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Consejos veterinarios

l Si observa algo extraño, suspenda su uso y avise inmediatamente a su veterinario.
l Siga las instrucciones de cada uno de los medicamentos indicados, de esta manera
le sacará el mayor provecho.
l No medique a su mascota. El veterinario es la persona adecuada para saber la dosis correcta que debe recibir el animal, de acuerdo a la enfermedad, edad y peso.
l El éxito del tratamiento dependerá de usted.
Así irá aprendiendo cómo cuidar a su perro o gato.
l Las pastillas revestidas se deslizan con mayor facilidad y no se disuelven tan rápido.
l No intente darle medicamentos para uso de los humanos, esto podría ser fatal.
l A pesar de que su mascota esté mejor.
Esto podría provocar una recaída y retroceso en toda la mejoría que se había logrado.

La hora de los medicamentos

Es muy común suministrar algunos medicamentos a nuestras mascotas cuando se encuentran enfermas. Esta es la única forma de que puedan mejorar, poco a poco, ante cualquier caso de gripe, erupción cutánea, desgano o enfermedad que necesite controlarse para que no se convierta en algo grave, con posibles males futuros e irreparables.
Pero, ¿quién ha dicho que hasta los perros o gatos más sanos no necesitan de algún medicamento para conservar su vitalidad y lozanía? En primera instancia, les parecerá raro que algo así se mencione, pero incluso los animales más sanos requieren de fármacos para desparasitarlos y de complementos vitamínicos para su desarrollo y así mantenerlos saludables en la medida de lo posible.
Muchos dueños de mascotas piensan que los medicamentos que toman los humanos pueden tener el mismo efecto en su perro o gato, sin saber que pueden hacer daño, causar alergias, generar trastornos. En la mayoría de los casos se agrava la situación y tienen que salir de carreras a la emergencia de una clínica veterinaria en vez de acudir desde un principio al especialista para sanar algún síntoma que en su comienzo fue algo muy suave, y que con los sabios consejos de éste se hubiesen solucionado.
Es importante recalcar a las personas que tienen mascotas, que deben olvidarse de los remedios caseros y de las medicinas que puedan recomendarles los amigos y vecinos, porque aunque sean exclusivamente para el uso animal, cada organismo reacciona diferente. El veterinario es el único que puede indicar la dosis necesaria, según el diagnóstico final, luego del chequeo previo y de los exámenes correspondientes -si fuesen necesarios- y señalar el tiempo del tratamiento según sea el avance de los síntomas presentados por el animal.

Hay que aprender. Cuando hay que cumplir con un tratamiento médico, lo recomendable es poner en orden todos los pasos que se deben seguir y saber con exactitud la manera más adecuada para suministrarlo, explica el doctor Gerardo Campos.
Generalmente, el perro y el gato son más inquietos cuando van a ser medicados. No importa la forma de administración: pastilla, jarabe, pomada, gotas, ungüentos o inyección. Es necesario saber cómo hacerlo y si todavía no se tienen los conocimientos, la persona más indicada para enseñarle es su veterinario, asegura Campos. En muchas ocasiones el veterinario puede ser la persona que suministre el tratamiento, preferiblemente si la clínica está ubicada en una zona cercana a su residencia, lo que hace posible llevarlo una o dos veces al día.
Sin embargo, si se trata de algo sencillo, nunca está de más aprender, y así evitar trasladar al animal a diario mientras se sienta mal y ahorrarse la visita al consultorio.

Un pinchazo. Las inyecciones pueden ser intramusculares, subcutáneas e intravenosas. Está última debe ser administrada por un profesional, por tratarse de un medicamento que se aplica directamente en la vena, y que generalmente se hace en la pata. Las otras dos son más simples. La primera se hace en el músculo de las patas traseras del animal y puede resultar algo doloroso, sobre todo cuando el fármaco es espeso. La subcutánea se introduce debajo de la piel, entre el lomo y la cadera.
Luego de efectuada la operación, debe realizarse un ligero masaje en la zona para que la solución fluya mejor. Sin embargo, el doctor Campos es partidario de que sea el veterinario quien actúe en esta materia para no ocasionarle daño a su mascota.

Pastillas o comprimidos. Aunque todas son diferentes, para las mascotas es algo que deben tragar y por ende no muy aceptadas por ellas. Muchas veces la esconden dentro de la boca, sin que nadie se percate, y luego la botan para no tragarla.
Para que esto no suceda, lo más recomendable es esconder el medicamento en un trozo de pan o simplemente ponerla lo más profundo dentro de su boca para que la trague, asegura Campos.
Debe mantener siempre la cabeza hacia arriba, el animal sentado. Con una mano proceder a abrirle la boca y con la otra colocar la pastilla como se explicó anteriormente. Si su mascota presenta vómitos, resequedad de la garganta o simplemente está muy agresiva, pregúntele a su veterinario de qué otra forma puede suministrarle el fármaco u otra recomendación en estos casos.

Con jeringa. Los jarabes son más fáciles de suministrar. Puede hacerse de dos maneras: mezclados con los alimentos o mediante una jeringa (sin aguja) que debe situarse detrás de los dientes y de lado para que se deslice adecuadamente. Así no tendrá otra opción que tragar. Con los polvos sucede lo mismo. Se pueden mezclar con los alimentos o ponérselos directamente en la boca. Así le será más difícil escupirlo, pues se le quedará adherido a la mucosa bucal. Es importante saber qué medicamentos pueden mezclarse con los alimentos, pues algunos no pueden suministrarse de esta manera. Lo mejor es asesorarse con el veterinario.

Gota a gota. En el caso de la vista, lo mejor es tomar al animal y sujetarle bien la cabeza, abrirle con mucho cuidado los párpados y dejar caer la gota. La punta del dispensador no debe tocar el ojo al igual que sus dedos.
En cuanto a los oídos, deben limpiarse con gasas porque son muy delicados y pueden maltratarse y lesionarse más. Luego de poner las gotas necesarias, realice un masaje en la base de la oreja para que el líquido circule por el conducto auditivo.

Superficial. Cuando se trata de pomadas o ungüentos, aconseja Campos, lo primero que debe realizarse es una depilación de la zona para que ésta cumpla mejor su función cuando se aplique. Luego, debe limpiarse bien el lugar depilado y cuando se aplique la pomada, realizarlo por medio de un pequeño masaje para que penetre mejor. Cada vez que se vaya a repetir esta operación debe seguir estos pasos para que tenga el efecto deseado.
Si el animal llegase a lamerse la zona o tender a rascarse, lo más recomendable es taparlo con una gasa para evitar cualquier infección y para que se olvide de lo que tiene en esa parte del cuerpo.
l María Isabella Salas


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