“Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando, de repente, dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que este era, le dijeron a las que se habían caído que debían darse por muertas.
Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas, mientras las de arriba gritaban que sus esfuerzos eran inútiles.
Finalmente, una de las ranas atendió lo que las demás le decían, se dio por vencida y murió.
La otra, continuó saltando con tanta fuerza como le era posible. La multitud le gritaba que todo era inútil, pero ella seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que, milagrosamente, salió del hoyo. Entonces, todas le preguntaron: ¿no escuchabas lo que te decíamos? La ranita, sonriendo, les dijo: es que soy sorda y cada vez que las veía a ustedes gritar y mover los brazos, pensaba que me estaban dando ánimo para que pudiera salir del hueco”.
Cuando estamos a punto de iniciar un proyecto nuevo o de tomar una decisión importante, generalmente buscamos el consejo o la sugerencia de los demás. Pareciera que necesitamos de la aprobación, el apoyo o la motivación que nos puedan prestar los otros, en especial nuestros seres queridos. Pero, lamentablemente, en la mayoría de los casos, estas personas en lugar de estimularnos y animarnos a seguir adelante, nos contagian con su pesimismo, prejuicios y temores, afectando y confundiendo nuestra motivación inicial. Inclusive,
si la persona tiene cierto poder sobre nosotros, seguramente terminaremos haciendo lo que esta nos sugiera, aunque esto implique abandonar nuestro sueño, sin siquiera haber intentado el convertirlo en realidad.
No tiene sentido que sigamos permitiendo a otros que nos desanimen y nos hagan perder la motivación y la emoción que experimentamos, cuando estamos a punto de tener la oportunidad de conseguir lo que tanto deseamos. Es muy importante que aprendamos a convertirnos en nuestro propio motivador, para contar con la seguridad y el optimismo necesarios para asumir el riesgo de ir por nuestros sueños, cuantas veces sea necesario, y con la misma ilusión y confianza que lo hicimos la primera vez.
No es fácil encontrar personas optimistas, que nos animen y apoyen en el momento en que compartimos con ellos nuestros proyectos y sueños, pero si cuentas con una de ellas, siéntete agradecido y dispuesto a reconocer el beneficio de sus comentarios, compañía y experiencia.
Herramientas
1•- Consulta con un profesional. Habla con personas conocedoras del campo en el que se va a desarrollar tu proyecto, concreta tus dudas y, sin afectarte por ellas, busca aclararlas.
Eres tú quien elige buscar y escuchar a las personas que van a influir en la toma de tus decisiones, por eso es importante que lo hagas tomando en cuenta todo lo positivo que éstas puedan aportar con su entusiasmo, experiencia, conocimiento y optimismo hacia tu proyecto. Evita compartir tu sueño con personas que no tienen relación con él.
2•- No le des poder a los demás sobre tí . Recuerda que ninguna persona puede dominarte o manipularte para que hagas lo que ellos quieran, a menos que tú le des la autoridad para hacerlo. Busca la independencia emocional y conviértete en tu principal motivador.
3•- Aléjate de las personas negativas. Evita la compañía de personas pesimistas, que siempre están compartiendo sus temores y prejuicios con los demás. Reúnete con personas alegres, optimistas y entusiastas que estén dispuestos a apoyarte o a compartir contigo sugerencias y experiencias con la intención de ayudarte a crecer y a conseguir tu éxito.
4•- No claudiques. Sin importar cuantos obstáculos te encuentres en el camino hacia la consecución de tus metas, no abandones. Recuerda que el elemento importante que influye en el éxito de otras personas es la perseverancia. Cuando tropieces con el fracaso, hazlo parte de tu crecimiento y toma todo lo positivo que pueda darte para continuar en tu camino. Ajusta el rumbo si fuese necesario.
5•- Desarrolla la voluntad. Este es el combustible necesario para ponerte en acción y para conseguir tus metas. Puedes activar la voluntad, sólo si te valoras lo suficiente y consideras que realizar ese cambio o tomar esa decisión o hacer un trabajo es importante y beneficioso para ti. ¡Ese es el secreto!
