
El investigador Nick Stokes es secuestrado
y enterrado vivo. Al despertar en el féretro se da cuenta
de que sólo tiene un arma cargada y un billete con una
nota que dice: "Es mejor para usted matarse porque así
va a morir más rápido". Lo anterior no es una
escena de la tercera parte de Kill Bill. Se trata del final
de temporada de la serie CSI. Crime Scene Investigation,
que transmitirá Sony Entertainment Television el
próximo miércoles 29 de junio a las 8:00 pm y que
fue dirigido por su más acérrimo fanático:
Quentin Tarantino. Este episodio estelar tiene una duración
de dos horas llenas de suspenso, humor negro y, por supuesto,
mucha violencia. Son los ingredientes usuales que combina Tarantino
para lograr que nadie se despegue de su asiento. Son, además,
algunos de los ingredientes que tomó de la receta de su
género cinematográfico predilecto: el spaghetti
western. Sus diferencias con Oliver Stone por haberle cambiado
la historia que él escribió para Asesinos por Naturaleza,
devinieron en Pulp Fiction; la película con la que
Tarantino se llevó el Oscar al Mejor Guión en 1994;
su carta de presentación inolvidable después de
haber escrito y dirigido su primogénita My best friend
birthday de 1987 y Reservoir Dogs de 1992. Cintas prescindibles
como Four Rooms, del año 95, y Jackie Brown,
del 97, dieron paso a las vanagloriadas Kill Bill Vol. I,
de 2003, y Kill Bill Vol. II, de 2004; toda una oda a la
violencia cinematográfica protagonizada por su "musa"
Uma Thurman. De lo que viene, Venezuela espera con ansias el estreno
de Sin City; cinta en la que fue director invitado. Entretanto,
en Hollywood ya comienzan a generarse todas las informaciones
posibles sobre sus proyectos de 2006: Inglorious Bastards,
basada en héroes de la Segunda Guerra Mundial, además
de Hell Ride, en la que hará las veces de mafioso,
y Grind House, una incursión en el género
terror que dirigirá en dupla junto a su amigo inseparable
Robert Rodríguez. Nada mal para quien comenzó trabajando
en un club de video de Manhathan Beach, California.