
Aunque no es, ni mucho menos, la primera serie médica aplaudida por los televidentes y premiada
por la crítica, a esta
propuesta que recién
estrenó su tercera
temporada en Venezuela
debe reconocérsele la manera tan particular como plantea que ni la vida en un quirófano ni las relaciones personales pueden verse
en blanco y negro, sino
en escalas de grises
coloreadas con humor.
María Elisa Espinosa/
Los Angeles/ Enviada especial
De series medicas ha estado plagada la televisión norteamericana durante décadas. Cómo olvidar al incorruptible Ben Casey de principios de los años sesenta con una cabellera tan negra como lo era la pantalla de aquellos tiempos.
O cómo no seguir interesados en las vicisitudes de quienes después de 13 temporadas aún sobreviven —y de hecho con un diagnóstico que comienza a mejorar luego
de cierta recaída— en la misma Sala de Emergencias desde donde saltó George Clooney hacia el estrellato.
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O, más recientemente, cómo no tomarse el tiempo para ver la magistral manera en que Hugh Laurie se transforma cada semana en el áspero doctor House, a quien todos temen pero igual respetan, erigiéndose así en otro de los grandes éxitos del momento en la televisión del norte, y por ende,
de buena parte del globo terráqueo.
Debe ser que la fórmula sigue funcionando: médicos, enfermedad, pasillos de impolutos hospitales, camillas a toda velocidad, quirófanos, curación, drama, a veces muerte y a veces hasta milagros…
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Pero si en algo se distingue del resto la recientemente laureada Grey’s Anatomy (Globo de Oro 2007 como Mejor Serie de Drama),
es en la forma como todo esto termina mezclado
con los intríngulis de las vidas privadas de
un muy particular grupo de internos cirujanos
y sus mentores en el siempre acontecido Seattle Grace Hospital.
Así que en este caso, a la fórmula básica se le debe reconocer también un muy sabroso aderezo que incluye un texto inteligente con situaciones límite trazadas por Shonda Rhimes, creadora y productora ejecutiva de Grey’s Anatomy, además de las excelentes actuaciones de Ellen Pompeo, Patrick Dempsey, Chandra Wilson, James Pickens Jr., Isaiah Washington, Sandra Oh, T.R. Knight, Katherine Heighl, Justin Chambers, Kate Walsh y, como sus más recientes adquisiciones, Eric Dane
y la mexicana Sara Ramírez, además de Chris O’Donnell como artista invitado.
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Parte de ellos, entre jeringas de utilería, pabellones de cartón piedra y libretos de la tercera temporada recién sacados del esterilizador, conversaron en Los Angeles con la prensa internacional al término de 2006, justo cuando se pronosticaba un excelente cuadro de reconocimientos para la serie que, de hecho, no sólo incluye el Globo de Oro recibido hace pocas semanas, sino también un People’s Choice Award 2007 por la misma categoría, y otro para Patrick Dempsey como mejor actor; además de dos SAG Awards (premios
que entrega el Sindicato de Actores de Estados
Unidos) para Chandra Wilson como mejor actriz
y para el elenco en pleno; sin contar aquellos
galardones otorgados en 2006 y las numerosas nominaciones recibidas también durante ese año.
Sentados en frente, no quedan dudas de que el elenco de Grey’s Anatomy no es el mismo que aquel que en marzo de 2005 se estaba montando en una nave con destino desconocido. Algunos de ellos convertidos ya en luminarias que posan para portadas de las revistas más cotizadas del espectáculo, aseguran, sin embargo, no olvidarse de sus orígenes, así como de lo pasajero que a veces puede resultar el éxito.
“Nosotros queremos hacerlo lo mejor que se puede, y claro que sería bueno permanecer entre los cinco mejores shows en este próximo par de años, pero asumimos esto como un día a día, esperando que la gente se mantenga viéndonos”, comparte con modestia Justin Chambers, aunque en su rol como el doctor Alex Karev se hace ver más bien engreído; eso sí, con cierto toque sentimental, como todos los internos e internas del hospital, más allá de que algunas hagan cualquier cosa por disimularlo… ¡Sí, es contigo, Cristina Yang!
