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Rebeca es sumamente emprendedora. Con dos hijos ha podido llevar una vida profesional estupenda. Es terca,
y quizá por eso, logra lo que se propone.

Ana María es la hermana que no tuve. Vital, meticulosa, no sólo con sus cosas y en su casa. Es extremadamente organizada
y le funciona perfectamente.

La muerte les sienta bien
Adriana Gibbs. Fotos: Roberto Mata

Ana María Simon y Rebeca Alemán han vuelto a la escena caraqueña con la obra Amanecí como con ganas de morirme.

Reirse de la muerte y provocar en el "otro" cierto desenfado, ese gesto de la sonrisa. Esta peliaguda tarea -sobre todo tratándose de espectadores occidentales- es la nueva jugada de dos jóvenes actrices. Una es muy conocida en estos predios, pues ha compartido el trabajo actoral con la animación en radio y TV -es Ana María Simon-; y la otra se ha dedicado al teatro de manera sostenida -es Rebeca Alemán-, constancia que ya ha empezado a tener cosecha: el año pasado resultó ganadora del Premio ACE como Actriz Revelación del Año, que otorga la Asociación de Cronistas del Espectáculo, en Nueva York, ciudad donde reside desde hace cinco años.
Indira Páez, la también autora de Crónicas desquiciadas, prestó su pluma al proyecto, y la dirección va por cuenta de Mario Sudano. La pieza se titula Amanecí con ganas de morirme y comenzó su temporada en el Teatro Trasnocho. "En esas típicas conversaciones de cervezas salió la posibilidad de desmitificar un poco la muerte y darle un peso menos occidental; poder verla como parte de la vida", cuenta Ana María. Continúa Rebeca: "Pensamos que la comedia podría ser una manera rica de tratar un tema como el de la muerte; aceptar desde el humor que el fin y el principio son dos caras de la misma moneda en la existencia humana".
La pieza -en la que también actúan Martín Brassesco y Andreína Blanco- está integrada por ocho historias que abren el abanico de las distintas posibilidades que enfrenta el ser humano ante la muerte: la de uno y la de los afectos, el suicidio, la eutanasia y las reacciones que se suscitan.
"Yo era una de esas personas que le tenía terror, y mucho más después de que nacieron mis dos chamos; y, ahora, con esta obra me he dado cuenta de que es una opción que está allí y nos pertenece. A mí el texto me afecta mucho por la carga, pero me identifico con la manera como Indira ha abordado el tema. Decidimos gozarnos este montaje, y en eso andamos", cuenta Rebeca. Ella, además, es pianista, detalle que incide en su manera de trabajar los personajes: "Siempre que hago una obra la conecto con una determinada música; me siento al piano y paseo por melodías de distintos compositores hasta dar con la que me identifica con el personaje. En el caso de Amanecí con ganas de morirme hay mucho de Debussy, Chopin, Scriabin y Piazzola".
Ana María destaca que ha disfrutado mucho la ironía y el inteligente humor de la obra. "Creo que ver la obra, y sé que esto puede sonar burda de cursi, te puede dar más ganas de darle importancia a la vida y a cada uno de sus momentos. La muerte está allí, junto con la vida".
¿Sin qué no puede vivir?
Rebeca: "Sin actividad, sin la pasión por el teatro y la música".
Ana María: "Mi respuesta es más cursi que la de Rebeca: no puedo vivir sin amor, sin tener cerca a la gente que quiero".
¿A qué le tiene miedo?
Ana María: "A la muerte porque no sé qué va a pasar; no tengo una religión que me pudiera dar una fe, una filosofía para canalizar este asunto. Pienso, sin embargo, que más que a la muerte le tengo miedo a lo desconocido".
Rebeca: A enfermarme y a esos locos que andan sueltos por la vida, esa gente que parece normalita y que uno no sabe con qué te pueden salir.
¿Cómo le gustaría que llegara su final?
Rebeca: "Tranquilita de alma, sana y muy viejita; me gustaría morir en Venezuela".
Ana María: "Espero que así como era inconcebible en los años veinte que las mujeres se pusieran prótesis en los senos, que cuando me toque se invente una pastillita de eternidad. Me gustaría vivir muchos años, y si me toca morir que sea algo rápido, un accidente aéreo".
¿En quién le gustaría reencarnar?
Ana María: "En el futbolista David Beckham; él hace lo que quiere, está casado con una tipa de pinga, tiene unos hijos espectaculares y gana dinero".
Rebeca: "En la compositora y pianista alemana Clara Schumann".
¿Qué le preguntaría a Dios?
Ana María: "¿Por qué tardaste tanto en dejar verte la cara?".
Rebeca: "Le preguntaría si él cree en sí mismo, aunque, en verdad, ya le he preguntado varias cosas".
¿Qué comería en su última cena?

Rebeca: "Una pasta con camarones divinísima que prepara mi esposo y todos los dulces del mundo".
Ana María: "Un asado de tiras y todos los carbohidratos que pueda... muchas arepitas".
¿Por qué vendería su alma?
Rebeca: "Por la vida de alguien extremadamente importante para mí".
Ana María: "Por un cigarro". l


Señas. La temporada recién iniciada de Amanecí con ganas de morirme se extiende hasta el 7 de septiembre. Las funciones son los viernes y sábados a las 10:00 pm, y los domingos a las 8:00 pm. Entrada: Bs. 15.000.


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