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Una estrella llamada

Zhang Ziyi

Le bastó una sola película, El tigre y el dragón, para deslumbrar a los occidentales y convencer a sus compatriotas. No ha parado de trabajar desde entonces. La revista Forbes la escogió como la segunda figura más popular en China, después de la estrella de baloncesto Yao Ming. Raúl Chacón Soto

Le decían, en Hong Kong, “la pequeña Gong Li”, refiriéndose a quien ha sido, sin duda, la más grande actriz de Asia en los últimos años. Pero el apelativo no era por admiración ni mucho menos porque estuvieran señalándola como su sucesora. La razón del ambiguo título obedecía más bien a un rumor que corría por aquellos días, que la señalaba como la nueva amante del director Zhang Yimou (quien le diera su primer papel protagónico en Camino a casa), quien se había separado de su pareja, ¿adivinan quién? Gong Li. La debutante actriz negaría rotundamente el chisme —y el tiempo le daría la razón—, pero la antipatía general de la prensa de su país se mantendría un buen rato más... por lo menos hasta que empezaron a llegar noticias de Occidente, celebrando el descubrimiento de una nueva estrella, después del éxito sin precedentes alcanzado por una película de lengua extranjera en Estados Unidos, la recordada El tigre y el dragón. La película de Ang Lee no sólo se llevaría cuatro estatuillas de la Academia, sino que lograría recaudar la increíble suma de 135 millones de dólares, pagados de muy buena gana por los miles de espectadores que se dejaron seducir por la historia y, sobre todo, por la brillante presencia de la joven heroína de la película, quien unía a su encanto y belleza una prodigiosa habilidad para mostrarse como experta en artes marciales.

Zhang Ziyi es, desde entonces, un nuevo nombre en el panorama mundial del cine. Su presencia es tan determinante, que logró opacar a las otras estrellas que conformaban el elenco de la película, incluidos Chow Yun-Fat y Michelle Yeoh. Quizás el primer sorprendido fue el propio director de la cinta, el talentoso Ang Lee. Cuentan que él quería para el papel a otra famosa actriz taiwanesa de nombre Shu Qi, pero que cambiaría de opinión al ver a Ziyi en Camino a casa. A pesar de ello, la joven no se libraría del casting, una prueba que, evidentemente, sortearía con éxito. Lee supo ver lo que tenía ante sus ojos, pero difícilmente atisbaría el extraordinario resultado conseguido: y es que cuesta imaginar a alguien mejor que Zhang Ziyi para darle vida a la guerrera Jen Yu.

El impacto fue inmediato. De pronto, Ziyi era objeto de atención de la prensa occidental. Su nombre empezaba a ser requerido, cada vez más, por directores de ambos lados del mundo, y su imagen empezaría a volverse más frecuente en revistas y campañas publicitarias. Así, la publicación Teen People Magazine la incluiría en la lista de los más bellos del año 2001, y su rostro empezaría a estar ligado a la firma de relojes Tag Heuer, de cosméticos Maybelline, Pantene y a la tarjeta de crédito Visa.

Hollywood, como era de esperarse, no tardaría en dirigir su mirada al Oriente. No pasarían dos años, cuando ya su nombre aparecía en el elenco de la película Rush Hour 2, en el que haría el papel de villana. Lo curioso es que, para ese momento no decía una sola palabra en inglés (por estos días debe haber aprendido bastante). Su personaje sólo se expresaba en mandarín por lo que la audiencia estadounidense tenía que conformarse con leer los subtítulos. Desde entonces, como lo ha asegurado en varias entrevistas, su prioridad es aprender el idioma para abrirse paso por estos lados del mundo, aunque también ha dejado muy claro que su mayor interés es trabajar con buenos directores, lo que sí ha hecho con frecuencia cuando el llamado proviene de predios asiáticos.

