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Quiero conquistar el corazón del as niñas
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Pedro Rendón
Quiero conquistar los corazones de las niñas

Siguiéndoles los pasos a Marcelo Cezán, Juan Pablo Raba y Rafael Novoa, un nuevo galán llega de Colombia, en esta ocasión para protagonizar la telenovela Negra Consentida al lado de Ligia Petit. Como todos ellos, su objetivo es romper fronteras y conseguir la ansiada internacionalización. Raúl Chacón Soto. Foto: Guillermo Felizola

Cuesta creer que ya tiene 30 años. Su rostro lo contradice, y su cabellera, ahora rubia, propia de un surfista, no ayuda en absoluto, aunque él asegura que gracias a ella puede aparentar los 28 que requiere su personaje. Si no, añade, pasaría perfectamente por un joven de 22. Está en lo cierto. Lo curioso es que su verdadera edad, a ratos, tampoco pareciera concordar con sus gestos e, incluso, con algunas de sus respuestas, que suelta con el entusiasmo y cierta cuota de descuido propios de los más jóvenes. Pedro Rendón es un hombre alto (roza el metro noventa) de ojos verdes, que físicamente reúne todas las condiciones que persiguen los buscagalanes. Los de RCTV, por lo menos, lo tenían en la mira desde hace ya algunos años. En 1999 lo habían contactado, y hasta le habían llamado para un casting, cuando se estaba cocinando Mujer Secreta. Las cosas no trascendieron, pero su nombre quedó allí a la espera de una mejor oportunidad. Entretanto, vendría su participación en producciones colombianas como La Madre, Pobre Pablo, y, especialmente, La Venganza, al lado de Gabriela Spanic, que le permitieron mayor lucimiento y que, finalmente, le valdrían, gracias al éxito alcanzado, un nuevo llamado del canal de Bárcenas, que esta vez sí tuvo final feliz. Es así como los venezolanos pueden verlo en la piel de Miguel Angel Aristiguieta, un ejecutivo adicto al trabajo que conocerá el sabor de la vida de la mano de la morenita Ligia Petit, en un cruce de razas que tendrá no pocos oponentes.

Este papel en Negra Consentida es el primero de carácter protagónico que realiza Pedro Rendón desde que en el 92 encabezara una serie juvenil colombiana de nombre El Oasis. En aquella ocasión, su coestrella fue Shakira, quien realizaba su primer y único papel en la televisión -el actor tiene el crédito de haberle dado el primer beso de ficción a la ahora célebre cantante-. También habría de protagonizar, pero en grupo, otra serie, no muy bien recibida, de nombre Hombres de honor. Y es que quizás su nombre todavía no diga mucho a los espectadores venezolanos, pero es un actor que ya ostenta un amplio currículum en sus 12 años de carrera. Un rápido vistazo revela títulos como Fuego Verde, El día es hoy, Conjunto Cerrado, Las Ejecutivas, Amor, Amor, Detrás de un ángel, Fiebre y N.N. Son muchas, pero, según sus propias palabras, sus mejores papeles han sido, justamente, Salomón de El Oasis -"era un muchacho noble, que me dio a conocer en este medio"-, Francisco Días "Pachito", en La Madre -"aquí compartí con Margarita Rosa de Francisco, era un personaje muy noble"-, Cristóbal en Juan Joyita quiere ser caballero -"muy introvertido, ensimismado, con muchos conflictos internos, muy interesante de hacer"-, Alejo Santamaría en Pobre Pablo -"fue interesante porquen era malo, hubo personas que le cogieron bronca", y, últimamente, Paquito, en La Venganza -"dio la vuelta al mundo. Era el hermano de Gabriela Spanic, el protagonista juvenil de la novela. Un personaje con peso, con carácter, un trabajo actoral bastante interesante, gracias a él estoy trabajando acá en Venezuela".

