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Niños incomunicados: detectarlos a tiempo

Del desarrollo del lenguaje depende el desempeño social, escolar e intelectual de los niños. Tres especialistas ofrecen una guía a padres y docentes para advertir esas señas que, al ser diagnosticadas y tratadas a tiempo, evitan problemas a futuro. Adriana Gibbs

Comunicarse no siempre fluye con desenvoltura. Desde las sustituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje para el habla, son dificultades que pueden presentarse en el camino de relacionarse con los otros y con el mundo. Son los trastornos del habla y del lenguaje. Se pueden caracterizar por una interrupción en el flujo o ritmo del habla como, por ejemplo, el tartamudeo. Los trastornos del habla pueden ser problemas con la formación de sonidos; son los de articulación o fonológicos o pueden incluir dificultades con el tono, volumen, o calidad de la voz. Se puede presentar también una combinación de varios de estos problemas: cuando se dice una palabra por otra y se tiene dificultad al pronunciar la "l" o la "r".

Y el trastorno del lenguaje es un impedimento en la habilidad para comprender o utilizar las palabras. Algunas características son el uso impropio de palabras y sus significados, la inhabilidad de expresar ideas y el tener un vocabulario reducido. Hay niños que pueden escuchar o ver una palabra, pero no pueden comprender su significado y, al mismo tiempo, pueden tener dificultades al tratar de comunicarse con los demás.

Los trastornos de la comunicación tienen el potencial de aislar a los individuos de sus alrededores sociales y educacionales, y por ello es esencial encontrar una intervención justa y apropiada. Aunque muchos patrones del habla y lenguaje forman parte del desarrollo normal del niño, éstos pueden causar problemas si no se trabajan a tiempo. "Un atraso en el desarrollo inicial del lenguaje puede causar dificultades en el aprendizaje, pues el lenguaje incide en los procesos cognoscitivos y sociales del niño. Se ha visto, por ejemplo, que los que presentan fallas articulatorias en el habla, tienden a presentar problemas para leer y escribir", afirma Odette Reggeti, terapeuta de lenguaje.

Las causas pueden ser diversas, y por ello es fundamental hacer lo que la especialista llama un despistaje de lenguaje que sea integral.

"No todo es lo articulatorio -destaca la terapeuta Lucisol Ravelo-. Hay otros aspectos, menos evidentes que una mala pronunciación, que también son importantes. Los padres deben estar atentos a ciertos alertas, por ejemplo, el hecho de que un bebé no sonría, éste es un signo que no se debe dejar pasar".

Es lo que ambas terapeutas llaman "conductas sospechosas": niños que hablan como bebés, se comen las palabras, nunca entienden lo que se les manda hacer, se equivocan mucho en el dictado, se quedan pegados cuando hablan, o mandan a los demás a hablar por ellos. "Lo ideal es hacer un despistaje integral, pues en la medida que cualquier trastorno se detecte a tiempo, es más fácil de atacar, y con ello se previenen problemas a futuro", expresa Morela Koifman, terapeuta de lenguaje.

Oído al habla
Un despistaje integral debe incluir la evaluación de lenguaje, la cual permite hacer un registro de la forma, del uso y del contenido del mismo. Reggeti explica en qué consiste:

l Evaluación de forma; esto es, la articulación, morfología y sintaxis en el habla.

l Evaluación de uso; esto es, la observación de las habilidades y destrezas comunicativas.

l Evaluación de contenido; es decir, el análisis del manejo de conceptos lingüísticos y relaciones semánticas (vocabulario).

El segundo examen es el auditivo. "El sentido de la audición es necesario para la adquisición y el desarrollo del lenguaje. Del grado de salud del oído depende el proceso comunicativo", afirma Ravelo.

