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Boca sana
desde que se nace

Adiós al mito según el cual, si no se tienen dientes, ¿para qué ocuparse? Uno de los hábitos fundamentales que debe adquirir todo ser humano es el de su higiene bucal. En función de ello, los padres pueden comenzar a actuar incluso desde que el bebé está en el vientre. María Elisa Espinosa

Nada como unos padres primerizos para hacerse eco de algunos mitos: ¿O quién, tras tener su primer hijo, dudaría de aquel que le asegure que, al no haberle salido todavía ningún diente, no hay mayor cosa que cuidar dentro de la boca de ese niño?

Sorprendido se sentirá, por tanto, el padre o la madre a quien el odontólogo le aclare que —lejos de lo que pudiera pensarse o de lo que pudieran decir papás más “corridos” en la vida— sí es necesaria (y muy necesaria) una rutina de higiene bucal para ese pequeñito. Pues, de no hacerlo, los problemas saldrán a relucir tarde o temprano cuando finalmente surja su dentadura, siendo uno de los inconvenientes más temidos la aparición de caries.

Pero aún más sorpresivo resultará para los adultos enterarse de que, incluso desde que la mujer está embarazada, debe tomar previsiones en torno a su salud bucal y la de su cría. A propósito de todo esto, la doctora Sonia Feldman, especialista en Odontopediatría y Odontología para bebés, del Instituto Diagnóstico de San Bernardino de Caracas, explica que estudios recientes han comprobado que la primera persona que transmite la bacteria que produce la caries en el niño es su propia madre, y esto lo hace a través de la saliva (bien sea cuando comparte cucharas, limpia el chupón con su boca y luego se lo introduce al bebé, etcétera), por lo cual es muy importante que la madre tenga una buena higiene bucal.

De allí que se recomienda que antes, durante y después del embarazo la mujer asista a su control odontológico; así como también resulta conveniente que el médico obstetra y el pediatra provean a los futuros padres de información suficiente relacionada con hábitos de higiene bucal, dieta, succión y el momento ideal para llevar de visita al dentista a ese niño que viene en camino.

Más que opción, una obligación
Pocos especialistas en la materia se atreven a discutir sobre la idea de que la higiene bucal es una de las primeras rutinas que hay que inculcar en el propio niño, incluso desde que se es recién nacido. Aunque, claro está, en este caso la práctica de una correcta limpieza de la zona interna de la boca tendrá necesariamente que venir de la mano de sus progenitores, o de quienes tengan a cargo su cuidado diario.

En este sentido, más allá de que los dientes del bebé suelen aparecer alrededor de los seis meses, es importante que se tome en cuenta una serie de previsiones antes de llegar a tal edad. Si bien hasta entonces no se pueden aplicar los procedimientos estándares de higiene bucal (como el cepillado de los dientes y la utilización del hilo dental), queda la opción —o más que la opción: la obligación—de limpiar la boca del bebé luego de cada comida.

Para ello, la doctora Feldman recomienda usar una gasa o pañito suave humedecido con agua hervida que se encuentre a temperatura ambiente. El objetivo de esto es remover de las encías y la lengua todo residuo existente de leche materna o fórmula, según sea el caso, y así evitar el escenario propicio para posibles infecciones.
Agrega asimismo que, en la medida en que comienzan a salir los primeros dientes, se puede iniciar la rutina del cepillado después de cada comida; eso sí, valiéndose de un cepillo diseñado para niños y simplemente agua. Pues no es sino después de los dos años cuando se comienza a usar pasta dental especialmente formulada para la primera edad, según también advierte Feldman, aclarando que la razón de ello es que, todavía hasta los dos años, los niños suelen tragarse el dentífrico, y el flúor que contiene este producto no es conveniente para el organismo si es consumido en exceso.    

Un enemigo en la cuna
Durante mucho tiempo, la atención y asistencia odontológica y preventiva para niños se iniciaban a los tres años de edad. Pero según posiciones más recientes, la primera visita al dentista debería ocurrir con la salida del primer diente (alrededor de los seis meses), e incluso antes, y no más tarde de los 12 meses de edad del bebé. Todo esto considerando que hay investigaciones según las cuales, ya durante el primer año de vida del niño, existe la presencia de algunos hábitos inadecuados tales como la ausencia de una correcta higiene bucal y el amamantamiento o consumo de tetero en horario nocturno, una vez erupcionados sus primeros dientes.

Esto último es causante de lo que se conoce actualmente como “caries de la primera infancia”, antes llamada caries de biberón o caries rampante, la cual se presenta por la exposición frecuente a líquidos que contienen azúcares. Entre ellos se incluyen la leche, los productos sustitutos de la misma y los jugos de frutas y otros factores.

El mecanismo es el siguiente: los líquidos azucarados se depositan en los dientes durante largos períodos mientras el bebé duerme, produciendo caries que primero se desarrollan en los dientes anteriores superiores e inferiores y luego en los molares. La buena noticia es que hay maneras de evitar este proceso, siempre y cuando los padres acepten el reto de educarse y educar a sus hijos en torno a ello, y lleven a su bebé al odontopediatra antes de los 12 meses para poder prevenir a tiempo.

¿Cómo actuar? Bajo ningún aspecto se debe permitir que el niño duerma con un tetero de leche o jugo en la boca. En su lugar, habrá que darle de beber agua o facilitarle el chupón anatómico recomendado por su odontólogo. En el caso de que la madre esté todavía dando pecho, hay que evitar que el bebé lo tome continuamente (en este particular, mejor será seguir las instrucciones del pediatra); asimismo, después de cada comida, hay que limpiar las encías del bebé con la toallita húmeda y llevarlo a su primera consulta con el odontopediatra antes de los 12 meses. Según también hace referencia la doctora Feldman, en el caso de que ya el lactante tenga dientes, proceder a la última cepillada del día (de hecho, de la noche), siendo ésta la más importante y fundamental de toda la jornada.l


mespinosa@eluniversal.com

Fuentes consultadas:
Odontopediatra Sonia Feldman.
Instituto Diagnóstico de San Bernardino, Caracas.
Tlfs:552.0913 y 0416-632.1146
www.buenasalud.com
www.solonosotras.com
www.tupediatra.com
www.colgate.com

 

FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/LARRY WILLIANS

 
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