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Del primer amor y otros demonios

El siniestro lord Voldemort finalmente adquiere figura humana, la muerte asesta un golpe bajo y las hormonas de la adolescencia comienzan a desplegar sus influjos en la escuela de hechiceros de Hogwarts. En la esperada cuarta entrega de la saga inspirada en los libros de J.K. Rowling, que llega a las pantallas del país el próximo 2 de diciembre, todo se crece… incluso la magia del film. Enmar Pérez Garmendia. Londres. Enviada especial

Cuando Daniel Radcliffe (Harry Potter), Emma Watson (Hermione) y Rupert Grint (Ron) entran al salón donde se llevará a cabo la rueda de prensa internacional para promocionar Harry Potter y el cáliz de fuego en Londres, queda claro que las cosas no sólo están cambiando en los predios del ya famoso colegio de brujerías de Hogwarts.
“Tengo que decir que entiendo perfectamente por lo que está pasando Harry en la película porque yo también acabo de atravesar por eso y está bastante fresco en mi memoria… Bueno, en realidad todavía estoy lidiando con eso”, dice riéndose Radcliffe, hoy de 16 años, mientras el resto de sus compañeros —Emma de 15 y Rupert de 17— asienten con sus cabezas.

RON, HARRY Y HERMIONE NO SABRAN
COMO APAGAR EL FUEGO

Pero el actor que interpreta al mago más popular de estos tiempos no se está refiriendo a temas como la cada vez más amenazante presencia de las fuerzas de la oscuridad sobre sus espaldas o al inevitable dolor que trae consigo toparse por primera vez con la muerte de un compañero, tópicos que dan un renovado giro a la cuarta entrega de la saga fílmica basada en los libros de J.K. Rowling. Tampoco está hablando del reto que representa participar en la competencia más excitante y peligrosa de Quidditch que se haya desarrollado jamás —El torneo de los tres magos—, ni de los temores que ocasiona comenzar a notar que el siempre paternal profesor Dumbledore (Michael Gambon), ya no parece tener la fuerza suficiente para protegerlo ante el acecho del mal. No. Danny —como todos le llaman en el encuentro— está conversando sobre un asunto que pone los pelos todavía más de punta: la llegada de la adolescencia —Harry ya ha alcanzado los 14 años— con su consecuente revuelta de hormonas y su pesado costal de inseguridades.

1) Hermione y Ron comienzan a descubrir los sentimientos de uno por el otro
2) La plana mayor de los tres colegios que participarán en el Torneo de los tres magos, la competencia más peligrosa de Quidditch
3) Ron y Harry de punta en blanco para la “aterradora” experiencia del baile
4) El actor Daniel Radcliffe asegura que sus tomas fueron “gentilmente” hechas de la cintura para arriba pues no lograba acertar un paso

No hay truco para salir de esto
La adolescencia y sus pantanosas complicaciones… eso sí que está tornando el panorama color de hormigas para el aprendiz de las artes de Merlín y sus amigos de aventuras. ¿Preguntarle a la niña que lo está poniendo a temblar tanto como los aliados de Voldemort si quiere ser su pareja en el baile de Navidad de la escuela? Pocas cosas lucen tan atemorizantes y, claro está, allí no hay varita o poción que valga, incluso para un personaje que ha logrado el mayor de los milagros: alejar a los menores del mundo de las computadoras y los playstations por un buen rato para devorarse un libro como si fuera la última barra de chocolate sobre la Tierra.

“Tú sabes —le confesaba Daniel a Entertainment Weekly—, se trata del primer enamoramiento… Cuando es el primero no es sólo un enamoramiento: tú la aaaaaamas”. Lo gracioso es que Radcliffe hace el comentario como si todo aquello fuese etapa superada. Pero, admite, no lo es: “Cualquier muchacho ha atravesado por eso al menos una vez. En mi caso más de una. Soy un total desastre con las chicas”.
¿Alguno de ustedes tiene novia o novio en estos momentos?, interroga una periodista. “No”, surge Daniel a salvar al resto de sus compañeros que titubea para contestar. “Aquí todos somos una cuerda de solteros muy, muy tristes”, añade con un dejo de ironía y un sentido del humor bastante afilado para su edad.

