- Estefanía
en su propia salsa

- El monitor se pasea por la música
- Basta con sonreir para creer


CRONICA
- Algo salvaje
- Degustación
premiada ganadores
- Degustación premiada finalistas
- Con mucho gusto
NUTRICIÓN

- Cúrese la gripe mientras come

BELLEZA
- Apreciada juventud
SALUD
- Con buen
pie
SALUD
- Tensión en el consultorio
PSICOLOGIA
- Al rescate
de lo femenino
MODA
- Laboratorio
de moda
MODA
- Justin Timberlake,
el más buscado
COCINA
- Alcachofas:
salud y bienestar
MASCOTAS
- Esterilización
por prevención
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
revista Estampas
 
Aprende a disfrutar del presente
 

 

“Al amanecer, el Rey cogió la esterilla que utilizaba para la meditación y se fue al bosque a realizar sus ejercicios. Pero había una mujer que estaba buscando a su marido, un leñador que había salido muy temprano, y como no había regresado aún, su mujer lo estaba buscando preocupada. Tan ansiosa estaba, que pasó junto al Rey, y sin querer, tropezó con su esterilla.

El Rey se enfureció y comenzó a insultar a la mujer:

-¿Por qué no pones más atención cuando caminas? Estaba tratando de concentrarme en la Divinidad, y al tropezarme me has distraído.
La buena mujer le respondió:
-Disculpadme, señor. ¿Por qué os molestáis tanto? Además, ¿cómo, si estabas orando a Dios, no estabas tan concentrado en El que os habéis dado cuenta de mi tropiezo? En cambio yo, estaba tan absorta en la búsqueda de mi marido, que no me he fijado en vuestra esterilla”.

¡Ahí donde esta tu mente, está tu corazón!

Estás entrenado para vivir preocupado por el futuro, para tratar de prevenir todo lo negativo o peligroso que te pueda pasar. Lleno de temor y de tensión, imaginas de la peor manera el desarrollo de los acontecimientos… Todo esto sin darte cuenta de que el futuro no existe, y no ha llegado todavía, así que también puede presentarse de una buena manera.

Seguramente has escuchado una frase popular que te sugiere ocuparte en lugar de preocuparte. Entonces, decide no angustiarte más por el futuro y en su lugar, comienza a ocuparte en el presente de tomar las decisiones y realizar las acciones más adecuadas, para que el futuro sea un buen tiempo para ti y los tuyos.

De la misma manera sucede con el pasado, es posible que vivas apegado al recuerdo de lo que pasó, con el deseo de que las cosas hubiesen ocurrido de una manera diferente, o que permanezcas atado al recuerdo doloroso de alguna situación que viviste atrás, y de la cual no te hayas podido liberar... En fin, lo más importante es saber que no podemos alterar o cambiar el pasado, que sólo podemos crecer a partir de cada momento vivido, con dolor o con felicidad, de manera que si deseas cambiar alguna circunstancia vivida atrás, tienes que poner tu atención en el presente para actuar conscientemente y así evitar que te vuelva a suceder.

Vivir en el presente, te permitirá comenzar a reconocer todas las oportunidades, las respuestas y las soluciones que la Divinidad acerca hacia ti... Respira suave y profundamente y ubícate: estás aquí y ahora, atiende a todo lo que está sucediendo en este momento, aprende a estar en presente con todos tus sentidos conectados y alertas.

¡Suelta el pasado y el futuro... Lo único que está pasando para ti es el presente!

Claves para estar en el presente

Practica un ejercicio de ubicación.  Mira a tu alrededor para encontrar varios puntos de referencia, observa el cielo, sus colores, la densidad de las nubes, reconoce el lugar en el que te encuentras, quítate los zapatos y coloca los pies en el suelo, haz contacto con la tierra, observa cómo estás vestido en este momento. Cualquiera de estas prácticas te permitirá regresar al momento presente.

Ocúpate de hacer una sola cosa a la vez. No le permitas a tu mente distraer tu atención. Generalmente atiendes varias cosas a la vez y piensas que de esta manera eres más efectivo, pero esto puede ser erróneo, pues en la medida en que divides el foco de tu atención, pierdes la capacidad de reconocer y memorizar los detalles, así como disminuyes la capacidad de respuesta efectiva que es proporcional a la atención que prestas. Practica la observación consciente. Como cuando eras niña, procura obtener los detalles del elemento o la situación que observas; seguramente descubrirás que desconocías muchos de ellos. Atiende y mira los ojos de la persona con la que conversas, comunícate de una forma directa, recuerda que prestar atención es una forma de expresar amor.

Pon orden en tu vida. Prueba planificar la noche anterior las actividades del próximo día, de esta manera te asegurarás el atender cada cosa en su momento. Muchas veces son los pendientes urgentes los que nos impiden estar en presente, nos llevan hacia el futuro o hacia el pasado. Planifica en función de tu capacidad y en tiempos reales.

