| La vida por un Sudoku
En una cola, en el metro y hasta en la sala de espera de un consultorio, cualquier momento es propicio para dejarse atrapar por el pasatiempo más adictivo de este milenio. María de los Angeles Herrera

Pocos creyeron que existiría un pasatiempo capaz de repetir la proeza lograda por el cubo mágico en los ochenta hasta que llegó el sudoku, una especie de crucigrama numérico bastante popular en Japón que ha permitido unir a los fanáticos de Oriente y Occidente. Los periódicos de todo el mundo incluyen su propia versión en cada edición, hay programas de televisión —como el de la BBC de Londres— donde este juego es protagonista, ya existen campeonatos que incluyen a participantes de todo el globo y ni hablar de las miles de páginas web donde se pueden realizar prácticas en línea, descargar programas para computadora y hasta competir con otros usuarios conectados.
Hace menos de un año que el juego apareció en territorio venezolano y desde entonces se ha convertido en el furor de grandes y chicos, quienes disfrutan al compartir sus técnicas o al participar en competencias nacionales, como la que recientemente se llevó a cabo en el Centro San Ignacio. Pero para los despistados que aún no saben qué es un sudoku —e, incluso, para quienes ya lo conocen pero se niegan a sucumbir ante él—, Estampas presenta una completa guía que le permitirá adentrarse en la historia de este adictivo pasatiempo, evaluar las ofertas disponibles en el mercado y hasta conocer los testimonios de quienes no pueden vivir sin un sudoku.
En solitario
Para quienes nunca han escuchado hablar del sudoku es fácil sacar dos conclusiones iniciales: de seguro es un pasatiempo nuevo y, definitivamente, su origen es japonés. Ambos razonamientos son completamente errados, pues el sudoku es un juego que tiene más de 20 años ganando adeptos en todo el mundo, desde que la empresa estadounidense Dell lo publicó por primera vez en su revista Math Puzzles and Logic Problems, bajo el nombre de Number Place (El lugar de los números).
Aunque se sabe que Nueva York fue la ciudad donde nació el sudoku, se desconoce el nombre del genio de Dell que lo creó —aunque hay quienes se lo atribuyen al diseñador de rompecabezas Walter Mackey—. En todo caso, lo importante es destacar que este descubrimiento se basó en las investigaciones realizadas por el matemático suizo Leonhard Euler, quien desarrolló en el siglo XVIII el llamado cuadrado latino, una herramienta útil en el cálculo de probabilidades.
Casi cinco años después de esa primera edición, la empresa japonesa especializada en pasatiempos para periódicos Nikoli exportó el sudoku a tierra nipona, bajo el nombre de Suji wa dokushin ni kagiru (los números deben estar solos), pero al poco tiempo el presidente de la compañía lo acortó a Su (número) doku (solo), palabra compuesta que alude a la regla principal del juego.
De la prensa oriental el sudoku dio un salto hacia Inglaterra, gracias al aporte de Wayne Gould, quien por casualidad descubrió uno de estos rompecabezas numéricos en la vidriera de una librería de Japón. Gould, un juez jubilado de 59 años, pasó seis años de su vida desarrollando un sistema electrónico para crear sudokus y, al terminarlo, decidió venderle la idea a los periódicos británicos que ya eran famosos por su tendencia a publicar todo tipo de pasatiempos. The Times no pudo resistirse a la propuesta y a principios de noviembre de 2004 publicó el primer sudoku. La competencia, como era de esperarse, llegó de inmediato y en pocos días toda la prensa inglesa estaba repleta de juegos similares, cada uno con sus propios nombres. En poco tiempo Europa se volcó hacia la práctica del sudoku y en Estados Unidos —país pionero en esta clase de publicaciones— el pasatiempo tomó las calles con mayor fuerza, gracias a la proliferación de páginas web y juegos interactivos.
Crucigramas, ¡temblad!
Cuando apareció el primer sudoku, que utilizaba una rejilla de 9x9 idéntica a la de los crucigramas tradicionales, muchos pensaron que sólo se trataba de un rompecabezas numérico que, probablemente, lograría atraer a uno que otro curioso. Sin embargo, pocos vislumbraron que estaban frente al juego más adictivo de los últimos tiempos, capaz de atraer a personas de diferentes edades, países e idiomas, gracias a la universalidad del código manejado.