Una mirada a su trabajo reciente revela lo bien que le ha ido: no sólo ha repetido con Zhang Yimou en Héroe, la película china que estuviera nominada al Oscar recientemente y que acaban de estrenar en Estados Unidos con un éxito de taquilla sin precedente para producciones de su tipo; sino que le ha correspondido interpretar uno de los personajes principales del último film de Wong Kar Wai (quizás el más respetado de los cineastas asiáticos, y entre los mejores del mundo), llamado 2046, una continuación de la celebrada In the Mood for Love. Justamente unos años atrás, tras el increíble éxito de El tigre y el dragón, la actriz había declarado a la revista Time Asia su admiración por el trabajo de este director, y, en especial, por la particular belleza de su más alabada obra. Había dicho que en realidad no la había entendido del todo, pero que le habían deslumbrado la expresividad de los actores y, en general, la elegancia del film. Qué se iba a imaginar en ese momento que su imagen pasaría a formar parte de esa historia...

Ahora, a los 24 años de edad, ya es popular en su país (la edición asiática de la revista Forbes la escogió como la segunda figura más popular en China, después de la estrella de baloncesto Yao Ming), y el futuro parece sonreírle como a pocos. Dejada atrás su estampa de niña, y con su increíble talento más desarrollado, es muy probable que logre todavía más y mejores papeles. Algunos han señalado que debería alejarse de la tentación hollywoodense, sobre todo al observar la clara diferencia de calidad que existe entre sus trabajos en Estados Unidos y los que ha realizado en su propio idioma. Todo dependerá de sus decisiones y sus metas. Ha dicho que su intención es trabajar con los buenos, y todo parece indicar que lo está consiguiendo. Por lo pronto, ya su nombre aparece en dos producciones estadounidenses. Una, Good Cook, Likes Music, de Wayne Wang (el mismo director de Maid in Manhattan y Smoke); la otra, Memorias de una geisha, la película basada en el best seller del mismo nombre que Steven Spielberg quería dirigir, pero que terminó en las manos de Rob Marshall, el exitoso director de Chicago. Como muchos sabrán, el relato se centra en la historia de una humilde campesina de nombre Nitta Sayuri quien logra convertirse en la geisha más famosa de Japón. Curiosamente, Gong Li hará el papel de una envidiosa rival, Hatsumomo. La suerte está echada para su definitivo despegue. Pronto, todos sabrá quién es Zhang Ziyi.

rchacon@eluniversal.com

En China, no consideramos a alguien realmente bello
hasta que no lo conocemos por un largo tiempo
y sabemos que hay debajo de su piel

-Zhang Ziyi

El tigre y el dragón
Rush Hour 2
Heroe
Rápida mirada

Zhang Ziyi nació en Beijing en 1979. Su padre, un economista, y su madre, una maestra de kinder, siempre le han apoyado en sus decisiones. Al principio, quiso dedicarse a la danza y a la gimnasia, por lo que ya a los once años fue aceptada en una escuela secundaria que estaba vinculada al Beijing Dance Collegue. Tenía talento para el ballet, y, de hecho, se ganó algunos reconocimientos, pero a los 15 se sentía frustrada por lo alcanzado y decidió probar con la actuación. Fue así como ingresó a la Academia Central de Drama de Beijing, donde estudiaría durante varios años. La suerte —si es que puede llamarse así—, le tocó en el momento más inesperado. Ocurrió cuando acudió a un casting para un comercial de champú que iba a dirigir Zhang Yimou (también es el director de Raise the Red Lantern, exhibida con éxito en Venezuela). El cineasta no la escogió para mostrar su cabellera, pero sí para que fuera la protagonista de su film Camino a casa, donde interpretaría a una alumna que se enamora de su profesor en una escuela rural. El film también le serviría para llamar la atención de Ang Lee, quien la llamó para su nuevo proyecto, El tigre y el dragón. Las expectativas fueron superadas con creces, y ya sabe el resto de esta historia. ¿Una anécdota curiosa? La chica no ha estudiado artes marciales. Su destreza y agilidad se las debe a su riguroso entrenamiento en el mundo de la danza. Después de todo, lo importante es la coreografía...

 

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