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Caracas Roja Laboratorio
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Nueva danza venezolana
Cuerpo en construcción
Entorno y emoción sostienen la inacabable
pesquisa de la danza contemporánea en Venezuela, perforando
la ruda cotidianidad en beneficio del espíritu. Conozca los
novísimos nombres de un sector reconocido por su calidad
y entrega. José Antonio Blasco.
Fotos: Julio Lozano
Finalizaban los años cuarenta y la modernidad
aún no era un concepto aplicable a la danza en Venezuela,
donde lo académico sólo reconocía al ballet
clásico como un bien social y elitesco. Pocos pudieron intuir
en 1948 la fuerza y arraigo que en nuestro país lograría
la danza moderna con la llegada del bailarín mexicano Grishka
Holguín, iniciando el nacimiento de un discurso provocador
por su adhesión a la libertad como principio absoluto. Comenzaba
un episodio que rápidamente nos ubicaría en la escena
internacional con personalidad y sello propio: en Venezuela el experimento
corporal sobrevive a las oscilaciones políticas por talento
e identidad. El riesgo creativo que nos distingue en el mundo es
la virtud cardinal que las nuevas generaciones de artistas locales
esgrimen en la faena hacia la consolidación de sus proyectos,
enramados con los sonidos ambulantes de la cotidianidad, confeccionados
sobre la sugestiva mixtura de una globalización improvisada.
Cuatro propuestas referenciales indican las cercanías y diferencias
que arman el entramado de la novel coreografía nacional,
aguerrida, diversa, fascinante.
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Zonados
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Peatones, poetas.
Caracas Roja Laboratorio surge en el año 2000 de Hilse León
y Rafael Nieves, dupla conectada íntima y profesionalmente
a fuerza de tanto deseo revelador. En la mutua percepción
de la realidad identifican su vínculo más sólido
a desplegar en el movimiento, donde han cimentado atajos de conciencia
y acción. Es la calle la causa y el destino más inmediato
de una labor confeccionada a pulso de emoción y sentir, atentos
al respeto que exige lo público, el espacio de todos. "Elaboramos
nuestras creaciones -apunta Nieves- desde la perspectiva del peatón,
y eso es un valor, si consideramos el riesgo que sugiere. Dejamos
de observar con distancia la violencia y la voracidad de nuestras
calles para elaborar un discurso más comprometido y con efectos
mucho más inmediatos. Deseamos imbuirnos en el universo de
la calle y darle poesía y sustento técnico a nuestro
nivel". Alimentada por los extremos de lo cotidiano, Caracas
Roja Laboratorio redimensiona su nexo con la danza contemporánea
en sintonía con el presente gracias a un gesto plural en
forma y contenido, aderezado con los ritmos urbanos del rap, reggaeton,
breakdance y capoeira. Herederos y protagonistas, hacen un balance
del despliegue de la danza nacional: "Está en gestación
un movimiento que tiene como antecedente décadas de investigación,
y nosotros somos el producto de toda esa información. En
cada salón activo de danza se conjugan prácticamente
los mismos elementos del pasado pero de manera diferente e independiente.
Tenemos suficiente formación como para formar un discurso
caraqueño, o quizás venezolano, de danza. Defendemos
la capacidad como individuos de revalorizar nuestra relación
con el entorno y nuestra libertad creadora, de vida, de espíritu.
Libertad que mantenemos trabajando".
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Agente libre
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En resguardo del futuro.
Agente Libre reconoce en la ciudad, la soledad, la herencia cultural,
la mujer y el ritmo, los factores externos de su incentivo creativo.
Félix Oropeza, autor desde 1999 de esta compañía,
reserva al cuerpo la esfera íntima de la creación,
zona de entendimiento donde confluyen el entorno, la realidad y
el contexto histórico: "El ideal del cuerpo que danza
es una construcción mágico-simbólica que trasciende
la figura del ser cotidiano e impone una imagen de cuerpo fuerte,
sensual y hermoso. Esta acción se afina según su ubicación
y conformación en lo social, estableciendo una multiplicidad
de formas y posibilidades que establece y eterniza patrones corporales
que institucionalizan al movimiento y, por consecuencia, la danza
misma". El desarrollo de proyectos integrales referidos a la
formación de recursos humanos para la danza, la investigación
y creación de obras coreográficas fundamentadas en
nuestra realidad sociocultural estructuran el objetivo principal
de Agente Libre, la cual difunde su trabajo sin limitaciones técnicas,
prefiriendo el dominio de espacios no convencionales como prioridad.
"Tras cincuenta años de historia -aclara Oropeza- si
bien se cuenta con algunos logros significativos como la fundación
y funcionamiento del Instituto Universitario de Danza, ahora el
reto es que los profesionales de la danza -egresados o no de esta
institución- dispongan del reconocimiento del estado venezolano
y de la sociedad, reconocimiento expresado en políticas de
protección y bienestar social, en infraestructura adecuada
para la formación, creación y desarrollo de la disciplina,
y la proyección de ésta en el contexto internacional".
