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Dieta
para la piel
Piel grasa
Por dentro: carne, leche
y cereales ricos en zinc; además, melón, zanahorias,
tomate, espinacas e infusiones de cayena después de
las comidas.
Por fuera: espumas limpiadoras;
hidratantes que regulen la producción sebácea
y bases de maquillaje que absorban el exceso de sebo.
Piel seca
Por dentro: agua, agua
y agua y, además, aceite de oliva, pescados azules
porque son ricos en ácidos grasos; moluscos y crustáceos
dos veces a la semana por su contenido en yodo y selenio.
Complementos de gingko y centella asiática.
Por fuera: cremas con vitamina
E, cocteles de vitaminas y mascarillas hidratantes.
Piel opaca
Por dentro: todo tipo de
cítricos; tomate, pescado y cereales integrales.
Infusiones de perejil y lechuga.
Por fuera: vitamina C pura
porque, además de sus múltiples virtudes,
ilumina y da uniformidad al tono de la piel.
En las manos
La manicura bien hecha y realizada sobre unas uñas
muy bien cuidadas, resulta de lo más sexy. Unas manos
impecables y a la moda deben cumplir con tres objetivos:
limpieza, naturalidad y sencillez. Las uñas, más
bien cortas y redondeadas, tienen que estar perfectamente
limadas. Las pinturas utilizadas deben ser crema o en tonos
rosado ultrasuave.
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Maquillaje al natural
M. A.
Preste
atención al detalle, las apariencias engañan.
Un efecto natural no es sinónimo de maquillaje austero. Descubra
los secretos del look del momento.
La tendencia indiscutible de la temporada
es el maquillaje aparentemente "natural". Según
los especialistas de la imagen este estilo ligero y neutro es sinónimo
de serenidad, armonía y última moda. Para los profesionales
de las firmas de cosméticos Bobbi Brown y MAC, en algunos
casos hasta es más complicado realizar un estilo natural
que un maquillaje de otro tipo; el manejo de la técnica y
la calidad de los productos son dos variables básicas para
obtener el mejor de los resultados.
En las editoriales de las revistas especializadas y en los primeros
shows de la moda internacional de este año se han visto modelos
luciendo las pieles más saludables y los labios más
apeteciblemente rosados de muchas temporadas. La corriente inspirada
en décadas anteriores y apoyada en tres claves parece indetenible.
Ojos con sombras tenues, labios casi transparentes y cejas impecables
es la trilogía que fortalece la imagen de una mujer saludable,
enérgica y segura de sí misma. Sin embargo, tanta
suavidad en los tonos de la piel y los labios requiere un punto
fuerte para evitar que el rostro luzca plano y sin atractivo. En
ocasiones, les corresponde a los pómulos la responsabilidad
de darle relieve, aunque la mayoría de las veces los ojos
se convierten en el principal foco de atención.
El
trabajo debe ser cuidadoso. Es preciso difuminar perfectamente distintos
matices de sombra hasta conseguir un tono único que invada
el párpado móvil. La máscara de pestañas,
preferiblemente gris, prolonga el efecto de suavidad; las de color
negro, aunque también pueden utilizarse en función
del matiz de la sombra elegida, producen un resultado más
agresivo. Para resaltar una mirada nada mejor que los tonos puros
y neutros, en texturas mates o ligeramente nacaradas; se deben aplicar
en el párpado móvil y bajo las pestañas inferiores.
El sombreado puede acabar en el vértice de los ojos o ascender
hasta las sienes para alargarlos con un aire más sofisticado.
Las cejas juegan un papel muy importante para compensar la intensidad
de los ojos. En primer lugar, es preciso realizar un cepillado diario
para dominar los pelitos más rebeldes y evitar el exceso
de creyón o cualquier tipo de tratamiento químico
para teñirlas o decolorarlas. Además, se llevan ni
muy gruesas ni demasiado estrechas, el objetivo es crear un espacio
limpio entre la ceja y el ojo, un recurso que hace lucir la mirada
más limpia y despierta, un efecto que transmite optimismo.
A toda costa se debe evitar una mirada triste, abrumada.
En
cuanto a los labios, los tonos transparentes y rosados pálidos
tienen la capacidad de hacer que parezcan más gruesos y carnosos,
especialmente si se maquillan en dos pasos. En primer lugar, se
dibuja el contorno con un perfilador en el mismo tono de la piel
para evitar antiestéticos contrastes. Después, con
un pincel, se rellenan los labios del color de la barra seleccionada.
Además de jugosos, el color dura mucho más.
La consigna es lograr un maquillaje aparentemente sencillo pero
con un efecto fulminante. Al final no se trata de la cantidad de
cosméticos ni la precisión técnica de un profesional,
sino en la forma en que éstos han sido empleados y el sentido
común.
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