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Fuente: Psychology Today.
Derechos de El Universal.
Traducción: José Peralta
El hecho demográfico concreto de que cada día más personas pasarán una mayor parte de su vida adulta sin una pareja está convirtiendo rápidamente la soltería en un destino deseable en lugar de una estación a medio camino acosada por la ansiedad. Bienvenidos al mundo profusamente diversificado de los solteros actuales. Jillian Strauss
Durante 23 años —toda su carrera—, Bella DePaulo forjó una excelente reputación como la experta a consultar en el tema del engaño y la práctica de mentir que realizamos a diario en nuestra vida social. Ha publicado decenas de artículos, ha escrito numerosos capítulos y ha encontrado un hogar profesional permanente en la Universidad de Virginia. Al mismo tiempo, DePaulo establecía una red de amistades y una vibrante vida intelectual, además de viajar extensamente y disfrutar de la vida en general como un ser humano soltero y sin vínculos. Siendo una psicóloga dedicada a la investigación, también comenzó a recopilar información sobre las actitudes relativas a los solteros en Estados Unidos.
Dos años atrás se dirigió al oeste de su país durante su año sabático. Le gustó tanto esa zona que decidió quedarse. “Decidí arriesgarme a escribir un libro sobre solteros y no buscar un empleo de tiempo completo”, comenta. Se registró como profesora visitante en la Universidad de California, en Santa Bárbara, donde dicta un curso ocasionalmente.
Sacrificó su estatus, siguió su pasión y dio un enorme salto profesional y personal hacia lo desconocido. “Nunca habría podido considerar esto si hubiera sido parte de una pareja —dice DePaulo—. Incluso ahora, no estoy segura de si esto me beneficiará. Pero en un matrimonio habría sentido que no estaba cumpliendo mi parte a cabalidad”.
La vida que ha escogido DePaulo ejemplifica un trascendental cambio en el lugar que ocupan los solteros y las solteras en la cultura de cualquier país —en las vidas que llevan, en la forma en que otros los ven y, más profundamente, en la forma en que ellos y ellas se ven. No sólo son los solteros el segmento de la población que crece más aceleradamente en países como Estados Unidos, sino que también los ciudadanos de esta nación pasarán una mayor parte de su vida adulta, más que como casados, sin pareja. Ese hecho demográfico concreto está convirtiendo rápidamente la soltería en un destino deseable en lugar de una estación a medio camino asediada por la ansiedad; un signo de independencia más que un estigma de vergüenza; una oportunidad de desarrollar una variedad de relaciones en lugar de poner todos los huevos emocionales de la persona en una misma canasta.
“La soltería ya no es un estado a superar lo antes posible”, señala la historiadora social Stephanie Coontz. “Tiene sus propias recompensas. El matrimonio ya no es la puerta de entrada a la edad adulta. Para la mayoría de la gente es el postre, deseable, pero ya no más el plato principal”. Las personas aún pueden estar ansiosas por conocer a una pareja con la cual pasar un largo período de sus vidas, pero están mucho menos desesperadas, agrega. Cada vez más frecuentemente, los individuos están encontrando que la soltería es preferible a estar en una relación insatisfactoria. De hecho, la posibilidad de la soltería como un estilo de vida factible pone notablemente de relieve un descubrimiento que está emergiendo lentamente de montañas de datos de las ciencias sociales: que ni la vida en pareja ni como soltero es un boleto automático a la felicidad; mucho depende del logro de significativas metas de vida y de la calidad de la relaciones que establece la persona.
Nuevas mayorías
Aunque las encuestas muestran que los hombres comienzan a aceptar la idea del matrimonio, las mujeres están cada vez más en una posición financiera, emocional y laboral adecuada para sopesar cuidadosamente todas las trampas que vienen con la institución. Debido a que están más conscientes de las desventajas —las mujeres aún se ocupan más de las faenas del hogar y del cuidado de los niños—, cada día están menos dispuestas a “escoger una opción que viola su sentido de justicia”, opina Coontz.
