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Cuando la cirugía
es el

show

Robert Rey estuvo de visita en Venezuela para grabar dos episodios de la próxima temporada de la popular serie de E! Entertainment Television Dr.90210. Además de adentrarse en el mito de la belleza venezolana, el especialista brasileño conversó con Estampas sobre las experiencias acumuladas en la eterna búsqueda del ideal estético. María de los Angeles Herrera

A nadie sorprende el hecho de que Robert Rey, el famoso cirujano plástico que protagoniza la serie Dr. 90210, haya incluido a Venezuela dentro de los destinos a visitar en la cuarta temporada del show, pues era lógico que tratase de entender cuál es el origen de las atractivas féminas que han nacido en estas tierras. Tampoco es casual que justo en este rincón del globo, ampliamente reconocido como “el país de las mujeres bellas”, Rey se haya quedado sin palabras e, incluso, sin aliento, al ser testigo de “la perfección hecha mujer”. Más allá de lo que muestran las pantallas, conozca todo lo que implica enfrentarse a diario con el reto de moldear cuerpos y crear facciones dignas de admiración.

Enumerar las actividades con las que el doctor Rey debe lidiar a diario puede ser una tarea titánica, pues desde que decidió estudiar Medicina en la Universidad de Harvard y se especializó en cirugías de tipo “minimal scar” (donde se logra una mínima cicatriz a través del uso de fibra óptica y láser), su agenda no conoce de ratos libres. Además de ser el protagonista del conocido reality show transmitido por E! Entertainment y de atender en consulta al menos a 70 pacientes semanales, debe dedicar tres días a la semana (lunes, jueves y viernes) a realizar procedimientos quirúrgicos, amén de su trabajo como asesor médico, investigador y conferencista universitario. Como si esto fuera poco, Rey también debe disponer de tiempo para cuidar su imagen, asistir a sus entrenamientos en artes marciales y atender sus labores como esposo y padre.

Atrás quedaron los recuerdos previos a su adopción, cuando vivía en Brasil en una casa sin luz, con puertas y ventanas rotas y murciélagos volando a su alrededor. Sus esfuerzos por convertirse en un profesional polifacético fueron recompensados con una asombrosa fama y una inmensa fortuna, además del reconocimiento público no sólo de los 38 millones de espectadores que sintonizan el programa, sino de las sociedades médicas más prestigiosas de Estados Unidos, que han premiado sus aportes a la cirugía plástica, entre ellos haber ayudado a desarrollar una técnica para colocar implantes mamarios por endoscopia, a través del ombligo.

Autoestima en ascenso
Las cámaras muestran al doctor Rey en medio de una opulenta y frívola Beverly Hills, viviendo en una casa de 4.000 metros cuadrados y manejando un carro de 200.000 dólares, pero en su cotidianidad él se muestra como un hombre bastante sencillo, que afirma haber descubierto la felicidad en su vida familiar y en cosas pequeñas que nada tienen que ver con la fama o el dinero, sino con la evolución interior.

Dijo en una entrevista que el próximo año planea mudarse a una casa más pequeña y dejar el Porsche... ¿Por qué este cambio de vida?
“Los cambios vinieron porque descubrí, después de varios años, que la alegría no viene de lo material. Sylvester Stallone decía ‘el éxito es peor que el fracaso’, porque el éxito te estresa. Y ahora finalmente lo comprendo, con este viaje a América del Sur: hay gente con poco dinero pero siempre está sonriente. Si viajas por Beverly Hills —sin cámaras— verás a todo el mundo triste. Tener mucho dinero causa mucha infelicidad. Me llevó treinta años aprender esto (risas)”.

¿No cree que el auge de las cirugías estéticas hace que cada día sea más difícil que las personas acepten sus defectos?
“Hoy en día hay muchas presiones de muchos lados. Las mujeres deben tener cierta apariencia. Por ejemplo, los hombres les sugieren ciertas cirugías, las revistas y la televisión muestran a la perfecta mujer. Esto es una pena, porque ya descubrí que las mujeres más bellas son las venezolanas, y eso no es cuestión de técnica, sino de genética. A pesar de que son tan bonitas todas quieren hacerse algo”.

