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CRÍMENES MAX HAINES

Asesinato
por ganancia

Alan Palliko y Sandra Stockton resultaron
ser un dúo mortal

Sandra Stockton debía
haber llevado una vida anónima. Sin duda, sus primeros años no dieron indicios de lo que vendría después. Nació en agosto
de 1940 en Los Ángeles, California. En 1958 se
graduó en la escuela secundaria y aceptó
un empleo como vendedora
de una tienda por departamentos del centro
de la ciudad. Cuando
el novio de su hermana le arregló una cita con
Henry Stockton, ella no
tenía idea de que contraería nupcias con Henry,
se divorciaría y luego
se volvería a casar con él,
pero eso fue lo que ocurrió.

Henry demostró ser un esposo estable, pero carecía de ambición tanto en el aspecto laboral como en su vida social. Sandra, por otra parte, anhelaba vestidos que no podía pagarse. También algo que pareciera una vida nocturna. Pero dejemos a Sandra por un momento y concentrémonos en Alan Palliko. Al contrario que Sandra, Alan nació en cuna de oro. Sus padres poseían una casa grande, un tanto lujosa, en Forest Hills, Nueva York. Desde el principio, Alan fue diferente. Era muy reservado y apenas obtenía las calificaciones mínimas para pasar en el liceo. Sin embargo, logró graduarse en la escuela secundaria Forest Hills, pero le resultó imposible ingresar a una buena universidad. Debió conformarse con la West Virginia Wesleyan.
Durante el año que Alan estuvo fuera de la ciudad, en la universidad, sus padres se mudaron a Los Ángeles. Alan los visitó allí y se enamoró del estilo de vida de California. Logró que lo transfirieran a la Universidad del Sur de California, donde se dedicó a una vida de fiesta antes de que el ejército lo reclutara.

El período que estuvo en Alemania transcurrió sin novedad. En noviembre de 1960, Alan fue dado de baja y regresó a Los Ángeles. Consiguió un empleo como vendedor en la firma Western Carloading. El sueldo era bajo, por lo que su padre tenía que subsidiarlo. En 1961 conoció a Katherine Drummond en una cita a ciegas. Katherine era de Dearborn, Michigan, pero se había independizado después de graduarse en la escuela secundaria. Ella se sentía decepcionada de Los Ángeles. Trabajaba largas horas como operadora de teletipo en la compañía Pacific Telephone y, prácticamente, no tenía vida social. Todo esto cambió cuando conoció al atractivo Alan Palliko. Iban al cine, tenían cenas fascinantes y bailaban toda la noche. Entonces, ¿qué importaba si a él le gustaba contar historias increíbles? Nadie es perfecto.

Cuando Alan perdió su empleo en Western Carloading, decidió convertirse en oficial de policía. El 27 de abril de 1962, a los 25 años, se graduó en la Academia de Formación del Departamento de Policía de Los Ángeles. Un año y medio después de unirse al cuerpo, trabajaba como agente encubierto para la brigada antinarcóticos. Fue entonces cuando se metió en problemas. Un oficial casado acudió a él. Su novia estaba embarazada. Alan le dio a su amigo el nombre de un médico que realizaría un aborto. En ese tiempo, un aborto era un delito en California. Los superiores descubrieron su participación. Lo despidieron. Entonces consiguió empleo en el Automobile Club of Southern California como investigador de siniestros especializado en heridas corporales. Por las noches asistía a la facultad de leyes.
El viernes 14 de agosto de 1964, Alan y Katherine se casaron. La joven pareja se estableció. En 1965, Alan conoció a una compañera de trabajo, Sandra Stockton, en el club de automovilismo. ¿Recuerdan a Sandra, la aburrida esposa de Henry Stockton? Ella y Alan comenzaron a salir juntos.

El viernes 16 de agosto de 1965 Katherine sufrió un terrible accidente. Un auto la atropelló. La transportaron de emergencia a un hospital. Después de ser dada
de alta, recibió un cheque de la aseguradora por
5.000 dólares, el cual endosó a nombre de Alan.
Cinco meses después, Katherine fue arrollada por
un chofer que se dio a la fuga. Una vez más,
la llevaron corriendo al hospital. Tenía varias
lesiones y heridas, pero se recuperó lentamente.

