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Accesorios
con testoterona
Una generación
más joven de hombres tiene buenas razones para utilizar prendas.
Josh Sims
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Orlando Bloom, Beckham,
Elton John, Colin Farrel y Ricky Martin |
Durante demasiado tiempo los relojes
han sido la cara aceptable de las joyas para hombres. En los siglos
XVII y XVIII, incluso los más preocupados por su apariencia
evitaban todo lo que brillara, fuera de oro o no. Los caballeros
victorianos sólo llegaban al anillo en el meñique.
Hoy, lo más que se acercan los
hombres a las joyas es cuando entregan la pequeña caja de
terciopelo a su pretendida.
Aparte de las alianzas matrimoniales,
en Estados Unidos, se utilizan sin necesidad de aprobación
los aros de graduación universitaria y el hereditario anillo
de sello. Por lo tanto, sólo si el caballero asiste a la
universidad correcta o tiene una familia de abolengo se siente obligado
a publicitarlo.
Sin embargo, hay cambios en el aire.
Extravagantes personajes, tales como Elton John y David Beckham,
lucen joyas y, aunque quizá pocos compartan sus gustos, la
condición de iconos del estilo que ostentan ha abierto las
mentes jóvenes y amantes de la moda a la idea, al tiempo
que ha incentivado a las casas de moda, en especial Gucci, para
lanzar colecciones de joyería.
Además, en la actualidad, una
generación nueva de diseñadores de joyas contemporáneos
crea piezas que los hombres en realidad lucirán.
Stephen Einhorn, Slim Barrett y Theo
Fennell, entre otros, producen piezas de costo accesible con sencillas
formas gráficas y reconfortantes referencias masculinas.
Igualmente, cada vez hay más joyeros que realizan económicas
piezas personalizadas para satisfacer todos los gustos.
“Definitivamente, ha habido un
aumento vertiginoso del interés en las joyas de parte de
los hombres”, afirma Einhorn, preferido del diseñador
Paul Smith y del músico Dave Stewart, cuyas creaciones abarcan
desde yuntas hasta cadenas y piezas para el cuerpo.
“Se trata del escenario del rap;
eso hace a los hombres conscientes de que pueden lucir buenas prendas
de vestir y algunas joyas”, agrega.
“Los chicos llegan y piden anillos
hechos a su gusto. Pocas veces la intención es alardear sobre
su dinero. Es que tienen una idea muy particular de lo que desean”.
Adrian Hailwood, gerente de mercadeo de los joyeros contemporáneos
Dower & Hall —que pronto lanzarán su primera colección
completa para caballeros— indica que el mal gusto de las piezas
disponibles durante la última década era lo que separaba
a los hombres de las joyas y mantenía a las mujeres lejos
de los individuos que las utilizaban.
Sin embargo, el minimalismo posterior
a los años noventa ha bajado un poco el tono de las cosas.
“El interés de los hombres
por la joyería ocurre en ciclos. Los caballeros han jugado
con yuntas durante cierto tiempo y ahora se preguntan qué
sigue. Sus padres quizá usaron algún anillo con sello,
pero ellos quieren algo distinto, incluso a la moda”, declara
Hailwood.
“No quieren parecer vendedores
de autos usados. Desean llevar algo sutil, aunque especial. Eso
es lo que está disponible hoy día”.
En algunos lugares, el toque masculino
de las piezas se aporta mediante los detalles geométricos
(franjas en bajo relieve), matices de textura (plata bruta con hondas
incisiones) y colores (cuidadoso uso del esmalte). En otros es posible
encontrar aros de oro con sencillos granates rectangulares y otras
piedras semipreciosas, al igual que esclavas de plata en formas
actuales, modernistas y masculinas.
Todavía hace falta mucha seguridad
para que un hombre lleve algo más que las piezas más
discretas.
“Los accesorios pueden hacer o
deshacer la apariencia”, dice James Whishaw, consultor de
moda.
Slim Barrett, diseñador de joyas
para Givenchy y Chanel, moldea los metales preciosos y pule las
piedras para clientes tales como Mick Jagger y David Bowie, pero
está convencido de que quienes lucen menos delgados al usar
prendas de tejido elástico pueden usar los mismos accesorios.
“Se han visto muchas yuntas y pisacorbatas,
hasta hace poco. La joyería más interesante comienza
a perder sus connotaciones negativas”, indica Barrett.
“Los hombres muestran cada vez menos temor a tener algo que
contenga una pequeña piedra preciosa. Es otra forma de expresar
carácter, que no debería estar disponible sólo
para las mujeres”, concluye.
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