Amor a ritmo
de bandoneón
Un programa de History Channel
es la excusa para conocer a fondo el llamado “baile del abrazo”. Noche de tango es el nombre del especial que mañana lunes 26, a las 9:00 pm, desbordará nostalgia y sensualidad. Pablo Blanco
El escenario: Señor Tango, un viejo galpón de construcción inglesa que tiene más de un siglo y que ahora funciona como un lujoso local en
el que se presentan algunos de
los mejores espectáculos de tango
en Argentina. Desde allí, el actor
y músico bonaerense Antonio Birabent, quien encarna al temible Bruno Costas en la serie Epitafios que actualmente transmite A&E, será el hilo conductor
de Noche de tango, un especial preparado por la casa productora
Nativa y el canal por suscripción
History Channel en el que se invitará al televidente a dejarse llevar por la historia
de uno de los bailes más sensuales del mundo. El punto de partida y el de llegada serán los sitios en los que es practicado: las milongas argentinas.
“Vamos a recorrer el mundo de los bailarines de tango, mejor dicho: el mundo
de los milongueros”, anuncia Birabent al inicio del programa, en una suerte de caracterización aderezada de la elegancia propia de los ejecutantes de este complejo arte dancístico. Y, precisamente, de milongueros está lleno este espacio de, aproximadamente, dos horas de duración: leyendas vivas, así como nuevos adeptos y algunos aprendices dan su testimonio sobre lo que para ellos significa bailar tango. La excusa es perfecta para remover el pasado y descubrir el presente de unos acordes que, al parecer, serán eternamente bailados: los del bandoneón,
el instrumento protagónico de esta música.
A lo largo del programa, y fuera de lo que son las puntuales entrevistas a los colaboradores, puede percibirse un arduo trabajo de investigación en el que prestaron ayuda, en Argentina: el diario La Nación, el gobierno de Buenos Aires,
el Museo Mundial del Tango, la Academia Nacional de Tango, la Asociación de Coreógrafos de Tango Argentino y la Biblioteca del Museo de Bellas Artes, entre otros organismos. “Mi labor acá, comparado con el difícil trabajo del equipo de producción, es muy simple”, comenta un franco Birabent desde la línea telefónica. “Recibo los parlamentos y los declamo con todo el placer porque me apasiona
todo lo que tiene que ver con Buenos Aires y, sin duda, el tango es una de sus características más personales, su banda sonora, su pulso musical”.
Gracias al candombe
Mezcla de música, baile y poesía, al tango se le conoce una
sola madre: la Argentina de finales del siglo XIX. En el sitio web www.todotango.com (quizás uno de los más completos en torno al tema). J. Alberto Mariñas hace la salvedad de que “algunos prefieren decir a modo conciliador, que nació a las orillas del
Río de la Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del fenómeno”. En cualquiera
de los casos, en Noche de Tango se aclara que es un arte que surge de las clases más populares, de hecho se hace mención
a los llamados “barrios de tango” como esos lugares en los que el género tomó forma. La práctica de su danza se le atribuye a
un grupo de caballeros de la Buenos Aires de hace más de un siglo, quienes fueron los precursores de un gesto inmortal: abrazarse para bailar.
La emigración nacional y extranjera hacia la capital de Argentina tuvo como consecuencia un alto porcentaje de hombres solteros y los prostíbulos —se explica en el programa— eran el negocio del día. Cuenta uno de los testimonios entrevistados que mientras estos ansiosos clientes esperaban su turno, no se les ocurrió otra cosa que comenzar a hacer mofa del candombe, un ritmo popular con raíces en el acervo ancestral africano, que desde el punto de vista social, es una pantomima de la coronación de los reyes congos, pero imitando costumbres de los reyes blancos. De esa parodia fue que surgió lo que posteriormente se ha dado a conocer como uno de los bailes más eróticos del planeta que, una vez delimitado,
fue comenzado a ser practicado dentro de las mencionadas casas de citas, lo cual
lo desprestigiaba como arte en sus inicios.