Los hogares de parejas casadas han dominado el paisaje demográfico estadounidense desde la fundación de ese país. En la década de los años 50, según la oficina del censo de EEUU, conformaban 80 por ciento de todos los hogares. Pero hoy constituyen sólo 50,7 por ciento de los hogares. En cualquier momento, 86 millones de solteros (sólo en el vecino del Norte) definirán la nueva mayoría; algunos estarán solos por decisión y otros porque no tienen opción. Aunque muchos buscan activamente al hombre o la mujer perfectos, muchos también llevan vidas plenas, lo cual incluye tener hijos. Actualmente, los estadounidenses no casados constituyen 42 por ciento de la población activa, 40 por ciento de los compradores de viviendas y 35 por ciento de los votantes. Incluso hay una festividad oficial denominada la “Semana Nacional de los Solteros”.
Sagrada “matrimoniomanía”
DePaulo considera que el creciente número de solteros es la fuerza oculta que impulsa lo que ella denomina “matrimoniomanía”, la glorificación del matrimonio y, particularmente, la obsesión cultural con las bodas. “Los estadounidenses se sienten inseguros sobre el lugar del matrimonio”, comenta. “Ya no parece ser el único camino a la felicidad”.
Incluso en momentos en que la soltería se convierte en la norma de facto, la gente que decide vivir sola se mantiene en un estado de confusión en torno a sus propios motivos debido a una cultura que se aferra al estándar del matrimonio. Típicamente, indica DePaulo, a los solteros les dicen que son egoístas por ir tras sus propias metas de vida. Si usted es soltero o soltera y tiene un magnífico trabajo al cual le dedica una gran cantidad de energía, por lo general le dicen que su empleo no le devolverá el amor. Por supuesto, siempre se sospecha que los solteros son los grandes perdedores en el juego del amor. Pero principalmente les dicen a través de comerciales, imágenes y artículos interminables que nunca serán “realmente” felices ni se sentirán plenamente realizados a menos que se casen.
“El campo de batalla ahora es psicológico”, señala DePaulo. Hoy, las mujeres solteras tienen oportunidades laborales, independencia económica y libertad reproductiva. “Las cosas sobre las cuales se puede legislar ya están legisladas”, destaca. “La última gran estrategia para mantener a las mujeres en su lugar es recordarles que son incompletas. Incluso si usted piensa que es feliz, el mensaje que se trata de transmitir reza que usted no conoce la verdadera felicidad”. Hay una gran necesidad de un nuevo punto de vista sobre los solteros.
Sin embargo, se ha avanzado un largo trecho desde el siglo XIX, cuando las mujeres no casadas eran tildadas de solteronas y relegadas a un estatus inferior. En la década de los años 70, la soltera Mary Tyler Moore se metió en el corazón de los estadounidenses gracias a sus ambiciones profesionales y sus sueños de independencia. Hoy, figuras prominentes de la televisión llevan una vida tan activa que, al igual que sus semejantes de la vida real, a veces se muestran ambivalentes sobre el matrimonio. Una ejecutiva de contabilidad de 26 años lo expresa de la siguiente forma: “No necesito un hombre en mi vida. No necesito ni quiero una relación porque me falte algo. Quiero (una relación) sólo porque me aporta o me enriquece”.
La noción de que los solteros son todos solitarios y llevan una vida miserable es un mito, un mito que desaparece lentamente —aunque en ningún lugar más lentamente que en la psiquis de los propios solteros. Hay innumerables solteros que llevan vidas de “satisfacción secreta”, insiste DePaulo. “Les gustan sus vidas, tienen amigos, viajan, etcétera; sin embargo, lo único que escuchan a su alrededor es que no se es feliz a menos que se tenga una pareja. Creo que es difícil para la gente soltera reconocer plenamente o decir a otra persona: ‘Soy feliz. Me gusta mi vida’. Ni siquiera es parte de nuestra imaginación cultural que alguien pueda ser soltero y quiera serlo”.
La realidad hoy es que ser soltero es una situación manejable y brinda libertad, dice Ellen McGrath, psicóloga clínica que preside el Bridge Coaching Institute, de Nueva York. “Podría ser la mejor opción”.
