidismo severo.
Después de los 65 años es frecuente una dolencia denominada bocio nodular tóxico, la cual conduce al padecimiento de hipertiroidismo o hipotiroidismo. Generalmente se manifiesta con una arritmia cardíaca.
Tiroides y embarazo El hipotiroidismo puede producir infertilidad, por lo cual las parejas con problemas para concebir deben hacerse una prueba de función tiroidea. Si la mujer tiene hipotiroidismo, el médico, por lo general, indica el suministro de hormona tiroidea para que ésta pueda quedar embarazada. Una vez que se inicia el embarazo se deben llevar a cabo pruebas de laboratorio para asegurar que la dosis de hormona tiroidea suministrada sea la apropiada, para evitar que aumente el riesgo de aborto. El mal control de este tratamiento durante el embarazo puede generar bebés “lentos”, de baja actividad durante su primer año, por lo cual deben ser constantemente estimulados. En un niño las hormonas tiroideas permiten que ocurran normalmente todos los procesos de crecimiento y desarrollo.
El diagnóstico Las pruebas médicas para chequear el buen funcionamiento de la tiroides son las siguientes:
Exámenes de sangre
En el laboratorio se miden los siguientes valores:
•T3 libre y T4 libre (las hormonas que produce la tiroides).
•TSH (Tirotropina, la hormona que segrega la hipófisis cuando hay una baja producción de hormonas tiroideas).
•Anticuerpos tiroideos (su presencia traduce una inflamación crónica o aguda de la tiroides).
Los bajos niveles de T3 y T4 y el incremento de TSH pueden indicar la presencia de hipotiroidismo primario. En caso de haber hipertiroidismo los niveles de hormona tiroidea aumentan.
Ultrasonido o eco tiroideo
Es un examen que sirve para detectar signos de crecimiento de la glándula tiroides y otras irregularidades que puedan estar presentes en la misma como los tumores.
El gammagrama
La prueba consiste en suministrar yodo al paciente para comprobar los niveles de captación de este elemento por parte de la glándula tiroides.
Tratamiento del hipotiroidismo En la actualidad se receta un medicamento llamado tiroxina sódica de origen humano, su administración supone un clásico reemplazo hormonal, que en este caso va a suplir las hormonas tiroideas. “Lo importante es que el médico indique la dosis adecuada. La misma está determinada por las variaciones que uno como endocrinólogo observe en la producción de TSH. Como ya se ha mencionado anteriormente, los altos niveles de esta hormona, segregada por la hipófisis, son los que indican la deficiencia de las hormonas producidas por la tiroides (T3 y T4)”, destaca Pérez. Son indispensables también los controles clínicos.
Tratamiento del hipertiroidismo Uno de los tratamientos más empleados es el suministro, vía oral, de un medicamento llamado yodo radiactivo, el cual quema la glándula tiroidea. “Es como si pusiera una ‘bomba’ en la tiroides”, comenta Pérez al tiempo que explica que “la afinidad que tiene la tiroides con el yodo hace que el órgano lo capte. De esta manera, el componente radiactivo de este medicamento la quema. El efecto esperado es que baje la excesiva producción de hormonas T3 y T4”. Otra de las opciones para tratar el hipertiroidismo es la intervención quirúrgica: se lleva a cabo lo que se conoce como una tiroidectomía subtotal (la extirpación casi total de la tiroides). El resultado de esta operación también supone el descenso de esa alta producción de hormonas tiroideas a niveles normales. La tercera vía para tratar esta dolencia es el suministro de unos medicamentos denominados antitiroideos de síntesis, los cuales bloquean la entrada del yodo a la tiroides, así como la salida de las hormonas tiroideas de la misma. l
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