
De izquierda a derecha: Leonel, Ryan, Cisco, Jonathan y Jean Marco
Con efectos especiales estilo Teatro Negro de Praga se rodó Te voy a robar el corazón, clip promocional de Robando Corazones, el último álbum de Salserín, concebido por Amado Dehesa, uno de los directores de la serie Capadocia, de HBO. Todo viene acompañado de una novela juvenil y del debut de un irreverente bebé salsero.
Por Pablo Blanco. Fotos: Guillermo Felizola
Luces... Cámara... ¡Acción!
"DICEN QUE EL AMOR ES UNA ENFEEER-MEDAD. ME DECLARO ENFERMO DESDE QUEEE NO ESTÁS. DICEN QUE LOS SUEÑOS SE HACEN REAAA-LIDAD, NO HE PARADO DE SOÑARTE NUUUNCA MÁS. AHORA QUE TE VI TE QUIERO A TI. Y ROBANDO CORAZONES SOÑARÁS EN MÍ. YO VOY A BESARTE, VOY A CUIDARTE, VOY A ROBARTE EL CORAZÓN PARA QUE CREAS EN MÍÍÍÍ, AMOOOR…"
Después de escuchar el estribillo de la salsa Te voy a robar el corazón más de 10 veces seguidas, los técnicos la silban, el director la canta y la maquilladora, disimuladamente, la baila. Se trata del set de rodaje del videoclip promocional de Salserín que lleva el mismo nombre, grabado recientemente en una locación del este de la capital, estrenado en los canales por suscripción HTV y Ritmoson Latino y disponible ahora también en Youtube. En el centro del blanco plató está dispuesto un micrófono clásico de los años cincuenta, evocando -según el director de la producción, Amado Dehesa- al protagonismo que le daba a este artefacto la milenaria agrupación estadounidense The Platters. Uno a uno, los integrantes de la banda van pasando a doblar la misma estrofa hasta que la toma quede perfecta. A sus cortas edades, Leonel Ojeda, de 18 años, Jean Marco Ramírez Rojas, de 17, Juan Francisco Ojeda "Cisco" (hermano de Leonel) y Jonathan Moly (hijo del merenguero Miguel Moly y la Miss Venezuela 1987, Inés María Calero), de 14, no parecen pasar mucho trabajo con las acotaciones recibidas por el equipo de producción. Y es que, según señalan, están súper entrenados como actores después de haber culminado su primera miniserie: Mi niña amada, que transmitió -en 2007- y retransmite, constantemente, Venevisión. Como buenos venezolanos, estos muchachos no paran de bromear entre ellos, achacándose apodos, noviecitas y malas conductas. Eso sí, a la hora de trabajar, funcionan con una precisión y seriedad alemana. Pero ellos no son todos…
EL HEREDERO DE SERVANDO
En el estacionamiento del lugar, tomándose un pequeño break dentro de una espaciosa camioneta, junto a su niñera, se encuentra el quinto miembro: Ryan Rena, de dos años. Sorprende verlo manipular, diestramente, el control remoto del reproductor del vehículo, colocando, a su antojo, los tracks de Robando Corazones, el nuevo álbum de la orquesta juvenil de donde se extrae el mencionado sencillo promocional. El disco da nombre, igualmente, a la novela juvenil que se estrenará, el próximo 18 de noviembre, el Canal de la Colina. "¡Ryan!, ¡Ryan! Voltea para acá, bebé. A ver, papá, canta conmigo. Una sonrisita, anda. Baila, papá, como tú sabes, dale nené. ¡Eso!", le dice su padre Remil Rena -productor musical de la banda desde 2004- minutos después, en plena grabación. Al principio sus intentos son en vano. Sin embargo, cuando nadie se lo espera, el pequeño sorprende al crew con sendas vueltas sobre su propio eje, sonríe generosamente a la cámara y -cómo no- también canta. No en vano es apodado "el nuevo bebé salsero", asumiendo un reinado por el que ya pasaron Antonio Huerta y Anthony Oropeza, hoy de 19 años, bautizados musicalmente por el músico Manuel Guerra, fundador de esta banda que -a principios de los noventa- viera nacer artísticamente a los archiconocidos hermanos Servando y Florentino Primera y, posteriormente, a los no menos famosos René Velasco y Renny Donoso. Fueron los años en donde surgió aquel grito de guerra que rezaba: "¡Salserín, con mucho swing!", que quedara en la mente de los adeptos a Sábado Sensacional.