Cuanto antes se despiste un problema auditivo, por pequeño que sea, los resultados serán muy diferentes tanto en el desarrollo del lenguaje como en el rendimiento académico del niño. En la etapa escolar las hipoacusias (pérdidas pequeñas de audición) se traducen en signos indirectos como trastornos articulatorios, ortográficos, bajo rendimiento y fallas de atención. Por esto, es importante que un niño que presente cierto retraso en su lenguaje sea evaluado auditivamente.

El despistaje de audición incluye, según explica Koifman, las siguientes fases:

l Otoscopia: es la observación directa del conducto auditivo externo y la membrana timpánica.

l Audiometría tonal: para determinar la intensidad mínima de sonido que puede ser percibida; esto es, cuánto oímos.

l La timpanometría: para apreciar la condición del oído medio y el funcionamiento de la membrana timpánica.

Según los resultados del despistaje se propone un abordaje terapéutico que puede incluir: terapia con el niño, trabajo en la escuela y en el hogar, a fin de que tanto los padres como los docentes, estimulen el habla del pequeño. "En niños menores de dos años es más difícil hacer el despistaje; se sugiere hacerlo a partir de los dos años y medio, a menos que sea muy evidente algún trastorno en la audición o en el habla", puntualiza Koifman.

Atención a...
Hay ciertas conductas que pueden sugerir un problema de lenguaje. Padres y maestros deben estar alerta ante:

l Niños muy tímidos, retraídos y poco conversadores o, por el contrario, aquellos que sean muy inquietos y distraídos.

l Aquellos que tengan problemas para tomar dictados; que omitan palabras, cambien letras o pidan con frecuencia que les repitan.

l Los que les cueste seguir instrucciones o comprender órdenes.

l Niños que presenten fallas en su expresión, ya sean de articulación o de sintaxis.

l Niños que tengan poco vocabulario y se les dificulte expresarse con fluidez.

l Niños cuyas intervenciones no estén de acuerdo con el contexto o con el tema de conversación.

l Niños con dificultades para usar el lenguaje efectivamente y hacer que se haga lo que ellos desean.

l Niños que les cuesta esperar su turno para hablar.

En casa, en el colegio
Reggeti convoca a los padres a estimular el lenguaje en sus hijos de varias maneras: a) hacer énfasis en las normas del buen hablante y del buen oyente, b) estimularlos a expresar sus dudas y a preguntar cuando no entiendan algo, c) motivarles el amor por la lectura, leyéndole cuentos frecuentemente d) ofrecer un buen modelo de articulación: hablarles claro, lentamente y con adecuada entonación, y d) hacerles sentir que lo que ellos dicen es importante y que sus ideas serán tomadas en cuenta.

"También es importante -agrega Ravelo- ver la cara del niño cuando éste habla, ponerse a su altura, pues esto facilitará la tarea, no hablarles en forma aniñada; cuando el niño cometa un error en su articulación, no debe corregirse, sino simplemente repetir la palabra en la forma correcta; enseñarle canciones, poemas y juegos, pues así se estimula la discriminación auditiva, la memoria, el vocabulario y el ritmo de manera divertida".

¿Y cómo estimular el lenguaje en el salón de clases?
Las tres terapeutas ofrecen sus recomendaciones a los docentes:

l Planificar actividades creativas, flexibles y estimulantes, en las que participen todos los niños.

l Motivarlos para que se interesen en la comunicación, recompensando los esfuerzos que hagan por hablar y reforzando positivamente sus intervenciones.

l Esforzarse por ser un buen oyente, escuchar con paciencia sus intervenciones y permitir que terminen de expresar sus ideas.

l Alentar la espontaneidad del habla de los niños, especialmente de los tímidos.

l Utilizar una intensidad de voz adecuada al hablar, y ubicarse en un lugar del aula donde todos los niños puedan oír al docente.

l Si se tiene un alumno con problemas de lenguaje no debe corregirse delante de sus compañeros ni debe apurarse ni interrumpirse.