Foto: Cortesía History Channel
Danza noble
En estos inicios del género musical, los jóvenes bonaerenses de la clase alta no tenían reparos en acudir a los arrabales para divertirse, bailar y conquistar alguna “mina” (muchacha) y para acercarse a ella nada mejor que el tango, una disciplina que,
para la fecha, era impensable en sus casas o bailable por las señoritas de su ambiente. Son estos mismos opulentos personajes quienes, casi sin proponérselo, se convierten en los embajadores del tango en Europa. El París de principios de siglo XX acogió al tango con beneplácito. Locales como el Bal Bullier de Montparnasse y el Moulin de la Galette, se convirtieron en dos de los muchos lugares en donde se comenzó a ejecutar la danza porteña que al principio era una moda y luego un furor. Este bautismo europeo le proporciona al género el aval para entrar a los salones más nobles de su país de origen, en los que se convirtió en una gloria y, al mismo tiempo, se ganó el rechazo de ciertos grupos y personajes en medio del reconocimiento mundial.
Foto: Cortesía History Channel
El zorzal criollo
Así como hablar de Buenos Aires es hablar de tango, lo es con respecto al tango hablar de Carlos Gardel, acaso su máximo exponente. Aunque hay diversas teorías sobre su fecha y lugar de nacimiento, la mayoría de las fuentes indican que nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, y bautizado como Charles Romuald Gardes, se radicó junto a su madre en Argentina desde 1893 hasta 1933. Su infancia transcurrió en los alrededores del Mercado del Abasto, su barrio por adopción.
En 1906 abandonó sus estudios para dedicarse a su vocación por excelencia: el canto. Comenzó interpretando creaciones folclóricas y fue apodado “El zorzal criollo”
(el zorzal es un ave de canto aflautado). En 1915, en un altercado, sufre un balazo
en un pulmón. A pesar de su recuperación, la bala estaría alojada en su cuerpo durante toda su vida. A partir de 1916 comienza a incluir tangos en su repertorio. Pronto comienza a ser reconocido en América del Sur, luego en el Caribe y posteriormente en Europa. Con su fama mundial llega su incursión en el cine; se convierte en el protagonista de producciones de la Paramount Pictures como Cuesta Abajo, Mi Buenos Aires querido y Tango en Broadway. Tuvo en Alfredo Le Pera a uno de sus mayores colaboradores artísticos. En abril de 1935 emprende una gira latinoamericana interrumpida trágicamente en Medellín, el 24 de junio, en donde
el intérprete fallece debido a un accidente aéreo. La fecha pasó a ser histórica
en Argentina y también en el resto del mundo que recuerda su partida.
Al pie de la música
Este baile tiene sus reglas y quienes quieran aprenderlo en su esencia deben seguirlas cuidadosamente. En Noche de Tango se explican las más importantes con sus respectivos ejemplos. Estas son algunas de ellas:
• El cabeceo: El hombre es quien invita a bailar a la mujer y lo hace sosteniendo la mirada fijamente hacia ella e inclinando sutilmente la cabeza. Para aceptar, ella asiente también con la cabeza. Posteriormente, él se acerca hasta su mesa y la espera lo más cerca posible de la pista.
• Si la mujer está acompañada, nadie la toca.
• No importa la belleza física del compañero (a) sino su destreza sobre la pista.
• Se baila en ronda, en sentido contrario a las agujas del reloj.
•No se debe hablar sino escuchar la música.
• El centro de la pista siempre es para los más hábiles y los bordes para los principiantes. A pesar de esto no es bien vista una pareja profesional que quiera lucirse en un milonga abierta a todo tipo de público. Para eso están los salones de noches especiales.
• El mínimo de cortesía durante el baile son dos tangos, así la pareja no haga un buen match. Lo ideal es bailar una tanda completa (una ronda entre cuatro y seis piezas de la misma orquesta, cantante o autor).
• El abrazo durante el baile puede ser distante, con la cabeza arriba o apretado con la cabeza hacia abajo, con el hombre, prácticamente, respirándole a la mujer.
• Al final de la tanda, el hombre debe acompañar a la mujer hasta su mesa. Es imperdonable que la pareja se separe en medio de la pista. Si una mujer baila dos tandas seguidas con el mismo hombre, no la sacarán otros caballeros. Y si esto ocurre, es muy probable también que la pareja termine tomándose un café.