Al mantenerse soltera, una persona tiene más probabilidades de desarrollar lo mejor de sí, dice DePaulo, cuyo libro Individualizados: cómo los solteros son estereotipados, estigmatizados e ignorados, y aun vivir felices por siempre, será publicado en noviembre de este año. “Me siento con mucho dominio emocional al ir detrás de lo que es significativo para mí, incluso si ello es arriesgado. Cuando eres soltero o soltera, tienes más oportunidades de hacer lo que te parece adecuado sin mirar a la otra persona en busca de aprobación”.
El paradigma cambió
Mucha gente soltera se puede sentir tan satisfecha por estar sola que afirma que no
tiene deseos de buscar una pareja. En un reciente sondeo realizado en Estados Unidos,
55 por ciento de 3.000 personas solteras
indicó que no está en una relación que
implique un compromiso y no tiene un interés activo en buscar un compañero o compañera para el romance. Es difícil saber si estos
solteros algún día querrán a alguien especial
en sus vidas, si vacilan en admitir que desean
una pareja o si realmente están satisfechos ante
la perspectiva de estar permanentemente sin pareja; sin embargo, estar solo hoy en día ya no es necesariamente la opción obligada porque no se consigue pareja, como se nos enseñó a la mayoría.
En su extensa experiencia como orientadora de mujeres y hombres solteros, McGrath ha encontrado que un primer paso necesario para que acepten su estatus es reconocer su propia mentalidad. “La tradición nos indica que debemos ser parte de una pareja. Hubo un tiempo en que ello podría haber sido necesario para la supervivencia, pero ése ya no es el caso. Los solteros deben actualizar activamente sus archivos mentales, a fin de comprender que no estar casado es una opción tan válida como estar en una pareja”.
Hoy, las mujeres especialmente tienen todo lo que necesitan para llevar una vida independiente. No avergüenza tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Pueden tener sexo sin tener hijos, y tener hijos sin tener sexo. Pueden ser autosuficientes financieramente y comprar casas.
No obstante, la socióloga E. Kay Trimberger ha encontrado que tener un verdadero hogar es algo crítico para el psiquismo de los solteros. “Poseer una casa propia es un fuerte valor cultural”, señala Trimberger, profesora emérita de la Sonoma State University, en California, quien realizó un seguimiento a 27 mujeres solteras durante un período de diez años. Ser dueño de su residencia hace que los solteros se sientan independientes y seguros, señala en su libro publicado en 2005, La nueva mujer soltera.
Un agente de bienes raíces opina: “Las mujeres solteras están retrasando el matrimonio, pero no los bienes raíces”. Después de las parejas casadas, las solteras constituyen ahora el mayor segmento de compradores de viviendas —21 por ciento en 2005, un incremento frente a 18 por ciento el año anterior. En contraste, los hombres solteros conforman nueve por ciento de quienes adquieren casa, según un reciente sondeo de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios de EEUU. Renunciar al matrimonio no significa renunciar al acto de anidar: el concepto de hogar es de profunda importancia para las mujeres, pero menos como un lugar para lavar ropa y más como un espacio sagrado para la felicidad personal. Igualmente importante, es una forma segura de planificar el futuro.
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www.ideasstock.com/corbis/Patrik Giardino
Trabajo y valor
Un trabajo que satisfaga es otro ingrediente de una vida psicológicamente plena, y esto es particularmente importante para los solteros, opina Trimberger. “Si usted adora lo que está haciendo, ello aumenta su autoestima y le da un sentido de autonomía. Estar involucrado en algo importante hace que se sienta bien consigo mismo”. Trabajar tiene otros innumerables beneficios. Uno de los principales es un sentido de identidad, particularmente para la gente soltera. “En nuestra sociedad valoramos el trabajo, la creación propia y la autonomía”, dice la psicóloga de Sonoma. “Un trabajo satisfactorio proporciona la percepción de que usted ha logrado algo valioso”.
