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La verdadera
cara de Moncho

Con tres años al frente de la indiscreta cámara de ¡Qué Locura!, Luis Martínez se ha convertido en el terror de los artistas. La improvisación es el fuerte de este actor cómico quien, además, ha destacado como productor, guionista y caricaturista. Conozca todo lo que esconde este "abusadorcito" de la pantalla chica. María de los Angeles Herrera

¿QuE tienen en comun el inspector Rodríguez, Ruperto, el pintor malandro, el payaso Albóndiga y Hermo, el cocinero? Todos son personajes interpretados por Luis Martínez, el antiguo productor de Cuánto vale el show, quien un día decidió salir del anonimato para hacer reír con las bromas de una cámara escondida en la que los artistas son protagonistas. Aunque en Venezuela el terreno del humorismo está repleto de intérpretes talentosos de gran trayectoria, sólo un par de años le han bastado a este actor para labrarse un nombre con su espontaneidad y su versatilidad frente a las cámaras.

Inicialmente todos querían saber quién era aquel inspector que le impedía el paso a cuanto artista desfilaba por el estacionamiento de Venevisión, pero no crea usted que este actor salió de la nada: Tiene más de 20 años fungiendo como productor, editor, guionista de teatro y televisión, caricaturista y percusionista del grupo Maracaibo 15. Y es que Moncho -como le dicen cariñosamente sus amigos- es todo un personaje; aunque para ser sinceros no es tan gracioso como todos imaginan, él mismo confiesa que suelen llamarlo para contar chistes, y si bien no es algo que se le dificulte, su sentido del humor no siempre está acorde con las expectativas de la gente.

Por casualidad. Muchos se preguntan cómo comenzó la carrera de Martínez en ¡Qué Locura! El humorista recuerda que luego de finalizada la última temporada de Cuánto vale el show, en 1999, "Venevisión nos contrató a Hugo (Carregal) y a mí, y nos dieron el chance de producir un programa. Teníamos la idea de hacer una cámara escondida, pero que fuera con artistas, para que eso marcara la diferencia". El día que iban a comenzar la grabación del primer sketch, Moncho invitó a un amigo para que interpretara a un inspector de seguridad que le impediría el acceso al canal a Daniel Sarcos y a Viviana Gibelli, en una maniobra que parecía tratarse de un despido indirecto.

Como su amigo nunca llegó, Carregal -que es el productor ejecutivo del espacio- le pidió a Martínez que actuara y ahora ya son siete los personajes que interpreta. Respecto a la transformación que tuvo que hacer, Moncho comenta que "Tenía otro look, no me peinaba así. También, me quité los lentes y le puse el candado y la actitud". El resultado, bien conocido por todos, fue el nacimiento del Inspector Rodríguez, un insolente guachimán con ínfulas de karateca, que ya no sólo impide el paso en la entrada de Venevisión, sino que ha trascendido la pantalla para convertirse en portero de fiestas privadas, organizadas por personas que desean jugarle una broma a sus invitados.

Luego aparecieron el pintor malandro, Hermo y Ruperto. Mientras el primero se la pasa piropeando a las actrices, el segundo hace de las suyas durante un espacio de cocina, en el que siempre termina desarrollándose una guerra de comida entre el sarcástico chef y sus invitados. Pese a que estas caracterizaciones divierten a Martínez, encarnar a Ruperto es lo que más disfruta, no sólo por la gran exigencia actoral que implica, sino porque "constituye un homenaje a todas aquellas personas que sufren de retraso mental". El año pasado se añadió a la cuenta Albóndiga, un payaso maracucho, grosero y con muy malos modales, que conduce un programa infantil. Como todos los que deciden ser humoristas, el actor ha recibido algunas críticas, pero confiesa que "son muchos más quienes a diario me agradecen por haberles regalado una sonrisa".
Aunque reconoce que ha avanzado mucho en su carrera como actor, para la que realmente cree haber nacido, Martínez no ha podido deslastrarse de su vena de productor. Siente que aún le faltan muchas cosas por hacer, como progresar en su rol de guionista o tener su propio programa de radio, en el que cada uno de sus personajes pueda conducir una sección. Al proyectarse hacia el futuro, su mayor miedo es que con el pasar de los años la gente olvide su trabajo, porque Venezuela es un país que destaca por su memoria a corto plazo. Al respecto pone como ejemplo a Joselo, el cómico al que más admira -junto con el mexicano Chespirito-, y que hoy es poco recordado debido al tiempo que pasó alejado de los medios y a su conocida postura política, lo cual -a su juicio- en nada afecta su trabajo humorístico.

