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Sed de VAMPIROS

Son un suceso en las librerías, arrastran a multitudes a los cines y elevan los numeritos de audiencia en la TV... Sí, hoy se vive una verdadera pasión por estos enigmáticos seres, pero lo cierto es que desde siempre han seducido al público, dejando a su paso terror y fascinación
POR RAÚL CHACÓN Y ANNIE SUÁREZ


En el sentido de las agujas del reloj: La joven pareja protagónica de Crepúsculo, una vampira de armas tomar en Inframundo, los protagonistas de Moonlight, el personaje central de Blood Ties, los enigmáticos niños del filme sueco Let the Right One In, y la exitosa dupla de True Blood

¡Qué magnetismo el de los vampiros! La escritora Stephenie Meyer pensó en uno adolescente, apuesto, cool y, sobre todo, enamorado -de una jovencita humana incapaz de resistirse al llamado de sus colmillos- y se apuntó uno de los grandes éxitos literarios de los últimos tiempos -capaz de sustituir en el gusto juvenil la pasión por Harry Potter. De Crepúsculo -que así se llama la primera entrega de una saga que ya va por cuatro, y de la que en 2010 se publicará el quinto tomo de nombre Sol de medianoche- se han vendido más de 40 millones de copias en todo el mundo y hasta se ha hecho -¿quién no lo sabe, quién no la ha visto?- una versión cinematográfica a la que le ha ido tan bien -ha recaudado 340 millones de dólares alrededor del mundo- que ya ha asegurado el arribo a las carteleras mundiales de dos secuelas: Luna Nueva (noviembre de 2009) y Eclipse, que será dirigida por el español Juan Antonio Bayona (El Orfanato), y ha lanzado al estrellato a sus dos protagonistas: Kristen Stewart y, especialmente, Robert Pattinson, quien interpreta al vampiro Edward Cullen, el nuevo Romeo para miles de enardecidas fanáticas.

Bill, otro vampiro enamorado -también de una muchacha que, por más poderes psíquicos que tenga, no deja de ser una simple mortal- fue lo que le bastó al productor y guionista Alan Ball para preservar la buena acogida, en cuanto a éxito de público y crítica se refiere, que había logrado con la premiada serie Six Feet Under. Ball, uno de los grandes hacedores de televisión en Estados Unidos, no pasó por alto los atractivos de The Southern Vampire Mysteries, una novela ambientada en Louisiana -¿qué tendrá este pantanoso lugar que tanto atrae a los vampiros a la hora de asentarse?.. si es que esta frase tiene algún sentido- para crear su True Blood, una obra que realmente hace honor a su nombre, pues -y a diferencia de Crepúsculo-, en ella no hay reparos a la hora de mostrar escenas en las que bien que corre la sangre... por no hablar de otras manifestaciones como la pasión por la carne y ciertas adicciones. La producción de HBO, que enganchó a no pocos venezolanos a la TV los domingos en la noche, no sólo ha tenido un singular éxito -mostrando a unos vampiros contemporáneos que han "salido del clóset" porque ya no tienen que alimentarse de seres humanos gracias a una sangre artificial creada para su consumo-, sino que le ha significado a Anna Paquin, aquella niña que ganara el Oscar por su participación en El Piano, una vuelta en grande al mundo del espectáculo, con Globo de Oro incluido.


Pero Ball no ha sido el único, en el despiadado mundo de la TV, que se ha procurado el eterno charm de estas criaturas para asegurarse el favor de la audiencia. Los productores de Blood Ties y Moonlight, también han recurrido a ellas en busca del éxito. Quizás no lo hayan logrado en la misma medida, pero sirven de ejemplo para dejar constancia del renovado interés que parecen despertar estos seres sedientos de sangre entre el público contemporáneo. Mientras que en Blood Ties (puede verse por Animax, los viernes a las 9:00 pm) Henry Fitzroy, encarnado por el canadiense Kyle Schmid, es un vampiro de 450 años de edad, descendiente del mismísimo rey Enrique VIII, quien en el mundo actual es un seductor dibujante de novelas gráficas que ayuda a una detective a resolver difíciles crímenes; en Moonlight (se transmitió por la señal de Warner) se sigue de cerca la vida de Mick St.John (encarnado por el australiano Alex O' Loughlin), un detective privado convertido en vampiro, que vive en la ciudad de Los Ángeles y está enamorado de una humana llamada Beth Turner.

