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Teleniños en el cable

Si le da curiosidad saber cómo se hace un programa televisivo para niños, aventúrese por las líneas que siguen: la historia y los detalles de producción de Save-Ums!, la popular serie de Discovery Kids, un zapping por los canales infantiles de televisión, y las recomendaciones que dan los expertos a los padres para un mejor aprovechamiento de las bondades del medio. Betzy Barragán/Adriana Gibbs

Equivocadamente podría pensarse que nada más sencillo que hacer un programa de televisión para niños. Esta audiencia plantea serios desafíos, cuando de buena televisión se trata; por ejemplo, el conjugar en perfectas dosis lo didáctico y lo entretenido. Una producción televisiva infantil se concibe pieza por pieza para lograr el efecto buscado. "Es algo así como construir una casa. Cada decisión determina lo que está o no incluido y el diseño de la casa en general", escriben en la guía Cómo hacerse responsable de su televisor, la doctora Renee Hobbs, directora del Instituto de Educación en los Medios en la Universidad de Harvard, y Elizabeth Thoman, directora del Centro para el conocimiento de los Medios en Los Angeles.

Detrás de cada serie hay muchas personas juntas trabajando en todas las fases de producción. Los programas de televisión son el resultado de decisiones hechas por escritores, directores y productores, pero en el caso de los infantiles se convocan, además, a maestros, psicopedagogos, creativos y expertos que prestan asesoría desde la concepción de la historia hasta la hechura de cada capítulo, pasando por la elaboración del guión. Discovery Kids es uno de los ejemplos donde se advierte con más claridad la equilibrada combinación de lo pedagógico y lo divertido. He aquí un periplo por la retaguardia de una de sus populares serie, Save-Ums!

Pequeños y poderosos. Una imagen cotidiana es la de ver (y escuchar) a una madre tararear distraídamente una canción de Barney o de cualquier otro de los programas infantiles que a diario ven sus pequeños. En muchas casas, estas melodías son el telón de fondo de casi todas las actividades que se realizan después que los niños regresan del colegio y, más aún, si es época de vacaciones.

Son historias sencillas y coloridas las que capturan la atención de los chicos, que resulta casi imposible que despeguen los ojos de la pantalla mientras se les habla o se les ordena alguna tarea. Entre esos espacios destaca Save-Ums!, creado por el escritor Dan Clark, también conocido por la popular serie Tortugas Ninja. "Un día pensé que no existía un programa de acción creado específicamente para niños de dos años. Comencé entonces a explorar la forma de producir una serie de suspenso y acción para estos pequeños televidentes", explicó Clark en una entrevista acerca de las motivaciones que tuvo al momento de la creación de Save-Ums!

Las aventuras giran en torno a retos no muy complicados, pero con resultados asombrosos para un chico de cuatro años. En cada uno de los capítulos, se entrelaza el suspenso y la diversión a través de desafíos en los que no está presente ni el riesgo ni el peligro que se observan en otros programas infantiles. Se los puede ver, por ejemplo, tratando de ayudar a un pulpito a amarrarse cada uno de sus zapatos o advirtiendo a una hormiguita la importancia de usar protección a la hora de salir a patinar.

En cada episodio de Save-Ums!, se presentan dos historias con guiones de aproximadamente once minutos cada uno. Esta es una decisión tomada a partir de estudios que indican que los niños en edad preescolar, no siguen con la misma atención tramas de mayor duración.

La serie está producida con modernas herramientas de animación en 3D. Colorido y dinamismo visual aderezan los temas que se construyen a partir de cuatro aspectos importantes, según explica el creador del programa:

1. La enseñanza sobre temas de tecnología: uno de los principales objetivos es mostrar a los niños que la tecnología es una herramienta al servicio del hombre y no superior a él; también los enseñan a relacionarse, de una manera creativa, con las máquinas.

2. El desarrollo de la empatía: cada uno de los protagonistas se identifican afectivamente con las situaciones "difíciles" que se les presentan a sus amigos, y se ofrecen solícitos a brindar su apoyo.

3. La relación causa y efecto: muestran a los chiquillos los resultados que se obtienen cuando se planifica y se trabaja en cooperación con el grupo.

4. El manejo de conceptos sencillos: las situaciones cruciales de la trama giran en torno a la dificultad de amarrarse los zapatos, conseguir un objeto perdido, preparar un sándwich o volar un papagayo.

"Cuando escribimos los episodios utilizamos estas nociones como trampolín hacia las distintas aventuras", puntualiza Dan Clark.

