TENDENCIAS
PROTAGONISTAS
-

Patrick Dempsey
Como el buen vino

-

El monitor

-

Preguntas a ...

LA CARACAS DE...
-

Nicola Rocco

MODA
-

Sube / Baja

GASTRONOMÍA
- Ensalada
Mazzucato
ENCUENTROS
-

Roque Valero
"No creo en cuentos
de estrellitas "

- Tropa de élite
Una historia que dispara verdades
- Gal Costa
Lo mejor de Brasil
- Casual pero
impecable
VIVIR MEJOR
SALUD
- ¡Aún estás
a tiempo!
BELLEZA
- Para una melena
espectacular
FAMILIA
- ¿Qué pasará
por su cabecita?
COCINA
- Papas horneadas
con sabrosos rellenos
MASCOTAS
-

Dentadura
limpia y sana

PUNTO Y APARTE
CRIMENES
HOROSCOPO
HUMOR
CRUCIGRAMA
ARCHIVO
CONTACTENOS
 
 
 

 

ROQUE VALERO
"No creo en cuento de ESTRELLITAS"

Decidió arriesgarse, pues está a punto de lanzar Pasajeros en tránsito,
su tercer disco, en el que se aleja de la balada tradicional, se hace acompañar de Yordano y Aquiles Báez y hasta se atreve a hacer
una versión en blues de una tonada de Simón Díaz

Por Efraín Castillo. Fotos: Nicolás Serrano

Sencillote. Así puede definirse a Roque Valero, no importa quién lo aborde. Siempre habla sin pose, como un tipo más de la cuadra. "¿Qué más, panita?", le dice a un técnico de audio que lo saluda en la sala de ensayo donde concede esta entrevista. Burda, full, "guón" y otros modismos típicos venezolanos forman parte de su vocabulario habitual. Y es que quien tiene la oportunidad de encontrarse con Valero notará enseguida que no es muy distinto a cualquier hijo de vecina. Incluso, conversa con una humildad tal sobre su carrera que muchos podrían pasar por alto que este caraqueño de 34 años, hijo de españoles, de nariz aguileña y no más de 1, 75 de estatura no es ningún improvisado. Su carrera actoral se inició hace 14 años y su talento le ha dejado varios premios, entre ellos el de Mejor Actor en los festivales de cine de Biarritz, La Habana, Gramado y Mérida. En televisión, logró lo que muchos hubiesen creído imposible por su porte de "antigalán": protagonizar Ciudad Bendita (Venevisión, 2006). Y, por si fuera poco, sus dos primeros discos se convirtieron en himnos para los enamorados y vendieron miles de copias en un mercado dominado por la piratería. Suena a mucho, pero Roque Valero se mantiene en tierra, agradeciendo todo lo que le ha pasado, recordando de dónde viene y cuánto le costó alcanzar lo que hasta ahora tiene.

¿Desde niño quisiste estar en el mundo artístico?
"Yo tenía inclinación hacia las artes porque mi abuelo era músico. Además, siempre participaba en los actos del colegio. Si un psicólogo me hubiera visto en ese tiempo, me hubiera dicho claramente que yo iba a ser un artista, pero yo no me di cuenta de eso hasta mi adolescencia. Yo vivía en Barquisimeto con mis abuelos y a los 19 años decidí venirme a Caracas a estudiar actuación. Comencé a trabajar para pagarme los estudios en el Grupo Actoral 80 y supe que éste podía ser mi trabajo cuando hice mi primera obra en el año 1994. Se llamaba La Mano, no me pagaron ni un bolívar por hacerla, pero la satisfacción fue lo máximo. En esa época había muchos críticos de teatro y recuerdo que algunos decían '¿quién es este chamito nuevo que lo hace tan bien?'. A partir de allí, hice obras con el Teatro del Contrajuego y con la Compañía Nacional de Teatro. Luego vinieron varias películas y papeles en telenovelas".

