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Me llamo Milo y soy de la raza Jack Russell
Terrier. Me gusta jugar con pelotas, y ya me están entrenando
en obediencia. Me gustan los niños, soy consentido y afortunado
por tener un amo que me quiere y me dedica mucho tiempo. Busco
novia de mi raza. Por favor comunicarse por los números 0416-431.9784
- 0243-236.8207
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que su mascota ilustre esta seccion envie su foto con una
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nvasquez@eluniversal.com
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Fuera de casa
A la hora de llevar a nuestro perro al
parque, a su paseo diario, o quizás al veterinario, debemos
tener control de su desplazamiento. Por naturaleza, el perro es
un animal de mucha fuerza y, aunque sea un adulto, desea correr,
explorar los alrededores. Entonces sería normal que tirara
de la correa, para hacer su voluntad.
Los perros no resisten la tentación de ejercitarse cuando
están al aire libre. Pero, se les debe supervisar a fin de
evitar que tengan accidentes, coman algún animal o planta
venenosa, o, por curiosidad, causen algún daño material.
Normalmente, es fácil hacerlo cuando están en el jardín
o patio de la residencia. Pero cuando se encuentran en los alrededores
del vecindario exigen más vigilancia. Deben llevar puestos
sus collares de identificación, un bozal dependiendo del
temperamento del ejemplar, y estar acompañados de sus dueños,
como indican las ordenanzas. Nada de dejarlos a su libre albedrío.
Si en casa hay niños o adolescentes, se les puede asignar
como acompañantes de la mascota en estos recorridos. Los
especialistas señalan que la edad ideal para comenzar una
verdadera interacción entre ambos -que implica diversión
y una dosis de responsabilidad- es entre los cinco y ocho años.
A esa edad, el niño ya es capaz de colaborar con tareas sencillas
y puede iniciar, bajo la supervisión de algún adulto,
una relación más directa con el perro. Cuando se trata
de adolescentes, se les pueden asignar tareas mayores, como bañar
y peinar a la mascota, controlar sus comidas e incluso llevarla
con el veterinario si no está lejos de casa.
Lo ideal es que primero, además de acostumbrar al perro a
usar el collar, la correa o arnés y demás implementos,
se establezca una relación amistosa entre humano y animal.
A través de órdenes simples se le puede enseñar
al perro, por ejemplo, a esperar para salir, a no tirar de la correa
una vez en la calle, y a controlarse ante la presencia de otros
canes. No es tarea de un día para otro; por eso, hay que
comenzar la relación cuando son cachorritos. Aprender a tocarlos
sin temor y con autoridad es el inicio, luego sigue el adiestramiento
para pulir el comportamiento. l
Marilin Pino A.
| De paseo |
Jardín. Cercar los
huertos y rosales para impedir que causen destrozos. Asegurar
los materos al suelo para que no los voltee. Mantener cerrado
el colector de la basura, y colocarle suficiente arena en un
lugar específico para que la use como baño.
Parque. Debe portar su placa de identificación, collar,
correa, bozal si es necesario. Se recomiendan las correas extensibles,
para darle mayor libertad. Pueden ser en cuero o nylon. El arnés
permite controlar mejor las razas grandes en espacios abiertos.
Autos. Las tiendas de mascotas venden cestas para transportarlos,
llamadas kennels. Brindan al perro comodidad y seguridad
durante el trayecto, y la posibilidad de respirar a través
de las ranuras. Si se desplaza fuera del kennel, en el
auto, coloque el cinturón de seguridad para evitar que
le distraiga al conducir o que sufra algún daño
en caso de colisión. |
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