| Cuento de hadas sobre el ring
Russell Crowe, Paul Giamatti y Renée Zellweger juntan sus talentos
en El Luchador, la nueva película de Ron Howard sobre la vida
del boxeador Jim Braddock. La crítica apuesta por esta cinta
como una de las grandes favoritas al Oscar 2006. Pablo Blanco
El climax llega con el conteo del réferi. El entrenador se come las uñas, la familia sube el volumen de la radio y los decibeles aumentan la tensión emocional: “diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos...”. El ídolo se levanta del piso. Esta vez tiene una segunda oportunidad para salvarse del knock out. Y la va a aprovechar. ¿De quién se trata? De Russell Crowe, quien cerró los puños para interpretar a Jim Braddock y pretende abrirlos para apretar el Oscar 2006 al mejor actor. ¿Lo logrará?
“El Ceniciento”. El jazz del Nueva York de 1928 sirve de fondo para arrancar la historia de El Luchador, la película de Ron Howard que llega a la cartelera venezolana el próximo viernes siete de octubre. Las alegres melodías del saxofón y el piano permiten al público engancharse rápidamente con el triunfo de Jim Braddock, un boxeador de origen irlandés que vive su momento de gloria sobre los rings de la Gran Manzana, en donde habita cómoda y lujosamente con su esposa Mae Braddock (Renée Zellweger) y sus tres pequeños hijos Jay, Rosemarie y Howard. “¿Papi, ganaste?”, gritan los pequeños cuando este campeón hace su entrada en una de las primeras escenas de la película. Braddock pone cara de tragedia, baja la cabeza y no emite ni un sonido, hasta que grita eufórico: “¡Claro que gané!”. Los infantes se le lanzan encima, su amada despliega una gran sonrisa y el luchador se limita a recibir grandes elogios y fuertes abrazos. Es el panorama de una familia perfecta.
La historia continúa, hasta que aparece un hecho sin precedentes: la gran depresión económica de Estados Unidos en 1933. La transición lleva al espectador del lujo a la pobreza en cuestión de segundos. La debacle coincide con los constantes fracasos del otrora laureado Braddock sobre el ring. Ese retrato de la miseria de un desolado New Jersey es el punto de partida para que el héroe se ponga a prueba en peleas de bajo perfil, con un solo fin: obtener dinero para alimentar a su familia.
No obstante, a Jimmy le llega una segunda oportunidad casi sin buscarla. Su agente, el eufórico Joe Gould (interpretado por un magistral Paul Giamatti) le consigue, en pleno 1934, una pelea con John Corn Griffin por una suma nada despreciable. Braddock, sabiamente, acepta y, contra todo pronóstico, gana. A partir de triunfos subsiguientes, el periodista deportivo Damon Runyon, lo apoda en sus titulares como The Cinderella Man (el nombre original de la cinta, podría traducirse como “El Ceniciento”), por aquello de que lo que le estaba pasando al boxeador era “como un cuento de hadas”. “La gente también muere en los cuentos de hadas”, afirma, en una frase lapidaria, Max Baer, el temido peso pesado que enfrenta a Braddock en un combate decisivo para su carrera en junio de 1935; cabe decir, uno de los momentos mejor recreados en esta producción basada en una impactante biografía. La crítica internacional ha elogiado el equilibrado manejo del tono cinematográfico de esta película, que se pasea de lo romántico —sin caer en lo cursi— a la acción y la emoción que produce el cuadrilátero. A pesar de haber sido estrenada hace varios meses en Estados Unidos, muchos aseguran que será una de las fuertes competidoras la noche del Oscar 2006.