¿Cuándo llega la inquietud por componer música y cantar?
"Yo estudiaba en la Escuela Municipal Mariño en San Bernardino y a los 12 años gané en la Voz Infantil del colegio. Después comencé a tocar cuatro de oído en la escuela, porque me preguntaron si quería eso o ser patrullero escolar (risas). Al mismo tiempo empecé a escribir cosas, pero de manera muy primitiva. A los 14 años apareció una guitarra en mi vida y empecé a tocarla por mi cuenta, cantando en las reuniones de los amigos, pero como cosa de chamos. Cuando me fui de mi casa y comencé a actuar, empecé a cantar mis propias canciones en las reuniones de mis amigos del teatro y luego en las reuniones de los compañeros de televisión. Ahí noté que a la gente le gustaba lo que yo escribía".

¿Cómo decides hacer de la música algo profesional?
"Cuando llegó el paro de 2002, me quedé sin trabajo y me fui a Colombia, porque un amigo actor me dio asilo mientras probaba suerte haciendo casting a ver si conseguía algo. La situación sirvió para que compusiera varias canciones y como no me fue bien con los castings, llamé a mis amigos y les dije que me iba a dedicar a la música a ver qué pasaba. Regresé, grabé unas maquetas y lo demás son cosas del destino. Un amigo contactó al musicalizador de la novela Cosita Rica y metió uno de mis temas en ella. Paralelamente, Leonardo Padrón me da un personaje en la trama (Cachito, uno de los delincuentes con corazón de la novela), escucha el tema Nuestra Historia y también lo incluye. Finalmente se estrena la película Punto y Raya y empezó una bola de nieve. Leonardo Villalobos es mi compadre, escuchó el material y me puso a hablar con un amigo en la disquera Latin World. Así se grabó el primer disco".

¿Y cuándo te das cuenta del éxito de tus canciones?
"Estando al aire Cosita Rica me invitaron a ser telonero de Luis Fonsi en el Teatro Teresa Carreño. La gente que me contrató me decía que el concierto no sólo se había vendido por Fonsi sino por mí y yo no lo creía. Cuando canté Nuestra Historia, la gente empezó a corear de pie como si estuviera sonando el himno nacional. Yo me puse a llorar como un chamito y fue cuando me di cuenta de que tenía un vínculo con la gente gracias a mis letras".


"No le tengo miedo al fracaso, porque ya he estado allí.
pero sÍ temo no poder volver a cantar y componer. eso sí sería un fracaso"

Profesión: humilde cantautor
Roque Valero creció escuchando a los intérpretes del movimiento musical venezolano de los ochenta y añora la fuerza de la industria discográfica de esa época, que convirtió en estrellas a gente tan talentosa como Ilan, Yordano, Ricardo Montaner, Franco de Vita y un largo etcétera. Éstos son sus referentes a la hora de componer, así como Alejandro Sanz, Jorge Drexler o Fito Páez. "A mí me gusta mucho la gente que escribe lo que canta, porque me merece mucho respeto. A mí me gusta cantar lo que compongo, porque siento que la música y la canción son un medio súper importante y te permiten relacionarte con una persona que se une a ti por la historia que le cuentas".

Perteneces a la nueva generación de cantautores, ¿ves diferencias con respecto a la época de los ochenta?
"En esa época la música se tocaba de otra manera y con arreglos distintos. Pero, en contenido, no veo diferencia. Creo que como venezolanos tenemos un estilo y un nivel competitivo internacional. Si Hany Kauam, Jeremías o yo hubiéramos nacido en España o México, seríamos un poco más conocidos, porque tendríamos una industria discográfica detrás, un músculo financiero importante. Nosotros, simplemente, nacimos en un país donde no existe eso. Así nos tocó, y el trabajo es doble. Pero se hace. Y con gusto".

¿Qué les dices a quienes están intentado una y otra vez y no consiguen el éxito?
"Yo soy muy comeflor en eso. Si le 'echas pichón' y tienes talento, el éxito llega. Llámalo destino, Dios, la evolución, la luna, pero algo siempre pasa y engrana todo. Las cosas suceden porque tú las escribes y alguien te ayuda a escribirlas. Sé que hay una fuerza que nos va moviendo".

¿Cómo ves el éxito?
"Como una circunstancia que puede durar muy poco si no tratas de renovarte. Creo que el éxito está en hacer lo que a uno le gusta".