De nuevo Katherine le endosó a Alan un cheque
de la aseguradora por 5.000 dólares, pero en esta ocasión pasó algo distinto. Pensó que su esposo intentaba matarla, si bien no podía estar segura.
Poco después de recuperarse de su último accidente, salió una noche con algunas amigas. Alan la interceptó en la calle y, sin ninguna provocación, le propinó
una severa golpiza. Pobre Katherine. Un desconocido
la encontró en la calle y la llevó al hospital.

Sandra Stockton le contó a un amigo todo sobre los dos intentos de Alan de asesinar a su esposa. Éste le dijo que dejara de hablar. Sus palabras fueron: "No quiero saber nada más sobre esto".

Katherine dejó el hospital y regresó a su hogar en Michigan para recuperarse. Cuando Katherine volvió de Michigan, descubrió que Alan había realizado varias llamadas telefónicas a Sandra Stockton. Los accidentes, las golpizas y, ahora, el engaño, eran demasiado. Katherine entabló una demanda de divorcio.
Durante el mes de noviembre de 1966 Alan le dijo a varios amigos que pronto recibiría una gran suma de dinero. Sólo él y Sandra sabían que estaban planeando el asesinato del esposo de ella, Henry.

En la madrugada del 11 de diciembre de 1966, Alan disparó cinco proyectiles calibre 22 al cuerpo de Henry. Dos le penetraron por el pecho, otros dos por la sien izquierda y el último por la nariz. Luego Alan le prendió fuego al lugar. Las autoridades de inmediato calificaron el incidente como asesinato e incendio premeditado. La policía encontró en la casa una póliza de seguro, en la cual Sandra Stockton aparecía como la beneficiaria. Sandra fue una de las principales sospechosas porque ella era la única persona que obtendría un beneficio material de la muerte de Henry. En total, los seguros de Henry enriquecerían a su viuda en cerca de 100.00 dólares. Los detectives realizaron un gran número de interrogatorios. Estaban seguros de que Sandra estaba involucrada en la muerte de su esposo. Le pidieron que se sometiera a la prueba del detector de mentiras. Ella se rehusó. Finalmente, gracias a sus compañeros de trabajo, se enteraron de su relación con Alan Palliko.

Los detectives le siguieron la pista a las actividades financieras de Sandra. Cuando retiraba dinero de su banco, Alan, sin explicación alguna, comenzaba a gastar en grande en restaurantes y centros nocturnos. Varios cheques de viajero emitidos a nombre de Sandra a menudo los cobraba Alan. ¿Habían tramado un plan entre los dos para matar a Katherine Palliko y habían tenido éxito al asesinar a Henry Stockton? Eso era lo que pensaba la policía, pero faltaban pruebas. Los meses transcurrieron. Alan cortejaba a muchas mujeres. Conoció a Judy Davis, una belleza de 21 años que trabajaba en un centro de salud. Se convirtió en su novia. Entretanto, Alan había comprado el Grand Duke Bar, local que resultó tener un éxito moderado. Sandra a menudo visitaba a Alan en el bar, pero eso no impidió que nuestro muchacho se comprometiera con Judy. El primero de marzo de 1968, Judy y Alan se casaron. Transcurrido un mes, Judy se dio cuenta de que había cometido un error. Alan era temperamental, tenía un horario alocado y le prestaba poca atención a ella. Mes y medio después, el 20 de abril, mientras aparcaba su auto en el estacionamiento de su edificio, recibió un balazo que la dejó sin vida. Su agresor también le había atestado un golpe en la cabeza con un instrumento romo. Su esposo la había asegurado por 25.000 dólares.

Los detectives, quienes habían estado siguiendo todos los movimientos de Alan, ahora intensificaron sus actividades de investigación. Poco a poco, pudieron reconstruir la conspiración urdida por Alan y Sandra para asesinar a fin de obtener ganancias.

El 17 de febrero de 1969, Alan Palliko fue encontrado culpable de asesinar a Henry Stockton y Judy Palliko. Sandra Stockton fue encontrada culpable del asesinato de su esposo. Alan fue sentenciado a muerte. A Sandra la condenaron a cadena perpetua. La sentencia del primero fue conmutada a cadena perpetua en junio de 1972. Sandra Stockton purgó siete años de cárcel antes de salir en libertad bajo palabra.

 



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