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Muchas de las personas que escriben a mi correo
o asisten a mis conferencias, preguntan cuál es mi profesión
o formación académica. Unos creen que soy psicóloga,
otros suponen que soy psiquiatra, algunos que soy una religiosa
y otros hasta piensan que soy una psíquica educada por maestros
del Oriente. Lamento mucho tener que desilusionarlos a todos. Arquitectura
fue lo que estudié durante muchos años y lo único
verdaderamente importante que diseñé, fue mi casa,
en las montañas de Mérida, a la que extraño
tanto.
Uno debe saber siempre cuándo continuar
y cuándo renunciar. Por eso después de un evento muy
especial y significativo, que cambió mi vida para siempre,
tomé una decisión trascendental y abandoné
mi profesión de arquitecto y me dediqué a buscar las
claves para tener una vida más plena y espiritual. Siempre
soñé con una vida ideal, una vida con un sentido,
con mas armonía, diferente. Empecé a poner en practica
las herramientas que encontraba, para vivir como yo sentía
que debía hacerlo, a pesar de mis inseguridades, temores
y dudas, deje todo atras, rompí con todo lo que me hizo daño,
para aventurarme a buscar la felicidad, siguiendo mis sensaciones
y valores personales. Y a pesar de que no ha sido siempre fácil
incorporar la teoría a la práctica diaria, me sostuve
siempre fiel a mis creencias. Hubo momentos en los que pensé
en abandonar el camino y dejar de luchar contra la corriente, pero
una fuerza interior firme y cálida me sostuvo, hasta que
por fin lo encontré, me di cuenta que sí podía
vivir de una manera diferente, de acuerdo con mis principios y valores,
que podía sentirme exitosa sin que todo se convirtiera en
un negocio.
Inicialmente pensaba que las claves para tener
una vida plena debían ser muy complicadas, etéreas
y difíciles de conseguir. Que tendría que viajar para
estudiar en prestigiosas universidades, o ir a templos religiosos
o visitar maestros orientales. Y aunque hice algunas de estas cosas,
descubrí que no era necesario, porque ellas estuvieron ahí
todo el tiempo, a mi alcance, y tan obvias que no las veía.
Pues la felicidad se esconde en los pequeños detalles de
la vida cotidiana y que si uno no está lo suficientemente
atento, pasa inadvertida, pues generalmente estamos tan ocupados
trabajando en lo que no nos gusta para poseer cosas que no necesitamos
y que supuestamente nos darán la felicidad.
Así poco a poco trate de aprender a
volar sobre el pantano para no arrastrarme en él. Volar sobre
el pantano significa estar por encima de las circunstancias y no
dejarnos afectar negativamente por ellas, tomar lo bueno que siempre
nos ofrece la vida, convertir los problemas en oportunidades, ser
honestos con nosotros mismos, estar por encima de la mezquindad,
de las limitaciones. Volar significa que a pesar de seguir viviendo
en el pantano no tenemos por qué contaminarnos en él,
significa volar como las mariposas para alimentarnos del sol y la
luz, del aire limpio y la miel de las flores y no arrastrarnos como
el gusano en la pobreza de las ambiciones personales, la mezquindad
y el egoísmo, atrapados en el resentimiento o en la deshonestidad,
ahogándonos en los vicios y en los viejos hábitos
negativos que nos negamos a abandonar. Volar es crecer, trascender.
Es ir hacia la expansión, a la valoración de las cosas
pequeñas, buenas e importantes de la vida como: la amistad,
los valores, la sensibilidad, la espiritualidad, el amor, la solidaridad,
la excelencia, el valor, el trabajo, el crecimiento, la gratitud
Es vivir el presente y no preocuparnos por el futuro. Es sonreír
siempre y si es posible cantar y bailar pues la vida debe ser una
celebracion continua. Es asumir riesgos, no lastimar a nadie y no
permitir que nos lastimen. Es repartir elogios y olvidar los insultos.
Es lograr que el fracaso no nos asuste y el éxito no se nos
suba a la cabeza. Es recordar que nada es gratis y que los recursos
son limitados. Es mantener buenas relaciones con la familia y los
amigos pues ellos siempre estarán ahí. Es ser extrovertidos,
optimistas, ecuánimes y tener gran aprecio por nosotros mismos.
Es disfrutar ayudando a los demás, sin esperar recompensa.
Es alimentar nuestro espíritu, para que la Divinidad bendiga
todos nuestros actos, y asi podamos sentirnos acompañados
y fortalecidos en su presencia. l
La Revista Estampas,
El Diario El Universal y La Fundacion Compartir te invitan el domingo
3 de julio al sexto Taller del Gimnasio Para El Alma: "Como
pasar la pagina" en el cual Maytte compartira reflexiones,
ejercicios y herramientas para ayudarnos a superar la perdida y
a darnos otra oportunidad. En el Parque del Este, Sector de Trotadores,
Caracas. Hora: 10:00am a 2:00pm. Entrada libre. Trae a tu familia
y amigos. Mas informacion:www.maytte.com o en el telefono: 0212-
6140500.
