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8 Claves para vivir en armonía
 

El jefe indio Alondra Amarilla dijo: “Oh, Gran Espíritu, cuya voz oigo en el viento, cuyo soplo da vida al mundo, óyeme. Vengo a ti como uno de tus muchos hijos. Soy pequeño y débil. Necesito tu fuerza y tu sabiduría. Ojalá pueda caminar en la belleza. Haz que mis ojos puedan ver siempre el sol poniente rojo y púrpura. Haz que mis manos respeten las aguas que has creado y que mis oídos estén atentos a tu voz. Haz que sea bueno para descubrir lo que has enseñado a tus hijos, esas lecciones que has escrito en cada hoja y en cada roca. Hazme fuerte, no para ser superior a mis hermanos, sino para combatir a mi mayor enemigo: yo mismo. Haz que cuando la vida decline como el sol poniente, mi espíritu pueda ir hacia ti sin sentir vergüenza ni pena”.

Nuestra felicidad está intrínsecamente ligada a la felicidad de los demás y si la humanidad sufre, nosotros, de un modo u otro, también sufrimos. Mientras más abiertos y altruistas seamos, más paz experimentaremos dentro de nosotros mismos. Por eso, tal vez, la religión universal debería ser la de la acción desinteresada, y su templo el corazón de cada ser humano.

Al vivir con nuestra atención puesta en los diferentes estímulos que recibimos del mundo exterior se nos olvida lo que es verdaderamente esencial en la vida. Pero un cambio está ocurriendo en el mundo, la suma de las acciones individuales de personas que aportan su grano de arena desde el corazón, sin ningún interés personal, hará que se produzca una transformación en el interior del ser humano, ajustando sus valores y reafirmando su identidad. Con el trabajo dedicado, consciente y responsable de sembrar amor, bienestar, fortaleza, valoración personal y esperanza, podremos renovar la perspectiva que tenemos del mundo. Dedicar la mayor parte de nuestro tiempo a suavizar y enriquecer la vida de los demás, con nuestro trabajo, conocimiento, palabras, gestos y detalles puede ser una experiencia muy gratificante. Además, este es un trabajo que nos recompensa de antemano.

Cuida tu cuerpo. En la medida en que te sientas bien físicamente, tendrás más energía y entusiasmo para aportar a las otras áreas de tu vida. Pon manos a la obra, practica alguna actividad física con disciplina y regularidad sin exigirte demasiado. Hazlo para estimular y aumentar tu bienestar.

Mantén buenas relaciones con los demás. Piensa en tus relaciones con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo o estudio, como en una oportunidad de crecer y enriquecerte como ser humano. Comparte con ellos lo mejor de ti y conviértete en un elemento pacificador que ilumine la vida de todos a tu alrededor con su presencia. Diviértete más. Un exceso de responsabilidad y compromisos, generalmente, nos impide disfrutar un poco más la vida. Recupera tu sentido del humor y siéntete dispuesto a compartir momentos de disfrute con tus seres queridos. Aparta el tiempo para practicar algún hobbie.

Aprende a pedir. Atrevernos a expresar nuestras necesidades y deseos nos da la posibilidad de sentirnos más satisfechos en la vida. Hay personas que piensan que manifestar sus necesidades es una señal de debilidad, pero, en realidad, es una muestra de fortaleza y madurez.

Cuida tus pensamientos. Cuando uno actúa o habla dejándose llevar por una mente prejuiciada, confundida o negativa, generalmente lamenta haberlo hecho, porque tiene que asumir las consecuencias de su error. Pero si uno lo hace impulsado por una mente clara, limpia y optimista, serán la felicidad y el bienestar su consecuencia.

Aprende a fluir. A pesar de que nos parece que las diferentes áreas de nuestra vida no están conectadas, en realidad, lo que hacemos en el trabajo repercute en nuestra vida personal, y esta, a su vez, en la familiar y en nuestro contacto social. Por eso es tan importante tratar de vivir basándonos en nuestros valores en todo momento y circunstancia.

Maneja tu tiempo. Eres tú quien realmente administra y decide qué hacer con su tiempo. Organízate cada noche, de manera que al día siguiente puedas cumplir con tus pendientes y puedas disponer de un tiempo para las actividades que te relajan y suavizan tu vida.

Aprende de ti mismo. Conviértete en un observador atento e imparcial de ti. Evita juzgarte o criticarte duramente, trátate con gentileza y recuerda que puedes cometer errores y puedes aprender de ellos para no tener que repetirlos más. Conocerte hará que puedas manejar tu vida con conciencia y responsabilidad.

Pon corazón en lo que haces. El trabajo de cada persona es muy importante para todos nosotros. Sin importar qué tan sencillo o humilde nos parezca, el trabajo hecho con responsabilidad, mística y entrega produce un efecto muy beneficioso para la sociedad. Dedícate a realizar el tuyo con pasión y corazón.

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Preguntas y respuestas

HOLA, MAYTTE, tengo problemas para aceptar los errores ajenos. Me molesta que mis familiares o amigos se equivoquen y que insistan en su punto de vista cuando saben que yo tengo la razón. Tengo que aceptar que últimamente hemos discutido mucho, estoy muy intolerante, tal vez es porque tengo mucho estrés en el trabajo. ¿Qué puedo hacer para mejorar mi actitud y cambiar la imagen que doy a los demás? R.T.