En el libro Cómo hacer sudokus según Carol Vorderman, la autora explica que son varias las razones que justifican la adicción al juego. En primer lugar, no hace falta ser un genio matemático, basta con conocer los números del 1 al 9 y con disponer de suficiente concentración y razonamiento lógico para poder resolver exitosamente el reto que supone cada sudoku. También es importante la satisfacción que alcanza la persona cuando logra completar el desafío, sin contar con que es un pasatiempo fácil de guardar y trasladar de un lugar a otro. Por último, la escritora inglesa señala que las habilidades de los principiantes aumentan a diario, por lo que cada vez resulta más sencillo completar pasatiempos de mayor dificultad. Celestino Peraza Guzmán, profesor jubilado de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y autor del libro Sudoku: 15 técnicas y algo más, coincide con Vorderman respecto al poder adictivo de este pasatiempo. Además de llevarlo a desarrollar una guía repleta de técnicas y más de 200 ejercicios, su afición es tal que realiza entre 100 y 150 sudokus a la semana, lo cual le permite “mantener las neuronas despiertas”, expresión dicha a modo de broma pero que encierra parte del descubrimiento realizado recientemente por un equipo de la Universidad de Edimburgo. Según el estudio, la práctica periódica de este juego permite que las neuronas sean más resistentes a la acción de las drogas y de algunas enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, gracias a que estimula las células cerebrales que habían permanecido inactivas y prolonga la vida de las neuronas restantes.
Lógica y abstracción
Las reglas son bastante básicas: hay 81 casillas repartidas en nueve cuadrantes de 3x3. Para llenar la matriz completa es necesario que todas las filas, columnas y cuadrantes tengan los números del 1 al 9 sin que se repita la misma cifra. Técnicas para resolverlos hay muchas, incluyendo las desarrolladas por Pete Sinden, el especialista en inteligencia artificial que se ha convertido en uno de los autores de libros de sudokus más vendidos. La mayoría de las sugerencias de los distintos expertos contemplan el reconocimiento de los números que más se repiten, pues éstos son la base para ubicar a los llamados números solitarios (aquellos cuya posición exacta puede deducirse a simple vista). Cuando se ha finalizado ese proceso inicial entra en juego la lógica numérica aplicada a filas, columnas y, finalmente, cuadrantes. La enciclopedia en línea Wikipedia señala que la mejor estrategia es la combinación de tres procesos: escaneo o visualización de la rejilla, marcado de los números posibles en cada casilla y análisis, realizado por descarte y conjeturas.
Pero muchos aficionados también desarrollan sus propias estrategias. Hay quienes se arman con un lápiz, una goma de borrar y un sacapuntas —que utilizan exclusivamente para resolver este pasatiempo—; mientras, hay personas que emplean bolígrafos para marcar los números que sólo admiten una posición dentro de la matriz. Respecto a los números que tienen más de una ubicación posible, muchos los colocan en las esquinas de la casilla en un tamaño menor, a modo de recordatorio. Independientemente de los trucos usados, la clave está en concentrarse para disminuir el riesgo de error.
Como en otros pasatiempos, el nivel de dificultad depende de la cantidad de pistas o números suministrados en la parrilla original: los hay desde los más sencillos—también llamados para dummies— hasta los sudokus “diabólicos”, que exigen un increíble grado de atención. No obstante, hay algunos fanáticos que aseguran que gran parte de la resolución de un sudoku depende del ánimo y la disposición individual, ya que el cansancio, el malhumor y el estrés dificultan la visualización de las relaciones numéricas. l
mherrera@eluniversal.com
Coordenadas
VDL Books. Centro Sambil. Telfs.: 263.3048/ 3551.
Librerías Nacho. Centro Sambil.Telf.: 263. 1615.
También en los CC. El Recreo y Tolón.
Tecniciencia Libros. Centro Sambil. Telf.: 264.1765. También en los CC. El Recreo, Tolón y San Ignacio. www.tecniciencia.com
Compu Mall. Calle Orinoco, entre Calle Londres
y Av. Principal de Las Mercedes. Telf.: 993.011.
También en los CC. El Recreo y Sambil.
