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La nueva gran estafa
(Ocean's Twelve)
Una broma de buen gusto

La secuela de La gran estafa (Ocean's
Eleven), ya en las pantallas del país, es -al menos para
su dorado cast- el film más animado de la temporada.
Que se olviden Los Increíbles, Bob la esponja y El expreso
polar. Estampas asistió en exclusiva a un muy
relajado encuentro con los actores y el productor. Enmar
Pérez/Palm Springs. Enviada especial
A juzgar por lo ya tantas veces declarado
ante la prensa, habría que culpar a Roma, la capital italiana,
de la irrupción en las pantallas de cine del film La nueva
gran estafa (Ocean's Twelve). Al parecer, su director,
el versátil Steven Soderbergh, se enamoró perdidamente
de la Ciudad Eterna, cuando la visitó, por primera vez, durante
las promociones de su predecesora La gran estafa (Ocean's
Eleven. 2001). Así las cosas, cenando una noche junto
a los actores y al productor Jerry Weintraub, dejó caer en
la mesa que tenía una idea para una secuela, cuya historia
obligaría al grupo de timadores más carismático
del planeta (los 11 de Ocean) a desplazarse -convenientemente- hasta
Europa. "Todos la pasamos tan bien haciendo Ocean's Eleven
que le dijimos, okey
pero la verdad es que no nos habríamos
presentado si no hubiésemos tenido la certeza de que él
(Soderbergh) venía con algo diferente para Ocean's Twelve.
Porque el peligro con las secuelas es que tienes que estar seguro
de no repetirte", dice un magnético y guapo George Clooney,
durante la rueda de prensa organizada para promover la película,
ofrecida en un club privado de Palm Springs, California. Lo flanquean,
a uno y otro costado, la sonrisa cristalina de Matt Damon y el gesto
travieso de Don Cheadle. Con ellos sería la ronda inicial
de preguntas y respuestas, que duraría 40 minutos. Tras un
breve receso, subirían al estrado, para una segunda vuelta,
Brad Pitt, Catherine Zeta-Jones, Andy García y el productor
Jerry Weintraub.
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ISABEL LAHIRI
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| Es una calificada detective de la Europol
-con un guardarropa fashion. Está detrás del gang
de Ocean, pero no contaba con las sorpresas de Cupido |
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RUSTY RYAN
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| Después del gran golpe de Las
Vegas, se dedicó a ser un hotelero trendy de Hollywood.
La chica de al lado lo persigue, en más de un sentido |
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DANNY OCEAN
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| El carismático líder del
la banda está nuevamente casado con Tess. Ambos comparten
un tranquilo hogar -con todas las de la ley-, en Connecticut
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TESS OCEAN
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| Nadie culpa a la bella curadora de arte
por haber elegido una vida apacible -como cualquier ama de casa
que se precie- al lado de Ocean. Incluso, está embarazada |
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TERRY BENEDICT
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| El propietario de casinos, víctima
del robo de 160 millones de dólares -y de la chica- por
parte de los once bribones, quiere su dinero de vuelta... con
intereses |
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LINUS CADWELL
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| Cándido y prometedor ladrón,
ha invertido lo que le tocó del botín, en formar
'talento' para crear su propia banda. Ahora tendrá chance
de demostrar que no botó su dinero |
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BASHER TARR
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| Retirado de su 'explosiva' profesión,
está dedicado al negocio de la música. El ritmo
de esta historia lo llevará a hacer su estallido en un
escenario diferente |
Juntos conforman una visión ciertamente
bendita. Revueltos son casi inasibles en lo que a respuestas concretas
-y completas- se refiere, gracias a la reacción en cadena,
de buen humor y camaradería, que propicia Clooney, ya legendario
en el medio por sus travesuras en el set. "George es una de
las razones fundamentales por la que todos en el cast original quisieron
regresar. Es demasiado afable y divertido, y ya se sabe que cuando
George está involucrado en un film, es imposible que se haga
fastidioso", acota en las notas de prensa Weintraub.