En el país desde hace ya más de cuatro meses no oculta su felicidad y entusiasmo por la nueva experiencia que está viviendo y, mucho menos, la expectativa que siente por el recibimiento que le pueda dar el público, sobre todo el femenino. No es para menos. Después de todo, Negra Consentida es su primer trabajo fuera de Colombia, su primer paso para un objetivo mayor: "El hecho de que esté trabajando acá es un poco romper fronteras, buscar mercados internacionales. Mi idea es trabajar aquí, y después pegar a México, Miami. En Colombia, desafortunadamente, el mercado para mí está un poco limitado. Puede que en algún momento me llegue la oportunidad allá, lo que sería fabuloso, pero por la manera como se estaban desenvolviendo las cosas se iba a demorar un poco más. Ahora se me presenta esto acá y hay que aprovecharlo. Eso es lo que estoy haciendo en este momento, dándome una nueva oportunidad en mi vida, explorando el mundo".

De Venezuela le ha gustado todo. Su compatriota, el también actor Juan Pablo Raba, le ha servido de guía y de respaldo. La comida le parece similar, aunque le causan gracia los nombres ("¡le dicen cotufas a las crispetas!"). Y el clima cálido, ideal, pues le recuerda el de su región natal, Neiva, una ciudad que queda como a cinco horas -por tierra-, de Bogotá. Es en la capital colombiana donde ha dejado sus afectos, pues vive allí desde hace 14 años; y también otros intereses, como el restaurante que reclama su atención de vez en cuando. Es tal su preocupación por el recibimiento que le puedan otorgar aquí, que hasta por un momento dudó en hablar de su familia, pero no de sus padres, sino de su esposa y sus dos hijos, Nicolás de seis años de edad, y Sofía, de año y medio. "Hubiera preferido no hablar de ellos, ¿sabes por qué? Yo estoy entrando a un mercado que aún no conozco y la idea es cautivar y endulzar los corazones de las mamis, de las niñas. Para ellas es importante que yo siempre esté disponible... a un abrazo, un beso, una salida a comer, un autógrafo. Cuando las fans se enteran de que uno es casado y tiene hijos, eso crea un freno... sé que ya se ha sabido algo, si podemos manejarlo, chévere. Si no se habla del asunto es bueno: por un lado, se respeta la privacidad de la familia, ellos siguen su vida felices y contentos, y yo la mía; y, por el otro, jugamos con la ilusión del televidente, que es el factor principal. Yo vengo a este país a entregarme 100% al producto y a disfrutarlo, gozarlo, y parte de ese disfrute es la relación con el público".

Ante tanta concentración en el objetivo trazado, sorprende su respuesta cuando se le pregunta qué es la actuación para él. Un hobby, responde. Pero se explica: "A mí me relaja actuar. Lo que me gusta es entretenerme actuando, ya sea en cine, teatro o televisión. No quiero trabajo para dos o tres años. Yo estoy fortaleciendo mis bases y haciendo una escuela para durar 80 años en este medio. ¿Sabes por qué digo hobby? El trabajo de nosotros es bastante dispendioso, tenemos que esperar mucho, entre escena y escena... a mí me pagan por esperar, por pararme ahí y estar disponible. Ya cuando actúo es un hobby. No me pagan por el hobby. Me lo gozo y lo disfruto. El lado económico es interesante, pero si me enfocara en eso no duraría ni cinco años en el medio".