Al son de la vida. En
la voluble superficie de la danza donde la experimentación
es premisa natural, Zonados resalta por su poca fidelidad a cualquier
línea conceptual que abarque lo musical, la concepción
del movimiento mismo y la conformación del elenco. Mariángel
Romero, bailarina egresada del Instituto Superior de Danza y docente,
explica la personal configuración de su proyecto desde el
año 2002: "Zonados es una fusión de lenguajes
como capoeira, acrobacia aérea y en pareja, yoga, contact
e improvisación. Si algo me interesa ahondo en ello y lo
involucro dentro del proceso creativo sin importar lo que resulte.
Trabajo con intérpretes que no tienen formación académica
en danza pero que quieren incursionar en el movimiento y están
dispuestos a bailar al son que le toquen. Ellos me sirven como puente
comunicacional con otros sectores del arte y de la sociedad".
Tal sentido de apertura y pluralidad resulta una consecuencia directa
de las condiciones que su entorno más inmediato le provee:
"Venezuela ya no es el país de la abundancia en donde
todo era otorgado sin el mayor sacrificio; a los jóvenes
creadores nos ha tocado trabajar muy fuerte para llevar a cabo nuestros
proyectos. Caracas es un incentivo continuo pues en ella suceden
tantas cosas que es imposible no percatarse. Personalmente me afecta
demasiada violencia o la poca tolerancia entre la gente, y esto
me sirve de impulso y motor artístico. Me encanta esta ciudad
donde los artistas siempre están proponiendo sin dormirse
en los laureles, lo que estimula hacia la investigación".
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Danzarines
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El tributo del placer.
Inusual en un ambiente dominado por adultos, Danzarines asombra
por su facultad de asumir la danza contemporánea infantil
con potencia y profundidad. Cuarenta niñas, ubicadas en tres
niveles de aprendizaje y experiencia, profesan una hermosa pasión
por el cuerpo, dirigidas por la joven bailarina Yolén Díaz,
fundadora, guía y cómplice de tal aventura escénica
gestada en Mérida. A esta especie de hermandad femenina,
fundada en el año 2000, la resguardan los padres y representantes
que entienden, unánimemente, la importancia de este propósito
donde todo es novedad, ensayo y disfrute; en Danzarines es palpable
la disciplina desde el goce, es un rincón vital que armoniza
inocencia con mística profesional. "Por tratarse de
un proyecto dirigido a niños y adolescentes, se inserta en
el objetivo estratégico de la cultura para la construcción
de una nueva ciudadanía, fortaleciendo el potencial humano
a través de la creatividad, el desarrollo integral y, por
supuesto, el trabajo corporal. Danzarines pretende ser una referencia
de la estructuración que se puede lograr con talentos infantiles
a través de la formación y puesta en escena casi simultánea".
Solidaridad, convivencia, realización y placer como derechos
irrenunciables conforman la receta artística de este colectivo
cuyo referente social no permanece ajeno al devenir del país,
de donde toma, inconscientemente, precisa Yolén Díaz,
pautas de impulso coreográfico que en los maleables cuerpos
de sus precoces protagonistas adquieren matices de ensoñación.
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| Instancia
de libertad |
Categórica influencia en la escena
nacional, Acción Colectiva se acerca a su segunda década
de existencia bajo la confluencia de herramientas y mecanismos
expresivos en torno al cuerpo. ¿Danza Teatro? ¿Neoexpresionismo?
¿Teatro Físico? Julie Barnsley -la inglesa que
llegara a Venezuela luego de terminar su formación académica
en la prestigiosa escuela británica The Place- obvia
tipificaciones al materializar físicamente su desasosiego
más primario, por lo que en 1985 convoca a Carlos Orta
y Luis Viana para fundar un espacio de interacción y
búsqueda. Casi veinte años más tarde explica
el porqué de su estancia infinita en el país:
"En Venezuela no existe la supresión y subvalorización
de las energías instintivas y emocionales presentes en
otros pueblos. Vengo de un país muy pragmático
y lógico, y he trabajado en Estados Unidos, donde el
cuerpo está educado como una gran máquina para
la producción y
el consumo. Existen grandes bailarines en todos los países,
pero en términos generales la libertad, agilidad y habilidad
psicofísica del trabajo corporal en Venezuela es mayor.
Creo que esto se debe a varios factores: la gran mezcla de razas
que constituye la sociedad venezolana, las energías que
subyacen y emiten sus incomparables paisajes naturales, y la
falta de insistencia en la sociedad de condicionar a su gente
para delimitar su sentir y
pensamiento". El Caribe también le brindaría
a Barnsley el amor de Alirio Palacios,
artista plástico con quien aprecia la luz y el valor
de las formas rebosadas
de contenido, las mismas que comunica como notable maestra e
intérprete, eterna discípula y traductora de lo
corporal. |
AGRADECIMIENTOS: FUNDACION CULTURAL
CORP GROUP, LIC. BETSY CACERES. FUENTE DE SODA EL LEON
Ver también en Encuentros:
-
Angel Sánchez. Un venezolano en Nueva York
- TV extrema. Reconstrucción
total con cirugía plástica
- Shumacher. Todopoderoso
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