Confía en ti, en tu capacidad, en tus cualidades y experiencia para conseguir tus objetivos. Sonríe y enamórate de tu sueño, pues sólo con pasión y determinación podrás realizar el trabajo necesario para insistir, una y otra vez, hasta alcanzarlo
HOLA, MAYTTE. Me parece que mi vida es demasiado agitada. Siempre tengo la impresión de que el tiempo no me alcanza para todo lo que quiero hacer. Esto hace que no tenga paciencia y que explote por casi todo, me acelero si tengo que esperar el ascensor y lo mismo me pasa con las trancas que se hacen en el tráfico. ¿Qué puedo hacer? DS
Tienes que tener cuidado, pues esa forma de ser puede causarte un gran daño. Eres un candidato ideal para un ataque cardíaco. Tienes dos ingredientes básicos: prisa compulsiva y hostilidad general. Abandona esa carrera loca en la que se ha convertido tu vida, aprende a bajar el nivel de agresividad que tienes hacia tu familia y amigos. Debes tranquilizarte y comenzar a trabajar con más inteligencia, conoce tus capacidades y limitaciones, y usa de una mejor manera tus recursos (por darle más duro al botón del ascensor este no va a llegar más rápido). Esto no quiere decir que dejes de trabajar con entusiasmo y energía para conquistar tus sueños, sólo que debes tener más paciencia y serenidad.
Olvídate de las expectativas de tus padres o de la sociedad, y bájale la velocidad a tus días, recuerda que la relajación no es un lujo, sino una necesidad. Revisa tus objetivos y estrategias, para que puedas ajustarlas si fuese necesario y sigue adelante sin prisa pero con firmeza. Levántate veinte minutos antes, para que te puedas vestir con calma, desayunar y compartir unos minutos con tu familia, ocúpate de hacer una sola cosa a la vez. Si te causa tensión redactar informes, o manejar en el trafico, planchar, o revisar las cuentas, date un respiro y aprende a delegar. Cuando te sientas desesperado y a punto de estallar por una situación o porque no puedes conseguir algo que quieres, pregúntate: ¿Esto hará diferente mi vida dentro de cinco años? Si la respuesta es no, olvídate de ello. Mi maestro preferido decía: “Nada es tan importante como para perder la calma”.

HOLA, MAYTTE. Desde hace unos meses me siento presa de mi mente, el temor y la angustia me dominan y miles de ideas negativas asaltan mi cabeza. Estoy como en un callejón sin salida a punto de enloquecer. ¿Qué puedo hacer para tranquilizarme?
Bueno, para tranquilizar tu mente primero revisa qué es lo que tiene tus miedos activados, aléjate un poco de los noticieros, pues es posible que tengas una “indigestión” de noticias negativas, y también de aquellas personas pesimistas que sólo hablan de enfermedades, fracasos o hacen predicciones fatalistas. Busca el aire libre y la compañía alegre y divertida de buenos amigos. Recuerda que la mente es como un mono loco que salta de rama en rama, de pensamiento en pensamiento, pero si la entrenas para que sea menos dispersa y distraída, reforzando tu concentración, podrás manejarla. Hay muchos ejercicios que puedes practicar para aumentar la concentración, como por ejemplo: busca un color o una figura y concéntrate en ella sin pensar en nada más; cada vez que tu mente se distraiga y te lleve a pensar en otra cosa, oblígala a regresar a la imagen que visualizabas. Al principio te parecerá casi imposible, pero poco a poco y con la práctica, te será más fácil manejarla, mejorando así tu concentración.
Con tu voluntad y determinación, podrás alejarte de esos pensamientos que te angustian y remplazarlos por otros que sean más positivos y que te den tranquilidad y paz.
Los ejercicios de relajación dirigida también pueden ayudarte a experimentar más tranquilidad, bajando tus niveles de ansiedad. Si tu malestar persiste debes buscar la ayuda de un buen médico.

MAYTEE,¿qué método puedo emplear para que mi hijo de diez años se acostumbre a hacer sus deberes escolares, sin que tenga que perseguirlo para que los haga? Quiero que sea consciente de lo importante que es ser responsable de sus obligaciones, y deje de ser tan distraído. KS
Ahorra tu energía y evita desgastarte, los niños, por lo general, no hacen las cosas motivados porque quieren ser “hombres de bien o personas exitosas en la vida”. Si estudian, ordenan su cuarto o ponen la mesa es para evitar un regaño u obtener una recompensa. Por el momento creo que lo mejor es que hagas una lista de deberes y una lista de concesiones y negocies con él, como por ejemplo: llevarlo al centro comercial, más horas de televisión o de computador, invitarlo a cenar en un restaurante de comida rápida… Nuestros hijos, usualmente, obtienen todos estos privilegios gratis y no lo consideran como una consecuencia de haber cumplido con sus responsabilidades. Cuando sea mayor comprenderá el valor de ser responsable, y entonces se dará cuenta de que él lo es y ese descubrimiento será uno de los mejores regalos que puedes darle para su futuro.•
La revista Estampas de El Universal y El Sambil, te invitan al ataller de Maytte: Aprende a Disfrutar la Vida Claves para sentirte satisfecho con la vida.
Fecha: Sábado 7 de octubre.
Hora: 4:00 pm. Entrada libre.
Lugar: Anfiteatro del Sambil, Caracas.
Información: 0212-614-05-00
maytte@maytte.com |