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LA CARACAS DE ...

Alejandro Cañizales
¨ Mi ciudad palpita ¨

A diario surca los cielos capitalinos, se maravilla con El Ávila, se indigna con los abusadores, se sorprende con los contrastes y se enamora de un valle "tan hermoso como mal planificado"
Por Johan M. Ramírez
Foto: Natalia Brand


'Yo amo Caracas. Me encanta verla a cielo abierto, desde arriba. Volando sobre ella me he dado cuenta de que los caraqueños nos estamos encerrando. Tal vez por problemas de inseguridad, o por el tráfico... qué sé yo, pero cada vez perdemos más espacios. La gente sale en la mañana dentro de su carro, llega a una oficina, en la tarde se va a un centro comercial, y así pasa todo el día bajo techo. Es una lástima, porque dejamos de apreciar lo hermoso de esta ciudad, de nuestra montaña
inmensa: el cerro El Ávila", dice Alejandro Cañizales, caraqueño de nacimiento.

Desde hace seis años se sube a diario a lo que él llama "el poderoso helicóptero
de Traffic Center", desde donde sobrevuela la capital durante casi cinco horas para reportar su insufrible tránsito. El espacio sale en tres emisiones: 7:00 am, 12 m
y 4:30 pm, de lunes a viernes, a través del Circuito FM Center. Desde el aire aprecia
lo sublime y lo absurdo, lo imponente y lo indignante, la belleza indiscutible
de un valle maravilloso y su caos innegable.

"Caracas es tan hermosa como mal planificada. Es un valle magnífico enclavado
en El Ávila y rodeado de áreas verdes, pero cuando lo detallas bien te encuentras
con grandes contrastes: una zona popular y necesitada junto a unos impecables campos de golf; muchas fábricas y un gran cordón de miseria; grandes edificios
pero anarquía en la construcción", señala, y comenta que, desde el cielo, la ciudad luce muy pequeña y, para sorpresa de muchos, nada caótica. "Caracas desde
un helicóptero es como ver a los toros desde la barrera: observas, piensas, no te inquietas", dice, aunque sí confiesa que cuando sufre la congestión del tráfico como un ciudadano más, le resulta indispensable que alguien, volando sobre las avenidas, le informe qué está pasando y qué opciones tiene para escabullirse de las colas.

Cañizales, egresado de Comunicación Social de la UCV en 1999 y ganador, gracias
a su trabajo en Traffic Center, de los premios de Periodismo Nacional Vial 2006 y Nacional Informativo de Radio 2007, del premio Municipal de Periodismo de la Alcaldía de Baruta 2001 y de la Orden Leoncio Martínez del Estado Miranda, entre otros, no pierde oportunidad para declararse enamorado de El Ávila, el monumento natural más impactante de la ciudad. "Ver ese cerro desde Hoyo de la Puerta, o desde La Mariposa, es un espectáculo. Cada día, con cada grado que nos movemos , descubrimos un nuevo matiz de esa montaña, un nuevo color, una visión desconocida hasta ese momento", señala .

Por el contrario, le molesta el caraqueño desconsiderado, egoísta y grosero, ese que no da los buenos días, el que no cede el paso, el que maneja por el hombrillo. Mientras sobrevuela la capital identifica una dañina tendencia de esta convulsionada metrópolis. "En Caracas el tiempo nunca es suficiente, todo el mundo anda corriendo. Uno quisiera compartir más con la familia o con los amigos, pero siempre se hace tarde, uno debe hacer otra cosa y debe salir corriendo a otro compromiso", reflexiona.
En fin, ha descubierto una ciudad con vida propia, que se mueve como un solo ser, que respira, se emociona, se entristece o se angustia dependiendo de lo que acontece. "Mi ciudad palpita", concluye.



 
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