| En los ultimos años, la Navidad se ha convertido en una celebración un poco superficial, donde el aspecto material a través del intercambio de regalos, los estrenos de ropa y la abundancia de bebidas, alimentos y adornos en la celebración, le producen un gran estrés a muchas personas. ¿Has pensado acerca de la posibilidad de cambiarle el sentido y el significado a esta fecha para hacerla más esencial y personal? Cada uno de nosotros puede crear un rito de celebración más sencillo y particular, donde los aspectos espirituales y esenciales estén presentes para darnos la oportunidad de fortalecer nuestros valores humanos y conectarnos con el amor y la generosidad. De esta manera podemos compartir con alegría lo mejor de cada uno de nosotros y recuperar el entusiasmo y el optimismo, lo que nos da una mejor perspectiva de la vida. Igualmente, requerimos fortaleza y fe para mantener la confianza, la objetividad, el valor y la serenidad, para afrontar así lo inesperado o lo que ocurra de una manera diferente a lo que esperábamos, de una manera madura
y efectiva.
Se supone que las fiestas navideñas son una época de paz y bienestar para todas las familias, que se reúnen felices y comparten con afecto y alegría. Pero en realidad nuestras expectativas convierten esta fecha en momentos llenos de estrés y ajetreo. Para la mayoría de nosotros, la Navidad termina siendo una época de tensión y presiones, aunque la esperamos con mucha ansiedad, porque hay mucho que hacer para complacer a tanta gente con poco tiempo y dinero.
Este año, una vez más, nos preguntamos qué vamos a hacer para ofrecerle a nuestros seres queridos, una Navidad tan especial como las que recordamos de la infancia. Aquí están algunas claves para que esta fecha sea verdaderamente un tiempo de reunión, celebración y paz.
SE REALISTA. A la mayoría nos gusta la Navidad, pero hay demasiadas cosas por hacer y tan poco dinero disponible, que nos ponemos tensos por toda esa presión. Evita sentirte abrumado y sé bien realista, pues la Navidad no es como aparece en las tarjetas navideñas o en los comerciales de televisión. Las celebraciones deben adaptarse a nuestros recursos, condiciones y capacidades, de manera que podamos disfrutarlas al máximo.
CREA UNA NAVIDAD A TU MEDIDA. Festeja a tu manera y según tus posibilidades. Reúne a tu familia o amigos y planea junto a ellos lo que van a hacer. Haz una lista de quehaceres y compromisos, y evalúa la mejor manera para cumplir con cada uno de ellos; todo depende de lo complejo que sea lo que quieren hacer, así como el tiempo y la capacidad que tengan para lograrlo. Delega y comparte con ellos los pendientes, dispongan fechas para decorar, salir de compras y para preparar las comidas especiales.
DESPREOCUPATE. La Navidad no puede ser una carrera acelerada por falta de tiempo, compra de regalos, estrés y luego frustración. Es un tiempo para el disfrute, compartir, reunirse; para estar más tranquilos y vivir cada momento con intensidad. Proponte hacer algo que en verdad disfrutes y te otorgue placer; evita complacer siempre a los demás. Prepara el desayuno en pijama, coloca música navideña y villancicos para acompañar tu día, conversa con tu pareja o con tus hijos sin afán. Decora el nacimiento con todos, las ventanas y el arbolito. Camina al aire libre, trabaja en el jardín, coloca flores. Compartir tus recuerdos más preciados te ayuda a rescatar el verdadero significado de la Navidad.
SE FLEXIBLE EN CUANTO A LAS TRADICIONES. Escojan la mejor tradición familiar y compártanlas con sus hijos, sin rigidez. Usualmente nos oponemos a las modificaciones de las viejas costumbres, pero a veces hay que ceder y ajustar algunos de los rituales para adaptarlos a las circunstancias y al momento. Lo importante es la participación de todos.
QUE LA NAVIDAD SEA UNA OPORTUNIDAD. Nuestros corazones están abiertos en esta época; incúlcale a tus hijos la importancia de los valores, las buenas acciones y de la generosidad. Recuerdo una familia vecina, cuyos miembros colocaban un papelito debajo de la cuna del Niño Dios, por cada buena acción que realizaran: Por ejemplo: “Ana hizo las galletas”, “Stephanie elaboró una torta”, “Papá colocó los adornos”, “todos compartimos algunos regalos con los niños de la calle”… Y el día de Navidad, colocaban al Niño Jesús sobre los papelitos acumulados y les decían a sus hijos que estos contribuían a que estuviera más calientito, así como más suave su cuna.
