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¿Cuál
es el limpiador facial más adecuado para su piel?
¿Diría que su búsqueda de un buen limpiador
se parece a la historia de Perdidos en el espacio? Aunque
podría sentir que navega a la deriva en medio de una
confusa constelación de productos en la tienda, encontrar
uno bueno no es tan difícil. Todo depende de su tipo
de piel:
SECA:
Use barras embellecedoras cremosas y libres de jabón,
o limpiadores que contengan emolientes (aceite vegetal, vitamina
E, glicerina, lanolina o petróleo). Si es extremadamente
seca busque limpiadores exfoliadores con ácidos alfa
hidróxidos o microgránulos hidratantes como los
derivados de la jojoba.
GRASOSA:
Lo mejor son las barras o los geles de espuma que contienen
exfoliadores suaves como el ácido salicílico o
los que absorben la grasa, como los de arcilla, que remueven
el exceso de grasa y el sucio sin quitar a la piel la humedad
necesaria
NORMAL:
Continúe con sus barras embellecedoras libres de jabón,
leches limpiadoras, o espumas cremosas con hidratantes suaves
como aceite de sésamo o vitamina E.
MIXTA:
Utilice limpiadores balanceados que ayuden a remover el exceso
de grasa y contengan emolientes ligeros como la glicerina. |
¿Estamos demasiado limpios?
Christine Fellingham
Los estadounidenses son extremistas a la
hora de lavarse, bañarse, restregarse y darse baños
de espuma o con esponja. Están más que desinfectados,
pero ¿le hacen un daño más que un bien a la
piel?
Estados Unidos es
una nación a la que le gusta restregar; no los pisos, sino
la piel. De manera íntegra, de la cabeza a los pies, los
norteamericanos se lavan todos los días, o incluso con mayor
frecuencia si tienen tiempo. Los estadounidenses promedio se duchan
de siete a nueve veces por semana. Esto es cierto, incluso si la
actividad que más sudor les causa sea realizar un esfuerzo
para sacar una hoja de la impresora o buscar el teléfono
celular bajo la mesa del café. Y no es un proceso rápido:
las duchas duran por lo menos 12 minutos. Lavan sus rostros dos
veces al día, lo cual es una cantidad razonable, pero lo
hacen con un placer desmedido. "Las mujeres que observamos
en los grupos focales restriegan sus rostros enérgicamente,
como si estuvieran limpiando el tope de la cocina, con movimientos
bruscos hacia delante y hacia atrás y demasiada fricción",
señala Rochelle Quezada, directora ejecutiva de entrenamiento
para Shiseido Prestige Brands.
¿Por qué
el exceso de higiene?
"Existe un componente psicológico subyacente en nuestros
hábitos de limpieza corporal", dice Ronald G. Nathan,
psicólogo. "Nos educan bajo el precepto de que la higiene
es lo más cercano a la santidad". Para muchos de nosotros,
tomar un baño también está asociado a algunos
de nuestros recuerdos tempranos más positivos. Nuestros rituales
de higiene resuenan con experiencias de caricias amorosas durante
el baño en nuestra niñez. También hay efectos
psicológicos. "Un 50% de los individuos experimentaron
un aumento de energía y del estado de alerta después
de simplemente refrescarse la cara con un poco de agua", señala
Robert Thayer, profesor de psicología, quien realizó
un estudio de la conducta reguladora del estado anímico en
más de 300 personas. El hecho de sumergirse tiene efectos
en todo el cuerpo. "Tomar un baño o una ducha puede
mejorar la circulación, disminuye el ritmo cardíaco
y alivia la tensión muscular", afirma Meredith Harris,
doctora en educación y fisioterapeuta. La pregunta es, ¿se
puede culpar a los norteamericanos por el exceso de higiene?