A esta altura de la entrevista ha quedado claro quién es, en el plano profesional, el actor que ha llegado al país para protagonizar una nueva novela venezolana. Restaría, entonces, indagar un poco más sobre su persona. "Soy muy 'zanahorio' -dice-, voy poco a rumbas, a bailar, aunque a veces sí lo hago porque es importante conocer sitios, gente, pero no está dentro de mis planes ir a bailar cada ocho días obligatoriamente. Prefiero ir a un cine o invertirle dinero a un buen restaurante". Buen dinero parece que ya ha destinado aquí en Caracas a satisfacer ese gusto, pues, según él mismo afirma, buenas opciones son las que sobran. "Me gusta el deporte. Juego fútbol y mucho volibol. También voy al gimnasio aunque no soy muy amante de hacerlo. Me gusta leer, sobre todo literatura infantil. Harry Potter me encanta. Estoy 'encarretado', como decimos nosotros. Y cuando estoy en Bogotá, veo mucha TV, sobre todo los partidos de fútbol, las carreras de Fórmula 1, el baloncesto y el beisbol, que me encanta". Asegura que quienes lo conocen, sus padres y sus amigos, siempre se refieren a él -no sabe si como defecto o como virtud-, como un hombre muy calmado, muy relajado, que lleva una vida muy tranquila. "Eso sí, como buen geminiano, tengo una doble personalidad. Por un lado soy como te he contado, muy calmado, pero por el otro, cuando algo no me gusta, reviento y duro, y me da miedo porque hasta puedo ser agresivo. Son como los dos polos de mi vida".

"¿Qué tal de rubio?, es la última pregunta. Y él responde: "Bueno, es que yo soy rubio. Es más, era mucho más rubio, era pelo dorado cuando era niño. Lo que pasa es que el clima, el ambiente, van oscureciendo el cabello". De rubio, entonces, y en cuidada combinación con la morena Ligia Petit, se apresta a conquistar a sus "mamis" venezolanas. l

rchacon@eluniversal.com

En pocas palabras

¿Quién es la persona más interesante que has conocido?
"Shakira, Juan Pablo II y mis hijos".

¿A quién o qué extrañas?
"Nada. Bueno, sí, un perro que se me murió hace seis años. Lo quería mucho. Negrao".

¿Cuál es el principio que nunca sacrificarías?
"La fidelidad a un amigo".

¿Sin qué no puedes vivir?
"Sin la comida, sin un computador, sin un televisor".

¿Cuál es la palabra que mejor define a tu país?
"Bacano. Mi país es literalmente bacano".

¿Y tu ciudad, Bogotá?
"Futuro".

¿Una rutina indispensable?
"Desayunar con pan".

¿A qué le tienes más miedo?
"A la vejez. Si tengo que llegar hasta los 70 u 80, quiero llegar muy lúcido y no ser una carga".

¿Qué rasgo infantil conservas?
"Los dibujitos animados, que me encantan. Y jugar play station".

¿Tu peor vicio?
"Que me gustan las mujeres, me encantan...".

¿El mayor mito sobre el sexo opuesto?
"El bendito punto G...".

¿La peor noticia que has leído últimamente?
"La vi. El accidente que hubo frente al CCCT".

¿La palabra más hermosa del diccionario?
"Vida".

¿Lo más difícil de tener pareja?
"Nada".

¿Qué no puede faltar en tu nevera?
"Huevos".

¿El mayor favor que te han hecho?
"Hay una persona que creyó en mí como actor, se llama Humberto Rivera. Me orientó en mi vida".

¿Qué cambiarías de tu físico?
"Nada. Estoy contento con mi cuerpo. No soy Mister Venezuela, pero no me da pena mostrarlo".

¿Tu mayor fracaso?
"Hombres de honor. Fue una producción que no gustó y que me hizo mucho daño como actor".

¿El rol que menos se te parece?
"Alejandro Santamaría en Pobre Pablo".

¿A quién le pedirías un autógrafo?
"A Demi Moore, y no sólo un autógrafo, sino un beso, un abrazo. Me encanta esa mujer".

¿El último CD que compraste?
"Kalimba. Es un artista mexicano. Ese tipo es una locura como canta".

Si pudieras escoger tu nombre, ¿cómo te llamarías?
"Yo a veces vacilo con que me llamo Eduardo... pero me llamo Pedro".

¿El título de tu autobiografía?
"Vivir para aprender".


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