- Un triste rompecabezas. Se Dice: De vuelta al cine.
- El monitor se pasea por la música. El Dato: Marte: ¿vivo o muerto?
- Estrenos en la pantalla. Sobrepeso de humor

- El poder dorado
- 100 años de Salvador Dalí
- "Más fuertes que nunca"
BELLEZA
- Hilos rusos: lo nuevo para rejuvenecer
NUTRICION
- La linaza como alternativa al aceite
de pescado
MODA
- Triunfarán en 2004
COCINA
- El eneldo
MASCOTAS
- La hora de los medicamentos
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 

Cameron Díaz
Claudia Shiffer
Paulina Rubio
Britney Spears
Nicole Kidman
Gwyneth Paltrow
Madonna
Sharon Stone
Reese Whiterspoon
Pamela Anderson
Marya Carey
Julia Roberts
Shakira
Melanie Griffith
Uma Thurman
Gwen Stefani

El poder dorado

Lucir el cabello de este tono sigue siendo el orgullo de muchas (y muchos). ¿Será acaso porque es un "bien" tan escaso que sólo pocos lo poseen de manera natural? Pasan los años, cambian las modas, pero el rubio sigue ejerciendo su magnífico poder de seducción entre hombres y mujeres... Raúl Chacón Soto

Todo un revuelo mundial causó hace sólo algunos meses la noticia de que los rubios naturales se iban a extinguir en unos 200 años. La información, desmentida de inmediato por la OMS -ente al que le habían atribuido la investigación-, e increíblemente difundida sin confirmación por grandes medios como la BBC News, CNN y ABC, se sustentaba en el hecho de que los genes responsables de esos bonitos cabellos color trigo y de los siempre atractivos ojos azules, son recesivos y, por lo tanto, siempre llevaban las de perder a la hora de un emparejamiento con portadores de los dominantes genes de cualquiera de los otros colores del amplio espectro racial que caracteriza a los seres humanos. Que los rubios son minoría, no hay ninguna duda. Y quizás de allí deriva gran parte del poder de seducción que siempre han ejercido entre los demás mortales. La catira o el catire siempre destaca o, por lo menos, llama la atención, y más por estos lados donde lo que abunda son las pieles morenas y los cabellos y ojos negros o castaños en todas sus tonalidades.
No es gratuito, entonces, que el dorado en las sienes haya sido el color del éxito en la última mitad del siglo XX y en lo que se lleva andado del XXI: la mayoría de las actrices más glamorosas, las más envidiadas modelos y las mujeres de los hombres más ricos lo llevan en su cabellera. Si no lo cree, le recordamos algunos nombres de una lista que se pierde en extensión: Jean Harlow, Marilyn Monroe, Meryl Streep, Jessica Lange, Farrah Fawcett, Claudia Schiffer, Sharon Stone, Kim Bassinger, Charlize Theron, Kate Hudson, Madonna, Cameron Díaz, Britney Spears, Pamela Anderson, Heather Locklear, Michelle Pfeiffer, Anna Kournikova, Goldie Hawn, Renée Zellwegger, Nicole Kidman y Gwyneth Paltrow, esta última elegida por los internautas del site Hola.com, como su rubia favorita, por encima de Valeria Mazza; y eso para no hablar de las locales: Roxana Díaz, Emma Rabbe, Camila Canabal, Irene Sáez y Cristina Dieckman, entre muchas otras. Dorado, sin duda, es el color que hace brillar... y si no se nace con él de manera natural, pues se lleva de artificio -como lo hacen varias de las mencionadas en la lista-, al fin y al cabo, qué más da... pregúntenle a Shakira.