Y no son los únicos. Otros de estos temidos y, a su vez, atractivos seres han aparecido recientemente, y seguirán apareciendo, en la gran pantalla. En 2007 una legión de ellos azotó a un pequeño pueblo canadiense en la terrorífica 30 días de noche -que recientemente pudo volver a verse por la señal de HBO. A finales de enero debutó en la cartelera estadounidense la tercera entrega de la saga Underworld que, como sus muchos seguidores saben, muestra los enfrentamientos entre vampiros y hombres-lobo (las dos primeras fueron protagonizadas por una gótica y bellísima vampira interpretada por Kate Beckinsale, actriz que también ha encarnado a una caza-vampiros en la cinta Van Helsing de 2004). El filme, que se estrenó en el país a finales de marzo con el título Inframundo 3: La rebelión de los lycans, ha recaudado, sólo en Estados Unidos, poco más de 45 millones de dólares. También del sexo femenino, si bien con mucha menos edad -12 años para ser exactos, aunque en cuestiones de vampiros se sabe de la relatividad de estas cuestiones- es otra de estas criaturas protagonista de un filme que ha dado mucho de qué hablar, y que en vez de millones de dólares se ha ganado las loas de la crítica. Se trata de la película sueca Let the Right One In, en la que se narra el encuentro entre la citada pequeña (Eli) y un niño (Oskar), también de doce años, que no consigue adaptarse al ambiente del colegio al que asiste, y quien encuentra en ella no sólo al amigo con el que siempre soñó sino a la persona que le dará fortaleza y con quien vivirá una perturbadora historia de amor.

Como puede verse, los nuevos vampiros son muy distintos. Quizás hoy algunos vistan a la moda, no le huyan a la luz, puedan verse reflejados en el espejo, no retrocedan ante los crucifijos ni le teman al agua bendita... pero hay cosas que parecen eternas: no han perdido sus colmillos ni esas ansias urgentes por clavárselos a quien se les atraviese en su camino, hambre o amor de por medio; y, mucho menos, esa perturbadora fascinación que despiertan entre los humanos, desde hace ya mucho, pero mucho tiempo. ¿O es que usted ha podido olvidar a alguno de los que serán nombrados a continuación?...

¡Qué buenos colmillos!
(1922)
Nosferatu, eine Symphonie des Grauens
, una joya del expresionismo alemán realizada por F. W. Murnau, es la cinta de vampiros más famosa de los inicios del cine. El horripilante Conde Orlock, encarnado por Max Schreck, nunca podrá ser olvidado.

(1931)
Universal Studios es la primera compañía estadounidense en hacer una película de vampiros. Drácula, basada en la obra de Bram Stoker y dirigida por Tod Browning, serviría de trampolín a la fama al actor Bela Lugosi, quien ofreció al mundo una imagen poderosa del conde.

(1958)
En Inglaterra surgió otro estudio, Hammer, que también decidió trabajar con el tema de los vampiros. Christopher Lee fue el seleccionado para interpretar a un conde Drácula que, con sus ojos rojos y grandes colmillos, causó toda una conmoción. Legendario.
(1964)
Por primera vez una serie de TV presenta vampiros amigables. La familia Munster incluía al abuelo (Al Lewis) y a su hija Lily (Ivonne De Carlo). De otro tenor era Sombras Tenebrosas, que contaba con el recordado vampiro Barnabas Collins.

(1979)
El realizador alemán Werner Herzog rindió homenaje a Murnau con su cinta Nosferatu: Vampiro de la noche. Klaus Kinski obtuvo el papel que interpretó Max Schreck. Como puede verse en la foto, su aspecto era igual de terrorífico que el del original.


(1979)

John Badham también se inspira en la novela de Stoker para su Drácula, cinta en la que Frank Langella, recientemente aplaudido por su papel de Richard Nixon en el filme Frost/Nixon, asume el rol del sombrío Conde. Langella logró impactar con su mirada, que a ratos seducía y, en otros, aterraba.

(1979)
En Amor al primer mordisco el conde está en bancarrota y debe dejar Transilvania para vivir en Manhattan, donde tiene que batallar para ajustarse a los "demonios" de esa ciudad. George Hamilton mataba a unos cuantos, pero de la risa.

(1983)
En El Ansia, de Tony Scott, quien se luce es Catherine Deneuve en el papel de Miriam Blaylock, una exquisita vampira anhelante de amor... y de sangre. David Bowie y Susan Sarandon también integran el elenco de este filme de cuidada y perturbadora atmósfera.

(1992)

Gary Oldman reinventa al famoso conde en Drácula, de Francis Ford Coppola. La cinta también cuenta con la participación de Anthony Hopkins en el rol de Van Helsing, de Winona Ryder como Mina y de Keanu Reeves como Jonathan. Esta elegante y fiel versión de la obra de Stoker ganó tres Oscars.
(1994)
Neil Jordan lleva a la pantalla la conocidísima obra de Anne Rice Entrevista con el vampiro, y escogió a Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas para darles vida a tres vampiros realmente fuera de serie. Muchas hubieran ofrecido gustosas sus cuellos ante semejantes criaturas.

(1997)
Buffy, la cazavampiros, con Sarah Michelle Gellar en el rol protagónico, tuvo el éxito suficiente para mantenerse al aire en la TV por seis años. El público la adoró, tanto como ella a un dulce vampiro llamado Ángel (David Boreanaz). Ángel gustó tanto que, en 1999, logró tener su propia serie.

(1998)
Blade
(encarnado por Wesley Snipes), un ser mitad vampiro, mitad humano, lucha por mantener bajo control a un clan de despiadados chupasangre, en la película del mismo nombre que ya goza de dos secuelas debido a su éxito.




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