Tango habemus
En Noche de Tango queda claro que el género vive
en el presente una suerte de renacer: jóvenes, ancianos y extranjeros, neófitos y veteranos son mostrados compartiendo las milongas argentinas
sin ningún tipo de discriminación, demostrando
su inmortalidad. En una reciente edición de la revista Marie Claire se habla del resurgimiento del tango en pleno siglo XXI, después de la debacle económica argentina de 2001. En este resurgir, la modernidad se ha adueñado de la nostalgia. Verbigracia: colectivos “multinacionales” de música electrónica como Bajofondo Tango Club —comandado por el ganador del Oscar Gustavo Santaollalla— y Gotan Project., los cuales se permitieron experimentar la mezcla del clásico bandoneón con las consolas
y mezcladores propios de su oficio, invitando también a bailarlo de otra forma.
Sin embargo... “En ese sentido soy muy conservador —acota Birabent, el conductor del programa Noche de tango— prefiero el tango en su forma tradicional. Pero la renovación es algo lógico y de alguna u otra manera, las versiones del tango como género siguen hablando de la ciudad. Tampoco se deja de escuchar tango por tener otros gustos; yo, por ejemplo, no dejo de apreciar el trabajo de David Bowie. Los estilos de música pueden convivir y juntarse o no. Soy exponente del rock pero mis letras están cargadas de tango en su más pura esencia en su constante alusión a la ciudad. De hecho, recientemente, el gobierno de Buenos Aires me hizo un homenaje en reconocimiento a mi amor por la ciudad. Es algo que quizás llama la atención que se lo otorguen a una persona joven, uno se imaginaría que le iba a tocar a un señorón, no a mí. Lo importante es que la música como expresión artística sea auténtica, creo que en eso radica su valor”.
Foto: Cortesía History Channel
En Noche de Tango se deja claro que los atuendos elegantes siempre hacen juego con los acordes del bandoneón. Los expertos hablan de la comodidad de los tacones, en el caso de las damas, para poder salir airosas de la pista y no tener que bailar en puntillas. Los caballeros, por su parte, continúan la tradición de presentarse elegantemente trajeados. Birabent aclara un poco este panorama: “No le puedes pedir a un chico de 20 años que se ponga un traje y un sombrero para bailar tango. No me parece mal que haya quienes lo practiquen con ropa informal. Imponer una norma de vestuario sería evitar el placer de disfrutarlo libremente”. •
pblanco@eluniversal.com
A la venezolana
En Venezuela, como en el mundo, el tango siempre ha conformado una referencia musical importante. Canciones que en antaño fueron celebradas por los adeptos al género (especialmente gracias al boom de Gardel) como: El día que me quieras (que inspirara la homónima obra de teatro de José Ignacio Cabrujas), Caminito y Volver (incluida en 2006,
en la banda sonora de la película de Pedro Almodóvar del mismo nombre) son apreciadas también, actualmente, por generaciones más jóvenes. Esta sensibilidad criolla por el tango
se manifiesta igualmente en las ganas de querer aprender a bailarlo. José Luis Odreman,
un venezolano nacido en Buenos Aires, de madre argentina y padre venezolano, canalizó
su fascinación por el género en su espectáculo Gardel siempre Gardel,
un concierto en el que este médico pediatra entona una selección de tangos del célebre artista. Tentativamente, el 24 de junio, en conmemoración con la muerte de Gardel, este cantante estará presentando su show —que incluye también coreografías a cargo
de la compañía Tango Caracas— en el Teatro Municipal.
“En Venezuela existen talleres de tango en los estados Anzoátegui, Maracaibo, Carabobo y Lara. Aquí en la capital, aparte de Tango Caracas, que además de ser una compañía funciona como una
escuela, se celebran milongas en el Club Uruguayo y en la Casa Húngara. Los participantes tienen entre 18 y 60 años y están apasionados por este baile”. |
| |
Tango en verbo

He aquí una selección de definiciones del tango,
improvisadas por los testimonios
de Noche de Tango:
“Es la danza popular más profunda del mundo”.
“Es la forma de caminar más original que tiene
Buenos Aires”.
“Los rituales del tango te organizan
el corazón”.
“Si nos entendemos en el tango,
nos entendemos en la vida”.
“Bailar una pieza de tango es compartir, por tres minutos, la vida soñada”.
“Tango es amor infinito
por la libertad”.
“El tango es la única victoria humana posible sobre la tristeza”.
“Los tangueros trasnochados mueren al amanecer, es la única forma de conversar con las estrellas y decirles: ‘allá voy’”.
|
|