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Evidencia esquelética
Max Haines

No muy lejos de donde estaban pescando, los Tidwell vieron lo que parecía ser un hueso saliendo del suelo

Todos conocemos casos de personas que han pasado años en prisión por crímenes que no cometieron. El caso de Bill Wilson es diferente, de alguna forma.
En la primavera de 1912, Dolphus Tidwell y su hijo fueron a pescar al río Warrior en el Condado de Blount, Alabama. No muy lejos de allí mientras lanzaban las líneas, vieron lo que parecía ser un hueso que salía del suelo. Tidwell removió la tierra del área y encontró lo que pensó que eran huesos humanos.
Los restos parecían ser dos esqueletos. Uno era el de un adulto, mientras que el otro parecía ser el de un bebé.
Tidwell creyó que se había topado con un viejo cementerio indígena. Buscó en los alrededores pensando que podría encontrar algunos artefactos indígenas. Al no tener éxito, cubrió los huesos con tierra, usando el mango de una vieja hacha que encontró por allí.
Tidwell y su hijo se llevaron con ellos uno de los huesos como prueba de su inusual hallazgo. Le mencionaron este descubrimiento a demasiada gente. El asunto podría haber quedado en la oscuridad de no ser por un hombre. Jim House recordó que alrededor de cinco años atrás, Jenny Wilson había desaparecido del Condado de Blount bajo circunstancias inusuales.
Jenny y Bill Wilson se casaron en 1900. Se ganaban la vida en una granja y tuvieron tres hijos durante los sietes años de su matrimonio.
Cuando su hijo menor tenía 19 meses, Jenny y Bill tuvieron una pelea fuerte y se separaron. El tomó a los dos hijos mayores, y se fue a vivir cerca, a la granja de su padre. Ella se llevó al bebé y volvió con su familia.
Al poco tiempo, ella desapareció. Nunca se volvió a oír de ella... hasta que los huesos fueron descubiertos por los Tidwells.
Basadas en la evidencia de Jim House y el hallazgo de los huesos, las sospechas apuntaban a Bill Wilson. Fue arrestado y se le enjuició por el asesinato de su esposa.
House contó al jurado sobre la noche en que años atrás, había conocido a Jenny delante de la casa de su suegro, donde estaba viviendo su marido. El estaba buscando unos animales perdidos cerca de la granja de los Wilson. Supo que Bill había iniciado los procedimientos de divorcio de su esposa, y como resultado le había aconsejado a Jenny que sería mejor que ella no entrara en la casa.
Jenny no lo tomó en serio y caminó hasta la cocina mientras House se alejaba. Al día siguiente, volvió a la propiedad de los Wilson, todavía buscando a los animales perdidos. Esta vez House conoció a Wilson.
Cuando comenzaron a hablar de Jenny, Wilson negó que ella hubiera estado en la granja la noche anterior. House bajó hasta el río, donde encontró sangre en algunas rocas.
Según él, nadie había visto a Jenny desde la noche en que ella entró en la casa de los Wilson.
El abogado llamó a un convicto llamado Mack Halcomb al estrado. Había pasado un tiempo en la celda adyacente a la de Wilson mientras éste esperaba su juicio. Aseguró que Ruth, la hija de Wilson, visitaba a su padre en la cárcel. Cuando Ruth estaba dejando a su padre un día, Halcomb asegura haber escuchado decir a Wilson: "Si dices algo, me encargaré de ti cuando salga".
El hermano de Jenny subió al estrado y dijo que reconocía el mango del hacha como la que había visto en la casa de los Wilson años atrás. Más testigos subieron y contaron sobre los malos sentimientos que existían entre marido y mujer.
La defensoría se vengó al hacer admitir a House que odiaba a Wilson. Otros testigos juraron haber visto a Jenny un año después de haber sido supuestamente asesinada por su marido.
La familia Wilson entera juró que Jenny no había visitado la granja la noche en que House dijo haberla visto entrar en la cocina. Ruth, la hija de los Wilson, dijo que las palabras de su padre fueron manipuladas. Aseguró que él le había dicho que la castigaría si no era una niña buena. No hubo ninguna amenaza siniestra implícita.
Luego de examinar los huesos, el doctor J.F. Hanock afirmó que tendrían que haber sido enterrados durante más de 10 años para estar en tal estado de descomposición. Su declaración aseguró que el cuerpo más grande era el esqueleto correspondiente a una persona mayor.
El jurado tenía, entonces, dos versiones distintas para considerar. Llegaron a la conclusión de que Wilson era culpable y fue convicto por asesinato en primer grado. Fue sentenciado de por vida en la prisión del Estado de Alabama.
Mucha gente en la corte no estaba convencida de la culpabilidad de Wilson. Pasaron dos años. Dado las dudas pendientes, el juez que presidía el caso pidió al gobernador del estado que revisara el caso. El juez dijo que el sentimiento contra Wilson era muy fuerte porque había mucha compasión hacia Jenny y el bebé. El sentía que la evidencia real no era merecedora de un veredicto de culpabilidad.
En una declaración sensacional, el doctor Ales Hrdlicka, jefe del Departamento de Antropología Física del Instituto Smithsoniano de Washington D.C., aseguró que los huesos no eran esqueletos completos, sino partes de cuatro o cinco esqueletos. Aseguró que él creía que eran restos indígenas de mucho tiempo atrás.
Muchas personas importantes ahora comenzaron a poner presión sobre las autoridades para liberar a Wilson. Su abogado, J.T. Johnson, estaba convencido de que su cliente era inocente. Contrató investigadores para que rastrearan a Jenny Wilson, y, por supuesto, la encontraron sana y salva, viviendo en Vincennes, Ind. Volvió a Alabama el 8 de julio de 1918.
Luego de pasar un poco más de 31 años y medio en prisión, sometido a tareas forzadas, Wilson fue puesto en libertad.
El Estado lo recompensó con 3.500 dólares por la injusticia cometida en su contra. Era la suma máxima permitida por la ley de Alabama. El dinero se le dio a un juez, quien debía entregárselo a Wilson en cuotas.
Su pésima suerte continuó. Luego de algunos pagos, el juez se escapó con el dinero. Bill encontró al juez y tuvo que invertir 700 dólares en gastos de juicios para recuperar lo que se le debía. Se compró una pequeña granja, pero con su mala suerte, al poco tiempo estaba endeudado y tuvo que abandonarla. El espíritu de Bill estaba por el piso. Lo último que se supo de él fue que estaba trabajando como minero en Alabama. l

Ilustraciones: David Marquez

 
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