Vuélvete optimista. Reconoce cada cosa positiva que sucede en tu entorno inmediato, y apoyáte en ello para ganar confianza y optimismo. No permitas que los rumores o los comentarios negativos, sin verificar, afecten la perspectiva optimista que tienes de la vida. Fortalece tu fe y la confianza en la Divinidad.


maytte@maytte.com

Preguntas y respuestas

QUERIDA MAYTTE,Me encanta leer tus artículos cada domingo, porque me dan una nota positiva que me acompaña durante la semana. Soy una persona muy complaciente, pero me doy cuenta de que hay momentos en los que quisiera decir que no, pero me cuesta mucho hacerlo, sobre todo si es una persona amiga. Aun cuando me lo he propuesto, no consigo hacerlo. ¿Me puedes dar alguna herramienta? B.S.

¡Gracias por tus comentarios!  Atrevernos a decir que no, es más sencillo cuando hemos tomado conciencia de la necesidad de hacerlo. Te sugiero que expreses lo que quieres sin rodeos, no le des vueltas en la conversación y atrévete a decirlo. No te justifiques, evita dar largas explicaciones o excusas para justificar tu negativa a hacer algo, estás en tu derecho. No te sientas culpable, sobre todo si con tu decisión no irrespetas o ignoras el derecho de la otra persona, sino que cuidas tu espacio personal. Hazlo con amabilidad pero con firmeza; puedes decir cosas como: “Me encantaría, pero no puedo”, “gracias por invitarme, pero…”, “en esta oportunidad no es posible, hagámoslo una próxima vez”; lo importante es que no cedas a sus peticiones o manipulaciones. Muchas veces nos ayuda el fortalecer la autoestima, valorarnos como persona y recordar que tenemos derecho a establecer límites que nos permitan cuidar y mantener la armonía en nuestro espacio personal. Somos nosotros los que enseñamos a las demás personas cómo tratarnos; si quieres que te valoren, te consideren o te respeten más, necesitas cambiar tu actitud, comenzando por dejar de ser tan permisiva y complaciente.

 

 

HOLA, MAYTTE. Quiero ser feliz y no puedo. Soy el menor de los hijos, y mis hermanos todo el tiempo se están metiendo en mi vida. A pesar de que soy una persona adulta, me critican y no reconocen mi esfuerzo y mis logros. Hago lo posible por complacerlos, pero nada los satisface. ¿Qué puedo hacer para que no me afecten sus críticas? T.F.

Recuerda que tu felicidad no puede depender de que ellos te aprueben, te califiquen o cambien su actitud y comportamiento. No podemos cambiar a otros; insistir en hacerlo nos puede causar una gran frustración y ésta, la infelicidad. Si ya eres una persona adulta, tienes que buscar la independencia afectiva, que no implica alejarte o separarte de ellos, sino quitarles el poder que les has concedido de afectarte. Aprende a aceptarlos y a quererlos como son, y en lugar de sentir que te rechazan o no te quieren, decide pensar que en sus comentarios y actitudes está presente el amor sobreprotector que sienten hacia ti. Al hacerlo, podrás aumentar tu autoestima, valorarte a ti mismo por tu trabajo y éxito alcanzado, para sentirte internamente satisfecha. Deja de quejarte y asume el control y la responsabilidad de tu vida, conviértete en tu principal motivador, reconoce tus logros, disfrútalos y sé feliz.

 

MAYTTE, mi padre es un hombre exitoso que trabaja mucho, pero nunca tiene tiempo para nosotros, vive irritable; en cambio, mi madre vive en otro mundo, sólo piensa en el gimnasio,
el salón de belleza y no enfrenta ningún problema porque dice que el estrés la envejece.
Yo estoy un poco confundida y no sé cuál de los dos tiene la actitud correcta. N.B.

Para algunas personas, el estrés es sinónimo de éxito, pero esto puede ser una trampa. Actualmente, dos de cada tres personas se declaran estresadas y algunas lo dicen con
orgullo, cargan dos o tres celulares, una agenda que van revisando mientras manejan
o tratan de tomarse un café: todo al mismo tiempo. Repiten con frecuencia: “Es que
no tengo tiempo para nada”, “tengo mucho trabajo pendiente”, “estoy bajo mucha presión”,
y lamentablemente el trabajo y los pendientes los abruman y les impiden tomar conciencia
de lo verdaderamente importante, como pasar y compartir momentos de calidad con
sus seres queridos.

En el otro extremo, están las personas que consideran, que el evitar o evadir los
compromisos o ciertas responsabilidades, es sinónimo de ausencia de relajación y paz.
Pero como en todas las áreas de nuestra vida hace falta el equilibrio, tú tienes la
oportunidad de adoptar las características o actitudes positivas de cada uno de ellos,
para construir tu propio estilo de vida. Si estás suficientemente atento y no te dejas
afectar por sus comportamientos, podrás sacar un elemento positivo de esta situación
y tal vez convertirte en el medio que les permita a ellos en algún momento, detenerse,
reflexionar y cambiar de actitud y estilo de vida.

 

maytte@maytte.com

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso