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Alcachofas,
mágico fruto
Verdes, violetas y hasta púrpuras.
Grandes, pequeñas e, incluso, alargadas. Son muchas las variedades
de alcachofas que se pueden conseguir en el mercado, pero más
que un simple vegetal, estas hortalizas destacan por sus increíbles
aplicaciones terapéuticas. Conozca cómo sacarles el
mejor provecho. María de los
Angeles Herrera
El "vegetal armado", tal y como le
llamaba el poeta Pablo Neruda a la alcachofa, es un fruto dotado
de un particular sabor amargo que resulta bastante atractivo para
muchos paladares. Sus hojas en forma de roseta, su aspecto erguido
y el colorido que muestra en su exterior son elementos que llaman
la atención en medio de la amplia gama de hortalizas que
se pueden encontrar en el mercado; sin embargo, lo que más
resalta son sus múltiples propiedades medicinales, que van
desde su uso como diurético, depurativo hepático y
renal, hasta su aplicación para disminuir los niveles de
colesterol y triglicéridos en la sangre y regular tanto la
presión arterial como el sobrepeso.
No se sabe con exactitud en qué momento
apareció la alcachofa. Hay quienes dicen que en los papiros
egipcios existen indicios de su consumo, pero también muchos
afirman que apareció en la antigua Roma, como resultado de
la mutación del cardo silvestre, una planta de la misma familia,
muy similar en su aspecto, pero repleta de espinas. En todo caso,
la alcachofa se convirtió en una especie muy buscada, debido
a que el líquido en el que se hervían sus hojas era
considerado como bebida energizante y hasta afrodisíaca,
incluso bien entrado el siglo XVIII. Hoy día, la alcachofa
es uno de los productos típicos de la región mediterránea,
especialmente de países como Italia, España y Francia
que son los mayores productores y, sin duda, los más creativos
a la hora de utilizarla en los fogones.
Compuestos esenciales
La alcachofa es un vegetal rico en fibra, vitaminas, minerales,
enzimas y en algunos ácidos que tienen propiedades realmente
beneficiosas para el correcto funcionamiento del organismo, especialmente
en las personas que sufren de diabetes, de problemas circulatorios,
de tensión elevada e, incluso, del sobrepeso causado por
la dificultad para eliminar las grasas. Es un alimento natural que
tiene muy pocas calorías, apenas 49 por cada 100 gramos,
por lo que resulta ideal para saciar el apetito, sin remordimientos.
Fibra
Luego del agua, los hidratos de carbono son el principal componente
de las alcachofas. Esto, en pocas palabras, significa que tienen
un alto contenido de fibra y de inulina; mientras la primera favorece
el tránsito intestinal y brinda una sensación de saciedad,
la segunda es un componente que al metabolizarse en el organismo
se convierte en fructosa, un equivalente del azúcar que se
asimila sin necesidad de insulina, por lo que es un alimento bastante
recomendado para los diabéticos.
Vitaminas
Las alcachofas contienen vitaminas A y C, pero su fuerte está
en que poseen un elevado nivel de vitaminas del grupo B, como la
niacina, que permite aumentar la energía corporal obtenida
mediante el metabolismo de los alimentos; la riboflamina, que fortalece
el sistema inmunológico, facilita la absorción del
oxígeno a través de la piel, las uñas y el
cabello, y contribuye con la absorción del hierro; y, finalmente,
la thiamina, que resulta necesaria para el funcionamiento de la
glándula suprarrenal, para el desarrollo mental y el metabolismo
tanto de alimentos como de sustancias alcohólicas.
Flavonoides
Estos pigmentos vegetales, que se encuentran en distintos alimentos,
tienen propiedades antioxidantes, eliminan los radicales libres
que ocasionan el deterioro de la piel, protegen al organismo del
daño que causan tanto los rayos ultravioleta como la contaminación
ambiental y, créalo o no, hasta son beneficiosos para las
personas que tienen lesiones cancerosas o para quienes quieren prevenir
su aparición.
Acidos
Este vegetal aporta muchos de los ácidos necesarios para
controlar la presión arterial, regular el aparato digestivo
y el sistema excretor, y proteger el hígado o lograr su recuperación
luego de una enfermedad hepática, gracias a la presencia
de los ácidos cafeico, linoleico y oleico. Otro de sus componentes
es la cinarina, que además de ser un diurético natural,
reduce los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre
y aumenta la secreción biliar, lo cual favorece el correcto
metabolismo de las grasas y la recuperación de las personas
que padecen de enfermedades en el hígado, la vesícula
y las vías biliares. Adicionalmente, las alcachofas son ricas
en esteroles, ácidos que limitan la absorción del
colesterol en el intestino, y poseen ciertos elementos que previenen
la arterosclerosis y ayudan en el tratamiento de quienes han sufrido
accidentes vasculares, como infartos y anginas de pecho.
Para todos los gustos
Contrario a lo que muchos piensan, los corazones de alcachofa no
son la única pieza que se puede aprovechar de este noble
fruto, y hervirlas, tampoco es la única forma de prepararlas.
Estas hortalizas tienen varias presentaciones -naturales, enlatadas,
deshidratadas, en conserva y congeladas-, pero siempre es preferible
adquirirlas en los mercados cuando aún están frescas.
Si se le dificulta reconocer a una buena alcachofa, tome en cuenta
que debe ser pesada y firme, con las hojas bien cerradas, lo contrario
significa que están pasadas.
