Matrimonios
a ritmo de casino
Esta modalida de salsa está en Venezuela para quedarse, según han augurado sus más fervientes defensores. Pero ya no es sólo en las academias y salones de baile donde se disfruta esta disciplina. Además, la muy particular manera de echar un pie se está posicionando, cada vez más, en bodas y otras grandes celebraciones donde las coreografías son especialmente diseñadas para deleitar a los invitados. María Elisa Espinosa / Fotos: Nicolás Serrano
  
“¡A ver amigos! ¿Cómo la están pasando? Bien, ¿verdad?... Pero ahora la van a pasar muchísimo mejor. ¿Quién se anima a bailar con nosotros esta ruedaaaa? ¡Vamos, dejen el miedo... No nos los vamos a comer! Cualquiera puede hacerlo, les juro que es mucho más fácil de lo que parece”, insiste en convencer a la concurrencia un animador-bailarín quien, sin dudas, se maneja en el tema como pez en el agua, habiendo cumplido ya más de una década echando un pie al ritmo de la salsa casino.
La respuesta del público, a estas instancias, es responder efectivamente con un “¿Quién dijo miedo?”, al tratarse en su mayoría de cadenciosos venezolanos invitados a uno de los matrimonios que por estos días se jacta de cumplir con lo más in en materia de entretenimiento, al ofrecer además del consabido cotillón, los tambores y la orquesta de rigor, un grupo de bailarines que hacen gala de destrezas y piruetas propias de la salsa casino.
Pues habrá que decir que así es la movida de estos días —¡o estas noches, perdón!—dentro del panorama fiestero caraqueño que, no contento con el ya muy amplio catálogo de divertimento que lo caracteriza, agrega ahora las presentaciones del casino. Una práctica que, también habrá que decir, permite a todos aquellos que han tenido la oportunidad de disfrutarla, revivir —o vivir ahora en carne propia— los fastuosos bailes de salsa (que para muchos rayan en lo acrobático) ejecutados por generaciones pasadas y presentes de la Cuba donde, precisamente, nació esta manifestación.
Más allá de un boom
A Javier Rosillo, experto bailarín y miembro de la Fundación Habana Caracas, no le quedan dudas del potencial que tiene la salsa casino en Venezuela. Lo ha podido constatar en la academia de baile que funciona de la mano con la fundación, donde un promedio de 400 alumnos toman clases cada día; así como lo ha terminado de corroborar en los festivales nacionales e internacionales en los que ha participado como uno de los integrantes del cuerpo de baile —también forjado en las filas de Habana Caracas— especializado en estas muy particulares coreografías.
Pero también Rosillo ha podido verificar el impacto de la salsa casino al participar en las numerosas bodas y otros acontecimientos sociales para los que han sido llamados últimamente. Asegura el bailarín que en Habana Caracas fueron pioneros —hace alrededor de dos años— al trasladar el espectáculo propio de los festivales y de su academia a las pistas de bailes de matrimonios, fiestas de 15 años, graduaciones y eventos corporativos para los cuales son buscados, cada vez más, por cierto.
¿Pero acaso se trata de un boom, una moda más entre las muchas que han abrazado el historial pachangoso del venezolano? Desde Habana Caracas insisten en que no: “Pienso que esto del casino en las fiestas puede durar mucho tiempo. En Venezuela se casa demasiada gente y siempre buscan algo distinto para amenizar sus fiestas. Allí está el ejemplo de los grupos de samba, los tambores, el cotillón... Ya se habla de que un matrimonio no es matrimonio si no tiene cotillón. ¿Y entonces qué hace la gente? Todos buscan cosas nuevas, y eso es lo que es el casino”, puntualiza Rosillo muy convencido.
q Coincide en esto con los responsables de Fusión Salsera, otra experiencia caraqueña que promueve la salsa casino con un andamiaje que igualmente incluye una escuela de formación y un cuerpo de baile que los representa en festivales locales y foráneos. Desde esas filas, es Yuhelí Bermúdez quien habla:
“¿La pregunta es si esto se quedará sólo en el boom? A mí no me parece. Fíjate que el casino llegó a Venezuela y como que le despertó a todo el mundo esa facultad que tenemos y que nunca habíamos desarrollado seriamente, que es la del buen bailar. En Venezuela, como país latino, encanta lo que es la salsa, y de hecho aquí hay muy buenos salseros, pero siempre destacados en lo que es la música. En cambio ahora llegó esta nueva tendencia de lo que es un baile bien ejecutado, más técnico, más profesional y muchas escuelas se están dedicando a promoverlo. Esto está in crescendo, dudo mucho que se frene”, augura Bermúdez refiriéndose también al ribete comercial del asunto. Es decir, las presentaciones en fiestas —de las cuales Fusión Salsera llega a incluir hasta ocho y nueve en su programación mensual de actividades— “realmente puede ser un negocio muy rentable”.