Lo mismo vale para el encuentro con los
periodistas. La velada se convierte en una suerte de risa prolongada,
difícil de plasmar coherentemente en el papel. Se gastan
bromas entre ellos, se interrumpen sin misericordia -sobre todo
el primer trío-, pero dejan por sentado la admiración
y el respeto que sienten unos por otros. Un espejo de las buenas
vibraciones que, aseguran, rodearon a la filmación. "Es
que éste no es un grupo que se reunió una sola vez
para hacer una película; somos personas que tratamos de trabajar
juntas tanto como nos sea posible
Gozamos estando reunidos
y tenemos la misma filosofía acerca de lo que hacemos para
vivir: si no lo disfrutamos, somos unos idiotas, porque todos somos
extremadamente sortarios", argumentaba el maestro de ceremonias,
Clooney.
Dentro de tanta distensión, casi
habría que darle gracias a Dios por los ausentes, sobre todo
los más conspicuos: Julia Roberts, Steven Soderbergh, y el
actor francés Vincent Cassel (El Odio, Irreversible),
este último recién unido a un cast que, a todas luces,
desborda cualquier lote -evidentemente en gracia, pero también
en talento-. Súmele a la marquesina los nombres de Bernie
Mac, Carl Reiner, Elliott Gould, Cassey Affleck, Scott Caan, Eddie
Jamison, y el acróbata chino Shaobo Qin, y entenderá
por qué, si pestañea, podría perderse algunas
de las actuaciones. Agregue, incluso, un cameo de Bruce Willis -como
él mismo-, y, aunque no lo crea, uno de la propia Julia Roberts
-como ella misma-.
"Lo mejor de este elenco es que
no hay ningún tipo de ego a la hora de considerar quién
tiene más o mejores líneas. Eso es algo de lo que
Steven siempre ha hablado: la fantástica generosidad de espíritu
de este ensemble. Nadie trata, nunca, de imponerse por sobre los
otros en una escena", aclaraba Clooney.
Paquete de estrellas
Para entender el por qué de tan constelado y particular elenco,
habría que recordar que Ocean's Eleven (2001) era
una especie de remake del largometraje del mismo nombre,
realizado en 1960, y que fuera protagonizado por lo que más
tarde sería conocido como el Rat Pack (Paquete de
Ratas): Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford
y Joey Bishop. En otras palabras, la encarnación de lo más
cool de aquellos tiempos, cuando el glamour que hoy acapara
Hollywood tenía su epicentro, más bien, en los grandes
shows de Las Vegas. La química que desplegaban en pantalla
-y fuera de ella- estos "gozones", los llevó a
hacer varias películas -muy medianas, la mayoría,
aunque hoy convertidas en objeto de culto- que convocaban a una
nada despreciable cantidad de fanáticos a las salas. La intención,
entonces, era revivir el espíritu del Rat Pack, con
un nuevo dream cast que, sin lugar a dudas, también
representaba lo más cool del momento. Y
¿Alguien
dijo estilo sobre sustancia?
"Quería hacer algo ligero,
una película de pura evasión, sin un ápice
de importancia social, luego de haber hecho obras comprometidas
como Traffic y Erin Brockovich", aseguraba, en 2001, Steven
Soderbergh. La intención se extiende a la segunda, en la
que el director, sin embargo, da una vuelta de tuerca en la cinematografía,
para zambullirse en un extenso ejercicio estilístico que
lo aleja de la pulitura de los estudios y lo acerca a sus días
de creador independiente. "No queríamos hacer un film
que fuera una repetición del primero. Todos deseábamos
una nueva película, con una sensación diferente. Le
describía la estética de Ocean's Twelve a todo el
mundo como el episodio más costoso, que se hizo jamás,
para la televisión de los '60", ha comentado el creador.
Que las locaciones sean ciudades como
Roma, París, Amsterdan, Monte Carlo, Lago Como y Castellamare
del Golfo, estas dos últimas en Italia -¡ah!, también,
Chicago-, tampoco hace daño en el apartado de la estética.
El guión, por su parte, está lleno de múltiples
gags -quizá, demasiados- que lo aproximan más
a una comedia -muy particular, eso sí- que bebe del género
policial, y no viceversa. La secuencia final resume el espíritu
de todo el film: una larga broma de calculado buen gusto.
"Lo que buscábamos (con este
largometraje) era retar a proyectos como Los Increíbles,
Bob La esponja y El expreso polar (los grandes estrenos animados
de la temporada). Nosotros no le metemos miedo a nadie", asoma
el inquieto Don Cheadle. Al menos, como Los increíbles, el
gang de Ocean estaba retirado, pero deseoso de regresar al ruedo.
