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Verdades y mentiras

l La película se filmó íntegramente en estudios de Hollywood. La gente creía que se había rodado en Marruecos y muchos, cuando iban a ese país, buscaban el café de Rick. Por esta razón las autoridades marroquíes tuvieron que construir dos cafés para que los turistas se sintieran satisfechos.
l El tema As Time Goes By no fue creado para el filme. Era una canción semidesconocida que había sido compuesta diez años antes de que se hiciera Casablanca.
l La frase "Play it again, Sam" ("Tócala otra vez, Sam"), nunca es pronunciada en la película. Ilsa dice: "Play it once, Sam". La frase se hizo famosa por una película de Woody Allen, donde el actor y director interpreta a un joven que quiere emular a Bogart para mejorar su suerte con las mujeres.
l En todas las escenas en que aparecen Bogart y Bergman juntos se utilizó una plataforma para encaramar al actor, pues este medía 1,60 metros, veinte centímetros menos que su compañera.
l Warner distribuyó una nota de prensa donde anunciaba a Ronald Reagan como el actor que interpretaría a Rick. La historia no sería la misma, sin duda.
l El costo total del film fue de 869.400 dólares. Lo que deja en claro que no se necesita tanto para hacer obras maestras. Por lo menos en lo que se refiere a dinero.
l La película está basada en una obra de teatro no estrenada que se llama Everybody Comes to Rick's, escrita por Murria Burnett y Joan Allison. La Warner pagó 20 mil dólares por adquirir los derechos. El nombre de la pieza lo dice, literalmente, el capitán Renault al dar la bienvenida al mayor Strasser del Tercer Reich.

Casablanca cumple 60 años
Raúl Chacón Soto
El tiempo no ha hecho más que confirmar la grandeza de una película que para algunos no era más que un melodrama secundario, pero que siempre aparece entre las mejores de la historia del cine. Por algo muchos de sus admiradores son verdaderos fanáticos.

La primera vez que sus imágenes sorprendieron al público fue en Nueva York, en una función para la prensa celebrada el día de Acción de Gracias (el último jueves de noviembre) de 1942. Al año siguiente, sería estrenada oficialmente en Estados Unidos, logrando un gran éxito de público y de crítica. Los tres premios de la Academia que se adjudicaría ese mismo año (Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión) poco dicen del verdadero revuelo que, con el tiempo, causaría entre los conocedores, quienes no dudan en calificarla como una de las mejores de todos los tiempos, omnipresente en cuanto listado se dedique a la excelencia en el cine. Casablanca, a sus 60 años, sigue despertando pasiones y ocupando un sitial que, según algunos, resulta excesivo para un melodrama; objeción que otros -la gran mayoría-, desdeñan, encontrándole, cada vez que la ven, más virtudes que justifican cualquier reconocimiento.
Poco se imaginarían sus creadores el lugar que la historia le tendría deparado a su obra. El director, Michael Curtiz, de origen húngaro, no era precisamente de los mejores en aquella época. Los guionistas, Julius y Philip Epstein y Howard Koch, no sólo vieron su trabajo revisado por otros cuatro escritores, sino que tuvieron que realizar constantes alteraciones en la marcha. Cuentan que ni siquiera los actores sabían cómo terminaría aquella historia... y todo en medio de una producción un tanto caótica. El emotivo y maravilloso final de la película, tantas veces recreado, fue, entonces, decisión de última hora. ¿Quién lo iba a decir? En palabras del crítico Andrew Sarris, fue "el accidente más feliz de los accidentes felices". Tenía toda la razón.
Las acciones, para quien no la haya visto, se desarrollan en Marruecos, durante la II Guerra Mundial. A Casablanca llega un líder de la resistencia de nombre Víctor Laszlo (interpretado por Paul Henreid) con su esposa Ilsa (la bellísima Ingrid Bergman). Ambos buscan los salvoconductos que les permitan escapar de la amenaza nazi. Por azar, Ilsa visita el Rick's Café Americain. El local es propiedad de Richard Blaine (Humphrey Bogart en uno de sus mejores papeles), mejor conocido como Rick, el hombre con quien sostuviera un apasionado romance en París y a quien abandonara por desconocidas razones. El encuentro, como era de esperarse, reaviva la pasión, pero pondrá a prueba los valores de cada uno de los personajes. Esta historia de amor en tiempos de guerra está llena de memorables escenas, en las que destacan una cuidada dirección y la elección de un inmejorable apoyo musical que estuvo a cargo de Max Steiner. Por sobre todo ello, brillan los actores seleccionados para los roles principales. Ingrid Bergman y Humphrey Bogart alcanzaron una popularidad envidiable y razones tenían para que así sucediera. Resulta muy difícil imaginar a otros intérpretes en esos papeles, y menos a Ann Sheridan y todavía mucho menos a Ronald Reagan (como se corrió el rumor que muchos han desmentido) para los papeles de Ilsa y Rick.
Quizás quienes alegan que la película ha sido sobrevaluada tengan sus razones, pero lo cierto es que poco podrán hacer para convencer a quienes no se cansan de ver, una y otra vez, los rostros de Bergman y Bogart en esa historia de un amor perdido. A quienes siempre se emocionan cuando Ilsa, sin saber que Rick se encuentra en el bar, le dice al pianista que toque As Time Goes By, la canción que recuerda su amor: "Play it again, Sam"... aunque lo que en realidad dijera fue: "Play it once, Sam... for old time's sake"...

Fanáticos como pocos
Luiz Carlos Neves
Escritor, dramaturgo
Tenía menos de doce años cuando vio Casablanca por primera vez en su pueblo natal, Muzambinho, en Brasil, pero realmente quedó enamorado de ella cuando la volvió a ver en la Cinemateca de Belo Horizonte. "En un primer momento, lo que más me impresionó fue la discusión de un tema político en un melodrama, quizás porque nosotros vivíamos una dictadura en Brasil. Posteriormente fui descubriendo otros elementos. El primero de ellos: el interesante tratamiento del cinismo. Hay personajes extremadamente cínicos: Rick, quien lo es ante la vida, la política y hasta se autodefine como de profesión borracho; Renault, el comisario francés, quien está sólo para hacer dinero; y Ferrari, el dueño del otro bar, quien no tiene escrúpulos para intentar comprar al pianista... El otro elemento son las historias de amor, porque son dos. Es un triángulo. Para mí, una de las mejores escenas es cuando Ilsa se va entrevistar con Rick, a sabiendas de que ya no le van a entregar el salvoconducto, y lleva consigo, incluso, una pistola. Allí se cuenta la historia de una ruptura y de la elección por su otro compañero, por la política... esta escena es tan buena que se ha utilizado para presentar audiciones". Y Neves muestra con satisfacción un libro, Film Scenes for Actors, que reúne diálogos famosos que se han utilizado con esos fines, en el que, efectivamente, aparece ese encuentro entre Rick e Ilsa. No es este libro lo único que posee en relación con Casablanca. También tiene una publicación donde aparecen todo el guión y los fotogramas de la película y una muy completa biografía de Humphrey Bogart. El video original no falta, regalo de su esposa, pero ya son tantas las veces que lo ha reproducido, que ha tenido que volverlo a grabar. "A veces invito amigos que no la han visto, para analizarla en detalle. Yo le he enseñado la película no sólo a intelectuales, sino a obreros, a estudiantes... para que la vean desde su perspectiva". Recuerda un incidente curioso que tiene que ver con el mito que rodea al film: "Me encontraba en Lisboa, en un Congreso de Literatura en la Fundación Kalouste Goulbenkian. En mi mesa empezamos a hablar de Casablanca. Una persona que estaba al lado se mostraba demasiado curiosa hasta que ya no resistió y quiso intervenir. Dijo que había participado en la filmación y contó su historia: 'Fue filmada en Tánger. Yo era niño y allí estuve con Ingrid Bergman, con Humphrey Bogart. Yo estaba al lado del equipo de filmación y desde entonces me enamoré de la película por razones muy personales'. Todos estaban sorprendidos. Y yo no tuve el valor de desmentirlo, porque Casablanca fue filmada toda en estudio, en Hollywood. Nadie se iba a ir a un país en guerra para producir una película. Todo lo que dijo era mentira, y yo preferí callarme".

Héctor Pérez Marcano
Dirigente político
La ha visto "quizás más de cien veces", pero en realidad hace tiempo que perdió la cuenta. La primera ocasión fue en 1943, el año cuando se estrenó al público. "Estaba muchacho. Ya desde esa época me gustó, pero no tenía la capacidad intelectual para apreciarla como después lo haría". La película tiene varios elementos que le atraen: "Está lo de la lucha de la resistencia contra la dominación nazi, donde un aventurero termina uniéndose a una causa noble. Tiene una música excelente. La atmósfera toda es de mucha magia y envuelve un romance extraordinario... y ese final estupendo que implica un cierto suspenso, característica que después sería explotada en otros filmes. Además Bogart es uno de los grandes". Este gran admirador de Casablanca lo es todavía en mayor grado del legendario Humphrey Bogart. De hecho, los únicos afiches que adornan su habitación son los de la cinta y varios del actor. En su casa también guarda con orgullo la versión en inglés de la película, y toda la música y los diálogos contenidos en un CD. "Me puse a perseguir en las tiendas de discos la versión original de As Time Goes By (quizás uno de los temas románticos más famosos en la historia del cine) hasta que la conseguí". No importa el número de veces que la haya visto, no lo piensa dos veces a la hora de un nuevo disfrute, incluso cuando otras responsabilidades le llaman: "Una vez estaba en Chile asistiendo a un evento internacional y me enteré por la prensa que la estaban pasando. Yo tenía una reunión muy importante a la que iría el jefe del partido comunista de ese país. No fui a la reunión para ver la película que, por cierto, la estaban dando con otra que también me gusta: Zorba, el griego. Vi las dos". Así como en Chile, la ha visto en España, en Uruguay, en Argentina y donde quiera que se le presente la oportunidad. "Cada cierto tiempo la veo", dice, y se le cree, pues no de otra forma se llega a las cien. Son muchas las escenas que le gustan, en especial, las que se desarrollan en el casino y aquella célebre cuando Ilsa, el personaje interpretado por Ingrid Bergman, pide que le toquen su canción de amor. "Cuando ella llega al bar, y no sabe que él está allí, y le pide a Sam que toque de nuevo As Time Goes By, y él no quería tocarla, y en ese momento llega Bogart y se da cuenta de que ella está allí...", rememora con emoción quien no lo duda un instante al afirmar que sí, que, de todas, esta es la película que más le ha gustado en su vida.



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