Armando Dehesa,
director de Te voy a robar el corazón, trabajó previamente con los muchachos de Salserín en la serie Mi niña amada
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TEATRO DENTRO DEL VIDEO
Amado Dehesa fue apodado por los relacionistas públicos de la banda como "el hombre de Capadocia" (la serie dramática, protagonizada por la mexicana Ana de la Reguera, que estrenó el canal HBO en marzo de este año). "Pero yo sólo fui uno de los directores invitados al rodaje de la serie", aclara, entre risas, mientras relata que es egresado como director de actores de la Vallejo Movie High School de Los Ángeles y que fungió, por más de dos décadas, de sonidista de respetados cineastas criollos como Román Chalbaud, Luis Alberto Lamata, Mauricio Walerstein y César Bolívar, a quien le debe su incursión en la dirección. En materia de clips viene de rodar Mayor que yo, del reggaetonero boricua Don Omar. "Dirigí también la serie Mi niña amada, por lo cual estos muchachos son, para mí, como unos hijos. Hasta me piden la bendición", agrega. Un sábado, desde las 7:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, los cinco integrantes de la banda están a su disposición para el rodaje. ¿Las pintas? Todas en blanco y negro; pantalón, chaqueta y corbata en ambos tonos hacen juego con un par de Converse, marca de zapatos de la que los jóvenes son imagen. Peinados forjados a punta de secador, y otros gracias a los milagros del gel conforman la variedad de cortes. "Cuando digan 'Te voy a robar el corazón', piensen en las niñas que los van a estar viendo", sugiere Dehesa a los protagonistas de esta breve historia musical. "¡Epa! Pero ese robo no será a la fuerza, sino con suavidad", le dice a un tranquilo Cisco. En el primer break, el realizador se toma unos minutos para explicar, a manera de resumen, el proceso de producción. "¿Cómo se hace un videoclip? En este caso, Remil me dio la letra de la canción y yo desarrollé varias ideas", explica Amado. "Este tipo de producciones te da una suerte de licencia poética para contar una historia o, simplemente, inventarte algo. Yo opté por la segunda opción. Me inspiré en dos grandes exponentes de las artes escénicas: el Teatro Negro de Praga y los franceses de Philippe Genty; con el respeto que se merecen ambas colectivas. Quise recurrir a eso de tener el escenario a oscuras con una iluminación sobre colores fosforescentes para un efecto tridimensional. Es como teatro dentro del videoclip". En concordancia con lo anterior, luego de que los chicos graban algunas estrofas, delante de un fondo blanco, escenógrafos y utileros se encargan de pintar el espacio totalmente de negro para lograr el mencionado efecto que se mejorará en postproducción. Terminado el cambio de fondo, un grupo de jóvenes músicos se dispone detrás de la banda, ataviado en los tonos fosforescentes requeridos. El equipo empleado es una cámara de alta definición digital con la que se hicieron varios travellings (movimientos hacia delante y hacia atrás sobre un pequeño vagón) para el momento en que se recrea a los Platters, y sides (movimientos laterales de la cámara, empleados para conseguir el resultado deseado). Detrás del director está ubicado un monitor que indica cómo van quedando los cuadros, en un espacio por el que se pasea el modesto equipo de producción. Después de las horas mañaneras de trabajo se indica un largo receso y los miembros del grupo se van acercando a conversar con Estampas, formando un pequeño círculo de sillas, rodeados de un itinerante Ryan, quien eventualmente los interrumpe para cantar algún reggaeton o decir que su personaje favorito es Mickey Mouse, en plan de joven entrevistado.
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Expertos en meterse en el papel de galán, estos muchachos terminaban las tomas en tiempo récord |
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POR ELLAS, AUNQUE MAL PAGUEN
Como adolescentes que son los muchachos de Salserín experimentan la clásica ebullición de las hormonas. Sin titubear revelan, entre otras cosas, cómo los amores que han tenido los inspiraron a escribir las líricas de Robando Corazones, el esperado nuevo álbum.
¿Muy difícil eso de grabar un videoclip?
Cisco: "Si te lo vacilas y te gusta lo que estás haciendo es más bien fácil. Ya tenemos experiencia al respecto y no nos enrolla que nos hagan acotaciones, sabemos que es por nuestro bien" (todos asientan con la cabeza).
¿Anécdotas memorables con la banda?
Cisco: "A mí, por ejemplo, me dieron mi primer beso saliendo de una entrevista que tuvimos en una emisora radial en Río Chico. De eso hace ya cuatro años (tenía 10 para entonces). Las fans entraron a la cabina por la fuerza y una de ellas me cargó y me besó (risas). Eso sin contar que una vez me mordieron un cachete".
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Durante los minutos de descanso los chicos estuvieron prestos a conversar con Estampas sobre su participación en cada tema del disco, incluyendo a Ryan |
Leonel: "En mi caso, lo más insólito sucedió en una presentación de la banda en la península de Araya. Se me ocurrió bajarme de la tarima para acercarme un poco más al público y no me di cuenta de que las barreras de seguridad no estaban bien puestas. Y como los señores de seguridad se distrajeron coreando nuestras canciones se me vino todo el mundo encima. Luego no sabía cómo subirme de nuevo. Cerré los ojos y cuando los abrí estaba resguardado debajo del escenario (risas). Me quitaron los zapatos. Eso me pasa por no amarrármelos".
Con todas esas expresivas fanáticas, ¿es fácil tener novia?
Leonel: "Es muy difícil. Yo, por ejemplo, tenía una novia en Valencia -donde vivía antes- y como me vine a trabajar en Caracas la relación terminó siendo como rara. Y tú sabes cómo son las mujeres, que lo quieren tener a uno amarrado".