Creación responsable. Estudios han revelado que, en promedio, los niños pasan 1.400 horas al año frente al televisor, aproximadamente cuatro horas diarias; por eso no es atrevido decir que la televisión juega un rol importante en el proceso educativo de los menores. Si bien no se puede evitar la exposición de los niños al medio, sí se puede controlar el tipo de programación a la que ellos pueden acceder. Bilai Joa Silar, directora ejecutiva de programación de la mitad de los canales de Discovery Networks Latinoamérica e Iberia, en una entrevista vía telefónica, desde Miami, expresó que tanto el contenido como la producción de los distintos espacios que conforman la oferta de Discovery, pasan por un riguroso estudio e investigación antes de entrar al aire: "Para ello contamos con un equipo conformado por expertos asesores en las áreas de educación y conducta infantil, además de los grupos de productores con amplia experiencia en el manejo de audiovisuales para niños". Es aquí donde radica la diferencia con la creación de otro tipo de series, no se trata simplemente de hacer un proyecto que a la manera de ver de los adultos parece "entretenido", es preciso contar con la información y la sensibilidad necesaria para lograr llegar a los pequeños televidentes.

En el caso de Save-Ums!, después de que el escritor tuvo el diseño de la serie, se dedicó a realizar un conjunto de convivencias con los hijos de sus familiares y amigos, para determinar si la idea desarrollada tenía la aceptación que se buscaba: "Muchas de nuestras decisiones creativas se basaron en las respuestas de los chicos", señala Clark.

Pero el esfuerzo no queda allí. Una vez obtenida la idea general del proyecto, se pasó al moldeado tanto físico como psicológico de cada uno de los personajes. Muchos de los rasgos de los personajes de Save-Ums! son expresiones de las características de los allegados a Dan Clark: "Todos mis programas esconden algo de mis amigos o familiares".

Los pequeños héroes fueron diseñados por Dave Pressler y Nathan Cabrera: "Nuestra meta consistía en crear personajes que al mismo tiempo se pareciesen a sus propias personalidades… Intentamos crear formas únicas y especiales que consiguiesen comunicar los estilos individuales de cada uno. Por ejemplo: Noodle es muy inteligente, por ese motivo su cabeza es grande; pero a la vez es tímido, razón por la cual su cara es pequeña y está ubicada exactamente en el centro de su cabeza. Ka-Chung es un bromista, por eso su boca es enorme, lo que le permite hacer todo tipo de ruidos graciosos. Fu, sin embargo, es una niñita dulce, por eso le diseñamos una carita simple y redondeada".

"Lo mejor de los Save-Ums! -concluye Clark- es que ofrecen a los más pequeños la oportunidad de verse reflejados a sí mismos en el papel de héroe. Son pequeños pero poderosos, igual que los niños que ven el programa. Todos nosotros podemos ser un héroe para alguien. Los Save-Ums! nos lo demuestran. A pesar de ello, no tienen poderes superiores, ellos resuelven los problemas de la misma manera que los televidentes podrían hacerlo: con su cabeza y su corazón".

Son siete de save-ums!
Cada uno de los seis personajes asume con mucha seriedad "los problemas" que sus amigos le encomiendan resolver, según sus características individuales:

Noodle: Tiene seis años, es el tímido líder del grupo. Inteligente, conservador y muy diligente.


Jelly:
Tiene cuatro años, es tranquilo y adora el yoga. Se ríe frecuentemente. A pesar de mostrarse como un personaje filosófico le gusta la acción.


Jazzi:
Tiene cinco años y nueve meses. Es una niña apasionada y cariñosa cuyas colas de caballo giran como hélices cuando se emociona por algún motivo.


Ka-Chung:
Tiene cuatro años. Es el payaso del grupo. Divertido, travieso y con un corazón muy grande.


Fu:
Tiene tres años. Es sensible y tierna. Habla con frases simples y su personalidad muestra
claros contrastes: dulce pero firme, suave pero fuerte.


Bibi Jamis:
Tiene un año. Es el integrante más pequeño, por este motivo, casi nunca puede resolver los problemas por sí mismo.

Los puffs: son las mascotas peludas y ruidosas de los Save-Ums!.

Haciendo zapping. El otrora Fox Kids ahora se llama Jetix. A su programación habitual se han sumado los estrenos de Ciencia Traviesa, Code Lyoco y Fillmore. El acento está puesto en la acción y la aventura. Una de sus producciones es Dientes de lata, comedia animada que narra las aventuras de Sharon Spitz, niña de 13 años de edad, a quien le toca vivenciar, por una parte, los cambios propios de la preadolescencia y, por otra, todo lo que significa llevar aparatos en los dientes. Esta serie se convierte de este modo en la excusa perfecta para que los padres conversen con los más grandecitos de la casa sobre la necesidad de ser aceptados por los amigos, y lo que se debe hacer y lo que no en pos de este anhelo.

Carolina Lightcap, vicepresidente de Marketing, destaca que la audiencia de Jetix está básicamente integrada por niños y niñas entre seis y 12 años, y especialmente por los varones.