Me parece que te cuesta aceptar el que los demás no sean o no actúen como tú. Esta manera de ser rígida y hasta perfeccionista puede producirte mucha tensión y traerte problemas en tu relación con los demás, sobre todo si trabajas en equipo. Si analizamos la situación desde afuera, sin afectación, tal vez descubras que no es que tus amigos o familiares estén equivocados todo el tiempo, sino que, tal vez, tienen un punto de vista diferente al tuyo. Me parece que lo primero para tratar de rescatar y mantener la relación con ellos en buenos términos es que debes evitar el tratar de imponer tus ideas o tu forma de pensar. Puedes exponer tus argumentos, pero sin tratar de convencerlos, pues cada quien es libre de elegir cómo pensar y cómo actuar. Lo importante es que te sientas seguro de ti mismo y de tus ideas. Aprende a manejar el impulso de hablar todo el tiempo y de minimizar o descalificar el aporte o las ideas que comparten los demás. Escucha con tranquilidad las opiniones de los otros, y cuando te corresponda hablar hazlo siempre de forma serena, clara y sin subir demasiado el tono de tu voz. Si los argumentos de los demás te convencen, reconócelo abiertamente, esto hará que los demás cambien la imagen que tienen de ti.

QUERIDA MAYTTE, me siento muy confundida. Después de 12 años de casados, descubrí que mi esposo me fue infiel. Después de sentir que todo mi mundo se venia abajo decidí perdonarlo y continuar con nuestro matrimonio, más que todo por los hijos, que todavía están pequeños. Pero ha sido muy difícil para mí. Hay momentos en los que me siento como loca, me deprimo, lo odio y luego salgo y trato de actuar como si nada hubiera pasado. No sé cómo superarlo. ¿Me puedes ayudar con alguna sugerencia? V.D.M.

Esa es una de las situaciones más difíciles de superar en la crisis de una pareja. La infidelidad ocurre cuando uno de los dos integrantes de la pareja actúa de forma desleal hacia el otro; es decir, rompe el compromiso de confianza y fidelidad mutuas que hicieron al comienzo de la relación. Esto produce una herida profunda en el corazón de la persona que la sufre, haciendo que sea más difícil el proceso de sanar y superarla. No te martirices más pensando e imaginando todo lo que pasó o lo que ocurrió entre ellos. Lo importante es que terminó y que él decidió estar a tu lado para rescatar el amor. No escuches los comentarios de las personas a tu alrededor, porque aumentarán tus temores y tu malestar. El amor verdadero sobrevive a muchas cosas. Si puedes perdonar de corazón y rescatar la confianza en él, podrás volver a sentirte bien contigo misma y con su compañía. No permitas que el pasado se interponga entre tu presente y la posibilidad de volver a ser felices. No dejes que la ira producida por el dolor de lo vivido te haga reaccionar equivocadamente, pues terminarán siendo tu actitud y tu comportamiento la causa por la cual no logren reconciliarse. Dile a él que no son sus promesas sino sus acciones las que te ayudarán a recuperar la confianza en él. Conversen acerca de los elementos que pudieron causar el enfriamiento y la distancia en la relación, y decidan juntos qué pueden hacer para corregirlo y resolverlo de manera que nunca se vuelva a repetir. Busquen la ayuda de un profesional de la conducta que les dé la guía y las herramientas para que juntos puedan superar la crisis y fortalecer la relación. ¡Eres una mujer valiente y mereces ser feliz!

HOLA, MAYTTE, comencé a leerte cuando mi mamá me enviaba tus artículos por correo. Ahora soy una aficionada a ellos. Vivo en una ciudad en el interior, sola con mi hija pequeña. Tengo una buena situación económica y me gusta mi trabajo, a pesar de que no me queda tiempo libre y manejo mucha responsabilidad. Hace unos meses comencé a sentir mucha ansiedad y pensé que era por exceso de trabajo. De un momento para otro tuve un ataque de pánico. ¡Fue terrible, no se lo deseo a nadie! Busqué la ayuda de un médico y pienso que ya casi lo superé por completo. ¿Podrías darme alguna clave para controlarlo? C.S.

En un ataque de pánico la ansiedad es tan intensa que el cuerpo se pone en una especie de estado de alarma o emergencia, como si estuviera frente a un peligro verdadero. Algunas claves para ayudarte a controlar el ataque son: serénate, toma con calma lo que estés haciendo y trata de quedarte donde estés, lo más tranquila que puedas. Respira más lentamente, toma aire por cuatro segundos y suéltalo en cuatro segundos más, hasta que te sientas más calmada. Si estás sola llama por teléfono y dile a un amigo cómo te sientes, hacerlo te hará tener una visión más real de tu situación y la persona amiga te transmitirá seguridad. Distráete, busca algo en qué poner tu atención, para quitarla de tus síntomas y sensaciones, de esta manera pasará mas fácilmente. Recuerda que el pánico siempre pasa sin perjuicio físico, es normal tener miedo.  Me alegra saber que ya lo superaste y estoy segura de que haciendo ciertos cambios en tu estilo de vida podrás mantenerlo alejado de ti. l

 

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