Russell Crowe perdió 23 kilos para interpretar a Jim Braddock Dos héroes. Uno de los grandes aciertos de una película como El Luchador es la selección de Russell Crowe y Paul Giamatti como personajes principales. En esta oportunidad, el mayor mérito de Crowe está en rehuir de la imagen de “gladiador” en su papel de campeón, para encarnar a un hombre fracasado, golpeado por el hambre, al que no le importa humillarse con tal de ayudar a los suyos. No obstante, su histrionismo no supera al del versátil Giamatti. Aquel gordito perdedor de la película Entre Copas, se despoja de su cara de ingenuo para asumir la personalidad más fuerte de la historia (y no por sus puños). A este actor le debe la cinta eso que llaman “el buen comienzo”. Con sólo guiñarle el ojo a su protegido Braddock, y alentarlo a que termine de dar el añorado knock out, el noble Joe Gould mantiene a la audiencia atenta a su euforia detrás del ring, su rápido sentido del humor y su imponente seguridad. Todo, obviamente, gracias a la conducción de un Ron Howard generoso en grandes planos, y con recursos como el blanco y negro y la cámara lenta, especialmente durante las peleas.
Renée ¿repetida? Ante los impactantes trabajos actorales mencionados, la recién casada Renée Zellweger no sale muy favorecida. Inolvidable fue el papel de esta tejana de rostro dulce y cachetes rosados en Chicago. Ni hablar de su impecable y galardonado papel como la campesina de Regreso a Cold Mountain. Sin embargo, parece haber llegado el momento propicio para que deje de hacer esa suerte de “puchero” con el que expresa emociones tristes. La crítica —y parte del público— la siente “repetida” como la esposa del campeón. Acostumbrados a su inmenso caudal histriónico, quizás esperaban mucho más de ella. Mae Braddock esconde un grito ahogado por la posibilidad de no tener a su esposo de vuelta en casa después de la pelea, o de que sus hijos perezcan en la enfermedad como consecuencia de la pobreza. Son realidades muy ajenas a los “problemas” de la simpática Bridget Jones. No obstante, su misión de apoyo del luchador queda cumplida, lo que se hace evidente, sobre todo, en las escenas más dramáticas de la película.
pblanco@eluniversal.com
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| Jim Braddock |
Tras cámaras l Los hijos de Jim
Braddock asistieron al rodaje de ciertas peleas para la película, manifestando satisfacción por lo verídico de
la historia de su propio padre.
l Rosemarie De Witt, quien hace el papel
de la vecina de los Braddock, Sara Wilson, es, en la vida real, la nieta del fallecido
Jim Braddock.
l Aunque las historias no tengan nada que ver, el film es comparado, desfavorablemente, con Golpes del desitno, dirigido por Clint Eastwood. La crítica ha señalado que éste último resolvió mejor las escenas sobre el ring porque no las “adornó” con los recursos técnicos que usa Howard en El Luchador.
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Russell Crowe |
l Russell Crowe se dislocó el hombro durante los entrenamientos para las escenas de pelea, lo cual retrasó el rodaje dos meses.
l La mayoría de los oponentes de Crowe en la película son realmente boxeadores. Algunos de ellos, involuntariamente, lo lastimaron durante
el rodaje.