Cartoon Network también tiene sus seguidores. Dos de sus más populares series son Las chicas superpoderosas y El laboratorio de Dexter. El creativo Craig McCracken saltó a la fama como creador, guionista y productor de la serie de Las chicas superpoderosas (tres veces nominadas a los premios Emmy). La inspiración para crear a este trío le llegó mientras estudiaba animación de caricaturas en el California Institute of the Arts, en California. Sus chicas Bombón, Burbuja y Bellota -heroínas femeninas- se han convertido en un verdadero fenómeno, atrayendo a fanáticos de distintas edades que se identifican con algún aspecto de la creación de McCracken.

Genndy Tartakovsky, por su parte, es el creador de El laboratorio de Dexter, espacio que ha recibido cuatro nominaciones para los Premios Emmy. Tartakovsky fue catalogado como "una de las estrellas ascendentes de la industria" por la revista People y distinguido como una de las personas más creativas del entretenimiento cuando fue incluido en la It List del semanario estadounidense Entertainment Weekly.

Rugrats, Los Thornberrys, Bob Esponja y Oye Arnold! son algunas de las series más emblemáticas (y queridas por los pequeños televidentes) de Nickelodeon. Las dos primeras plantean asuntos de familia y las maneras de relacionarse en casa; Bob Esponja, por su lado, incentiva lo lúdico, y Oye Arnold! plantea sutilmente la importancia del respeto a las diferencias. Otro canal que no queda atrás es Disney con programas educativos y sus acostumbrados bloques de películas. Boomerang se suma a la oferta rescatando lo mejor de las producciones animadas de los años setenta y ochenta. Como bien puede advertirse, los teleniños tienen diversas opciones en el cable. l

Y los padres...

La televisión es parte integral en la vida de los niños. Esto plantea una responsabilidad: la de los padres. Lo imprescindible es cambiar el modo en que se la ve. Que la televisión sea una opción y no un hábito. En la guía Cómo hacerse responsable de su televisor se plantean maneras para planear en familia las horas de televisión, estar más pendiente de lo que hay detrás de un programa, establecer límites en las horas frente a la pantalla chica y desarrollar pautas familiares para la selección de programas. He aquí un compendio de sus sugerencias:

l Decirles repetidamente a los hijos más pequeños que lo que están viendo por televisión no es real; que los programas fueron hechos por gente para su entretenimiento.

l Es bueno que los padres hablen con sus hijos tan pronto se termine algún programa que hayan compartido juntos, con la idea de observar cómo están recibiendo e interpretando los contenidos. Se deben criticar o apoyar las ideas presentadas.

l Hacerles saber a los niños cuándo hay uso de violencia innecesaria para la resolución de conflictos, y alabar las buenas acciones de los personajes.

l Aprovechar los programas de televisión como una oportunidad para presentar los propios valores acerca de temas como las drogas, el alcohol y el sexo.

l Relacionar la televisión con situaciones de la vida real: explicarles que no siempre es posible resolver las cosas tan fácilmente como ocurre en algunos programas.

l Los niños deben pedir permiso para ver la televisión. Este acto les da la oportunidad a los padres de responder una pregunta importante: "¿Por qué quieren ver ese programa?" Cada vez que hacen esto se estará reforzando el principio de que toda la familia selecciona programas y no ven cualquier cosa que pasen en la televisión.

l Poner límites a la cantidad de televisión permitida en casa. Los expertos indican que los niños de edad preescolar sólo deben ver una hora al día, y que para niños más grandes el máximo de horas diarias debe ser de dos.

l Optar por programas que estimulen la imaginación de los niños, verlos juntos, y luego revisar libros y revistas relacionados con el tema para continuar con el proceso de aprendizaje.

Educación para los medios

Gustavo Hernández Díaz, coordinador de la línea de investigación Educación, comunicación y medios, del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco), de la UCV, destaca la importancia de educar a maestros y padres para un uso consciente de los medios masivos: "La idea es capacitar a los educandos en métodos que contemplen la interpretación activa y crítica de los tradicionales medios de comunicación, así como de todos aquellos medios de entretenimiento y de información que han surgido de los avances tecnológicos".

El análisis que plantea Hernández da importancia a la familia, la escuela, los amigos y las personas que forman parte del entorno cotidiano: "Vivimos en una sociedad de medios pero también de audiencias. Es desde las audiencias donde cobra genuino significado la pedagogía de los medios. Curiosamente, muchos educadores anatematizan los medios creyendo que con esta postura los niños y adolescentes dejarán de relacionarse con ellos".

La televisión, a su parecer, puede utilizarse para ser estudiada y discutida en los ambientes escolares. "Este medio se puede incorporar como complemento curricular en las diferentes asignaturas que se desarrollan en la escuela como Castellano, Arte, Historia, etcétera, todo ello con el fin de diversificar y enriquecer los contenidos que proponen dichas asignaturas", concluye.

 

Ver también en Encuentros:
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