|
"Cuando el camino parezca cuesta arriba.
Cuando tus recursos bajen y tus deudas suban
y, al querer sonreír, tal vez suspiras.
Cuando tus preocupaciones te tengan agobiado,
descansa si lo necesitas, pero no te rindas.
La vida da muchas vueltas, ¡si es que no te rindes!
Aunque el paso sea lento y parezcamos
no avanzar
El triunfo puede estar a la vuelta de la esquina.
El fracaso es como una nube gris que no te deja ver
la cercanía del triunfo.
Por eso, decídete a luchar con fe.
Porque en verdad, cuando todo empeora,
el ganador no se rinde, mas lucha."
Somos ganadores y, aun cuando las circunstancias
nos parecen adversas, no podemos desfallecer. Recordemos que todo
pasa, que todo cambia y se transforma gracias al esfuerzo y al compromiso
de personas como nosotros. Por el momento, éstas son las
cartas que nos han tocado y con ellas tendremos que jugar de la
mejor manera posible. No abandones, no te rindas, no pronostiques
la catástrofe, no seas portador de malas noticias, continúa
dando lo mejor de ti, convirtiéndote en parte activa de la
solución y no del problema.
Necesitamos un ser humano íntegro, honesto y trabajador,
a pesar de las crisis. Que su mayor gloria no sea haberse quedado
atrapado en su fracaso, sino haberse levantado dignamente cada vez
que tropezó y se cayó. Una persona que respetemos,
que admiremos porque le gana al desaliento y, aun cuando la meta
parezca alejarse, no se rinde ante las circunstancias.
Cómo mantenernos
siendo ganadores
Mantener una actitud positiva. Una
de las diferencias más notables entre una persona perdedora
y una ganadora es la actitud. Es importante que tengas pensamientos
positivos y optimistas, especialmente si vas a emprender algún
reto personal. Recuerda tus logros y apóyate en ellos, para
alcanzar metas. Recuerda que cada desventaja tiene su ventaja equivalente,
si tienes la calma y te tomas el trabajo de encontrarla.
Saber lo que se
desea. Es determinante tener claras nuestras metas para que
podamos enfocar y dirigir nuestro esfuerzo a conseguirlas. Cuando
sabemos exactamente lo que queremos, podemos comenzar a visualizarlo
y a imaginarnos cómo será cuando lo tengamos.
Seguridad en sí
mismo. No importa que tan difícil sea la situación
en la que te encuentres, podrás salir de ella o de cualquier
otra recuperando la fe en ti mismo. Dentro de ti se encuentran las
herramientas necesarias para levantarte y volverte triunfador. Cree
que puedes
y podrás.
Compromiso de
actuar. Una vez tomada la decisión, el próximo
paso consiste en asumir el compromiso de hacer cuanto sea necesario
para conseguir tu meta. No necesitas que alguien te recuerde tu
compromiso y mucho menos tus metas. Conviértete en tu principal
motivador y persevera en el esfuerzo hasta el final.
Acepta los retos.
Una persona que no se arriesga no pierde
pero tampoco
gana. La vida se compone de nuevos comienzos, cada vez que deseas
extender tu horizonte y ampliar tu prosperidad tienes que asumir
retos. Que no sea el miedo tu motivador en la vida, que sean tus
deseos los que te impulsen a conseguir la cima.
No te detengas. La realización de tu sueño puede estar
esperándote a la vuelta de la esquina, la palabra éxito
en realidad significa: sigue adelante, no abandones nunca. El camino
hacia el éxito se vuelve solitario porque la mayoría
de las personas no está dispuesta a enfrentar y vencer los
obstáculos que se presentan a lo largo del camino. La capacidad
de dar ese último paso cuando nos sentimos totalmente agotados
es la cualidad que separa a los elegidos del común de las
personas.
Disfruta de tus
triunfos y de tu vida. Hay personas que se convierten en
buscadores compulsivos de nuevas cimas
no se detienen el tiempo
suficiente para disfrutar del resultado final de sus esfuerzos.
Permítete descansar y saborear tu victoria, aprende a disfrutar
tanto del proceso como de la recompensa bien merecida despues de
tanto trabajo y empeño. Muchas veces es necesario establecer
un límite amplio y sano que determine hasta dónde
y hasta cuándo seguiremos conquistando cimas cada vez más
altas sin detenernos a disfrutar de ellas.
Cristaliza tus
metas. Elabora un plan para alcanzarlas. Fíjate un
norte. Entonces, con absoluta confianza, lleva adelante tu proyecto.
Somos arquitectos, somos creadores y por eso podemos construir hoy
el mundo en que viviremos mañana. ¡Nadie sabe lo que
puede hacer, hasta que lo intenta! ¡Suelta el pasado, vive
el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien! l
maytte@maytte.com
|