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FOTO:CHICO SÁNCHEZ

El día que conocimos
EL SALTO ÁNGEL

Estampas sobrevoló la caída de agua más alta y espectacular del planeta, invitada por Akanan Tours. La asombrosa visión del Churún Merú, la excursión al Salto El Sapo, navegar sobre la Laguna de Canaima y pasar una tarde a su orilla es suficiente para querer volver cuanto antes
Por Johan M. Ramírez

Volar en avioneta nunca fue tan emocionante como aquel domingo por la mañana. El entusiasmo era casi tangible entre la veintena de pasajeros que viviríamos tan inolvidable experiencia. La aeronave hizo rugir sus motores, y entonces nos preparamos para despegar de Ciudad Bolívar hacia un destino especial, y no era ninguna ciudad de Venezuela, y mucho menos la popular urbe de algún país vecino. Esa mañana, al cabo de unos treinta minutos de vuelo, nos toparíamos, cara a cara, con la caída de agua más alta del mundo. En fin, era nuestra cita con El Salto Ángel.
Tras los primeros quince minutos en el aire, Julián, el capitán de la avioneta, nos señaló la silueta apenas visible de una meseta gigantesca. "Ese es el Auyantepui", dijo. A lo lejos, sus dimensiones son asombrosas. Parece una enorme montaña cortada horizontalmente por la mitad. A medida que avanzábamos, la imagen se hacía más nítida, y, de pronto, apareció bajo nosotros una colección de tepuyes más pequeños envueltos entre las nubes. Era una visión maravillosa. Luego surgieron ríos, sabanas más y más extensas, y tepuyes para todos los gustos. Así volamos un buen rato hasta que la voz del capitán nos puso en alerta en un instante. "En tres minutos veremos El Salto Ángel", anunció. Los pasajeros hablábamos, señalábamos lugares, tomábamos fotografías. El tiempo parecía acelerado, y un nuevo mensaje se escuchó a través de los parlantes: "En un minuto estaremos frente a El Salto Ángel".

Los siguientes segundos fueron mágicos. Una sensación de paz y tranquilidad invadió nuestros sentidos al hallarnos frente a ese espectáculo de piedra y agua. Es hermoso. De cerca luce muy imponente, con su incansable caída blanca a todo dar, como quien se exhibe ante la certeza de ser visto.

SALTO EL HACHA Una de las innumerables maravillas que se aprecian en Canaima

Aquel día, un tropel de nubes amenazaba con ocultarlo pronto, entonces el piloto hizo un giro a la izquierda para verlo de nuevo, ahora por el otro costado de la aeronave. Las expresiones de asombro se oían por doquier, mientras la avioneta parecía ser sostenida por las nubes para sobrevolar con total suavidad al inconfundible Churún Merú, una caída de agua fenomenal que emerge a casi mil metros sobre la tierra. Verla allí, frente a nuestros propios ojos, era como encontrarnos con la historia, con la imagen cientos de veces descubierta en libros, almanaques y páginas web. Pero esta vez era real, en vivo, y a tan sólo unos cien metros de distancia.

Posteriormente, dejamos atrás su visión para sobrevolar el Auyantepui, la meseta gigantesca donde alguna vez, hace décadas, la ficción se unió con la realidad para contar el aterrizaje de emergencia que debió hacer Jimmy Angel a bordo de su avioneta, la cual se quedó luego atascada en el fango obligando al piloto y sus acompañantes a descender la montaña caminando.

La cima del tepuy, símbolo del Parque Canaima, es de un verde intenso y espeso que apenas deja ver espacios marrones. Hay árboles en todos lados. En ese momento, parecía ilógico pensar que "volábamos sobre el Auyantepui", pero era cierto; la experiencia es absolutamente posible.


LAGUNA DE CANAIMA
La majestuosidad de los saltos y la silueta de los tepuyes hacen de este paisaje algo sin igual

FOTO: JOHAN RAMÍREZ

La aventura continúa
Tras dejar el Auyantepuy, Akanan Tours nos llevó a sobrevolar el Salto El Sapo, un fantástico espectáculo natural que a cualquier hora se muestra decorado con la sutileza de un arcoíris de colores diáfanos. Luego pasamos sobre la Laguna de Canaima y sus numerosas caídas. Finalmente, la avioneta aterrizó en el modesto aeropuerto de Canaima, donde la más variada artesanía aguardaba en kioscos y puestos de todos los tamaños. Tras un breve receso, mientras recorríamos el lugar y dejábamos nuestras pertenencias en las habitaciones del campamento, Arturo García, guía de Akanan, nos reunió para iniciar una excursión inimaginable: nuestra cita, esta vez, sería con la indescriptible personalidad del Salto El Sapo.