SE GENEROSO. Las penas y la soledad se vuelven más intensas en estas fiestas. No hay nada que se compare a hacer algo bueno y desinteresado por los demás. Ayudar en familia a los más desafortunados, contribuye al regocijo navideño. Repartir regalos o dulces a los niños menos favorecidos, puede hacer de las navidades de ellos y de nuestra familia, un momento inolvidable. Muchas veces en esta época, sentimos lástima por nosotros mismos, una gran nostalgia y nos ponemos muy emotivos; esperamos que alguien nos recuerde, o nos invite o se ocupe y haga algo por nosotros. El mejor remedio es dejar de esperar y hacer algo concreto por nosotros y por los demás.
NO ESPERES RECIBIR ALGO. Recuerdo que la mamá de una amiga encargó en una Navidad, para su esposo, una fina colonia importada, muy difícil de conseguir y la empacó con el mejor papel. Y, ¿qué le regaló él? Un vestido verde chillón, que su madre rechazó por ese color, guardando la frustración y el resentimiento que la hacía recordar ese momento.
Sentir que uno no le importa a su pareja, a sus hijos o a sus amigos porque no escogen un regalo significativo o costoso, es doloroso para ellos. Por eso es bueno hablar o investigar sobre los obsequios que cada uno desea recibir y más importante es conocer los que no desearían recibir. Esto garantiza que nadie se sienta decepcionado, incómodo o herido en la noche de Navidad.
OLVIDATE DEL PASADO. Cuando regresamos a nuestro viejo hogar en Navidad, siempre intentamos obtener de nuestros padres el amor, la atención o el reconocimiento, que sentimos que no nos dieron cuando fuimos niños. Y no es raro que nos volvamos a sentir lastimados y frustrados porque no lo conseguimos.
Nunca vamos a obtener de nuestros padres en este momento, lo que no recibimos antes, y a pesar de esto debemos esforzarnos en mantener una buena relación con ellos, sólo que ya no será entre padres e hijos, sino entre adultos. La Navidad es el momento para darle a nuestros mayores, en lugar de exigirles lo que no nos pueden dar. Acéptalos y disfruta el compartir con ellos.
EVITA LAS PELEAS. Reunirnos con nuestros familiares implica enfrentar ciertas realidades y reconocer algunas fallas que existen en nuestras relaciones.
Nunca reacciones negativamente, mantén tu compostura, es posible que los hermanos adultos estén todavía compitiendo por la atención, el reconocimiento y la aprobación familiar; estos sentimientos son naturales, pero deberíamos tratar de olvidar las diferencias y superar los conflictos por estos cinco o seis días que pasaremos juntos.
Esta época del año es para compartir con armonía, recordar anécdotas de la infancia, mirar fotografías, hablar sobre temas intrascendentes, sin críticas, juicios o manipulaciones. Los momentos de verdadera intimidad son fugaces y nuestro error muchas veces consiste en querer que sucedan todo el tiempo, pero, son espontáneos, no se pueden forzar, sólo crear y favorecer un ambiente de paz, amor y armonía.
RECUPERA EL SENTIDO ESPIRITUAL DE LA NAVIDAD. Comparte con tus familiares
o amigos momentos de reflexión, oración o meditación, para aquietar la mente, serenar las emociones y abrir tu corazón al significado espiritual que tiene esta celebración. Rescata algunas de las tradiciones familiares que fortalecieron tu fe.
Si tenemos en cuenta que nuestras parejas, familiares, hijos, amigos, vecinos no están en el mundo sólo para satisfacernos, y que su vida es tan compleja y difícil
como la nuestra, tendremos una mejor actitud y una Navidad feliz.
| Lista de propósitos para esta navidad |
Porque creo en la belleza y en la simplicidad de la Navidad, me propongo:
l Recordar a las personas que realmente necesitan mis regalos esenciales.
l Expresarles mi cariño y aprecio a las personas que quiero de una forma directa y gentil.
l Dedicarme a enriquecer el fortalecimiento espiritual de mi familia. Darle un sentido sagrado a la celebración.
l Envolver todas mis actividades en Navidad con sentimientos de amor, respeto, solidaridad, tolerancia y comprensión.
l Practicar actos de paz y bondad con el círculo de mis familiares y amigos.
¡FELIZ NAVIDAD Y TODAS LAS COSAS LINDAS PARA TI Y PARA TUS SERES QUERIDOS! l
maytte@maytte.com
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