Diseccionando el éxito
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Kate Walsh, la neonatóloga Addison Shepherd,
que llegó al Seattle Grace a rescatar lo suyo —
en este caso, el muy guapo doctor Derek Shepherd (Patrick Dempsey), disputado por la dulce Meredith
Grey (Ellen Pompeo)— mientras tampoco le quitaba el ojo a su ex amante (doctor Mark Sloan/Eric Dane), parece tener claras las causas por las cuales millones
de personas en el mundo entero padecen grey’s anatomitis aguda: “Lo que pasa es que aquí, a diferencia de otras series médicas, se muestra el punto de vista de un grupo de doctores que se la pasan tropezando y que al mismo tiempo pueden ser tan sexys como estúpidos, graciosos e idiotas, además de encantadores…”.
Cuestión que suscriben con todas sus letras la (supuestamente) implacable doctora Miranda —The Nazi— Bailey (Chandra Wilson) y el poco más condescendiente director del hospital, doctor Richard Webber (James Pickens Jr.), quienes los guían para que logren sacar su título de cirujanos algún día. El asunto está en que lo consigan, y pareciera que futuras temporadas serán las que sobren para que así sea.
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Por lo pronto, en ésta, la número tres, estrenada hace poco en Venezuela por Sony Entertainment Television, Meredith y sus amigos se ocuparán de seguir metiéndose en problemas, enredándose con sus colegas, tratando de salvar vidas y de recoger los vidrios rotos luego de tantos desatinos para conseguir el respeto de sus jefes, profesores y amores, lo que en algunos casos termina siendo exactamente lo mismo. O que lo niegue George O’Malley (T.R. Knight), quien finalmente parece haber encontrado en el hospital a quien querer y que
le corresponda: la voluptuosa traumatóloga Callie Torres (Sara Ramírez), con quien le esperan no pocos
sobresaltos.
Capítulo aparte, el infortunio que este joven actor debió experimentar en la vida real, cuando terminó reconociendo públicamente su homosexualidad, luego de que uno
de sus compañeros del elenco, Isaiah Washington (quien interpreta al cotizado doctor Preston Burke en la serie), denigró de su condición, refiriéndose a él en pleno set como un faggot (término peyorativo para la población gay), y ocurriendo entonces
que Patrick Dempsey lo emplazara frente a técnicos y demás actores.
Las malas lenguas dicen que hasta se fueron a las manos, aunque la historia
no quedó allí. Hace pocas semanas, en el momento en que se realizaba una rueda
de prensa post premiación de los Globos de Oro, Washington tomó el micrófono para desmentir que alguna vez se hubiese referido a Knight de tal manera, dejando petrificados al resto de sus compañeros que al parecer sí lo habían escuchado.
La consecuencia por tal acción fue la conminación por parte de los productores
de la serie para que redactara una excusa pública dirigida al afectado y a toda la comunidad homosexual. Cosa que hizo Washington, como también reconocer que necesita ayuda. Por lo demás, ni falta hace decirlo: el destino del doctor Burke en el Seattle Grace está por verse.
1) Sandra Oh e Isaiah Washington, una pareja fuera de serie
2) Dr. Shepherd y Meredith, un amor que se pondrá a prueba
3) Chandra Wilson, laureada como “The Nazi”
4 y 5) Sara Ramírez y Chris O´Donnell, entre las recientes
adquisiciones de Grey´s Anatomy
Pero, asimismo, quedará entre muchos otros embrollos por resolver el triángulo amoroso protagonizado por Meredith, aunque hasta ahora la joven no encuentra ningún problema en nadar en dos aguas, y mucho menos siendo tan atractivas: el doctor Shepherd, quien finalmente parece haberse atrevido a dejar a su mujer para estar con ella; y el veterinario Finn Dandridge (papel a cargo de Chris O’Donnell), dedicado a hacerle ojitos desde que la conoció en su consulta cuando llevaba
al perro que compartía con la otra punta del fogoso triángulo.