SALTO EL SAPO
Por debajo de esta increíble masa de agua pasan los visitantes. Sin duda, una experiencia inolvidable

Debimos caminar una media hora a través de la selva, deteniéndonos a cada minuto para admirar algún animal maravilloso, alguna hormiga temible, o el paciente plan de un árbol que se aferra a algún otro, abrazándolo lentamente, hasta consumirle los nutrientes y devorarlo por completo.

De pronto, algo en la marcha cambió. A lo lejos, como una cortina musical, se dejaba oír el potente rumor de nuestro destino. Estábamos aún distantes de El Sapo cuando García detuvo al grupo para dar algunas indicaciones. "Les hablo ahora -dijo-, porque si avanzamos más ya no escucharían mis palabras", y en efecto, para ese momento ya el ruido del agua era lo suficientemente fuerte como para opacar cualquier otro sonido. "Están a punto de vivir la experiencia más emocionante de sus vidas -prosiguió-, pues caminaremos bajo varias toneladas de agua, protegidos por algunas rocas, entonces sentiremos el poder y la fuerza de la naturaleza". Esa fue la introducción, modesta incluso para lo que estábamos por ver.

Inimaginable
El Salto El Sapo es una caída de agua de proporciones insólitas. Son millones de litros de agua que se precipitan violentamente sobre enormes piedras lisas y pulidas. El sonido que produce es ensordecedor.

Primero apreciamos este espectáculo desde lejos, a unos treinta metros del salto. Luego nos aproximamos y, siguiendo las indicaciones del guía, todos nos tomamos de las manos para caminar a través de la enorme cascada, bajo la protección de un conjunto de rocas sólidas sobre las cuales se desliza el agua. La experiencia es asombrosa, pues a medida que avanzamos entendemos como nunca la fuerza de aquel lugar, su potencia natural, y laenergía avasalladora que encierra.

UN PASEO COMO POCOS Navegar sobre las aguas de la Laguna de Canaima es un regalo de lujo después de haber observado de cerca la caída de agua de El Salto Ángel

Detenerse un segundo a la mitad del camino, rodeados por toneladas de agua, escuchando el crujir del mundo, mojados de pies a cabeza, es uno de los momentos más alucinantes que se pueden experimentar.

Finalmente llegamos al otro lado, y una sensación de victoria se refleja en el rostro de quienes cruzamos, y no es para menos, acabábamos de burlar la invencible fuerza del Salto El Sapo.

Una tarde en Canaima
Con emoción dimos un rodeo sobre algunas montañas para apreciar El Sapo desde su parte superior, luego de lo cual regresamos al campamento. Para hacerlo, recorrimos un trecho a pie, y luego subimos a una curiara que nos llevó a lo largo de la Laguna de Canaima para observar de cerca sus maravillosos saltos (El Hacha, La Golondrina, El Sapito...). Una vez en el campamento, tuvimos tiempo libre para cambiarnos, dar un breve paseo por los alrededores, y disfrutar un pabellón como almuerzo.

A media tarde, tras un día de asombrosas actividades, subimos de nuevo a la avioneta para volar de vuelta a Ciudad Bolívar. En el camino íbamos despidiéndonos, uno a uno, de los imponentes tepuyes admirados durante la mañana.

Canaima, sin duda, debe ser un destino insustituible en el itinerario de todo el que quiera disfrutar un sueño inolvidable.

Coordenadas
Akanan Tours Telfs.: (0212) 715.5433 / 264.2769 / 266.8663 Para mayor información sobre el viaje, la agencia, u otros destinos,
escriba a akanantours@akanan.com; o visite www.akanan.com.

Conviene saber

•Para todos. El viaje descrito puede ser realizado tanto por niños como por ancianos. En tal caso, si caminar bajo el Salto El Sapo resulta muy exigente para alguna persona, puede quedarse afuera e igualmente disfrutará la experiencia.

•Debe empacar. Se recomienda llevar dos mudas de ropa cómoda, zapatos playeros o sandalias que se aten a los pies. No olvide un buen repelente líquido. Protector solar, gorra y traje de baño. Claro está, una cámara fotográfica no puede faltar.

•En el aire. El vuelo en avioneta es bastante estable. Generalmente las aeronaves más pequeñas (para cinco personas, por ejemplo), son más propensas a los movimientos que producen mareos o náuseas, aunque no es una regla. El viaje se realiza sin contratiempos. En todo caso, los paisajes toman toda la atención del pasajero y de seguro no tendrá problemas.

•Importante. Durante las excursiones no se separe del grupo por ningún motivo. Podría extraviarse y estar en graves problemas. En la visita al Salto El Sapo, no intente tocar el agua de la caía. Su fuerza es tal que podría arrastrarlo. Siga las indicaciones del guía en todo momento.

•A Canaima. Si viaja con Akanan Tours, la compañía se encarga de reservarle el vuelo, la estadía, y no tendrá que preocuparse por las comidas. Los paquetes que ofrece son "todo incluido".

 

 


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