- Ocho muy buenas razones
- El monitor
- Soberanos de Rusia

 CRONICA
- Vuelta al mundo en ochenta rostros
ESTAMPAS
50 AÑOS
- ¡Que mango!
- Colin Farrell. Nace un rebelde
- ¡Belgas al ataque!
TENDENCIAS
- Lentes oscuros
SALUD
- El colesterol en 12 preguntas
COSULTORIO
- Claves para bajar el colesterol
COCINA
- Brochetas frías
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 


De izquierda a derecha Justine Henin-Hardenne, Venus y Serena Williams, Kim Clijters

¡Belgas al ataque!
Raúl Chacón Soto

La emoción aumenta en el tenis femenino. El reinado de las hermanas Serena y Venus Williams enfrenta su primera gran prueba ante la arremetida de dos jóvenes que han puesto a sonar a Bélgica.

Lo inesperado ocurrió el pasado 12 de abril en un torneo, si se quiere, menor: sobre la cancha, la portentosa figura de Serena Williams, la número uno del mundo, indiscutible favorita para llevarse la final de la Family Circle Cup, en Charleston. Luego de perder el primer set sin ofrecer mayor resistencia, la campeona empieza el segundo con brío y se va adelante 2-0... el repunte no duraría mucho. Su rival pronto le rompería el servicio para igualar las acciones y en seguida mantendría el suyo para irse adelante. Una doble falta y un golpe largo precedieron la inevitable debacle. Una pelota que quedó en la malla marcaría la derrota. La noticia retumbó en el mundo del tenis. La campeona sucumbía después de dominar a su antojo los 21 partidos que había jugado este año (su último traspiés había sido a finales de 2002, frente a Kim Clijters), una racha que no hacía más que confirmar la buena forma que le había permitido ganar las finales de los últimos cuatro torneos Grand Slam (Roland Garros, Wimbledon, US Open, y el Open de Australia). La sorpresa no fue mayor por el nombre de la oponente, una jugadora que ya la había derrotado en una oportunidad. Su nombre: Justine Henin-Hardenne, la cuarta del mundo, una chica nacida en Bélgica hace ya 20 años.
No es ella, sin embargo, la belga mejor ubicada en el ranking de la WTA. Otra muchacha de esa nación desplazó el pasado 14 de abril a Venus como número dos del mundo. Con su ascenso, quebraría la hegemonía que, durante 10 meses, mantuvieron las hermanas Williams (siempre 1 y 2) en el tope de la lista de las mejores. Con 19 años, se ha convertido en la sexta tenista más joven de la historia en ascender a la segunda posición. De las cinco restantes (Jaeger, Hingis, Seles, Austin y Graf), cuatro esperaron menos de seis meses para alcanzar el primer peldaño. Su nombre, ¡qué coincidencia!: Kim Clijters. ¿Será acaso la quinta? Lograrlo no le será fácil, pues Venus la devolvió al tercer lugar a principios de mayo... y andan allí, cabeza a cabeza.

De rusas esta lleno el ranking de las 100 mejores del mundo. Una de ellas podria llegar a la cima

4. Svetlana Kuznetzova
5. Vera Zvonareva
6. Elena Dementieva
7. Elena Bovina
8. Elena Likhovtseva
9. Anastasia Myskina
10. Tatiana Panova