¿Y qué piensas de la fama?
"Que es una consecuencia de mi trabajo, porque yo trabajo para los demás. La fama me permite estar en la calle y disfrutar que me digan que les gusta la frase de una canción. Eso es gratificante, porque es muy sabroso saber que hay gente que disfruta mi trabajo.
Y en eso tengo una ventaja sobre el cirujano. Porque a él no se le acerca nadie
a decirle: qué buenos senos le hiciste a mi vecina".

¿Qué es lo más feo que te han dicho?
"Las críticas por haber olvidado la letra del himno nacional cuando canté en un juego
de beisbol del estadio universitario. Eso fue duro, porque yo estuve casi un año explicándole a la gente que se me acercaba que me puse nervioso, que empecé
a escuchar mi voz rebotando en las paredes del estadio y que me asusté. Y no me
da pena reconocerlo, me asusté. Pero esas cosas pasan y no es ningún pecado
que ocurran. Todos cometemos errores".


"Me encantaría interpretar a un villano,
un tipo malo o un mafioso... pero en las telenovelas sí me gusta hacer de niño bueno"

El "antigalán" agradecido
El hombre que hoy llena conciertos y firma autógrafos tuvo que comerse unas cuantas verdes para saborear el éxito del que hoy disfruta. Vivió arrimado en casas de amigos, trabajó a destajo para pagarse sus estudios de actuación y hasta tuvo que pedir prestado para poder registrar sus canciones. "Cuando volví de Colombia, me inscribí en SACVEN (Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela) porque Michel (Hausmann, director del musical Los Productores y amigo de Roque) me prestó 50 mil bolívares. Si no, no hubiera podido hacerlo. Ese dinero me permitió registrar 15 canciones. Hoy ya tengo más de 50, que son protegidas y por las que obtengo regalías. Además, ya estoy inscrito en ASCAP para proteger mis derechos de autor en Estados Unidos y hasta tengo un contrato con Emi Publishing para componerle a otros artistas".

Tuviste unos años muy duros en el plano profesional, ¿pensaste
en tirar la toalla?

"Sí, porque estaba literalmente 'pelando'. Pero cuando estás dentro del problema no te das cuenta de lo difícil. Después que ves las cosas desde afuera es cuando dices 'qué tiempos tan duros'. Es como cuando estás despechado: sufres tu dolor, pero estás tan aturdido que no te das cuenta de que hay una salida. Fueron momentos críticos, graves, pero me sirvieron para hacerme más hombre, para aprender a ser adulto, para entender la vida, para saber que hay que 'echarle pichón', pase lo que pase. Y creo que esos momentos duros me ayudaron a valorar más lo que me pasa hoy día. Cuando alguien me dice que está 'fregado', tengo autoridad para decirle que yo también he estado allí, que hay que pararse de la cama y salir a 'echarle pichón'. Yo he vivido las dos caras de la moneda y sé lo que se siente".

¿Te hizo falta la solidaridad?
"No. Siempre mis amigos estuvieron allí y me apoyaron en todo. Y yo soy muy agradecido con eso".

La lista de agradecimientos de Roque incluye nombres como Eduardo Marturet (con quien se dio el lujo de aprender a tocar piano), Franco De Vita, Leonardo Villalobos, Yair Rosemberg, Salomón Lerner y Michel Hausmann, entre otros. Leonardo Padrón tiene un lugar especial. No sólo le dio un papel en Cosita Rica sino que lo llevó a la protagonización de Ciudad Bendita con un rol que, además, pareciera haber sido escrito para él.

¿Qué ha significado Leonardo Padrón para ti?
"Leonardo forma parte de esta historia. Hoy por hoy somos panas, pero todo empezó como una relación laboral. Cuando él me vio en Cosita Rica, mi papel originalmente era pequeño, pero la aceptación de la gente fue tal que me dio mayor participación. Después de mi trabajo en esa novela es cuando decide hacerme protagonista. Por supuesto que me emocioné mucho, porque entendí que Leonardo respetaba mi trabajo y creía en mí".

Protagonizaste como antigalán, ¿estás de acuerdo con esa definición?
"A mí me da igual. Para mí lo importante es hacer mi trabajo y que le llegue a la gente.
Yo no soy el estereotipo de hombre que protagoniza telenovelas ni lo seré nunca, a menos que me opere y en ese caso perdería mi atractivo (risas). Yo me considero un caballero, a mí me gusta enamorar. Y si eso es ser galán, pues entonces lo soy".