Pocos pero rubios. Lo del gen recesivo explica por qué los rubios llevan las de perder al cruzarse con otra raza humana. Es por ello que son minoría en casi todas las regiones del mundo, salvo en los países escandinavos que se han convertido, hoy por hoy, en un verdadero reservorio del preciado color. Gracias a la población que habita por aquellos fríos parajes, no se puede hablar de una segura extinción o, por lo menos, no de que ocurra tan pronto como aquellos informes alarmistas señalaron. Un científico estonio, Richard Villems, ha vaticinado, en ese sentido, que será necesario que se sucedan entre cien y doscientas generaciones para que desaparezcan las rubias sobre la faz de la Tierra -entre dos mil y cinco mil años, para alivio de quienes mueren por una catira-, a menos, claro está, que se favorezcan esos caracteres mediante la manipulación genética, lo que sería un tema de cuidado. Otro investigador, Jonathan Rees, profesor de dermatología en la Universidad de Edimburgo, Escocia, es de quienes opinan que es poco probable que las personas rubias desaparezcan por completo. "Un gen no desaparece a menos de que exista una desventaja en tenerlo. Quizás habrá menos personas rubias, pero no desaparecerán". Y aunque todavía no se tiene certeza de si quedarán muy pocas o sólo las que salgan de una peluquería, de lo que sí se tiene mayor seguridad es de cuándo apareció la primera... y no fue en Alemania, precisamente. En un reportaje dedicado al tema de la pasión por el rubio, publicado en la revista dominical del diario español El Mundo, se señalaba que el primer ser humano rubio del que se tiene noticia en la historia es hoy una momia del año 1800 a.C hallada en el desierto de Taklamakan (China). "Antropólogos han descubierto cabellos de personas rubias que poblaron el sur de Rusia en el siglo VIII a.C y en la frontera entre China y Turkestán en el siglo II a.C. Así pues, Asia y Europa parecen haber sido los primeros focos de vida de esta pequeña civilización". ¿Quién iba a decir que la primera catira tenía los ojos rasgados? Sorprendente es esta revelación que, sin duda, no le hubiese gustado nada a Hitler.

Catiras de embuste. Si no se nace rubio, pues se hace... y es que a pesar de que este color es el menos frecuente por nacimiento, es quizás el más solicitado por aspiración. En las culturas antiguas se encuentran buenos ejemplos de ello. Lo dice El Mundo: "Las prostitutas de la antigua Grecia se teñían el pelo de dorado utilizando barro. Las romanas usaron excrementos de paloma, sebo de cabra y ceniza de haya para imitar el dorado de las mujeres cautivas que Julio César trajo de las Galias; y en el Renacimiento usaron orina de caballo para aclararse el pelo". Afortunadamente, con los años, aparecería el peróxido de hidrógeno, una sustancia a la que las mujeres pronto aprenderían a darle nuevas aplicaciones, por lo que ya en 1867, en París, surgió el primer tinte oficial, que no sería más que agua oxigenada de 10 volúmenes. Desde ese momento, el rubio se hizo más frecuente en las calles, podría decirse que se democratizó; pero, en un sentido nada aleccionador, no pasaría mucho tiempo para que fuera considerado en las sociedades occidentales como símbolo de pureza y de superioridad, algo para lo que contribuyeron, y en mucho, los dictados ideológicos del antisemitismo alemán y soviético y del racismo estadounidense. Dejando a un lado estas nefastas connotaciones por otras más excitantes, curiosamente fue una peliteñida la chica que más contribuyó a elevar el rubio al pedestal que ostenta hoy en día. Norma Jean era una muchacha de cabellos color castaño claro hasta que un buen día, por recomendación de su agencia, decidió probar los tonos platinados. Se convirtió, entonces, en Marilyn Monroe, la rubia con mayúscula. Marilyn no hacía más que recoger el testigo que le dejaban las grandes estrellas del cinematógrafo como Marlene Dietrich, Greta Garbo y Betty Grable -fue la pin up consentida de los soldados estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial-, quienes contribuyeron a inmortalizar la sensualidad del rubio. Todas ellas se quedaron cortas ante la arremetida de Marilyn, la diosa, quien por ¿casualidad? fue la protagonista de una película cuyo nombre lo dice todo: Los caballeros las prefieren rubias. Después de este fenómeno, pasaron algunos años sin grandes estrellas doradas, hasta que llegaron los tiempos de Madonna, la chica material que, también peliteñida, se llegara a conocer como "la ambición rubia". "Aunque a veces me tiña de moreno, reconozco que ser rubia es un estado de mente diferente, tiene una connotación sexual", dijo, y nadie lo puso en duda. Tras Madonna llegaron muchas... Hoy el cine, la música y la televisión (recuerden Sex and the City) están llenos de rubias fulgurantes, muchas falsas, pero fulgurantes...