Fuentes consultadas:
www.sudokumania.com
www.elrincondejesus.com/sudoku.htm
http://es.wikipedia.org
www.publispain.com
www.clarin.com
Para todas las edades
Diversión familiar
Luis Pagani y su esposa Ana —de 59 y 57 años, respectivamente— comenzaron con la práctica de sudokus desde diciembre del año pasado, cuando el hermano de ella les regaló un libro para que se adentraran en este pasatiempo. Desde entonces la afición ha ido absorbiéndolos, sobre todo a Ana, quien confiesa que realiza cerca de 35 sudokus a la semana; Luis, en cambio, trata de completar al menos uno diario, pero en sus ratos libres realiza competencias familiares cronometradas.
Antes de los sudokus, Luis eventualmente llenaba crucigramas, mientras que Ana era fanática de los criptogramas, pero esta nueva distracción —según afirman— parece ser menos complicada, porque todo es cuestión de lógica pura y observación.
La adicción que genera el juego, a juicio de Ana, es producto de que “cada sudoku implica un pequeño reto que te engancha, además de que te quita el estrés y te acompaña cuando vas a hacer cualquier diligencia”.
Unica solución
Judith Suniaga tiene 24 años y está próxima a presentar su tesis en Sociología. Aunque supo del juego hace tiempo, sólo lleva tres meses practicándolo: “Lo vi en el periódico y un día dije ‘vamos a ver si lo hago’ y ahora compro el periódico al menos cuatro veces a la semana para hacerlo”.
En promedio, realiza 20 sudokus semanales, y —generalmente— los completa en menos de 15 minutos. “Nunca antes había sido aficionada a ningún pasatiempo —explica—, tal vez porque casi siempre hay dudas sobre las respuestas correctas; en cambio, los sudokus tienen una única solución y lo más que puede pasar es que te tardes mucho tiempo haciéndolos, pero siempre los terminas”.
Ocupar el tiempo
Para Anaida Segovia —una economista de 55 años— la afición por los sudokus comenzó hace siete meses, cuando vio a su esposo completando uno en el periódico. Siempre había sido fanática de los pasatiempos y al ver este juego pensó que sería más sencillo, dada su profesión, y empezó a hacerlo por diversión, pero al poco tiempo se convirtió en una adicta: “No he querido comprar los libros —confiesa— porque sé que me voy a enviciar, por eso los recorto del periódico o los bajo de Internet”.
Admite que sólo hace cuatro o cinco sudokus semanales y que puede llegar a tardarse dos horas con cada uno, porque se fastidia, lo deja y luego lo retoma. “La necesidad de aprender a resolverlo y lograrlo” es una de las cosas que más le atrae del sudoku, además de que “te obliga a concentrarte. A veces crees que lo estás haciendo bien, pero luego te das cuenta de que te equivocaste en un número básico y debes borrarlo todo para volver a empezar”. |
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¡Animese!
Hoy no hay excusas para quienes desean sumarse a la práctica del sudoku, pues son muchos los autores que ofrecen cientos de matrices sin completar a la espera de algún aventurero interesado: Sudoku para dummies —de Andrew Heron y Edmund James—, Sudoku diabólico —de Wayne Gould— y Sudoku para niños —de Carol Vorderman— son algunas de las ofertas que se pueden encontrar en las vitrinas de las librerías junto a las populares series de Pete Sinden (El último libro del Sudoku y El pequeño libro del sudoku).
Varios periódicos locales también publican sus propuestas, entre ellos El Universal, que dispone de un sudoku clasificado por niveles al cual se puede tener acceso gratuito a través de su página web www.eluniversal.com. Adicionalmente, existen varios portales dirigidos a los aficionados, como www.sudokumania.com.ar y http://sudoku.ideal.es.
Pero para los fanáticos al mundo electrónico, ya están disponibles en la red algunos programas que pueden descargarse tanto a la computadora como a los PDA. Aunque algunos de ellos son gratuitos, son más comunes los que exigen un pago previo con tarjeta de crédito. Y quienes no cuentan con un asistente digital personal pueden adquirir los llamados pocket sudoku (sudokus electrónicos), que tienen la ventaja de ser fácilmente transportables, además de que cuentan con una pantalla táctil y, por lo general, disponen de un millón de juegos diferentes y de un cronómetro para entretener a los usuarios. |
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