La verdad es que Radcliffe es sumamente simpático y entretenido y sus opiniones y gustos están alejados del promedio adolescente: “Cuando conocí a Danny —revela el productor David Heyman— pasaba las horas con él hablando sobre lucha libre (para entonces Radcliffe tenía once años y Heyman aceptaba la tarea con resignación). Hoy Dan está leyendo Emile Zola (escritor francés), así que creo hay una gran diferencia”.
Es claro que la hay, después de todo, han pasado cuatro años, tres largometrajes, dos directores (Chris Columbus y Alfonso Cuarón) y 2.600 millones de dólares recaudados en taquilla desde que el chiquillo Potter hiciera su debut cinematográfico en 2001, a lo que ahora, obviamente, habrá que sumar esta nueva experiencia que cuenta por primera vez con un británico en la conducción de las cámaras: Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral).

“Este film era uno de los más complicados. Necesitábamos a alguien que fuese capaz de dirigir un oscuro thriller de suspenso, obtener excitantes secuencias de acción y, al mismo tiempo, ser lo suficientemente intuitivo y sensible para mostrar el lado cómico de la angustia que representa ser un adolescente”, explica Heyman. Una vez que Cuarón —cuya obra Harry Potter y el prisionero de Azkabán fue recibida con entusiasmo por la crítica— rechazara realizar El cáliz de fuego, todas las miradas se volvieron hacia Newell, quien ya había declinado hacer el primero. Esta vez el realizador cayó bajo el hechizo de la historia y encontró en ella la oportunidad de brindarle un nuevo espíritu a la saga.

1) Mad-Eye Moody (Brendan Gleeson) es el nuevo y un tanto sospechoso
profesor de Hogwarts
2) Cho Chang (la actriz Katie Leung)
le hará sentir mariposas en el estómago a Harry
3) Victor Krum (Stanislav Ianevski)
es el campeón mundial de Quidditch,
y el héroe de Ron, hasta que invita a Hermione al baile
4) Cedric Diggory (Robert Pattinson), el atleta elegido para representar a Hogwarts, junto a la chismosa reportera Rita Skeeter (Miranda Richardson)
5) Fleur Delacour (Clémence Poésy)
es la sexy atleta de la escuela Beauxbatons

El mago mayor
No, no se está hablando de Dumbledore sino del propio Mike Newell. La tarea que el director tenía por delante era todo menos envidiable: el libro original, que prácticamente duplicaba en volumen a cualquiera de los anteriores, debía ser llevado a dos horas de película. Por supuesto, se debía contar con una excepcional habilidad para encontrar una línea narrativa que dejara afuera varios episodios de la aventura, sin causar demasiado daño a la trama: “Hubo incluso un momento en que se pensó en hacer dos filmes (lo que era imposible porque el cuento no muestra un punto claro de división), pero tras leer el texto cuidadosamente sentí que había una manera de lograr uno solo”, señala Newell desde su sillón en la conferencia de prensa. “Lo que decidí fue que el personaje de Voldemort (Ralph Fiennes) debía ejercer su influencia desde el principio y que poco a poco Harry debía ir percibiendo lo que realmente le estaba sucediendo, hasta que se hiciera demasiado tarde y tuviera que enfrentarse al demonio mismo en el cementerio. Tan pronto como me di cuenta de que este era el camino, me pude mantener fiel al texto y al mismo tiempo recortarlo”. El resultado, pues, podría originar algo de decepción en los seguidores más ortodoxos de los delirios imaginativos de J.K. Rowling, y Newell está consciente de ello. No obstante, ya se sabe, algo debe ir siempre al rincón del sacrificio: “Lógicamente estoy asustado. Estamos hablando de un grupo de fanáticos sumamente apasionado. No sabré si quedarán complacidos hasta que el film sea estrenado. Ese sí que va a ser un momento aterrador”.