Así que, como quien no quiere la cosa, los enredos amorosos y personales de estos muy particulares pichones de cirujanos se irán desenmarañando —o enmarañando cada vez más hasta que las temporadas aguanten— con no pocos momentos divertidos y otros llenos de emoción y dolor, como el que tendrá que sobrellevar,
por cierto, Izzie Stevens (Catherine Heighl), quien todavía hoy llora el amor de Denny,
cuyo corazón se apagó justo cuando ella más lo necesitaba encendido.
A la hermosa Izzie le tocará ahora decidir si seguir o no en el programa de internos
del Seattle Grace Hospital. Y para ayudarla a no saber qué carrizo hacer, ¿quiénes mejores que sus alocados compañeros? •
mespinosa@eluniversal.com
| Numeritos arriba |
En sus inicios, ni los propios creadores de esta serie —que le debe su nombre a un juego
de palabras que hace referencia al famoso libro de medicina Gray’s Anatomy de Henry Gray— apostaban demasiado por ella, tras haber comenzado a media temporada de 2005 y, para colmo de males, con apenas cuatro episodios encargados.
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La sorpresa, sin embargo, no se hizo esperar: un promedio de 18 millones de televidentes en Estados Unidos (para darse una idea, en el caso de la tercera temporada de Lost
el promedio es de 13 millones) fue conquistada por tan particular propuesta, por lo cual
la cadena ABC terminó más que convencida de su enorme potencial, dando así rienda
para otros cinco episodios.
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Desde entonces, la carrera no ha parado: para el segundo año de Grey’s Anatomy se realizaron 27 capítulos, número muy superior al promedio (de 14) que suele conformar
una temporada de cualquier serie transmitida por los principales canales norteamericanos.
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Y el asunto siguió mejorando: en las primeras semanas de arranque de su tercera temporada
a finales de 2006 Grey’s Anatomy logró montar los numeritos del rating a 25 millones
de seguidores, dejando por debajo a éxitos consolidados como CSI, serie transmitida
por CBS compitiendo en el mismo horario de las 9 de la noche.
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El McGlosario |

Los personajes de Grey’s Anatomy hablan
con su propio lenguaje, que no necesariamente
está lleno de tecnicismos médicos. Son más bien
palabras, frases y diálogos únicos que, sin embargo,
se han convertido en argot para sus más fieles
seguidores en Estados Unidos, especialmente aquellos
que quisieran hablar el mismo idioma de Meredith
y compañía. |
Así las cosas, habrá que aclarar que cuando alguno de los internos del Seattle Grace Hospital se refiere a un tal McDreamy, en realidad está hablando del doctor Derek Shepherd, y de nadie más.
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El apodo lo creó la muy competitiva doctora Cristina Yang
(Sandra Oh) en la primera temporada de la serie
y desde entonces no han parado las etiquetas; como
por ejemplo, la de McSteamy, con la cual aluden
al candente doctor Sloan, así como la de McMarried,
dirigida por O’Malley a la esposa de Shepherd justo
cuando llegó de sorpresa al hospital.
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Pero hay más: está la palabra McDog, cuando alguien
se quiere referir al perro compartido
por Meredith y el doctor Shepherd; y también
la palabra McLife, cuando Meredith quiere
hablar de la vida que, junto a su adorado Derek,
le terminó arrebatando Addison de las manos.
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Coordenadas
La tercera temporada de Grey’s Anatomy puede sintonizarse en Venezuela a través
del canal por suscripción Sony Entertainment Television los lunes a las 10:00 pm.
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Ver también en Encuentros:
-Grey´s Anatomy el triunfo les sienta bien
- Alejandro González Iñárritu Con limón y sal
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