- No es adiós
sino hasta luego

- El monitor se pasea por la tv
por cable

- Para reír

MODA
- Carolina Alvarez
"Llevo golpes pero me quiero"
- La vida por un Sudoku
- Reik
Meteórico ascenso
FAMILIA
- Adiós al chupón
SALUD
- Fuera de control
BELLEZA
- Rompiendo esquemas
MODA
- "Irreverencias para regalar"
COCINA
- Sabor a la mexicana
MASCOTAS
- Sueño reparador
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
E-viajes
 
 

Adiós al chupón

Lo que en un momento fue una solución, probablemente se convierta en un problema. Esta es una máxima que frecuentemente se cumple en el caso de los niños y el hábito de succionar chupón. Seguidamente, algunas recomendaciones para lograr erradicar la costumbre. Idalia De León


FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/JENNIE WOODCOCK

Cuando Sofia tenía sólo días de nacida, sus padres decidieron que el chupón era la tabla de salvación para el problema que enfrentaban con su hija. La nena sólo lograba dormirse mientras era amantada por su madre. La iniciativa dio resultados rápidamente, pero con el tiempo lo que fue la solución ideal a un problema se convirtió en un dolor de cabeza. La niña se negaba a abandonar el chupón, el cual, con el paso del tiempo, le estaba produciendo mal aliento, respiración dificultosa y deformación de los dientes. Recurrieron a diferentes métodos caseros recomendados por psicólogos y abuelos. Lo único que dio resultado fue colocarle té de boldo en la chupa, cuyo sabor amargo la niña rechazó de plano. Claro, el problema siguió, porque, entonces, Sofía no quería dormir y la molestia la manifestaba, como todo niño, llorando sin parar. Las flores de Bach y la valeriana fueron las alternativas que encontraron los padres de la niña para lograr calmarla.

La historia de Waleska se orienta en otro sentido. Cuando tenía un año extravió su chupón y sus padres, más que felices, pensaron que el asunto había llegado hasta allí, pues la niña no había demostrado ningún tipo de insatisfacción. Sin embargo, seis meses después, y casi sin que sus progenitores se dieran cuenta, Waleska había sustituido el chupón por el dedo pulgar, situación que no ha cambiado, aún cuando la pequeña ya tiene 10 años cumplidos. ¿Será que hemos debido comprarle otro chupón? Se preguntan alarmados sus padres porque ahora ¿cómo le quitamos el feo hábito de chuparse el dedo?

Otros testimonios, no obstante, dan fe de que no siempre la tarea de eliminar el uso del chupón es traumática. En estos casos existe un denominador común, y es que los padres no permitieron que el problema superara los dos años de edad del niño, y siguieron un proceso paulatino de erradicación del hábito. Pero el asunto se resume en: ¿Es conveniente darle chupón al niño? ¿Qué tan nocivo es su uso para la salud bucal del pequeño? ¿Representa alguna conducta inadecuada del niño?

Fijación oral
Que los niños sientan deseos de succionar y de llevarse todo a la boca responde a un instinto natural denominado, comúnmente, fijación oral. El llevarse sus manitas a la boca es su manera de explorar el mundo que les rodea, y lejos de ser una maña, es un acto que les brinda seguridad y contención. Además, esta conducta es el instinto básico que garantizará al niño la vida, pues es el mecanismo mediante el cual podrá recibir la leche materna. La terapeuta Cruz Velásquez explica que el hábito de succionar “es realmente el entrenamiento para aprender a comer. Es la manera en que el ser humano se prepara para la deglución, para la acción de masticar”.

hora, el problema se presenta cuando el chico da señales de no querer abandonar el hábito de succionar. “Se supone que el niño debe desarrollar una fijación oral sana y, por sí solo, debería abandonar el hábito; sin embargo, hay casos particulares en los que los niños tienden a aferrarse a la costumbre y terminan por llevarse el dedo pulgar a la boca, lo cual obliga no a pocos padres a tomar la determinación de darles el chupón, bajo la premisa de que quitárselo definitivamente es más fácil que la opción del dedo”, señala Velásquez.

Algunos especialistas sostienen que el hecho de que algunos niños se aferren al chupón responde a su deseo de drenar ciertos niveles de estrés. Esta argumentación, que de alguna manera es consistente con la opinión de Velásquez, pone el acento en el estado anímico de sus progenitores y del ambiente en general que rodea al niño, ya sea en el hogar o en la escuela. Se supone que si se logra solventar la posible situación irregular que el niño esté percibiendo, el problema del chupón debería empezar a ceder sin mayores traumas.