Los más animados
Es menester recordar que en La gran estafa, Ocean (George
Clooney) y su combo logran dar un golpe que parecía imposible:
roban 160 millones de dólares de la impenetrable bóveda
subterránea que resguarda las ganancias de tres de los más
grandes casinos de Las Vegas. El propietario birlado era Terry Benedict
(Andy García), quien, además, tenía como pareja
a Tess (Julia Roberts), ex esposa de Ocean. El botín, claro
está, debía incluir a la chica de vuelta. Cuando todo
concluye, el dinero es repartido en partes iguales entre los involucrados,
que se disponen a tomar rumbos separados. No hace falta aclarar
con quién se marcha Tess.
La nueva gran estafa hace elipsis hasta
tres años después y arranca presentando la vida actual
de cada uno de los personajes. Prácticamente todos invierten
sus días en actividades dentro de la ley. Pero Benedict aparece
con la intención de recobrar su dinero, con intereses y dentro
de un plazo de dos semanas. Esto los obliga a volver a las andadas
-no muy a regañadientes-, pues la mayoría ha gastado
buena parte de la suma que le había tocado. La única
forma de salir del problema es planificando otro extraordinario
robo, que los llevará a Europa. La trama se complica con
la aparición de Isabel Lahiri (Catherine Zeta-Jones), una
detective de la Europol, que está tras la pista de la banda,
y que resulta ser la novia de Rusty Ryan (Brad Pitt).
"Brad tenía garantizada a la chica
en esta película, porque en la primera le tocó a George
Y
ustedes saben, este hombre era ese año el más sexy
del mundo
", comenta un burlón Weintraub. "En
realidad, había algo peculiar en Ocean's Eleven acerca
de la sexualidad de Rusty. Así que quisimos aclararlo en
ésta", retruca Pitt . "Fue demasiado divertido
trabajar con ellos -agrega Zeta-Jones-. Imagínense cuán
horrible era eso de tener que viajar por todo el mundo, besando
a Brad
Mi esposo (Michael Douglas) me llamaba por teléfono
y me preguntaba: 'Cariño, qué vas a hacer hoy', y
yo le decía, 'tú sabes, besar a Brad en un puente'.
'¿Y en la tarde?' 'Bueno, besar a Brad en un pasillo'".
¿Le gastaron alguna broma a Catherine?,
interroga un periodista. "¿Cómo que si le gastamos
una broma -interviene Pitt-. Ella fue la que salió más
burlada: le dijimos que íbamos a trabajar haciendo una película;
se lo creyó y hasta se aprendió sus parlamentos".
Otro personaje que otorga renovados giros a
este cuento es Francois Toulour (Vincent Cassel), un adinerado playboy
europeo que tiene como hobbie ser un calificado ladrón,
conocido como The Nigth Fox (El lobo nocturno). Tolour reta
a Ocean a demostrador quién es mejor en eso del robo, y ambos
persiguen el mismo objetivo, lo que vuelve más difícil
aquello de lograr apoderarse del dinero que necesitan para librarse
de Benedict. Cassel encaja como anillo al dedo en un cast que luce
tan cómodo en sus actuaciones, que casi se llega a pensar
que, en ocasiones, estaban improvisando. "No -aclara Matt Damon-.
Los filmes, en general, tienen un guión preciso. Esto tiene
que ser así porque son muchas las historias que se van entrelazando.
En este caso no fue diferente". "Pero nos habían
enviado el guión unos meses antes de la filmación,
pidiéndonos que nos sintiéramos libres de sugerir
cualquier idea o hacer cualquier pregunta -agrega Clooney-. Steven
tiende a crear un ambiente muy relajado en el set, así que
es justo, una vez listo, no salirse mucho de lo establecido para
no estropear las cosas".
Andy García comenta, de su lado, que
a pesar de su meticulosidad en la preparación del script,
"Steven puede ser espontáneo y apartarse, a ratos, de
lo acordado en el juego, para permitir que algo fresco aflore".
Le toca entonces a Soderbergh fijar posición,
desde las notas de prensa: "Es muy difícil fingir la
camaradería que estos personajes sienten entre ellos. La
buena noticia es que este elenco no tiene que fingirlo".
"Son como nutrias -ha comentado Carl Reiner-.
Cuando la cámara no está rodando, están cantando,
bailando, rememorando y elogiándose. Se divierten tanto que
es casi enfermizo". l
eperez@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
- En 2004. Ellos se fueron a los extremos
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