¿De chamo te decían que eras feo?
"La verdad que no, porque era bonito (risas). Si ves las fotos mías de niño dices: este chamito será un galán (risas)".

¿Te preocupa no volver a protagonizar?
"Para nada. Me preocuparía que no me den un buen personaje. Si vuelvo a protagonizar, será excelente, lo disfrutaré y lo aprovecharé al máximo. Pero si no, no me importa".

¿Qué quieres hacer como actor?
"Me gustaría hacer más cine, porque he tenido que rechazar propuestas por la producción del disco. Me encantaría interpretar a un villano, un tipo malo, un mafioso".

¿Te estás rebelando contra esa imagen de niño bueno que tienes?
"A lo mejor, pero te soy sincero, eso del villano lo dejo para el cine o el teatro, porque en las novelas sí me gusta hacer de niño bueno. A mí me encanta ese cuento comeflor de la telenovela, porque al final hasta el tipo más duro y la mujer más seca, prenden el televisor y se quedan enganchados con la historia de amor del héroe y la heroína".

¿Le temes al fracaso?
"Realmente no quisiera volver a 'pelar b…" (risas), pero no le tengo miedo al fracaso porque ya he estado en ese lugar. Y es un lugar que puedo visitar cuando quiero. A lo que sí le temo es a dejar de componer y cantar, porque ahí sí me sentiría frustrado. Y eso sería mi fracaso".

¿El ego nunca te ha jugado una mala pasada?
"Al contrario, creo que me ha servido para defenderme como artista y como persona cuando me han querido abofetear. Porque a veces hay gente que confunde humildad con otra cosa. Y el ego me ha permitido pedir respeto".

¿Cómo te mantienes con los pies en la tierra?
"Me levanto en la mañana pensando en que tengo que trabajar y generar ideas. Yo no me creo el cuento de la estrellita, nunca me lo he creído. Yo no soy un Superman con poderes especiales que me hacen distinto al resto de la gente. Yo soy Roque Valero. Simplemente".

efcastillo@eluniversal.com

El tercer disco de Roque

Tal Vez es el primer tema promocional del nuevo disco
de Roque Valero. El álbum fue producido por él junto a Salomón Lerner, bajo la batuta de Palo de Agua Producciones.. "El disco se llama Pasajeros en tránsito y es totalmente distinto, aunque sin perder la esencia de lo que yo hago, que es hablar del amor. Es mucho más pop y totalmente conceptual, porque todas las canciones están relacionadas para hacer entender a quien lo escuche que las cosas que suceden en la vida son transitorias y tienen una explicación. Estamos en una especie de sala de espera aguardando un vuelo que nos lleve a otro lugar".

Como novedades musicales, el álbum incluye la canción
Soy Nada, interpretada a dúo con Yordano (no es casualidad que el cantautor haya escogido a Di Marzo para su nuevo disco, por cuanto lo considera uno de sus ídolos e inspiraciones musicales); también trae el tema Dos anhelos y un recuerdo (en el que Roque se hace acompañar únicamente por la guitarra del reconocido músico Aquiles Báez) y, como colofón, presenta una versión de Tonada del tormento (de Simón Díaz) en ritmo de blues. Valero dice estar consciente del riesgo que está tomando al distanciarse de la balada tradicional. "Yo asumo este riesgo, siento que hay un grupo de seguidores que merece que yo le deje una nueva propuesta. A mí me molestan esos
artistas que toda su vida hacen lo mismo por miedo".

El venezolano no está angustiado por la internacionalización. "Viajé con Franco De Vita a Colombia y Estados Unidos, y las novelas me están ayudando muchísimo, pero me lo estoy tomando con calma. Con este disco, espero afianzarme". Por ahora, está trabajando duro para que alguno de sus temas entre en la nueva novela de Leonardo Padrón. Cuestión de cábala, dirán algunos.

 

Ver también en Encuentros:
- Tropa de élite. Una historia que dispara verdades
-Gal Costa. Lo mejor de Brasil
- Casual pero impecable

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso