Hugh Jackman
mientras más, mejor
El australiano es uno de los actores más exitosos del momento. Por estos días se han exhibido tres de sus películas en las carteleras locales: El gran truco, junto a Christian Bale, y las animadas
El Pingüino y Lo que el agua se llevó.
En esta entrevista revela que está haciendo un film sobre la vida de Wolverine, su personaje de X-Men,
una producción totalmente
independiente de la taquillera saga
Cindy Pearlman
Foto: Cortesía 20TH Century Fox
“La fama es algo extraño”, dice Hugh Jackman. “Veo a los paparazzi correr continuamente por doquier para tomar fotos. Y, honestamente, aún me pregunto
a quién están retratando. De verdad me volteo a mirar, creyendo que por ahí están Harrison Ford o Jack Nicholson. Pero no es algún otro actor... ¡me están tomando fotos a mí!”.
¿Y por qué no? Este actor australiano, de 38 años de edad y trato amable, es indiscutiblemente una de las estrellas cinematográficas del momento. En 2006 el mundo lo ha visto como Wolverine en X-Men. La batalla final, como un aristócrata sospechoso de asesinato en Scoop, de Woody Allen, y en la asombrosa The Fountain, de Darren Aronofsky —estas dos últimas no han sido estrenadas en el país. Pero esto, por demás, no parece ser suficiente en su currículo: tres cintas de Jackman se suman a las anteriores y se exhiben en las salas locales: el drama del duelo de magos El gran truco, junto a Christian Bale, y las cintas animadas Lo que el agua se llevó y El Pingüino.
“Tampoco es que tengo diez películas estrenadas en el último trimestre, que es lo que he escuchado por ahí”, afirma Jackman riendo, en una entrevista por teléfono. “En realidad hice cuatro cintas en varios años, y resulta que todas se estrenaron el mismo mes en varios países. Sólo espero que yo le guste mucho a la gente, pues me van a ver por todas partes”.
Así las cosas, primero estuvo El gran truco, película ambientada en 1878 que giraba en torno a dos jóvenes magos de teatro (Jackman y Bale) que se volvían enemigos. Su rivalidad impulsaba la carrera de los dos hasta la cima, mientras que cada quien luchaba por exponer los secretos del otro y, con el tiempo, por destruirlo. Dirigida por Christopher Nolan (Batman Begins, Memento), estaba protagonizada también por David Bowie, Michael Caine y Scarlett Johansson.
“Era un elenco ideal para un director ideal”, afirma el actor. “Me encantaba la idea
de que estos dos hombres fueran tan inteligentes y se enfrentaran. El personaje de Christian Bale era mi archienemigo y peleábamos realmente por nuestra posición en el mundo de la magia. Lo que es interesante es que estos hombres habían sido rivales desde su infancia, pero cuando lo que estaba en juego se volvía más grande, las cosas se ponían algo oscuras”.

Foto: Cortesía Warner Bros
Por otra parte, Lo que el agua se llevó es una aventura notablemente más ligera, en la que Hugh asume la voz de Roddy, una rata que se va por la cañería del excusado de su cómodo apartamento londinense, y acaba entre las extrañas criaturas que habitan las cloacas de la capital británica.
“Me encantó la idea de hacer películas animadas como Lo que el agua se llevó y
El Pingüino”, dice. “Yo tengo dos niños que se emocionaron mucho con la idea de que su padre fuera una rata. También tengo un papel menor en la segunda, pues me encantó el guión. Yo interpreto a un personaje muy pequeño llamado Memphis, un imitador de Elvis (Presley)”.
Por amplio margen, la más desafiante de su actual racha de películas es el filme romántico de ciencia ficción The Fountain, de Aronofsky. La cinta abarca mil años y relata tres historias diferentes —pero vinculadas— acerca del amor, la muerte y la espiritualidad.
“Pienso que es extraordinaria”, asegura Jackman. “Así como decimos: ‘Es una película de Kubrick’, Darren Aronofsky es sorprendente porque le pone su propio sello a los filmes. Creo que es el siguiente Kubrick. Si alguien busca el término ‘cineasta independiente’, las suyas son las películas que hay que ver en todos los sentidos”.
“Incluso es un milagro que se haya hecho esta cinta”, agrega el actor. “Es muy romántica. Es una historia de amor, pero no es la historia de amor tradicional”.
El pasado de Wolverine
Después de tres apariciones como el peludo y antisocial Wolverine en las películas X-Men, Jackman está disfrutando interpretar papeles muy distintos. Pero, a diferencia de Sean Connery como James Bond y Christopher Reeve como Superman, él no piensa darle la espalda a su personaje.
“Yo me identifico con el personaje de Wolverine”, admite. “Siempre me puedo identificar con esa sensación de ser marginado. Muchos intérpretes se sienten así. Wolverine es diez veces eso: no conoce su pasado, así que tiene mucho dolor. Pero no hay una sola persona en este planeta que no esconda algún tipo de dolor, que se manifieste de algún modo en su conducta”.
Además, Wolverine ha sido bueno para quien es en la vida real el menor de los
cinco hijos de un contador australiano. Después de obtener un título en periodismo en la Universidad de Tecnología de Sydney, estudió en la Academia de Artes Interpretativas de Australia Occidental. La primera oportunidad de Jackman en las pantallas le llegó con la serie de la televisión australiana Correlli (1995), donde conoció a la que sería su esposa, la actriz Debora-Lee Furness. También obtuvo
algo de experiencia en musicales, interpretando a Gaston en The Beauty and the Beast (1995), y a Joe Gillis en Sunset Boulevard (1996), las dos en su país natal. Después viajó a Londres para interpretar a Curly en la reposición de Oklahoma! (1998) a cargo del Teatro Real Nacional.

Un par con encanto:
Christian Bale y Jackman
Foto: Cortesía Warner Bros
La Rata Roddy
tiene su voz
Foto: AP/AFP

También es Memphis
en El Pingüino
Foto: Archivo
Pero el cine fue una puerta cerrada para él hasta que Dougray Scott se vio obligado a salirse de X-Men (2000) y el director Bryan Singer lo reemplazó con Jackman en
el papel de Wolverine.
¿Qué entrenamiento se requiere para convertir a un actor de canto y baile —actualmente, Jackman está de gira por Australia con su exitoso espectáculo
The Boy from Oz, interpretando a Peter Allen— en una máquina asesina mutante, imparable y armada de filosas navajas?
“Si usted entrara al gimnasio, ni siquiera reconocería mi personalidad”, dice Jackman riéndose. “Cuando me entreno escucho música heavy metal rabiosa y la pongo al volumen más alto. Siempre estoy dando gritos y alaridos”.
Los productores de las películas de los X-Men juran que X-Men. La batalla final, efectivamente, será la última del equipo de mutantes, pero Jackman está preparándose para producir y estelarizar su propia cinta, derivada de aquellas y de las que sería el antecedente, explica. El libreto está en su tercero y último borrador.
“Voy a hacer una película sobre Wolverine —comenta— porque todavía hay mucho que decir sobre este personaje que me gusta tanto. Lo considero en cierta forma como Mad Max. Todavía hay que saber qué es lo que lo motiva. Todavía no se sabe todo acerca de él, se lo aseguro”.
Pero los fanáticos de la serie no deben esperar ver a Cyclops, Rogue, Storm o al resto.
“No es mi intención convertir la película sobre Wolverine en X-Men 4”, asegura Jackman. “Eso sería aprovechar la conexión, y no tengo necesidad de hacer esta película desde el punto de vista financiero: tengo más dinero del que necesito. Quiero hacer esto en forma creativa, y siento que es vital narrar sólo la historia de Wolverine. Dicho eso, tampoco descarta absolutamente la aparición de uno o dos de los demás mutantes como invitados.
“No voy a dejar afuera nada —afirma—. Especialmente en lo que se refiere a que vengan algunos de los X-Men”.
En cuanto al plano familiar, Jackman y Furness tienen dos hijos, Oscar, de seis años, y Ava, de uno. El dice que Ava ha significado un gran cambio en su vida.
“Es muy diferente ser padre de una niña que de un niño. Yo soy hombre y sé lo que a él le va a pasar en la escuela y con las chicas. Pero con mi hija, la retengo y pienso que no voy a permitir que se enfrente a nada malo en la vida. Pero los dos son maravillosos y para mí son una bendición”.
Es por sus hijos que Jackman y Furness viven en Nueva York, en lugar de darse la gran vida en Hollywood.
“Ser el hijo de Wolverine es una carga pesada para cualquier niño”, afirma Jackman. “En Los Angeles sería horrible. Todo sería: ‘Mi papá es tal y tal y tu papá es Wolverine”. l
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