El trabajo también tiende a proporcionar importantes redes sociales; es decir, contacto con personas de formación educativa similar y, frecuentemente, con valores e intereses parecidos. Una mujer soltera de más de 35 años se sintió mucho más feliz cuando regresó al trabajo después de un período de asueto. “Tenía un sentido de propósito y un lugar donde debía estar. Me dio un motivo para levantarme de la cama en la mañana y gente con la cual hacer cosas en la noche”.
Aunque el trabajo puede ser tan gratificante tanto para mujeres como para hombres, las mujeres aún no pueden obtener todos los beneficios, señala DePaulo. Los hombres solteros que están totalmente dedicados a su carrera y pasan mucho tiempo fuera en la oficina, por lo general son vistos muy positivamente en nuestra cultura. Pero a veces las mujeres solteras son vistas como si buscaran con el trabajo alguna “compensación” por no tener esposo. “A las mujeres se les puede culpar por esforzarse demasiado en ser buenas en las relaciones”, comenta.
Hombres y mujeres, por igual, indican que el principal motivo por el cual hoy se sienten realizados como solteros y solteras es que tienen mucha compañía. “La mayoría de mis amigos son solteros. Tengo mucha gente con la cual puedo salir, viajar y pasar el tiempo”, dice Tom, de 29 años. Sasha Cagan, autora de Quirkyalone: A Manifesto for Uncompromising Romantics (Solos y felices: Un manifiesto del romance sin compromiso), está de acuerdo. “Mi generación le da una gran importancia a la amistad. Tiene en nuestras vidas un papel mucho más extenso porque no hay apuro en casarse. Se mantiene un nivel de intimidad con muchas personas significativas. Hace que la soltería sea una opción mucho más viable y satisfaciente”.
La cultura del “alma gemela” insiste en que una persona puede satisfacer todas las necesidades emocionales del individuo, dice DePaulo. “Pero eso es como invertir todo el dinero en una acción y esperar que no tenga la misma suerte que las acciones de Enron (compañía que quebró)”. El matrimonio hoy obliga a mucha gente a poner sus amistades en segundo plano. Los solteros, por otra parte, están libres para desarrollar relaciones más profundas con sus amigos sin temor de estar traicionando la cercanía con la pareja. El otro lado de la moneda es que los solteros deben ser más proactivos a la hora de construir sus vidas sociales; se requiere un esfuerzo.
“Es más probable que la gente soltera tenga una buena estrategia de inversión en las relaciones. Tiende a tener una cartera diversificada de relaciones —amigos, hermanos, colegas— y a valorar un gran número de ellas”, señala DePaulo. “No ha invertido todo su capital emocional en una persona”. Tener una amplia red de relaciones sociales es una medida de protección tanto fisiológica como emocional, aunque la sociedad percibe a los solteros como psicológicamente vulnerables justamente porque carecen del sistema de apoyo que viene con un cónyuge.

Mejorar como personas
Una amplia gama de amistades también parece ser un elemento positivo para el desarrollo personal. “Tener varias relaciones le permite a un individuo desarrollar distintas partes de sí y una personalidad más compleja y autónoma”, opina Trimberger. Ente las mujeres, señala Coontz, este fenómeno es más un regreso a los patrones del siglo XIX, antes de que las “presiones heterosexuales hicieran que las amistades estrechas del mismo sexo lucieran sospechosas e incluso parecieran algo desviado”. Más allá de las amistades, una amplia gama de relaciones sociales contribuye con un sentido de comunidad. Mucha gente soltera, sin niños, siente la necesidad de establecer conexiones con la próxima generación. “Nos sentimos valorados como personas solteras cuando alguien más joven respeta la vida que hemos creado”, dice Trimberger.
¿Dónde es más probable que los solteros establezcan sus relaciones sociales? En 2006, la buena noticia es que ello puede ocurrir casi en cualquier lugar. Algunos observadores consideran que para la gente no casada es más fácil vivir en las ciudades y formar “tribus urbanas”. Trimberger afirma que los suburbios son de hecho un lugar ideal para establecerse en la vida, seamos solteros o casados.