¿Qué función cumple, entonces, la cirugía estética?
“La cirugía plástica aumenta la autoestima, cosa que es muy importante, porque sin autoestima no puedes enfrentarte al mundo”.

¿Considera que la percepción general que se tenía de la cirugía plástica ha variado en el tiempo?
“En Estados Unidos, hace diez años, 30 por ciento de las personas hablaba bien de la cirugía plástica, hoy en día 85 por ciento la avala. Entonces ya no es un tema tabú. Hoy es común que una persona diga ‘yo quiero operarme esto, esto y esto’”.

¿Qué opina de la democratización de estos procedimientos quirúrgicos? ¿Es posible?
“Sí. Antiguamente, unos quince años atrás, solamente los ricos podían tener acceso, pero hoy en día está abierta a todos. Hay países donde los costos son más elevados, como Estados Unidos, pero se dispone de planes de pago”.

¿Hay algunos casos en los que no recomiende realizar una intervención?
“Cuarenta por ciento de mis pacientes son rechazadas. ¿Por qué?: muchas no tienen la naturaleza para comprender que la cirugía no deja a todo el mundo como a una Miss Universo. Podemos mejorar a la persona pero no la convertimos en miss. También tiene que entender que la recuperación no se da al día siguiente, como se ve en los programas, donde en una hora el paciente está totalmente recuperado. La recuperación toma, por lo menos, seis semanas.

Si la persona tiene un problema emocional muy grande, tampoco es hora de realizarse una cirugía plástica. Otra razón para no operar es la dismorfia corporal: 15 por ciento de quienes recurren a una cirugía plástica tienen ese trastorno, son personas bonitas pero se creen feas. Esta gente no se debe operar, porque nunca estará contenta. La última razón es cuando hay problemas de salud, por ejemplo, diabetes o trastornos del corazón, tampoco se debe operar a fumadores, bebedores y drogadictos”.

¿Cuáles son las tendencias actuales en cirugía plástica?
“Hoy en día el último grito es la cirugía vaginal, porque infelizmente la moda ha adquirido una connotación más sexual, empezando en Hollywood y pasando por el resto del mundo. En Los Angeles ahora es común que las mujeres se depilen todos los vellos del cuerpo. El problema es que lo que estas mujeres habían mantenido escondido antes, ha quedado al descubierto. Hoy en día es más difícil esconder los defectos, incluso con una tanga ¿Cuánto puede esconder una tanga? Nada. Entonces la piel que sobra abajo empieza a destruir la autoestima de las mujeres en medio de situaciones íntimas. Esta cirugía es muy fácil, no hay dolor y sana rápido. Nunca he tenido un caso de infección”.

¿Su apariencia física es completamente natural o alguna vez se ha sometido al bisturí?
“Yo he tenido cirugías y mi esposa también. En mi caso, practico lucha y he recibido golpes que me han dejado pequeñas cicatrices —lo dice mientras se toca el borde exterior de los ojos y el mentón—, me rompieron la nariz dos veces y llevo dos cirugías, aunque, tal vez tendré que hacerme otra, después de luchar más. Mi esposa se hizo los senos. Ella me lo pidió, pero yo nunca le había dicho nada”.

