Buena alternativa
Ahora es posible lograr una piel canela sin tostarse bajo los rayos del sol, la clave: autobronceadores. M.A.
En la historia quedaron los tonos naranjas, las manchas y los morenos que delataban de lejos su procedencia “de pote”. Las firmas cosméticas hacen bien su tarea y cada temporada nos sorprenden con una última buena nueva en el territorio autobronceador. Cada vez más cómodos de usar (en forma de toallitas, spray, espumas y lociones) y con más cualidades añadidas (con protección solar, ultrahidratantes, reafirmantes o con activos antiedad) no hay duda de que han conseguido lo que se propusieron.
Pero dejando a un lado sus maravillas extra, la clave de estos productos es el efecto bronceado y en esto no quedan nada mal. El tono que proporcionan las nuevas fórmulas es prácticamente imposible de distinguir de un auténtico canela de playa. Sin embargo, muchas se siguen negando a probar.¿Las dos razones más habituales? Flojera y miedo al “cómo me quedará”. Pues bien, hay motivos de sobra para desechar esos peros. El primero y más importante es que, por los momentos, los autobronceadores son la fórmula más efectiva para conjugar el difícil binomio bronceado sin peligro.
Sin excusas
Para las flojas e impacientes, aquellas que no están dispuestas a esperar ni un minuto y no quieren preocuparse de cosas como si extienden bien el producto, la mejor opción son los body milk con ligeras dosis de autobronceador. Se aplican como la hidratante corporal , después de la ducha, y su diferencia con los productos convencionales es que el color se va adquiriendo paulatinamente. Además, no hay inconveniente en usarlos diariamente y son ideales para mantener un tono canela durante todo el año. Las toallitas faciales son otro gran invento incluso para las menos expertas, ya que son facilísimas de usar y cada una contiene la dosis necesaria para cubrir rostro, cuello y escote.
Pero si no se trata de poca disposición y lo que le asusta es el resultado, no desespere. Su protocolo es sencillo y si lo sigue el triunfo está asegurado.
Manual de uso
Conseguir un buen resultado supone olvidarse del apuro por un momento. Por lo demás su correcta aplicación se resume en 4 sencillos mandamientos
l Prepararás la piel. Siguiendo dos pasos sencillos pero básicos: exfoliar e hidratar para uniformar la superficie de la epidermis y asegurarse un ‘teñido’ homogéneo. Eso sí, tanto con el exfoliante como la hidratante, conviene incidir en las zonas rugosas y más secas (codos, empeines, rodillas y tobillos) para evitar que queden más oscuras.
l Extenderás con cuidado. Usando toda la superficie de las manos y a base de masajes suaves y amplios. Lo mejor es empezar por las piernas, seguir con los brazos y el tronco y terminar con escote, cuello y cara. Atención a tobillos, codos, rodillas y empeines: necesitan menos dosis de producto, ya que tienden a pigmentarse más. Otro territorio peligroso son las zonas que limitan con el cabello.Mejor evitar que el producto entre en contacto con las cejas y la línea del cabello.
l Eliminarás los restos. Acabada la aplicación hay que lavar cuidadosamente la palma de las manos. Las uñas deben limpiarse a fondo con agua jabonosa y la ayuda de un cepillo, haciendo hincapié en las cutículas.
l Esperarás para vestirte. Aunque en el producto se indique que seca en el acto, conviene aguardar un poco. Lo justo hasta notar que ha sido totalmente absorbido por la piel. Así se ahorrará sorpresas como que el roce de las prendas elimine parte de autobronceador o que el top se ‘broncee’.l
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