Extensos estudios sobre los sexos muestran que las parejas casadas tienen más y mejor sexo que los solteros, pero las personas sin vínculos permanentes pueden tener una vida sexual más excitante. McGrath estima que las mujeres y los hombres solteros a menudo son más aventureros desde un punto de vista sexual. “Obtienen más variedad y aprendizaje de los demás. Como no han hecho una inversión emocional, pueden superar sus pérdidas más rápidamente e irse cuando el sexo ya no es agradable. En entrevistas con mujeres y hombres solteros, encontré que la gente soltera consideraba sus vidas sexuales casi unánimemente más interesantes que las de sus amigos casados”. DePaulo coincide: “Es un error asumir que sólo porque alguien tiene una pareja permanente, sus necesidades sexuales están siendo satisfechas automáticamente. Si usted es soltero o soltera, debe salir y buscar a alguien. Pero si usted está en una relación seria, aún puede tener dificultades con el sexo”.
Cada vez más, ese alguien que encuentran los solteros probablemente sea un amigo o amiga. “Ni siquiera están buscando a otra persona que sea todo para ellos o ellas”, señala DePaulo. Coontz está de acuerdo y cita como ejemplo los nuevos patrones de extensa socialización que están surgiendo en la cultura, particularmente un mayor número de amistades no románticas entre personas de sexo distinto en las cuales los individuos se muestran afectuosos a nivel físico, aunque no necesariamente con una carga sexual. Aunque presenta desventajas para los más jóvenes, una actitud cada vez más causal frente al sexo permite a los solteros de mayor edad desvincular sus necesidades sexuales de sus otras necesidades, observa Coontz. “Alguien no tiene que persuadirse de enamorarse para tener sexo”. Esto libera a las personas para que puedan explorar más conscientemente otras pasiones e impulsos. “La gente acepta una amplia gama de pasiones en la vida —desde la comida y la jardinería hasta la necesidad de sentirse competente—, y no todas se reducen al sexo”.
Lo anterior pudiera explicar por qué los solteros de mediana edad son especialmente propensos a disfrutar de su condición de soledad. Además, este segmento de la población está aumentando —28,6 por ciento de los adultos estadounidenses entre 45 y 49 años en 2003, en comparación con 18,8 por ciento en 1980—, y frecuentemente son financiera y emocionalmente independientes. “La gente entre 50 y 60 años experimenta un renacimiento realmente interesante”, explica Trimberger. “Hay más apoyo social para quienes escogen una vida como solteros”. También hay cambios internos, comenta DePaulo. “Hay una perspectiva que se adquiere con la edad. La persona quizás sepa cómo es estar en pareja. Probablemente conozca a otros que viven sus vidas en lugar de esperar a alguien que transforme las suyas”.
Así que la próxima vez que su madre señale una mesa con cinco hermosas mujeres que cenan sin un acompañante hombre y se pregunte por qué son solteras, sonría y dígale la verdad: “Mamá, están pasando el mejor momento de sus vidas”. Y usted puede agregar que las cosas han cambiado.l
Viva su vida al máximo, ahora |
lViaje ahora. Es liberador sumergirse en las experiencias que usted desea tener.
l No posponga la compra de vivienda ni otras empresas. Vea su vida como algo a lo que debe dedicarse totalmente, no como un tiempo de espera.
l Preste atención a las necesidades básicas de propósito y competencia. La compañía es importante, pero no es el único requisito para ser un adulto completo y satisfecho. Dedíquese a sus pasiones, sean éstas las que fueren.
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Manténgase en contacto |
lMantenga el contacto con amigas o amigos casados. La ética del alma gemela no es más válida para ellos que para usted —ninguna pareja puede satisfacer todas las necesidades de compañía.
l Establezca contacto con la próxima generación a través de actividades significativas.
lCultive una amplia gama de amistades. La compañía viene en distintas formas. Usted no necesita volcar toda su energía en una persona.
l Use Internet a fin de encontrar personas para compartir las actividades que usted disfruta.
lRecuerde que usted no es el único individuo soltero que disfruta de la vida —hay muchas otras personas que pueden pensar que son las únicas que se sienten cómodas sin una pareja.
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Fuentes consultadas:
Luis Madrid, psiquiatra y profesor de psicopatologia de la UCV.
www.elmundo.es
www.amaxofobia.com
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