La urgencia de solucionar lo antes posible la adicción al chupón responde, además, no sólo a problemas de orden psicológico, sino que, en la mayoría de los casos, ocasiona que los dientes crezcan de forma irregular; es decir, el chico desarrolla la denominada mordida abierta (dientes volados). También, el paladar y la mandíbula pueden sufrir deformaciones. En todo caso, el grado de deformación que manifieste el pequeño dependerá de cuanto tiempo pase el niño con el chupón en la boca.

En general, los padres deben estar atentos a la manera en que manejan la situación, pues si el niño percibe su angustia y preocupación en relación con el uso del chupón, es probable que el problema se extienda más de la cuenta, expresa la terapeuta. Lo recomendable, en todo caso, es consultar con un especialista si se considera que el problema se escapa de las manos.


FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/OWEN FRANKEN

Consejos para erradicar el hábito
No espere demasiado tiempo (máximo dos años de edad) para eliminar el chupón. Mientras más temprano, mejor.

Procure no sentir lástima por su hijo durante el proceso. Si el niño llora, trate de consolarlo. Piense que en tres días, como máximo, el pequeño habrá olvidado el asunto. Lo más importante es que usted debe sentirse seguro de lo que está haciendo. Se trata de no temer enfrentar el problema de eliminar el chupón. Sepa que hay niños que reaccionan muy bien cuando se les imponen límites en relación con el uso de este adminículo.

No reprenda a su hijo porque se niegue a dejar de usar el chupón, recuerde que usted se lo compró. Hay niños que reaccionan con rebeldía cuando observan que sus padres tienen especial interés en que hagan algo, y terminan por afianzar aún más el mal hábito que se busca eliminar. No le demuestre tan abiertamente que no quiere que siga succionando el chupón. Maneje la situación siempre con cordialidad pero con seguridad.

Déjese llevar por su sentido común y su ingenio para encontrar soluciones al problema. Hay padres que han encontrado zafarse del problema sin mayores complicaciones.

Cuando observe que el niño momentáneamente suelta el chupón, apláudale la acción. Algunos especialistas sugieren que se le otorgue una recompensa. Igualmente, no emita frases humillantes y descalificadotas si vuelve a tomar el chupón.

Cuando el niño esté dormido habitúese a sacarle el chupón de la boca. De esta manera estará dando el primer paso para liberar a su hijo de la costumbre de succionar el chupón.

Seguidamente, algunos métodos para eliminar el hábito del chupón que han demostrado su efectividad en la mayoría de los casos.

Método 1: Consiste en eliminar el chupón de manera paulatina. Si el niño está en una guardería, lo ideal sería que padres y maestras se pongan de acuerdo en relación con los pasos a seguir. Inicialmente, se puede comenzar el proceso dosificando el uso del chupón. Por ejemplo, se sugiere que durante las horas en que su hijo esté en la escuela, las maestras le retiren el chupón al niño y se lo devuelvan cuando sus padres vayan a buscarlo. En casa, la restricción se aplicará durante las horas de sueño. En caso que el chico se despierte pidiendo su chupón, lo adecuado es no entregárselo (así llore más de la cuenta). Lo recomendable es sustituir el chupón por algún otro objeto de seguridad (como una mantita, por ejemplo). Con el paso de los días, el niño se acostumbrará a pasar más tiempo sin el chupón, y la decisión de eliminarlo definitivamente será más manejable tanto para el niño como para la madre.

Método 2. Cuando los padres deciden eliminar el chupón de manera abrupta, deben saber que la tarea exige mucha paciencia, pues el niño, probablemente, llorará inconsolablemente. Ya sea porque los padres retiren el chupón radicalmente o bien porque el niño lo extravió, se recomienda darle al pequeño un elemento de seguridad (un peluche) que sustituya, de alguna manera, al chupón. Existen muchos testimonios de niños que extraviaron su chupón, y ante la explicación de que a partir de ahora vivirá sin él, reaccionan serenamente y siguen sus vidas tranquilos. l

ideleon@eluniversal.com

Fuentes consultadas
• Cruz Velásquez. Médico terapeuta.
Telfs.: 0414-338.3396 / 576.9583
• Esos terribles y fascinantes tres primeros años, de Tracy Hogg
www.tupediatra.com

SI EL NIÑO USA CHUPON

Procure que el chupón sea del tamaño adecuado a la edad del niño.

Cerciórese de que está confeccionado con un material flexible.

No sujete el chupón a la ropita del niño con cuerdas o algo similar. Esta práctica puede ocasionar estrangulamiento involuntario mientras el niño duerme.

Procure esterilizarlo cada cierto tiempo, pues el chupón, a la larga, irá acumulando restos de leche y de otro tipo de alimentos que pueden perjudicar la salud bucal de su niño.

Antes de comprar un chupón lea con atención las recomendaciones del estuche. En países como Brasil, por ejemplo, una ley federal obliga a que el producto especifique que el uso del chupón puede perjudicar la dentición.

 

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso