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J.Lo Arrebato latino

La cantante, actriz y empresaria ha lanzado su primer disco en español, Como ama una mujer, de la mano de su hoy esposo, el puertorriqueño Marc Anthony. Un álbum que nació, dice, “del corazón, de la pasión” y,
no podía ser de otra manera, a ritmo de balada.
Enmar Pérez Garmendia

Que si eran sólo dos matrimonios
los que había disuelto J.Lo antes
de contraer nupcias con Marc Anthony (primero con el mesonero Ojani Noa
y después con el bailarín Chris Judd)... Que si lo que sucede es que sus romances con el rapero Puff Daddy
y el actor Ben Affleck fueron muy publicitados y se tiene esa sensación de que... Que si ahora quiere tener
un hijo y, al parecer, ya está embarazada… Que si tiene
el pompi asegurado… Que si
es diva, que si no es…

La espera se está haciendo larga en el lobby del hotel Mandarin de Miami, donde periodistas de todo el mundo aguardan sus quince minutos de conversación con la fama. En alguna habitación allá arriba, Jennifer López, ajena a las pasiones que desata unos pisos más abajo, ha consumido el día dando entrevistas con motivo del lanzamiento de su primer disco en español: Como ama una mujer, que ha producido su hoy esposo Marc Anthony en compañía del colombiano Julio Reyes, y que saldrá
a la venta la primera semana de abril.

De pronto llega el tubazo: la agenda está retrasada, así que no habrá otro remedio: donde cabían dos entrarán cuatro. “¡¿Cómo..?!”.


“¿Colombia y Venezuela..?”, dice la representante de Sony BMG. “Juntos como hermanos…’’. “Pueden pasar”. Jennifer López se levanta del sofá de un solo tirón y da la bienvenida. Está, literalmente, radiante. Todo le brilla: los ojos, la piel, el cabello, los grandes zarcillos, incluso el sol de Florida se ha confabulado para otorgarle de fondo una suerte de resplandor. Lleva la melena suelta y apenas la cubre un cortísimo vestido blanco con pronunciado escote en V que remata con unas altísimas sandalias —porque, algún defecto tenía que tener,
no es tan alta. Pero vaya por Dios esas piernas, sorprendentemente estilizadas. Así de cerquita esta mujer es preciosa o, como dicen las buenas lenguas, tiene con qué y está muy bien empaquetada. No en balde, a la hora de las alfombras rojas es una de las más alabadas. Nada sobra, nada falta. Bueno, faltan unos cuantos kilos, los que le agrega la pantalla, porque la López es mucho —muchísimo— más esbelta en persona. Ah, eso sí: “sus caderas no mienten”, como diría la colombiana Shakira. Son sus caderas, sobre todo, las que la delatan —que aunque nacida en el Bronx neoyorquino ese ADN es de otra patria. Muy bien: sus caderas y algo más.    

            
Toma niña este puñal. “Yo siempre quise hacer un disco así, de corta vena, de pasión, de drama… No sé si la idea nació desde que vivía en el Bronx con mi mamá
y mi familia (de origen puertorriqueño), y ellos cantando Sara Montiel, Rocío Jurado,
la Lupe…”, dice la fogosa López en un español con mucho acento y unos cuantos baches, pero cerrando los puños con una expresividad muy propia de estos lares caribeños. “Yo crecí escuchando salsa, merengue, a mi mamá le gustaba de todo.
Así que yo tenía una educación musical de diferentes estilos. Por eso tengo muy variados gustos… Al principio yo quería cantar en español, y lo primero que grabé
fue un demo en español (Vivir sin ti, se titulaba)…”. 

¡¿En español?! Aunque, ciertamente, lo que entonces vendría a ser su segundo coqueteo con el idioma, que grabó en 1999 a dúo con el propio Anthony, se convirtió en un hit que se mantuvo en el número uno de la lista Billboard latina por diez semanas consecutivas: No me ames, se llamaba. Alguien, por lo visto, no quiso hacer caso a ese ruego. Jennifer se ríe.

Le viene fácil la risa a J.Lo, y le viene cada dos por tres. Es simpática, dispuesta y bastante relajada. Quién lo diría: lleva tal fama de diva a cuestas. Pero no, cuando
se le tiene cerca, la guapa López se salva. Y, claro está, ya se superaron los locos
20, y hoy se cuentan 37, aunque no es eso lo que se aparenta, y ya es mucho lo luchado, bastante lo conseguido, y, bueno, ahora también está Marc, que lleva tres
a su lado, los mismos que le ha tomado producir este disco, y hay estabilidad donde varias veces ha faltado la calma: en aquello del amor, y, a no dudarlo, el amor
de Marc le hace bien.

Fotos: AFP Photo / Héctor Mata

Melodía desencadenada. “Este álbum nació del lugar de donde debe nacer la música”, decía Marc Anthony en relación con el disco de su esposa, el primero que ha producido para otro artista. ¿Y cuál es ese lugar? “Este es un proyecto del corazón, de la pasión”, dice López.

La pareja no puede, no quiere, ocultar el romance que sigue disfrutando por estos días. La noche anterior, durante la presentación de varias piezas del CD en el Temple House de South Beach, una antigua sinagoga devenida en club privado, lo único que se respiraba en la pequeña tarima, donde se encontraban López y Anthony en compañía de Julio Reyes, era complicidad y compañerismo. No era un performance. Es decir, en ningún sentido: no estaban tocando; el trío, sentado, dejaba rodar una pista y después hacía un comentario. Cuando se dio inicio a la ronda —durante la cual se oirían a la larga cinco baladas, una a dúo con el propio Marc: Por Arriesgarnos—, desde los altavoces y las pantallas donde se proyectaba el video promocional, una despechada J.Lo hacía un reclamo encendido a su amante: ¿Qué hiciste?, cantaba.

¿Y qué fue lo que hizo Marc? No, no fue Marc, fue Rocío Jurado. ¡¿Rocío Jurado?! Bueno, Rocío, Marc y Julio Reyes. ¿Cómo? ¿Pero quién hizo qué?

“Es una historia surrealista —comenta Jennifer en relación con ¿Qué Hiciste?, la pieza con la que ha de lanzarse a conquistar el mercado. Marc tuvo un sueño donde aparecía Rocío Jurado, en un cuarto, cantando la frase ‘qué hiciste’ y una melodía. Nada más. Cuando Marc se levantó, me dijo: ‘tuve un sueño muy raro, era Rocío Jurado cantando esto (frase y melodía), y ella me decía: es para Jennifer…’. A mí me sonó bien, así que decidimos (para no olvidarla) grabarla ahí mismito en el teléfono”.

La registraron, pues, en la contestadora del celular. Finalmente, la letra la concebiría Reyes y la música la completaría el puertorriqueño: “Yo llamé a Julio y le dije: ‘Sé lo que esa frase (la del sueño) significa, quiere hablar de este tipo de relación (traicionera y tormentosa). Quince minutos después, él escribió la canción… Así que siento que era un regalo de ella (Rocío Jurado)”, aclara la cantante.
 
Quince minutos atrás

El disco se llama Como ama una mujer, ¿quién lo bautizó así?

“Después de que Estéfano (productor colombiano de amplia trayectoria, quien colaboró asimismo con algunas composiciones) me presentó esa canción, nosotros, juntos, supimos que ese iba a ser el título. Esa pieza él la escribió después de conocerme por un rato, año y medio más tarde de haber comenzado a hacer el disco. Fue algo que le nació naturalmente”.

¿Y cómo ama una mujer? (consulta uno de los compañeros del cuarteto de periodistas).

“¡Cómo!, ¿no sabes? (responde Jennifer con cara de condolencias y soltando la risa). No, no. Estoy bromeando. Mira, no sé. Yo sólo puedo hablar por mi experiencia. Yo soy una persona muy pasional, muy sensitiva. Amo muy duro y completamente. Cien por ciento, así soy yo. Me entrego totalmente”.

¿Por qué tardaste tanto en hacer un álbum en español?

“No sé, las cosas llegan a su tiempo. Fue algo muy natural y orgánico que pasó en el estudio un día que yo estaba con Marc y él estaba terminando su disco Amar sin mentiras. Estaban escribiendo una canción para ese álbum (Anthony y Estéfano) y Marc me dijo: ‘Cántala tú’. Así fue como nació el disco”.

¿Qué ventajas tiene que el productor de la placa sea tu propio esposo? ¿Y qué desventajas?, si las hubiere…

“No es una desventaja, pero sí un reto porque somos dos artistas trabajando juntos y uno (necesariamente) tiene que ser el líder, el jefe. Esta vez yo dejé que Marc hiciera eso. Yo era quien iba a cantar, pero tenía mucha fe en la visión que él tenía para mí. Cuando he hecho mis álbumes en inglés he sido yo la que he tenido todo el control”.

Anoche (en el Temple House) se escucharon sólo baladas, ¿no quisiste probar con ritmos latinos más movidos?

“No, no todo es balada. Cuando escuchen el álbum en su totalidad (son 11 surcos) van a oír diferentes cosas. La canción que se llama Te voy a querer tiene mucho ritmo, y Adiós tiene un tiempo medio. Pero, claro, no es un álbum de dance, de baile, es un lado diferente de mi carrera musical. Yo he sido mucho hip hop y baile y dance, pero esto es algo distinto”.

Justamente, por tu cercanía con el hip hop, mucha gente pensó que a lo mejor te ibas a atrever hasta con un reggaetón…

“No, este era mi sueño, un álbum de corta vena, de pasión, de drama”.

¿Qué tan distinto es para ti grabar en uno u otro idioma (inglés o español)?

“Es muy diferente, por el lenguaje. Primero, el español es muy descriptivo. Para mí, suena mejor. Es un idioma romántico, así que de esa manera sale distinto, es más poético. Pero, nuevamente, es otro lado de mí: siento que puedo expresarme de una nueva manera”.

¿Está en tus planes dar conciertos con este álbum?


“Sí, espero. Con (esto de) las películas siempre ha sido muy difícil ir de gira para mí, porque después de grabar un álbum y hacer la promoción, por lo general, tengo un film. Gracias a Dios he tenido la suerte de hacer las dos cosas… Pero, ahora, como van a salir dos álbumes, porque también tengo otro en inglés, que ese sí es de baile, creo que este va a ser un año musical para mí. Aunque voy a grabar una película también…”.

“Ultima pregunta”, se le oye decir a la chica de la disquera.

Bueno, Jennifer, háblanos algo de la película…


“¿De cuál?”.

“De El Cantante” (dice una voz), “de la de Antonio Banderas” (se sobrepone otra), “de la que vas a hacer” (agrega alguien)…

 “En El Cantante Marc hace de Héctor Lavoe y yo hago el papel de Puchi (la esposa que lo condujo a las drogas). Fue una vida muy intensa (la de Lavoe) y el film es también lo mismo… La estrenan el 27 de julio. La de Banderas se llama Bordertown (Ciudad del silencio). Es un tema muy fuerte, trata sobre los asesinatos (en serie y no resueltos) de cientos de mujeres, en la frontera mexicana, en Juárez. Allí se está cometiendo una injusticia…”.

Para el cuento de la cinta que filmará en unos meses no hubo tiempo. Tampoco para saber si es cierto o no lo de su embarazo. Mucho menos para que comentara algo sobre su nueva fragancia o sobre si… No hay problema. Lo que se sabe sobre estas y muchas otras interrogantes se encuentra en Internet. Al ingresar Jennifer López en el buscador Google el resultado arroja unas 7.190.000 páginas donde, con seguridad, en más de una aparecen las respuestas. Entre ellas, que ya ¿Qué Hiciste?  ha empezado a escalar posiciones en las listas de los éxitos latinos que se escuchan en la radio estadounidense. Después de todo, la López suele saber lo que hace.

eperez@eluniversal.com

Viviendo
la vida
López

Su cuento ha chupado mucha tinta en las rotativas del mundo: nació hace 37 años en el Bronx neoyorquino, en el seno de una modesta familia de inmigrantes puertorriqueños (en realidad, sus abuelos; sus padres llegaron ambos de niños). Siendo todavía muy joven, un día dijo hasta luego al clan familiar, tras la oposición de su madre —maestra de profesión— a que siguiera una carrera artística. Se mudó, pues, a la academia donde estudiaba baile y canto, y fue mucho lo que sudó y zapateó hasta colarse por un huequito de Hollywood: consiguió un papel en la serie de TV In Living Color, que en el Norte fue un éxito y en su carrera un avance. El gran salto lo dio, finalmente, en 1997, cuando interpretó a la cantante tejana Selena, en un film sobre su vida y muerte, por el cual cobró un millón de dólares, la cifra más alta que hasta entonces se le había pagado a una actriz de origen hispano en el mundo del celuloide estadounidense. Su desempeño le valió una nominación a los Globos de Oro y su contorneada figura comenzó a hacer estragos en la fantasía de las almas masculinas. Desde entonces, Jennifer no ha parado: 20 películas, seis discos (incluido Como ama una mujer), un récord Guinnes —al ubicarse la misma semana en el tope de la lista Billboard con la canción (If you Had my Love) y a la cabeza de las taquillas con el film Experta en bodas—, perfumes (acaba de lanzar otro: Live Luxe), dos líneas de ropa (Sweetface y J.Lo by Jennifer Lopez) y un restaurante de comida cubana en Pasadena: Madre’s. No en vano, la revista Forbes la ubicó en enero de este año en el noveno puesto de las mujeres más ricas del showbussines estadounidense (se estima que su fortuna asciende a 110 millones de dólares, aunque otras fuentes aseguran que ha ganado 250 millones de los verdes) y la revista People  la catalogó recientemente como la artista hispana más influyente. Es probable que ahora sea tiempo de parar. ¿De parar? “Lo único que quisiera pedir para mi lecho de muerte es que pueda mirar atrás y ver que estuve constantemente creciendo, todo el tiempo desafiándome. Nunca dejaré de hacer eso. Sólo así sentiré que tuve una vida completa”. Menuda tarea la que le espera a Marc.       


1) En el rol de Selena (1997)
2) Junto al actor Ben Affleck
3) Siempre alabada por su estilo
4) Con su actual esposo, Marc Anthony

 

 

 

 


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