A la hora de prepararlas, tenga conciencia
de que casi todo es aprovechable, porque incluso el caldo de cocción
puede ser empleado como base para sopas, y sus hojas, al secarse,
se utilizan en la elaboración de infusiones destinadas al
tratamiento de infinidad de enfermedades. Antes de cocinarlas, lo
ideal es romper la parte posterior para retirar las fibras duras
que se encuentran en esa zona y, al cortarlas, considere utilizar
sus hojas frescas para aderezar los platos, untadas con un poco
de vinagreta y mostaza. Si las va a ingerir crudas, en una ensalada,
lo primero que debe hacer es remojarlas en agua con zumo de limón,
eso eliminará los posibles insectos que lleve dentro y evitará
que se ennegrezcan por el contacto con el aire; por otra parte,
si se decide a comerlas cocidas, debe escaldarlas en agua hirviendo
-con dos cucharadas de jugo de limón por cada litro-, entre
15 y 20 minutos, dependiendo del tamaño y la cantidad de
alcachofas que estén en el recipiente; finalmente, en caso
de que opte por comprar alcachofas en lata, lo mejor es que utilice
agua hervida para quitarles un poco el sabor de los químicos
utilizados en su conservación.
En cuanto a las preparaciones, no tiene por
qué limitarse a servirlas horneadas o hervidas con sal y
aceite de oliva, también puede comerlas crudas dentro de
una buena ensalada, rellenas y cubiertas con su salsa favorita,
guisadas con tomate, a la parilla o a la plancha e, incluso, rebozadas,
pero tenga en cuenta que esta no es la mejor alternativa si lo que
busca es perder peso. Si está falto de recetas, aquí
encontrará dos ideas fáciles y rápidas que
le sacarán de apuros. l
mherrera@eluniversal.com
| ¿Cómo
conservarlas? |
| l
Para mantener las alcachofas frescas durante varios días,
sumerja los tallos en agua ligeramente azucarada y guárdelas
en la nevera. No corte el tallo hasta que las vaya a utilizar.
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En caso de que las hortalizas que compró no tengan
tallo, colóquelas
en una bolsa plástica con cierre
hermético o, en su defecto, en una bolsa normal bien
cerrada y almacénelas en la nevera.
l
Si no quiere que pierdan su forma, átele una cuerda
fina alrededor de sus hojas.
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Una vez cocidas, no puede postergar su consumo más
de 48 horas, debido a que su composición se altera
y se convierte en un producto tóxico; sin embargo,
puede cocinarlas y mantenerlas en el congelador durante un
par de meses.
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| Contraindicaciones |
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l Las
mujeres en período de lactancia no deben consumir alcachofa,
debido a que desfavorece la secreción láctea
y tiene componentes que le otrogan un sabor amargo a la leche
materna, por lo que el bebé podría rechazarla.
l
Quienes sufren de flatulencia no deben abusar de la alcachofa,
debido a que su elevado contenido de fibra puede empeorar
esta condición; sin embargo, ingerir a diario entre
cinco y diez gramos de sus hojas secas, funciona como terapia
para contrarrestar tanto los gases, como el ardor estomacal
y otros trastornos digestivos.
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Alcachofas
con guisantes
Ingredientes
l
8 alcachofas
l
150 gramos de guisantes
l
50 gramos de jamón cocido
l
6 cucharadas de aceite
l
Medio limón
l
2 ramilletes de perejil
l
1 diente de ajo
l
Sal y pimienta
Preparacion
Retire las puntas de las alcachofas y las hojas duras, déjelas
remojando en agua con limón y agregue un toque de sal
al líquido para cocinarlas durante 10 minutos. Saque
las alcachofas, refrésquelas bajo el chorro de agua
fría y páselas por huevo y harina para empanizarlas.
Fría las alcachofas en aceite
bien caliente y luego resérvelas en un plato cubierto
de papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Aparte, pique finamente el ajo y mézclelo
con las 6 cucharadas de aceite. Agregue los guisantes congelados,
la sal y la pimienta al gusto y cocine por media hora.
Antes de retirar del fuego las verduras,
añada el jamón troceado, las alcachofas rebozadas,
el perejil picado y sírvalo inmediatamente.
Papillote de alcachofas
al limón
Ingredientes
l 400 gramos de alcachofas
l 40 gramos de mantequilla
l 1 diente de ajo triturado
l 1 decilitro de nata
l 50 gramos de queso rallado
l 1 limón
l 200 gramos de arroz integral
cocido
Preparacion
Coloque las alcachofas limpias y peladas en un recipiente
con agua y zumo de limón durante media hora, luego
córtelas por la mitad para hervirlas en agua con sal,
durante 15 minutos. Refrésquelas con agua fría
y reserve.
Corte cuadrados de papel de aluminio
de aproximadamente 20 x 20 centímetros. Coloque en
el centro de cada cuadrado dos trozos de alcachofas y cúbralas
con un poco de la mantequilla -previamente mezclada con el
ajo-, nata, queso rallado y zumo de limón. Cierre cada
paquete y colóquelos en el horno a 200°C, hasta
que los envoltorios se inflen.
Retire la bandeja del horno, abra el
centro del papel de aluminio y acompáñelo con
arroz integral bañado con un poco de la salsa que se
desprendió durante la cocción.
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Fuentes: http://www.masonvitamins.com/product/guideSP.htm
http://www.grupoaulamedica.com/
http://www.terra.es/alimentacion/
http://www.botanical-online.com
http://www.alimentacion-sana.com.ar
http://www.podernatural.com
http://www.consumer.es
Medicina tradicional herbaria, de Américo Albornoz
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