l Antes de Crowe se consideraron otros protagonistas para esta película, tales como Matt Damon, Ben Affleck, Mark Wahlberg y Billy Bob Thornton. |
| Hollywood se pone los guantes |
Golpeada por la vida
Este año, la atlética Hillary Swank se llevó a casa su segundo Oscar a la mejor actriz por la cinta Golpes del destino. En la misma, Swank interpreta a Maggie Fitzgerald, una chica que, a sus 31 años, desea convertirse en una campeona del boxeo. “Muy grande para la gracia”, diría, en otras palabras, quien se convierte en su entrenador personal Frankie Dunn, interpretado por el mismo dire ctor de la película, Clint Eastwood, quien, a pesar de su encomiable desempeño, queda un poco opacado por la fuerza de su colega contemporáneo Morgan Freeman y de la misma Swank. Freeman interpreta a Scrap, un ex boxeador que se ocupa del gimnasio de Frankie, y quien lo convencerá de que Maggie está lista para el combate. Bajo ese punto de partida, la historia se vale de sus destacadas actuaciones y tiene a su favor la originalidad de presentar a una atípica heroína y de combinar la acción y el humor negro con un sorpresivo drama que mantiene a la audiencia en vilo durante los minutos finales. La moraleja del film se resume en una línea de Eastwood: “Pase lo que pase, nunca dejes de protegerte”. Esta es la película número 25 que ha dirigido el veterano y laureado Clint Eastwood hasta la fecha, en una carrera llena de brillo. |
El príncipe del ring
Probablemente nadie se imaginaba que el larguirucho actor, protagonista de la comedia televisiva El príncipe del rap se convertiría en un nominado al Oscar al mejor actor de 2002 por la cinta Alí, un homenaje cinematográfico al campeón de boxeo Cassius Clay. El otrora irreverente rapero Will Smith asumió el reto entrenando arduamente. Todo transcurre en 1964; Muhammad Alí se había convertido en la nueva imagen pugilística del afroamericano y, paralelamente, tenía unos claros objetivos sociales por reivindicar su raza. Pero todo confabula contra él cuando se convierte en un soldado elegible para la Guerra de Vietnam, a la cual se opone por parecerle absurda. La expectativa fue grande en torno a esta nueva cara (dramática) de Smith. No obstante, la crítica encontró gazapos difíciles de defender: se omiten, según opiniones de expertos en la materia, el verdadero principio y fin de la carrera de Alí, lo cual deja muchos vacíos en un film tan largo como el metro 87 que mide Smith, quien sentenció, entonces: “No sé qué podré hacer en el futuro para superar este trabajo”. Otro aspecto resaltado por la crítica es que el tono entre documental y ficción no está bien definido. |
El punch de Stallone
A mediados de los años setenta, un desconocido llamado Sylvester Stallone llevó a Hollywood una historia de ficción de su autoría sobre un boxeador llamado Rocky Balboa, quien se salva de convertirse en un asesino a sueldo para transformarse en todo un campeón. El proyecto cinematográfico se llamaba Rocky y, en principio, fue aprobado bajo la condición que ponía Stallone de ser el protagonista. El musculoso salió triunfante y el proyecto fue estrenado en 1976. Tal fue su éxito de taquilla —y de crítica, convirtiéndose en lo mejor de su carrera—, que Stallone pudo construir una saga que llegó hasta su parte número cinco. En ninguno de los nuevos compromisos el actor volvió a dar el golpe fulminante que sí dio en la primera parte, ocasión en la que el intérprete recibió una nominación al Oscar por su guión original, otra como mejor actor, sin contar los premios obtenidos de mejor director, que se llevó John S. Avildsen y, el más importante, el de mejor película de 1977. Esto útlimo contra el pronóstico que había alrededor de El Taxista, la favorita. Stallone ha anunciado recientemente que tiene planes de darle continuidad a la saga del gran Rocky Balboa, por lo que cabe esperar la parte VI. |
Todo un clásico
La película Toro Salvaje, de 1980 estuvo a punto de no llevarse a cabo a pesar de tener en sus créditos a un director como Martin Scorsese y a un primer actor como Robert De Niro. Hubo varios retrasos; el primero de ellos se debió a la convalecencia de Scorsese, debida a su adicción por las drogas. Otros vinieron por la falta de convencimiento de Hollywood de que estaban ante una historia interesante. Algo totalmente contrastante con las posteriores ocho nominaciones que obtuvo la cinta en los Oscars de 1980, cuando De Niro se llevó el premio al mejor actor. Lo que se cuenta es la historia del boxeador Jake La Motta, un campeón de los años cuarenta, quien, debido a sus primeras derrotas, cae en un estado de autodestrucción que lo lleva a la dejadez física e, incluso, a la cárcel. Como dato curioso se reveló que los efectos especiales se lograron gracias al impacto de melones y tomates que eran tirados al piso por el equipo de producción. El mismo La Motta, quien tuvo la oportunidad de ver el film cuando se estrenó, le preguntó a su esposa Vickie La Motta: “¿Yo era así de insoportable?”, y ella respondió: “Eras el doble de insoportable”. |
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