De boca en boca y de pie en pie
La salsa casino se baila, como mínimo, entre una pareja, aunque suelen ser muchas más las que deleitan a la audiencia de un salón formando las denominadas “ruedas” conducidas por un “líder”. Esta persona, con su voz y gracia va dando las instrucciones al resto del grupo para que completen tal o cual vuelta, logrando, entre otras cosas, impresionar a más de uno.
Por ello podría resultar inaudito para una persona de la categoría “tiesa” en materia de bailar, escucharle decir a uno de estos defensores de la salsa casino: “Dale, que tú puedes”. Aunque, de hecho, desde su experiencia, Bermúdez le atribuye a esta especialidad varias bondades; entre ellas, “que es un baile sencillo y accesible a cualquier bailador, cosa que no se puede decir de bailes como los ángeles y la salsa acrobática, que son muy vistosos pero también exigentes. En ese caso para ejecutarlas sí se debe ser bailarín.
Algo similar al planteo de Rosillo, quien, sin embargo, no deja de asombrarse cada vez que asiste a una fiesta privada a hacer una presentación de salsa casino y termina topándose con más de un invitado que le hace la competencia en la pista.
“Esto se debe, en buena parte, a la propagación que en el país ha logrado tener este género. Recuerdo que llegó aquí en el año 1996, cuando se comenzaron a formar algunos talleres y la gente ensayaba en sus casas. Los primeros aprendimos en unos apartamentos de Plaza Venezuela y de allí el movimiento se fue extendiendo a los Talleres de la Fundación Bigott, la Universidad Simón Bolívar y la Central. Así que, si bien lo de los matrimonios es algo relativamente nuevo, en la medida en que se vea que la gente domina el baile, podemos pensar en muchos más años para el casino. Y ojalá que sea así”. l
FUENTE CONSULTADA: WWW.HABANACARACAS.COM
¿Quién dio el primer paso?
La salsa casino nació en Cuba a mediados del siglo XX, y su nombre se debe, precisamente, a que se comenzó a bailar en halls llamados casinos. Los historiadores ubican sus inicios en Santiago de Cuba, aunque otros insisten en que todo arrancó, más bien, en el famoso Casino Deportivo de La Habana o en el Casino de la Playa.
No precisan exactamente en cual de estos sitios, pero, lo que sí es seguro, es que su inspiración provino de la contradanza francesa que en el siglo XVIII estuvo tan de moda en los bailes de sociedad de las principales ciudades cubanas.
El nombre “casino”, y su variante “rueda de casino”, sirvió para acuñar toda una manifestación de baile y música que terminó trascendiendo las fronteras cubanas para ir calando poco a poco (en muchos sitios bajo la simple denominación “salsa”) en el resto de América Latina, y más tarde en Europa. |
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Para armar la fiesta
Salsa en fusión
Yuhelí Bermúdez, Luis Enrique Negrín, William Santana y Lisneidy de Santana conforman la agrupación Fusión Salsera, pero a su vez son los responsables de llevar la academia del mismo nombre. Su fuerte en las presentaciones públicas y privadas es la salsa casino y la salsa acrobática. El costo del espectáculo varía entre 500 mil y 600 mil bolívares, pero todo dependerá de si se celebra de día o de noche, en Caracas o en el interior. Suelen hacer dos exhibiciones a lo largo del evento, saliendo las dos parejas o haciendo el show una sola.
Coordenadas:
www.fuisonsalsera.com
Teléfono contacto: 0412-597.4061.
La Habana en Caracas
Javier Rosillo, Víctor Rodríguez, Adrián Ron, Hilder Bernald, John Crespo, Mariano Montilla, Yeismy Meza, Esther Suárez, Karen Melián, Ariana Melián, Jessy Herrera y Verónica Montopoulos, integran el cuerpo de baile surgido de la Fundación Habana Caracas. El show que presentan en fiestas privadas dura alrededor de 40 minutos y se realiza bajo dos modalidades: simulación de una clase de salsa casino, en la que los invitados participan como alumnos o la versión de competencia de baile, en el que las parejas van repitiendo las figuras que enseñan en vivo y directo los bailarines del grupo. El costo de la presentación está entre 600 mil y 800 mil bolívares, dependiendo del número de parejas participantes.
Coordenadas:
www.habanacaracas.com |
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