| La vida
por un secreto
La joven pareja se preocupaba por no desilusionar a sus padres, pero el resultado fue peor.
Max Haines
Las familias Birmingham y Babich vivían a sólo nueve cuadras la una de la otra en el suburbio de Milwaukee, West Allis. Ambas familias eran honestas, trabajadoras y religiosas.
Albert Birmingham y su esposa tenían siete hijos. En 1947, las dos hijas mayores, Kathleen y Patricia, eran adolescentes y asistían al colegio secundario. Para llegar a fin de mes y mantener a las familias, ambos padres trabajaban en la Johnston Candy Co.
Los Birmingham se habían fijado una meta que sentían completaría sus vidas: querían que sus hijos obtuvieran una buena educación.
athleen, de 16 años, era la más seria de las dos hijas mayores. Pat, de 14, era más extrovertida.
Kathleen salía seriamente con Milt Babich de 18 años. Los padres de Milt eran personas trabajadoras, así como los Birmingham. Ellos también se daban cuenta del valor de una buena educación y, generalmente, sermoneaban a Milt y a su hermano mayor Vic sobre la escuela. Tanto Vic como Milt fueron estudiantes con honores durante toda la secundaria. El promedio de Milt era de 91%. Era el presidente del consejo estudiantil y fue nombrado como el graduado más sobresaliente de su año.
Desde la primera cita Milt y Kathleen parecieron llevarse de maravillas. Ambos eran serios para su edad y pasaban mucho tiempo estudiando juntos. Cuando Milt se graduó del Central High, Kathleen iba a las clases de la ceremonia de entrega de diplomas. Desde ese momento en adelante Kathleen y Milt fueron inseparables. Milt pasaba mucho tiempo en casa de Kathleen y le caía muy bien a los Birmingham.
Es extraño que dos personas jóvenes e inteligentes fueran completamente faltos de conocimiento o experiencia en el asunto del sexo. El sexo nunca se discutía en la casa ni se enseñaba en la escuela. Ambos eran vírgenes.
Cuando se quedaban solos en la noche, los días que el señor y la señora Birmingham salían, y los hijos más jóvenes estaban durmiendo, era natural que el sexo se convirtiera en un factor en su relación. Kathleen luego aseguró sólo haber tenido relaciones dos veces.
Alrededor de la Navidad de 1948, Kathleen se dio cuenta de que estaba embarazada y le contó a Milt. El chico estaba devastado. No por el hecho de convertirse pronto en padre, sino por lo que pensaría el resto de ambas familias cuando se supiera la noticia. Tenía que haber una forma de evitarle la desgracia a sus familiares.
Kathleen y Milt decidieron fugarse a pesar de que su plan de acción presentaba problemas. Milt tenía 19 años y Kathleen apenas 17. La joven no cumpliría 18 hasta el 31 de marzo de 1949, tres meses más tarde. Muchos estados requieren que la novia tenga 18 años.
Milt y Kathleen fueron a la biblioteca y descubrieron que en Michigan las muchachas no tenían que tener 18 para casarse. Decidieron que esperarían hasta la tercera semana de enero para que Kathleen se graduara de la secundaria. Luego se irían a Kalamazoo para casarse. El aspecto físico de Kathleen no sería tan obvio como para que se descubriera el secreto. Todo saldría perfecto. Al principio los padres estarían choqueados. Luego de que naciera el bebé estarían felices y se olvidarían de todo.
En medio de estos planes Kathleen se preocupó de que su hermana menor, Pat, arruinara todo. La buena de Pat comenzó a molestar a Kathleen diciéndole que estaba gorda. Un día, en broma, le dijo a su hermana que estaba actuando como embarazada. La pobre Kathleen tembló. Le informó a Milt que temía que Pat supiera que estaba embarazada. Pronto se fugarían.
El 19 de enero de 1949, Kathleen se graduó de la secundaria. Los ahorros de Milt llegaban a 1.400 dólares. Se preparó para retirar el dinero del banco. Una semana después de la graduación de Kathleen, Milt compró un arma y cartuchos.
Días más tarde, Milt recogió a Pat en una esquina. Había un revólver cargado y dos cajas de proyectiles en la guantera del Dodge de su padre. Milt condujo hasta las afueras del pueblo.
Según Milt, él le dijo a Pat que él sabía que ella estaba al tanto de que Kathleen estaba embarazada. Pat se rió con la información. Milt tomó el arma cargada y la puso en el asiento, supuestamente para asustar a Pat. Ella tomó el cañón del arma. El cogió el asa. Dos tiros se dispararon y, de pronto, Pat estaba muerta.
La mente de Milt iba muy rápido. ¿Qué hacer? Veinte minutos más tarde condujo hasta la bahía. Usando una vieja camisa de su padre ató un bloque de cemento alrededor de la pierna de Pat y la lanzó al río Milwaukee. Arrojó el arma y los cartuchos también al río.
Milt llamó por teléfono a Kathleen quien le informó que deberían posponer la fuga. Pat había desaparecido. No había regresado a la casa de la escuela. Milt dijo que iría a la casa pronto.
Esa tarde Pat Birmingham apareció en una lista de personas desaparecidas. Los amigos y vecinos buscaron a la muchacha por todas partes. Milt se unió a la búsqueda. Al día siguiente acompañó a Kathleen a la oficina del periódico para llevar la foto de Pat.
No se hallaron rastros de la muchacha. El 17 de marzo, Kathleen y Milt se fugaron. Kathleen dejó una nota para su madre diciéndole que no se preocupara. Ella y Milt se cuidarían el uno al otro. Les escribiría apenas se establecieran.
Kathleen y Milt se casaron en Kalamazoo pero decidieron continuar a Chicago en autobús. El domingo 20 de marzo, Kathleen vio un titular en el periódico: “Se encontró el cadáver de una muchacha de dieciséis años”. La policía había hallado el cuerpo de Pat mientras investigaba otro crimen.
Kathleen estaba en un dilema. Si iba a su casa sabía que sus padres anularían el casamiento. Tendría 18 años en 11 días y sus padres no podrían interferir con el matrimonio. Decidió con Milt seguir hasta Mineápolis.
Mientras tanto, de vuelta en Milwaukee, los detectives identificaron la camisa que había sido usada para atar la pierna de Pat con el bloque de cemento: pertenecía al padre de Milt. Milt y Kathleen rápidamente fueron rastreados hasta Mineápolis, donde Milt fue puesto bajo custodia.
En el interrogatorio Milt admitió haber matado a Pat. Luego, en el juicio, aseguró que el arma se había descargado accidentalmente mientras intentaba asustar a la chica. Los abogados argumentaron que el arma cargada y los dos cartuchos no eran necesarios para asustar a una joven. Un arma vacía hubiera sido igual de efectiva.
Parecía haber pocas dudas de que el crimen de Milt había sido premeditado para silenciar a Pat. Fue hallado culpable y sentenciado a cadena perpetua.
Kathleen regresó con su familia y dio a luz a una saludable niña. l
Ilustraciones: David Márquez |