Detrás de cámara. Es difícil imaginar a Moncho en su rol familiar. La comicidad que demuestra en pantalla contrasta con la seriedad con que maneja sus proyectos profesionales y su hogar. Aunque Martínez vive con sus hijos y su esposa Marla -con la que ha compartido casi 20 años-, él es quien decide todo, desde el color de las paredes, hasta los muebles que decoran los distintos espacios de su casa.

Cuando no está de gira por el interior del país o en las grabaciones de ¡Qué Locura!, este creativo maracucho busca relajarse en casa: Algunas veces opta por escuchar baladas o disfrutar de una buena lectura, pero hay ocasiones especiales en las que deja fluir su pasión culinaria y elabora deliciosos platillos, como su famosa pasta de lacitos, con salsa de jamón serrano, crema de leche y espárragos. Si le toca estar fuera de casa, nada mejor que ir al cine, acompañar a sus amigos de Maracaibo 15 en algún toque, o recorrer centros comerciales con su hijo menor, que no le da descanso cada vez que tiene oportunidad de compartir con él.

Este año no sólo se sentirá su presencia en los medios. Además de la exposición de sus caricaturas, que está organizando para los meses de mayo y junio, Martínez ha decidido crear la franquicia de comida rápida Los patacones del abusadorcito, una venta de tostones rellenos con los más inverosímiles ingredientes, que estará disponible en varios centros comerciales de la capital. l

mherrera@eluniversal.com

Planes futuros

El Inspector mostrará su lado humano en la serie televisiva La familia Rodríguez. Cada capítulo recalcará los valores familiares y ayudará a los televidentes a resolver distintos problemas cotidianos.

La entrada en vigencia de la Ley de Contenidos obligó a Venevisión a eliminar los sketchs de Hermo y del payaso Albóndiga. Sin embargo, el humorista piensa llevarlos al teatro en una obra titulada Juicio a Hermo y a Albóndiga, dedicada a todos aquellos interesados en fijar posición en torno a esos polémicos personajes.

En sustitución de esos dos sketchs eliminados, entrarán al programa el Show de Pecas y Compotas -un matrimonio de actores que conducen un programa infantil, donde el invitado es seducido por uno de los miembros de la pareja, lo que ocasiona jocosas escenas de celos- y Melquíades -un llanero armado con un cuatro que sorprende a los artistas del canal con sus prosas personalizadas-.

Desde que el impertinente Inspector Rodríguez comenzó a tener éxito, Moncho sueña con llevarlo a la gran pantalla. A su juicio, esta comedia sería ideal para refrescar la imagen y los temas que se emplean actualmente dentro del cine venezolano.

En su afán de emprender proyectos innovadores, Martínez presentó una sinopsis para una nueva telenovela en la que el humor es el elemento clave. La incursión del humorista en el terreno de las producciones dramáticas está por verse, pues la propuesta aún no ha sido aprobada.

No es broma

El actor mexicano Rodrigo Vidal le dio una verdadera paliza, durante la grabación de un sketch del payaso Albóndiga. Por suerte, el traje de goma espuma que tenía puesto amortiguó los golpes.
Durante una escena de Hermo el cocinero, Luis Chataing, accidentalmente, cayó sobre Martínez. El resultado fue un yeso que lo mantuvo de reposo durante mes y medio.

Los amigos de su hijo mayor le piden que les grabe los saludos de las contestadoras de sus celulares, haciendo las veces del Inspector Rodríguez.

 


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