¿Alguna vez se han enamorado?
Jonathan: "Yo, una sola vez en toda mi vida, a los 10 años".
Leonel: "¿De quién? Sería de tu mamá o de tu hermanita (risas)".
Jonathan: "Me tenía loco. Es una catira alta, bellísima. Decía que como yo era muy pequeño no podía haber nada entre nosotros".
Cisco: "Y entonces el muchacho comenzó a comer fororo, como puede verse (risas)".
¿Qué edad tenía?
Jonathan: "Ya había cumplido los 11, me llevaba un año".
Cisco: "Bueno, la verdad es que es bien bonita. Yo la vi en una foto que él tiene en su cartera. Si te descuidas te la tumbo (risas)".
Ajá, ¿y tú?, ¿te has enamorado?
Cisco: "Sí. Pero de la noche a la mañana todo se terminó. De hecho, ella me inspiró a escribir la canción Me duele amarte".

Leonel: "¡Sácalo por ahí!".
¿Y qué es lo que duele?
Cisco: "Me dolía verla y no poder abrazarla ni besarla. El silencio, el buscar a otra persona y seguir pensando en ella. Tener que fingir un beso… El despecho, pues".
¿Y cómo te despechas tú? No me dirás que te vas a un bar…
Cisco: (Risas) "No. Me pongo a escribir canciones y me siento con la guitarra a componer".
Jean Marco: "Esos son los momentos perfectos para hacerlo. A mí también me ha pasado".
¿Quieres hablar de eso?
Jean Marco: "Me enamoré de una chama que yo pensaba que ni me miraba y resulta que ella también estaba enamorada de mí. Pero cuando me di cuenta era demasiado tarde. Le compuse una canción que se llama Para Enamorarte".
Jonathan: "Con esa me siento identificado".
Leonel: "Es que la vida es un ciclo. Uno aprovecha los momentos buenos para disfrutar y los malos para componer. Nada es para siempre y lo más seguro es que siempre venga algo mejor".
Cisco: "Sí, sí, ahora dátelas de educativo, pero ¡ tú también tienes tus historias!".
Leonel: "Yo, si me despecho, me acuesto a dormir y eso se me pasa rapidito".
Jean Marco: "Bueno, eso es porque tú eres el Latin Lover del grupo. Te enamoras en cada sitio que nos presentamos".
Leonel: "Chamo, ¿cómo vas a decir eso?, ¿tú eres loco?".
En todo caso, ¿también te has enamorado?
Leonel: "Sí. De Gaby Espino y Ana Karina Manco. Son mis dos grandes amores. Amores de lejos, claro está (risas)".
Cisco: "Aprovecho para aclarar que actualmente tengo una novia y nos va muy bien. No tiene nada que ver con la historia que conté antes. Es modelo internacional y, recientemente, ganó un certamen de belleza en República Dominicana".
Jean Marco: "Pero con ella también tuviste una historia".
Cisco: "Bueno, es que al comenzar la relación ella se las tiraba de madura. Llegué a pensar que no le gustaban las flores y terminé descubriendo que sí".
¿Le pediste el empate?, ¿eso se estila todavía?
Cisco: "Claro, uno siempre tiene que preguntarse: '¿Qué es lo que somos?'. '¿Somos o no somos novios?'. Le dije que ella pertenecía a mí y yo a ella. Y con eso dejé los puntos claros".
¿Nadie va a soltar el nombre de alguno de esos amores?
Jean Marco: "¡Tas loco!".
Jonathan: "Yo sí. Esa única chama de la que yo me he enamorado se llama Cynthia. Hice de todo para que me 'parara'. Hasta me inscribí en unas clases de tenis en las que ella estaba. Pero nada… Al tiempo dejó de practicar y, por supuesto, yo también. A veces la veo cuando se conecta al messenger, o la llamo al celular, pero sólo para escuchar su voz".
Leonel: "No llores por las que pasan, papá, alégrate por las que vienen".
Jonathan: "Sí, bueno, ¿qué se va a hacer? Así es el destino, ¿no?".
Bueno, al menos, aprovechen y dedíquenle algo a esos amores…
Cisco: "Lo único que podemos hacer es darles las gracias por habernos inspirado a componer todas nuestras canciones".
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| He aquí la estrella de la banda, de seguro repasando en la mente su coreografía. Todo un prodigio |
pblanco@eluniversal.com
| Sus artístas favoritos |
Leonel: "Me gusta mucho la música venezolana. Específicamente un compositor que se llama Orlando Valderrama. A lo mejor no es tan conocido".
Jonathan: "David Bisbal, Sin Bandera y Cristian Castro".
Jean Marco: "Me gustan las baladas de Sin Bandera y también el pop de Juanes".
Cisco: "Igualmente disfruto de Sin Bandera y la salsa de Marc Anthony".
Jean Marco: "Se pronuncia 'Marc', marcando la c. Parece que hubieras dicho Mar Anthony".
Cisco: "Bueno, eso mismo, chico. Tú entendiste".
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