Acrobacia en tela
Todos quieren volar
Cada vez más personas se animan a amarrarse, trepar y hasta colgarse de largas tiras de tela; todo con la intención de poner en forma su cuerpo y, además, experimentar la deliciosa sensación de flotar en el aire Betzy Barragán/ Fotos:
Natalia Brand y Rodolfo Beer
“¡Quisiera tener alas!” ha sido, probablemente, el pensamiento de quienes en su afán de emular a los pájaros han ideado cualquier cantidad
de artilugios que les permitan surcar
los cielos o, por lo menos, aproximarse
a tal hazaña. Sería esta la razón por
la que Leonardo Da Vinci se empecinó
en estudiar durante tanto tiempo la posibilidad de que un hombre ataviado con “unas alas grandes y debidamente sujetas al cuerpo” pudiera alzar vuelo. Porque cuando de querer volar se trata,
el límite sólo lo pone la imaginación y la audacia de cada quien.
Tal es el caso de la acrobacia en tela, una práctica que es propia del circo, pero que con el tiempo se ha extendido al común de la gente.
Talía Falconi, una de las directoras de Río Teatro Caribe, y Silder Briceño, integrante del Teatro Naku, conocedores de esta disciplina circense, explican su experiencia como instructores y amantes de este tipo de acrobacias.
Un poco de historia
Pero, ¿de dónde vienen estas famosas telas? Si bien nadie se atreve a precisar con exactitud los orígenes de esta práctica, algunos coinciden al decir que sus raíces se encuentran en un tipo de yoga que consiste en colgarse de unas cuerdas, las cuales permiten tomar ciertas posturas para hacer las meditaciones. También está la llamada cuerda de la India o Cuerda Indiana, muy usada por los acróbatas del circo, quienes han tomado del yoga, en buena parte, los amarres y las figuras más vistosas.
Se cree que la acrobacia en tela es una derivación de dicha cuerda. “La necesidad de conseguir nuevas formas expresivas impulsó la experimentación con distintos elementos y materiales —comenta Talía Falcón—; es así como se incorpora el uso de la tela para realizar las mismas acrobacias que en un principio se hacían con la soga en una sola línea”.
Brasil es uno de los países pioneros. En el vecino país se le llama tecido circense, y al igual que en Argentina, es una materia que se estudia con rigurosidad en las escuelas de circo de larga trayectoria.

Su práctica local
“En Venezuela tiene relativamente poco tiempo practicándose esta disciplina; aproximadamente desde el año 2002 —aclara Talía Falconi—, cuando tuvimos la oportunidad de recibir a dos muchachas francesas especializadas en el trapecio, la cuerda
y la tela. Ellas dictaron unos talleres acá en el galpón
de Río Teatro Caribe, a los que asistieron básicamente
personas ligadas al mundo del teatro, la danza y las artes circenses. Posteriormente, esa gente incorporó esta modalidad
a sus rutinas habituales y, por supuesto, a sus espectáculos”.
En qué consiste
Desde una altura aproximada de siete metros o más —distancia definitivamente insoportable para quienes sufren de vértigo— y sobre un soporte lo suficientemente resistente, preferiblemente vigas de acero, se cuelgan por la mitad, paños de más o menos 20 metros de largo y un metro y medio de ancho. Los tejidos más utilizados son los que no se estiran, como, por ejemplo, el jersey de seda o el acetato. Son estas dos líneas de tela las que permiten dar rienda suelta a una actividad que prácticamente no tiene límites entre lo deportivo y lo artístico, ya que combina aspectos de ejercicios como la escalada y la gimnasia olímpica, con otros más estéticos como la danza contemporánea y las acrobacias circenses. En palabras de Talía Falconi: “Lo maravilloso de esta tendencia es la conjunción de estos elementos, que se podrían sintetizar en dos palabras: riesgo y creatividad”.

Músculos fuertes
Cualquier persona que tenga la voluntad suficiente para adentrarse en el mundo de las acrobacias en tela puede hacerlo; sin embargo, hay que tener cierta condición física que permita sostener el propio peso corporal, el cual, dicho sea de paso, suele ser más pesado de lo que se cree.
Dice Falconi que “la zona del cuerpo que mayor fuerza requiere es la región abdominal, puesto que este grupo de músculos es el que permite sostener el resto del cuerpo durante la realización de figuras invertidas por espacios considerables de tiempo”.
Igualmente importante son manos, brazos y hombros, porque de ellos la persona se vale para lograr los distintos amarres y enganches a la tela. “La resistencia que se gana al cabo de unas pocas semanas de práctica es increíble, y una vez ganada esta primera etapa, ya se disfruta mucho más, y poco a poco se van perfeccionando las ejecuciones”, agrega Falconi.
Todos pueden
Los hombres son los que cuentan con mayor musculatura en la parte superior del cuerpo. Las mujeres no tienen esta condición por lo que se les dificulta un poco más el hecho de trepar la tela, pero tienen más elasticidad corporal, lo que resulta en un mayor potencial expresivo. Y ni hablar de los niños, “los chicos incorporan a una velocidad vertiginosa todas las técnicas necesarias en esta práctica. La razón principal es que ellos se divierten y disfrutan la emoción de la altura; además, su peso y flexibilidad se lo permiten”, comenta Falconi refiriéndose a su experiencia con los más pequeños.
Pasos evolutivos
Según Silder Briceño, lo primero que se aprende es a trepar. Este primer paso
consiste en dar un pequeño salto y agarrarse de la tela con los codos flexionados y, paralelamente, hacer una especie de nudo con la pierna derecha en sentido opuesto
a las agujas del reloj, y con el pie izquierdo presionar la tela sobre el empeine derecho. Este lazo va a servir de sostén e impulso para el ascenso. En este nivel es muy relativo el tiempo que se puede durar: dependerá de cada practicante, pues según Talía hay alumnos que desde la primera clase ya escalan la tela en su totalidad.
Seguidamente, se enseñan los distintos tipos de amarre —en la cintura, en los muslos, en los brazos, en los tobillos—, que permiten la realización de la amplia gama de figuras acrobáticas.
Luego se pasa a la práctica de las posiciones invertidas, que implican una mayor exigencia, pues “es en este nivel cuando se hace uso de toda la resistencia muscular que posee la persona”, aclara Briceño.
Finalmente, se ejercitan las figuras más complicadas a mayor altura, y las diferentes formas de escapes o caídas, como se le conoce comúnmente al punto final de estas presentaciones.
El riesgo
Al igual que otras disciplinas deportivas, esta modalidad también conlleva ciertos peligros; sin embargo, explica la profesora: “Es muy poco probable que alguien se caiga desde lo más alto, pues los amarres que se hacen con la misma tela impiden que eso suceda. Lo que sí puede pasar es que la persona sufra ciertas magulladuras por quedar repentinamente apretado con los nudos, o que la fricción irrite la piel, o en el peor de los casos, padezca algún esguince o fractura”. •
bbarragan@eluniversal.com
Coordenadas
Instructora Talía Falconi
Talleres para adultos: Lunes de 6:30 a 8:00 PM
Talleres para niños: Martes de 5:30 a 7:00 PM
Dirección: Rio Teatro Caribe, Av. Adolfo Ernest, Nº 16, San Bernardino.
Telfs.: 550.1863 551.3609
Instructor Silder Briceño
Próximamente se abrirán talleres a la comunidad en los espacios
de la Escuela César Rengifo. Los interesados pueden comunicarse al
0416-202.5061
y 0414-129.7822
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