Otro capítulo que metía miedo era el del presupuesto. El realizador debía ajustarse a un monto asignado —que al parecer no lucía nunca lo suficiente— y lograr una producción con músculo y arrastre, rica en efectos especiales y poblada de personajes exigentes como aterradores dragones y fantásticas sirenas. Asimismo, el set para darle vida a los episodios más emocionantes del torneo del tricampeonato de Quiddith terminó teniendo, entre otros extraordinarios detalles, uno de los tanques de agua más grandes que se haya construido para una filmación en Europa.

Tomó tres meses levantarlo y en él debían caber los actores, los dobles y el equipo de buceo, a la par de cámaras, camarógrafos y una pantalla azul para poder montar posteriormente los efectos digitales. En total, Daniel Radcliffe pasó 41 horas y 38 minutos actuando bajo el agua. “Fue super cool, a pesar de las dos infecciones en los oídos”, afirma.

El producto final también es cool y las secuencias logradas tras tan loable esfuerzo del actor son de las más impactantes del film. De hecho, en parte gracias a ellas y a pasajes más aterradores que los vistos en sus predecesoras, la producción, de tono marcadamente oscuro, se ha ganado la clasificación B (para mayores de doce años).
En esta ocasión es Emma Watson la que emite una opinión al respecto: “La audiencia básica de Harry Potter ha ido creciendo con las películas, así que no veo mucho problema. A lo mejor se puede estar perdiendo un público mucho más joven —cinco, seis años—, pero a la vez se han ganado otras cosas. Este film tiene más suspenso que cualquier otro que se haya hecho (de Harry Potter) y a mí eso me encanta. Se trata de mantenerse fiel al libro y no puedes evadir tópicos definitivamente serios y profundos como que alguien muere en algún momento. Me fascina el hecho de que no lo hayan tratado de disminuir. Creo que han logrado, en cambio, una excelente producción”.
l

 

J.K. ROWLING

Cuando Harry conocio a Voldemort
Ya se sabe, nuestro héroe no encontrará descanso hasta que su historia alcance el cabalístico número siete, y, claro está, se desconoce el destino que le ha deparado su autora, J.K. Rowling. Mientras tanto, en esta cuarta entrega de la serie fílmica, Harry Potter y el cáliz de fuego, el panorama comienza a tornarse definitivamente sombrío. Las pesadillas acechan al joven mago y su cicatriz en forma de rayo está haciendo más daño que nunca. A la par, una señal siniestra retumba en los cielos.

Lo sabio es refugiarse en la escuela de hechicería de Hogwarts que —anuncio del profesor Dumbledore mediante— se convertirá en la sede del Torneo de los tres magos, el campeonato de Quidditch más retador y peligroso del mundo. Un trío de pruebas escalofriante, pues, habrá de ser superado por los chicos más hábiles de tres colegios. Así las cosas, la llegada de las niñas de la Academia Beauxbatons y de los galanes del instituto Durmstrang para atender la contienda alborotará las hormonas adolescentes, amén de los sentimientos.

El globo de oro anuncia a los tres participantes elegidos para competir, pero escupe un inesperado cuarto: Harry Potter. De dónde proviene la candidatura es un misterio que pondrá a los amigos de Potter a dudar deél y al propio hechicero a temerse lo peor.

Y lo peor llega: Voldemort, el mismo demonio, encarnado por el insuperable actor Ralph Fiennes. Para colmo, también llega el primer amor, una experiencia bien endiablada.
Pobre Harry. Debe estar ansioso porque la señora Rowling le ponga el punto final
al tomo número siete...

JARVIC COCKER
Pulp fiction
Como siempre, después de un rato de recatada danza formal durante el baile de cierre del año, las cosas debían derivar en una descarga de adrenalina y rock. Los productores no tuvieron mejor idea para animar a los alumnos de Hogwarts que contratar a Jarvis Cocker, cantante y compositor del extinto grupo británico Pulp, quien concibió piezas originales para la película. Cocker se subió al escenario con los miembros de su nueva banda Relaxed Muscles, y con el guitarrista Johnny Greenwood y el baterista Phil Selway de Radiohead. Para qué decir que hasta el propio Mike Newell dejó la silla del director y echó un pie.

 

 

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