Salvar nuestra piel
La buena noticia es que las compañías dedicadas al
cuidado de la piel finalmente están ideando la manera de
transformar la higiene en una experiencia positiva tanto para nuestra
piel como para nuestro espíritu. "En los últimos
años, las fórmulas de los productos limpiadores ha
cambiado drásticamente", dice Betsy Schmalz, vicepresidenta
ejecutiva de desarrollo de producto de Bath & Body Works. "Anteriormente
había dos extremos: las cremas frías, que contenían
pura grasa, y los jabones en barras, que extraían toda la
humedad natural de nuestra piel". Actualmente existe el jabón
líquido. "Los jabones líquidos son mucho más
versátiles que las barras sólidas porque no hay que
preocuparse de si los ingredientes pueden mantener una forma, y
por lo tanto se puede ser más creativo", explica Richard
Maksimoski, director de desarrollo de producto para Andrew Jergens
Company. Los productos de limpieza de la piel con humectantes incorporados
se han convertido en los más utilizados, mientras que los
limpiadores ásperos son la excepción.
Lo nuevo en el mercado
"En la actualidad nos movemos hacia una era de limpiadores
al gusto del cliente", señala Maksimoski. Pueden contener
ácido glicólico o retinol, ácido salicílico
para limpiar los poros o vitamina C para darle lozanía a
la piel. "A muchas mujeres que tenían acné en
su adolescencia no les agrada sentir residuos del lavado en sus
rostros", indica Quezada. La prioridad de las compañías
que elaboran productos para los adultos jóvenes ha sido la
creación de jabones suaves moderados que limpian igual que
sus rivales más agresivos. De manera similar, una nueva serie
de exfoliadores suaves satisface nuestra inclinación a restregar
sin irritar la piel sensible o madura. ¿Con frecuencia se
encuentra en la calle o la oficina y desearía refrescarse?
Existen pañitos desechables impregnados de limpiadores específicos
para la piel y excelentes agentes jabonosos. Si revisa rápidamente
los estantes o aparadores de las tiendas encontrará productos
altamente especializados, como los antiinflamatorios botánicos
y los extractos de regaliz para aclarar la piel. Si todavía
no ha encontrado el producto limpiador que le gusta, seguro no ha
buscado recientemente.
Sin embargo, si el propósito principal de un producto de
limpieza es librar de impurezas y enjuagar, ¿acaso alguna
de las nuevas tecnologías hace la diferencia? Sí,
pero no siempre es muy significativa. "Sin duda, esta nueva
generación de limpiadores está haciendo un mejor trabajo
en el mantenimiento del equilibrio de la piel", dice el médico
Barney J. Kenet, instructor clínico de dermatología
y autor de How to Wash your Face. El título de la
obra, Cómo lavarse la cara, es una indicación
del interés obsesivo de los estadounidenses por la limpieza.
"No lavan la piel ni aumentan el pH, por lo que no la dejan
vulnerable ni inflamada". En cuanto a la cantidad de ingredientes
del tratamiento que realmente dejan en la piel, los resultados varían.
"Los productos limpiadores no son tan efectivos como los productos
de tratamiento, pero pueden preparar la piel para que éstos
actúen", asevera el médico Frederic Brant, dermatólogo
de Nueva York y Miami.
Las maxiburbujas
Los ingredientes más favorables para la piel no son más
que un componente de los nuevos limpiadores de alto rendimiento.
El otro es la experiencia. Actualmente, diversas compañías
intentan orquestar cada una de las sensaciones que el cliente pueda
encontrar, desde aroma y textura hasta la sensación que produce
en sus manos el recipiente que contiene el producto. El objetivo
es convertir su ducha en un baño de burbujas, aunque de pie,
al recubrir su cuerpo con deliciosa espuma o añadir "gránulos
refrescantes" a un jabón facial espumoso de manera que
sienta la piel de su rostro fresca y tersa. O quizás impregnar
su bañera llena de vapor con una fragancia que simplemente
se mantenga en el aire como una especie de aura. La creación
de una mejor burbuja es la misión que declara cada una de
las grandes compañías del cuidado de la piel. "Estamos
desarrollando agentes extrajabonosos que generan maxiburbujas más
grandes y bellas", indica Hollis Hillhouse, directora internacional
de entrenamiento de L'Occitane. Por supuesto, también sueñan
con lograr aromas cada vez más deliciosos. Recientemente,
Procter & Gamble probó nueve aromas en una muestra de
1.000 personas antes de decidirse por la energética mezcla
de frutas cítricas-jengibre y la tranquilizante combinación
jazmín-rosa para su nueva línea Ohm de Olay. Así
pues, tome esos 12 minutos de baño a los que está
acostumbrado, use un jabón en barra o líquido y disfrute.
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