l Propiciar actividades grupales que estimulen el lenguaje espontáneo en los niños así como su capacidad de narrar y describir. l

agibbs@eluniversal.com

PARAMETROS CONDUCTUALES ESPERADOS EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE
Edad Conductas

De un mes a un año
1

l Llanto indiferenciado
l Repetición de sonidos que hacen otros
l Repetición de sílabas iguales (ma, ma, ma)
lResponde a gestos y ademanes de la misma forma
l Obedece una orden sencilla cuando va acompañada de un gesto
l Usa jerga ininteligible para expresar una idea
l Responde a preguntas simples de manera no oral
l Combina dos sílabas diferentes en sus primeros intentos de hablar
l Hace sonidos como respuesta a otras personas que hablan
l Cuando se le dice "no" deja de hacer la actividad momentáneamente
Den una año a dos años
2
l Dice cinco palabras diferentes
l Pide "más"
l Obedece tres órdenes diferentes que no están acompañadas de gestos
l Señala 12 objetos familiares cuando se le nombran
l Muestra interés por un libro y señala de tres a cinco dibujos del mismo si se le pide
l Señala tres partes del cuerpo
l Dice su nombre o apodo cuando se le pide
l Nombra a cinco integrantes de la familia o entorno
l Nombra cuatro juguetes de su preferencia
l Realiza sonidos onomatopéyicos de los animales u objetos para nombrarlos
De dos años a tres años
3
l Realiza frases de dos palabras (por lo general sustantivos, adjetivos y pronombres posesivos)
l Combina sustantivos con el verbo en oraciones de dos palabras (mamá va...)
l Combina sustantivos o un verbo con "aquí" o "allí" (nené aquí)
l Expresa el "no" en su lenguaje
l Entrega más de un objeto cuando se le pide
l Indica su edad con los dedos
l Sustituye su nombre por "yo", "mi", "mío"
l Describe a los objetos y los califica
l Confunde los tiempos verbales con frecuencia
l Responde a las interrogantes ¿qué? y ¿dónde?
De tres años a cuatro años
4
l Puede llegar a prestar atención hasta por cinco minutos en una actividad de su interés
l Dice su nombre completo cuando se le pide
l Responde a la interrogante ¿Cómo?
l Emplea los tiempos pasados del verbo en forma regular (lloró, lloraba)
l Relata experiencias inmediatas con fluidez
l Cuenta dos sucesos en el orden correcto
l Habla por teléfono de manera coherente
l Sabe el nombre de sus maestras y compañeros del colegio
l Utiliza los fonemas p, t, k, f, ch, m, ñ, b, pl, ua, ue
De cuatro años a cinco años
5
l Emplea oraciones compuestas de manera coherente (le pegué a la pelota con el bate y le pegó al carro)
l Reconoce y usa "arriba" y "abajo" en objetos, su cuerpo y dibujos
l Utiliza el condicional (podría, sería, haría) al hablar
l Relata un cuento conocido sin ayuda de las ilustraciones
l Dice si dos palabras riman o no
l Dice si un sonido es fuerte o suave
l Se comunica con oraciones complejas bien estructuradas
l Agrega los siguientes fonemas: r, g, y combinadas de r (bra) y l (pla) en su
mayoría
l Dice su dirección completa
l Dice su número de teléfono
l Sabe el nombre de su colegio
l Cuenta chistes sencillos
l Puede señalar al grupo que tiene "más", "menos", "igual" o "poco"
l Relata experiencias diarias
l Es capaz de hacer secuencias temporales y espaciales de hasta seis frases
l Define palabras
l Sabe los opuestos
l Emplea "ayer" y "mañana" correctamente
l Pregunta el significado de palabras nuevas o que no conoce
l Pronuncia correctamente los fonemas j, s y d, y consolida todas las combinadas
Señas: Grupo 6: Odette Reggeti, Lucisol Ravelo y Morela Koifman. Teléfono: 662.1195

 

 
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