El tenis femenino no se cansa de seducir al espectador. Retiradas algunas de las grandes campeonas como Steffi Graf y Martina Hingis; agotada la expectativa por ver si Mónica Seles algún día podía volver a ser la reina de las canchas después de aquella agresión que terminó por ser estocada; presenciado el fabuloso retorno de la niña prodigio Jennifer Capriati tras largos años de extravío; la atención se había concentrado en el formidable dominio que han ejercido sobre sus rivales las estadounidenses Venus y Serena Williams, las negras superpoderosas, dueñas de unos cuerpos atléticos e imponentes, siempre cubiertos por revolucionarios modelitos que llamaban la atención casi tanto como lo mortífero de sus golpes (con la raqueta y en la cancha, se sobreentiende). El reinado de las Williams ha sido de un absolutismo que bien hubieran querido para sí muchos gobernantes. Venus, la mayor, ahora con 23 años, fue la primera mujer negra estadounidense en alcanzar el número uno en la lista de la WTA. Tal hazaña la logró en febrero de 2002. No pasaría mucho tiempo para que su hermana, Serena, le siguiera los pasos y se adueñara de un lugar que es suyo desde hace más de cuarenta semanas y que, por lo visto, no será nada fácil quitarle. Las Williams fueron las primeras hermanas en la historia del tenis en ganar títulos en los máximos torneos. También fueron las primeras en toparse en una final en un campeonato de la WTA, en ganar una medalla de oro olímpica en los dobles y, por si fuera poco, las únicas hermanas en ganar un título de dobles en un Grand Slam. Pero la mejor muestra de su dominio ha sido el impresionante performance que ambas han protagonizado en los últimos meses, al disputarse entre ellas las finales de los últimos cuatro Grand Slams (el único dúo en hacerlo); es decir, Roland Garros 2002, Wimbledon 2002, US Open 2002 y Australia Open 2003. La película pareció repetirse: Serena con el trofeo en la mano (han denominado su hazaña como la Serena Sland), siempre escoltada por una sonriente Venus. Dos chicas que han logrado trascender las canchas y se han convertido en figuras famosas a quienes la prensa no se cansa de seguirles los pasos (Venus acaba de abrir una compañía de diseño interior en Florida). Un 1 y 2 que parece inquebrantable. Por lo menos hasta la campanada que dio Henin-Hardenne.
La emoción vuelve al circuito del tenis. Ya en el pasado Abierto de Australia (jugado en enero), las Williams se enfrentaron, en semifinales, justamente a Henin-Hardenne y Clijsters. Parecía un enfrentamiento USA versus Bélgica. Las estadounidenses pasaron la prueba, pero se espera por los próximos encuentros. El prestigioso torneo parisino Roland Garros, que empieza mañana, será el escenario ideal para ver si alguna de las belgas logra colarse en la final y, por qué no, ganar su primer gran título. No lo tendrán nada fácil, pues una derrota tampoco es el fin del mundo, y mucho menos para alguien como Serena, en plenitud de condiciones y conocida por su espíritu competitivo. En la Copa Federación (equivalente a la Copa Davis, pero en femenino), ambos países son los favoritos para llegar a la final. El par de Bélgica ya le dio una copa a su nación en 2001 (frente a Rusia) y este año los fanáticos esperan con impaciencia un probable enfrentamiento entre ambas potencias, aunque las rusas (Anastasia Myskina, Elena Dementieva, Elena Bovina, Vera Zvonareva, Elena Likhovtseva y Tatiana Panova -sin contar con la novata Svetlana kuznetzova-) otras poderosas emergentes, están hambrientas de triunfo. Sin duda, el interés por lo que hacen las tenistas ha crecido y, en mucho, gracias al ascenso de estas dos damas provenientes del país europeo. Pero, ¿quiénes son ellas?
Justine Henin, quien amplió su apellido después de casarse, el 16 de noviembre del año pasado, con Pierre-Yves Hardenne, es una de las tenistas que más ha ascendido en el ranking en los últimos años. En el puesto 45 al cerrar 2000, ahora ocupa el cuarto lugar, después de ganar ocho títulos en el circuito de la WTA. Cuando tenía 15 años se convirtió en la jugadora más joven en ganar los campeonatos nacionales de su país. Por ese entonces ganó también el Roland Garros en la categoría de juniors, la primera mujer de su país en lograrlo desde 1947. Ya en 2001 alcanzó las semifinales en Roland Garros y la final en Wimbledon (instancia que alcanzó al vencer a Capriati en semifinales en un partido que recuerda como el momento más emocionante de su carrera por el entusiasta apoyo del público), proezas que repetiría en Wimbledon 2002 (semifinales) y el Open de Australia de este año (donde cayó en semifinales frente a Venus, una jugadora a quien no ha podido derrotar en los últimos siete encuentros). La atleta es muy querida en su país, y, junto a Clijters, recibió el Trofeo Nacional al Mérito Deportivo de 2002, la segunda vez que, desde 1933, se lo otorgan a un tenista, y la primera vez que lo reciben tenistas del sexo femenino.
Clijters, la número tres del mundo, ha tenido un ascenso más lento, pero seguro. Ganadora de 12 torneos del circuito femenino, sus mayores logros los ha obtenido en el Open de Australia, donde ha logrado colarse hasta las semifinales en los dos últimos años. Su enfrentamiento con Serena fue emocionante, al llegar con ventaja de 5-1 en el set de desempate, pero derrumbándose inexplicablemente en los minutos finales. Los momentos que recuerda con mayor emoción son, justamente, sus triunfos sobre Serena Williams (el primero en seis enfrentamientos) en la final de los Masters del año pasado en Los Angeles (un evento que reúne sólo a los ocho mejores clasificados del mundo) y sobre su compatriota en los cuartos de final del Roland Garros de 2001. Este año lo empezó en forma al ganar en Sydney y llegar a la semifinal en el Abierto australiano. Clijters también es muy respetada en su país, donde fue nombrada la atleta femenina de 2002. Hija de un padre futbolista y de una madre gimnasta, su dedicación al deporte es total (le gusta el fútbol, el squash y el badminton).
La historia del Roland Garros puede despejar dudas sobre la firmeza de un reinado y la verdadera potencia de quienes aspiran a derrocarlo algún día... si es que alguna rusa no se atraviesa en el camino.

rchacon@eluniversal.com

Ver también en Encuentros:
- ¡Que Mango!
- Colin Farrell. Nace un rebelde

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso

.0