HOLA, MAYTTE: Tengo dos hijos de 8 y
10 años, ambos practican artes marciales. El más pequeño
desde muy temprana edad tenía mucha habilidad física
y esto ha hecho que en las competencias del karate siempre salga
bien, mientras que el grande a pesar de que se esfuerza en conseguir
los mismos éxitos, no lo logra. Te escribo porque hace unos
días me sentí impotente, cuando les entregaron los
premios de una competencia, el pequeño se ganó el
mejor trofeo y mientras todos los niños celebraban, mi hijo
mayor se quedó en silencio y mirando el suelo. No sé
cómo manejar esta situación, cómo puedo darle
animo para que lo vuelva a intentar, sin minimizar el logro del
pequeño. A LF.
La tendencia de nosotros como padres
protectores es la de hacer comentarios que le quiten importancia
y validez a los fracasos de nuestros hijos, como por ejemplo: "No
te preocupes, que esos premios no tienen ninguna importancia",
y a pesar de que la intención es buena porque conlleva suavizar
el malestar del niño, puede ser inútil y hasta negativo,
porque no le ayuda a afrontar la frustración y el fracaso.
A los niños les cuesta trabajo entender que perder el juego,
no conseguir un trofeo, que un amigo le haga un desaire, no es el
fin del mundo. Si ellos creen que esos sentimientos les duraran
para toda la vida y que no tienen solución, su capacidad
de levantarse y perseverar se debilitará. Te sugiero que
le enseñes a tu hijo que las situaciones negativas y difíciles
son pasajeras, usa frases como: "Perdiste hoy, pero lo puedes
volver a intentar mañana". Anímalo a encontrar
sus propias soluciones, la acción siempre es el mejor remedio
para superar la impotencia o la frustración. Muéstrate
comprensiva con tu hijo cuando te haga preguntas, cuéntale
alguna situación personal que se parezca a la suya y enséñale
como la superaste. Reconoce y resalta todos sus logros aunque sean
pequeños, esto hará que se sientan más seguros
y capaces de seguir adelante.

ESTIMADA MAYTTE, mi esposa y yo tenemos
26 años de casados, tres hijos que ya se encuentran fuera
de la casa, dos casados y uno estudiando en otra ciudad. Ahora tenemos
más tiempo para estar juntos pero no se que nos pasa, que
siempre tenemos algo que hacer en la calle o por separados. Me gustaría
volver a disfrutar de su compañía como al principio,
recuperar la alegría y los momento agradables entre los dos.
¿Qué me aconseja? ¿Estamos todavía a
tiempo? Gracias de antemano por sus comentarios. E R L.
Hay personas que se preguntan: ¿Qué
pasó con aquellos tiempos, en los que nos sentíamos
felices y alegres de estar juntos? Y esto no quiere decir que el
matrimonio no funcione bien o que tengan graves problemas entre
ellos. Lo que simplemente ocurre que sin que se dieran cuenta, la
rutina, las responsabilidades, las diferencias fueron diluyendo
los detalles, los gestos y las frases amorosas, haciendo que la
convivencia se volviera repetitiva y sin interés. Son pocos
hombres se atreven a hablar de esto, generalmente es la mujer la
que busca ayuda para superar esta etapa de la relación y
recuperar la alegría y el disfrute entre los dos, por eso
estoy segura que podrás junto a tu pareja trabajar juntos
para hacer mas placentera esta nueva y maravillosos etapa del matrimonio.
Les sugiero que: bajen la guardia, el matrimonio no tiene por qué
ser una relación tan seria basada sólo en el cumplimiento
de las responsabilidades; incluyan en su agenda, momentos y actividades
para divertirse juntos y sin sentirse culpables. Decidan actuar
con espontaneidad, cuando alguno de los dos tome la iniciativa de
hacer algo diferente déjense llevar para disfrutar de la
sorpresa sin expectativas y sin peros. Sean juguetones, aflojen
la seriedad que los acompaña siempre y hagan chistes, bromas,
dejen salir al niño interior. Compartir momentos de disfrute
y alegría hará que sea más placentera la mutua
compañía.

En vista de la cantidad de correos que he recibido
pidiendo un ejercicio para bajar el estrés aquí les
regalo las instrucciones para un ejercicio de relajación,
¡espero que lo practiquen y lo disfruten!
Encuentra un momento en el que puedas
desconectarte de todos los pendientes y las responsabilidades, incluyendo
apagar el celular. Quítate los zapatos, pon música
relajante para ayudarte a no pensar tanto
Cuando estés
listo, observa a tu alrededor y mientras lo haces respira a tu propio
ritmo, tomando aire por la nariz mientras repites mentalmente: me
siento liberado de toda tensión, y lo botas despacio por
la boca mientras repites mentalmente, me siento tranquilo y en paz.
Repítelo 7 veces, mientras aflojas la tensión de tu
cuerpo y vacías tu mente de tantos pensamientos. Luego cierra
los ojos, por unos minutos, toma conciencia de que estas vivo, agradece
por todos los regalos esenciales y cuando te sientas tranquilo y
en paz, abre los ojos suavemente.
maytte@maytte.com
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