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  Mente sexy en cuerpo firme
Carla Tofano

 

Los ingleses —en este caso las inglesas—, siempre a la vanguardia de las tendencias que marcan pauta, han descubierto que a las universitarias, ejecutivas, empresarias y amas de casa desesperadas,  mujeres normalitas, como tú y como yo, les encanta el pole dance. Sí, leíste bien, gracias a las innovadoras señoras y señoritas inglesas, esta provocadora y erótica rutina de baile que se practica alrededor de un tubo por mujeres adiestradas en el arte de la seducción ha dejado de ser válida únicamente en los confines de los bares para caballeros. Hoy practicar pole dance para combatir la timidez, fortalecer la autoestima y endurecer la curvilínea musculatura femenina, es en Inglaterra una opción en boga.

Son muchas las actrices que han incluido en su currículum cinematográfico rutinas de pole dance, Kim Basinger abrió la brecha del striptease con Nueve semanas y media en los ochenta, Elizabeth Berkley obtuvo el papel más controversial de su carrera gracias a Show Girl y otras actrices, como Demi Moore, Emmanuelle Béart y más recientemente Natalie Portman (¡¡en Closer!!), también probaron las mieles de las acrobacias eróticas de cara a la gran pantalla. Sin embargo, desde que Daryl Hannah decidiera revindicar esta danza, de estirpe mundana y bastarda, declarando que después de filmar Dancing at the Blue Iguana sólo le confía el tono muscular de su longilínea figura a las rutinas de pole dance que practica a diario, empezaron a desencadenarse algunas felices coincidencias gracias a las cuales tú también podrías ser una diosa en la materia.

Las mujeres ya no tienen que ganarse la vida contoneando sus cuerpos semidesnudos en bares, frente a sujetos babosos, para experimentar el sacudón de adrenalina que una pecaminosa coreografía puede inyectarle a su contenida conciencia sensual. Los fenómenos que se desatan en cadena siempre responden a variados estímulos, es cierto, pero no es menos cierto que las chicas famosas siempre tienen alguna incidencia en el ir y venir de las modas. Desde que Kate Moss protagonizara en 2003 un video-clip filmado por Sofía Coppola para la banda de rock neoyorquina The Strokes, divirtiéndose, sofisticada y chic, en pleno pole dance, muchas mujeres se han atrevido a darle al asunto una nueva mirada. En las escuelas de Londres hay alumnas que inscriben a sus madres, algunas escogen un alias exótico para superar la timidez de las primeras sesiones, y hay esposas que se han ganado, gracias al entusiasmo de sus maridos, su propia barra instalada en casa como obsequio de aniversario.

Algunas bailarinas veteranas hastiadas de trabajar de noche —es el caso de Alison Hudd, la fundadora de la academia PolePeople de Londres— decidieron dar a conocer la técnica. Así, crearon centros de entrenamiento que pasaron de tener muy pocas alumnas a volverse el último trend en materia de entrenamiento físico. Ahora bien, ¿no te gustaría hacer un alto en tu rutina laboral y enfilarte en unos tacones de 12 centímetros para contonearte alrededor de una barra de metal tan reluciente como tus más pecaminosas ideas? Imagínate por un instante sacudiendo tu melena con gracia animal mientras otros te miran. Lo primero que deberás superar será la incómoda sensación de estar haciendo el ridículo, y es en este detalle en el que radica la fortaleza de esta rutina de dudosa moralidad.

Sea cual sea tu estilo, develar el perfil de tu alter ego porno-chic será parte de la impostergable misión. Podrías moverte como una gatita seductora, una rockera salvaje, una diosa glamorosa o una magnética femme fatale. Después de todo hay que tener sentido del humor y un espíritu desprejuiciado para emular en tus ratos de ocio a las divas de la noche que sólo te has atrevido a admirar silenciosamente. Se necesitan muchas horas de entrenamiento para lograr las posturas que arrancan los aplausos del público, pero superar las taras del propio pudor será tu verdadero premio. Suena bien. l

tofano@hotmail.com


 
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