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¿Es usted pre-hipertenso?
Según las guías estadounidenses
más recientes sobre la enfermedad, si su tensión arterial
se encuentra entre 12 y 14 (la cifra más alta) y entre 8
y 9 (la más baja), usted forma parte del numeroso grupo de
personas que debe empezar a cuidarse para no alcanzar un nivel más
peligroso. Raúl Chacón
Soto
La realidad es que el término prehipertenso
fue introducido el año pasado en el Séptimo Informe
Nacional de Prevención, Detección, Evaluación
y Tratamiento de la Hipertensión, realizado por expertos
de los más prestigiosos institutos de salud de Estados Unidos.
La inclusión de esta nueva categoría obedeció
al hecho de que un gran número de estudios científicos
había mostrado que el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca
comenzaba con cifras de tensión arterial más baja
de lo que usualmente se pensaba; dicho en otras palabras, las arterias
comienzan a dañarse con una tensión arterial que antes
se consideraba normal y óptima. Así las cosas, una
tensión ligeramente por debajo de 14 / 9 (el piso de lo que
todavía se considera una hipertensión de estadio I)
también puede tomarse como una señal de alerta. Pero
no se asuste, sólo es un aviso de que la tensión puede
alcanzar un nivel más peligroso y de que, para evitarlo,
se deben tomar medidas. Afortunadamente, la medicación todavía
no es necesaria, pues basta, para impedir mayores sustos, con un
cambio de estilo de vida: más ejercicio, menos sal y bebidas
alcohólicas y, por supuesto, nada de cigarrillos.
Según el mismo informe estadounidense,
la nueva categoría se suma a la ya mencionada de la hipertensión
de estadio I, que es la determinada por cifras que se sitúan
entre 140-159 milímetros de mercurio (mm Hg) y 90-99 mm Hg,
y como novedad, a otra nueva categoría donde se incluyen
a todos los pacientes con una tensión por encima de 160 /
100 mm Hg (antes se hablaba de hipertensión de estadio II
y de estadio III). Es a estos últimos a quienes les corresponde
un tratamiento basado en una combinación de fármacos
donde debe incluirse un diurético.
Estas nuevas cifras cobran mayor significación
si se toma en cuenta que todavía casi un tercio de las personas
que sufren de tensión arterial elevada no lo sabe, y que
de los que sí lo saben, un gran porcentaje no toma ningún
medicamento. No es gratuito, entonces, el gran número de
fallecimientos ocasionados por enfermedades cardiovasculares que
tienen su origen en la hipertensión, lo que exige un gran
esfuerzo de los organismos responsables de la salud por dar a conocer
los peligros de esta enfermedad, a la que muchos le han endilgado
el calificativo de "silenciosa".
Las medidas preventivas recomendadas para las personas que entran
en el grupo de los prehipertensos son las mismas que, de igual manera,
deberían seguir casi todas las demás, pues aunque
se llegue a los 55 años con cifras normales de tensión
arterial, hay un 90 % de posibilidades de padecer, con el tiempo,
la enfermedad. Y es que la tensión arterial tiende a aumentar
con la edad. Los médicos sostienen que la mayoría
de los seres humanos desarrollarían hipertensión si
vivieran lo suficiente. Así que lo recomendable es perder
peso, hacer cambios en la dieta, disminuir el consumo de sal y,
lo que es muy importante, practicar 30 minutos de ejercicios al
día, que pueden distribuirse en dos sesiones de 15 minutos...
antes de que sea tarde.
Un repaso a nociones
básicas
Aunque casi todo el mundo conoce de qué se habla cuando se
menciona a la tensión arterial y lo de las cifras máximas
y bajas, lo mejor es hacer un breve repaso de algunos términos.
¿Qué es
la tensión arterial?
Es la presión con la que circula la sangre por el interior
de las arterias. Los valores son dos, por todos conocidos: la máxima
y la mínima, que se refieren, respectivamente, a la tensión
sistólica y a la tensión diastólica. La primera
responde a la fuerza de expulsión del corazón y a
la rigidez de las grandes arterias; la segunda, coincide con el
momento de dilatación cardíaca. Se mide en mm HG (milímetros
de mercurio) aunque coloquialmente se habla en centímetros.
Así, por ejemplo, una lectura como 128 / 78 sería
128 mmHg máxima y 78 mmHg mínima, mientras que en
lenguaje coloquial sería, 12,8 máxima y 7,8 mínima.
¿Cómo
varía la tensión arterial?
Cambia constantemente, pues cada latido del corazón es un
valor de presión arterial. Además, hay muchos factores
que influyen en la tensión: época del año (es
mayor en invierno y menor en verano), actividad física, ansiedad,
hora de la medición... Es importante saber que una única
medición alta no indica un estado de hipertensión
arterial. Debe tomarse como una señal de alerta que obliga
a la consulta con el médico.
¿Cuándo
se habla de hipertensión?
Cuando hay una elevación crónica de la presión
arterial por encima de los límites numéricos establecidos
por convenio por la OMS. Se es hipertenso cuando la tensión
es igual o superior a 140 mmHg / 90 mmHg. Los nuevos parámetros,
como ya se ha dicho, sugieren que se es prehipertenso cuando las
cifras varían entre 120-139 mmHg / 80-89 mmHg. La hipertensión
pasa desapercibida hasta que, en el mejor de los casos, se descubre
por casualidad en una revisión médica rutinaria.
¿Cuáles
son los factores de riesgo?
Hay muchos, por lo que es recomendable, a partir de los 40, comprobar
de vez en cuando la tensión. He aquí los más
importantes:
Relacionados con la alimentación:
l Peso corporal: La obesidad está
asociada con una elevación de la presión arterial.
l Sodio: Varios
estudios han comprobado que el consumo de sal afecta la presión.
La restricción moderada y drástica de sal en pacientes
claramente hipertensos es eficaz.
l Potasio y
calcio: El consumo de estos dos nutrientes tiene el efecto contrario
del sodio; es decir, ayuda a disminuir la presión arterial.
l Otros nutrientes:
Una presión arterial baja parece ser más frecuente
entre vegetarianos que entre los que no lo son, lo que sugiere que
hay algún nutriente de origen animal que podría elevarla.
Otros:
l Actividad física: Es el
factor no alimentario que más afecta a la presión
arterial. Atenúa, incluso, la elevación normal que
acompaña al envejecimiento.
l Edad: Las
personas de más riesgo no son sólo las de edad avanzada,
sino también las fumadoras.
l Otras afecciones:
Personas que padecen diabetes, enfermos renales y todo aquel que
esté sometido a estrés.
¿Qué se
le recomienda a quien sufra de hipertensión?
l Reducir el peso.
l Reducir el consumo de sal (no
le añada sal a los alimentos, ni en su preparación
ni durante la comida).
l Incorporar verduras y frutas a
la dieta.
l Disminuir el consumo de productos
animales.
l Ingerir calcio. Aunque no se tienen
suficientes pruebas respecto a su beneficio, se recomienda especialmente
en el caso de las mujeres posmenopáusicas.
l Evitar el consumo de alcohol.
l Seguir el tratamiento indicado
por el médico.
rchacon@eluniversal.com
| A
la hora de la medición |
Para
una correcta medición el paciente debe evitar:
l Tomar
café o té por lo menos durante la hora previa
de la medición
l Fumar
los 15 minutos anteriores
l Realizar
ejercicio físico
l Hablar
durante la medición
El paciente debe estar cómodamente
sentado, haber orinado antes de la medición y permanecer
relajado.
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