Cambio radical
Cuando el doctor Rey se inició en el mundo de las cirugías estéticas se vio obligado a realizar todo tipo de procedimientos, tanto cosméticos como reconstructivos. “El área más difícil —afirma— es la reconstructiva, por ejemplo, labios leporinos, hacer nuevos senos con músculos de la barriga y sustituir un dedo perdido de la mano con uno del pie y lograr que pueda ser flexionado. La cosmética, en cambio, es mucho más fácil, a excepción de los estiramientos faciales y las rinoplastias, que son las operaciones más complicadas”. Durante la primera temporada del popular show de E! Entertainment Television, que salió al aire en 2004, este especialista se vio obligado a realizar todo tipo de cirugías para poder demostrar su técnica. Dos años más tarde, y con una carrera totalmente consolidada, Rey afirma tener el placer de sólo llevar a cabo “Seis cosas, que son las más sensuales (risas): nariz, labios, pecho, barriga, pompis y vaginas. Todas son cosas fáciles, rápidas y que dejan a las pacientes muy contentas”.
Pero para muchas de estas pacientes, un primer y exitoso viaje al quirófano marca el inicio de una cadena de intervenciones quirúrgicas en la eterna búsqueda del cuerpo perfecto. “Desgraciadamente esta es la parte mala de la cirugía plástica —comenta Rey—. Se gana tanto con cada cirugía que el paciente se hace adicto. Por ejemplo, una muchacha medio bonita, pero con un problema en las orejas, sólo necesita cuatro puntos a cada lado y en una hora pasa a ser muy bonita, logrando ganar la atención de todas las personas. Es tan fácil hacerlo que se convierte en una droga”.

Manejar a este tipo de paciente puede convertirse en un dolor de cabeza, ya que los cambios excesivamente drásticos no sólo pueden, a futuro, comprometer la salud y la imagen de la persona, sino también desprestigiar al cirujano que los realizó. Al respecto, el artífice de Dr. 90210 explica que siempre busca persuadir a sus pacientes y no ceder ante las presiones, porque lo importante es lograr cambios que luzcan naturales: “En casi todos los casos trato de hacer sugerencias. Si alguna paciente me pide una cosa loquita, simplemente le digo que no, porque los toques en cirugía deben ser sutiles. La excepción son las personas que trabajan en la industria pornográfica, porque hay algunas áreas donde se necesitan senos muy grandes, por ejemplo, y se los coloco porque ellas son profesionales y saben los riesgos que implican los implantes de gran tamaño”. l

mherrera@eluniversal.com

 

POR VENIR

Todos los miércoles, a las 8:00 pm, Robert Rey y su equipo de cirujanos enfrentan el reto de ayudar a sus pacientes a transformar sustancialmente sus cuerpos, sin dejar de lado la naturalidad, al tiempo que demuestran el lado humano de la cirugía plástica a través de sus experiencias cotidianas.

Durante la tercera temporada, que se estrenó a principios del mes de mayo, los espectadores tendrán la oportunidad de ver casos difíciles, como la colocación simultánea de implantes de seno a tres hermanas o la eliminación de manchas en el rostro de una joven surfista, además de las populares vaginoplastias. Pero también se mostrarán escenas que prometen conmover a la audiencia, entre ellas la participación de Rey en un operativo en la sierra mexicana donde realizará cirugías reconstructivas a personas de escasos recursos.

Paralelamente se está llevando a cabo la grabación de la cuarta temporada, donde el reconocido cirujano se paseará por distintos países para conocer otras caras de la cirugía plástica. Venezuela será protagonista de dos episodios que mostrarán, entre otras cosas, la realización de una rinoplastia, la visita de Rey a una academia de modelaje y el encuentro con Osmel Sousa y las concursantes del Miss Venezuela 2006, quienes dejaron al especialista gratamente sorprendido.

A DISTANCIA

Cerca de 80 por ciento de quienes asisten a las consultas del doctor Robert Rey forman parte de la industria del entretenimiento. El resto de sus pacientes está conformado por un grupo realmente selecto de distintos países, pues son muy pocos los que tienen el dinero para financiar los costosos procedimientos quirúrgicos, además de la paciencia para esperar dos años desde el momento en que se solicita el primer encuentro hasta el día en que —efectivamente— se lleva a cabo la cirugía.

Con la intención de evitar estas molestas esperas y los gastos que implica el traslado hasta Beverly Hills, Rey desarrolló un sistema de consultas caseras —a través de una serie en DVD llamada Rey’s Anatomy— que permite despejar dudas sobre las distintas operaciones para que los pacientes comprueben si son aptos para enfrentarse al proceso o si realmente desean dar el gran paso.

Para mayor información puede visitar la página web www.reysanatomy.com o www.drrobertrey.com.

 

 

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