Jude Law
Leonardo DiCaprio
Sting
Mathew McConaughey
Brad Pitt
David Beckham

No todo son ventajas. Todos están de acuerdo: el rubio es el color al que más personas aspiran. Según el diario Daily Star, el número de falsas rubias está destinado a aumentar, aseveración que sustentan, entre otras cosas, en un estudio que no por menor deja de ser interesante, y es que se ha demostrado, por ejemplo, que las camareras y las chicas que atienden en los bares luciendo largos cabellos de tonos claros, obtienen 20% más de propinas que las morenas. Pero no todo es ventaja para quienes llevan su melena dorada. Algunos aseguran que si bien ese color da juventud, sensualidad y misterio, también puede transmitir una imagen fría, vulgar y poco inteligente. Muchos son los estereotipos que han tenido que soportar las catiras: tonta, frívola, fría, peligrosa.... muchos de ellos han sido explotados en el cine y la televisión, donde abundan despampanantes rubias de minúsculo cerebro o bellezas gélidas de no muy buenas intenciones. La propia Marilyn jugaba con el estereotipo y, como ella, muchas más. Otras actrices, como Catherine Deneuve o cualquiera de las rubias sofisticadas de la galería hitchcockiana tipo Grace Kelly, Kim Novak o Tippi Hedren, eran el mejor vehículo para apostar por la imagen de hielo que esconde un temperamento más bien apasionado. Sobre las rubias se han escrito infinidad de chistes. Uno muy bueno, el que dice que sólo existen dos sobre ellas, porque los demás son historias verídicas. En algunos países ha sido tal la proliferación de este tipo de cuentos, que hasta se han visto obligados a penarlos legalmente, como sucedió en Bosnia-Herzegovina donde recientemente aprobaron una ley que prohíbe publicar y contar chistes sobre mujeres rubias de ojos azules "a fin de contribuir a la igualdad de los sexos y reprimir la discriminación". En el reportaje español se dan cuenta de algunas otras desventajas de llevar el cabello amarillo: "es un tono tan anodino que puede llegar a apagar las facciones y quita personalidad a los rasgos físicos". Problemas que no tienen las morenas, quienes ganan en personalidad y pueden ir sin maquillaje... sólo que pasan más desapercibidas.

En un país tan lindo como este. El caso de Bosnia es más bien una excepción. Incluso en países tan marcados por el mestizaje como Venezuela, el ideal marcado por la belleza blanquecina determina que es lo estéticamente más ambicionado... y deseado. No en balde, una conocida marca de cerveza asocia lo irresistible de su producto a la despampanante figura de una catira anónima; un ser femenino sin rostro, objeto del deseo del venezolano. Otro buen ejemplo se encuentra en el Miss Venezuela, certamen donde prefieren a las mujeres que más se asemejan a ese concepto predeterminado de belleza, aunque no se tenga el color adecuado. Por ello, las chicas podrán tener la piel quemadita y los cabellos negros, pero todo lo demás es igualito a una Barbie rubia, empezando por la nariz. Y lo que no faltan son actrices de televisión con tonos dorados en sus lisas cabelleras. Lo natural es lo de menos. Que a los varones les llama más la atención una melena rubia puede ser una afirmación controvertida. Quizás algunos digan que como morenas se veían mejor, pero tenga usted la certeza de que ellas, las que lo llevan encima, son de las que creen que como rubias se divierten más. l

rchacon@eluniversal.com

 

Chicos de oro
A diferencia de lo que sucede en el lado femenino, no son precisamente los rubios los que predominan en el Olimpo de los más deseados, pero hay unos cuantos que se han ganado -¡y de qué manera!-, su lugar en el grupo. Un rápido vistazo revela nombres: el rubio por excelencia: Paul Newman, James Dean o Robert Redford. Entre los más recientes, Mathew McConaughey, Jude Law y, sin duda, el más resplandeciente de todos, Brad Pitt, quien pronto se verá luciendo sus cabellos dorados como Aquiles, en Troya. Se dice que Pitt es tan cuidadoso con su melena que hasta se escapó un fin de semana en su avión privado a Los Angeles, desde Malta, para ser atendido por el único estilista que le pone las manos encima a su (a)dorado tesoro. Otros ejemplos: Sting, Chris Martin, el cantante de Coldplay y, por estos lados, Luis Miguel. Por sobre todos ellos parece reinar David Beckham. El futbolista inglés se ha convertido en el objeto más deseado por las jóvenes de todas partes del mundo. El favorito de la prensa no se cansa de cambiar de look –trenzas, cortes a lo apache, colas de caballo, al rape–, con una actitud de consciente coquetería, que ha dado lugar a un término nuevo en el mundo de las tendencias: la metrosexualidad; que no es sino la adopción, por parte del hombre heterosexual, de ciertas preocupaciones estéticas que hasta hace poco sólo eran propias del hombre gay. Otros rubios son muy deseados. ¿A cuál prefiere usted?


Ver también en Encuentros:
- 100 años de Salvador Dalí
- "Más fuertes que nunca"

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso
0